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Yashir Pinto está de vuelta: “Me quiero quedar en Colo-Colo”
Yashir Pinto posa en el Monumental

Yashir Pinto está de vuelta. Luego de un préstamo en el Edmonton F.C. el atacante vuelve con las energías renovadas. Tiene en sus espaldas una buena impresión de cuando jugó por Colo-Colo y dos experiencias lejos de Pedrero, en Ñublense y Canadá. En este momento entrena con la juvenil y ha participado en otras prácticas con el Primer Equipo. En Canadá consiguió regularidad, jugó 1362 minutos, anotó 3 goles y entregó 2 asistencias.

Pero vamos al principio, a su partida a Norteamérica a un fútbol desconocido y muy distinto al que estaba acostumbrado. Yashir, ¿Cómo fue que terminaste jugando en Canadá?
Eso se dio a través al Sudamericano sub 20 que juguén en Perú. Me vió la gente de allá de Canadá y como tenían buena relación con Colo-Colo porque habían ido a hacer una pretemporada allá, hubo buena onda y se dio la oportunidad de mandarme a préstamo. Tenía otras alternativas, pero yo quería una experiencia afuera, conocer cómo es el fútbol de otro país. Canadá no es tan conocido, pero para mí que soy joven era una buena oportunidad.

¿Cómo fue la adaptación?
El primer mes me costó mucho. Llegué cuando estaba terminando el invierno allá. Un día me tocó con -22°. Entonces para mi fue fuerte, nevaba casi todos los días y no conocía el idioma. Era una vida totalmente nueva. Por suerte tenía un compañero que hablaba español y él me fue ayudando, el arquero David Monsalve. Ya después me pude adaptar, comencé a comunicarme, igual tenía una base de inglés porque había estudiado. Fue muy gratificante después comunicarme con mis compañeros.

¿Qué base de inglés tenías?
El club me dio la posibilidad de estudiar inglés en el instituto Wall Street.

¿Y lo hiciste cuando ya tenías la idea de que podías ir a Canadá?
No, fue antes. Tenía 17 años y me metí, igual no lo aproveché tanto. Uno cuando es más chico no piensa que las oportunidades van a estar. Ahora como se ha desarrollado el fútbol y la vida en general, el inglés es fundamental.

¿Cómo es la vida allá?
Allá hice amistad con tres familias de chilenos y más que nada pasábamos tiempo junto a ellos. Hay mucha comodidad en cuanto a restoranes y lugares de entretención. A mí lo que me sorprendía era que la gente es muy respetuosa, muy diferente a la gente de acá. Yo lo veía en el sistema de transportes: Los horarios se cumplían, para salir me metía en la página del transporte público y estaba todo perfecto a la hora, si una micro salía a las 12:15 y tu tenías que hacer combinación en 20 minutos, cumplía, todo puntual. Es un país desarrollado. No se ve basura en la calle y casi no hay gente pobre. Eso es lo que uno espera para su país. Yo pensaba que muchas cosas se podían hacer en Chile que podrían ayudar a mucha gente.

¿Cómo qué?
Por ejemplo la educación. Es algo que hay que mejorar. Allá no había esa diferencia tan grande como acá. Allá compartían en la escuela el hijo de un doctor y el hijo del que hacía el aseo en un colegio. Entonces los chicos tenían ese roce, cualquiera tenía la oportunidad de cambiar su destino. Acá en cambio como está dividida la educación, el pobre está hecho para ser pobre y el rico para ser rico. No te dan esa chance de cambiar tu vida. Si allá te sacabas buenas notas podías ser doctor o ingeniero. Mientras que acá si uno estudia en la zona alta de la capital no es lo mismo que si uno estudia en otra zona. Por ejemplo, yo vivía al lado de un bombero y al otro lado vivía un ingeniero. Esas cosas acá en Chile no se ven. Ahí notas que estás en un país desarrollado.

Pasado ese schock inicial ¿Que fue lo que vino después?
Al principio no podía ni pedir la pelota porque no sabía cómo. Lo primero que uno aprende son los garabatos y las palabras del fútbol, para pedir la pelota, cuando tienes un hombre encima. Después llegó mi mamá y ahí se hizo todo más fácil. Estábamos con ella y un amigo, estaba como en casa, podía hablar español. Eso me sirvió mucho.

¿Y en el camarín?
Al principio tenía el traductor, después podía comunicarme mejor, hablaba mejor inglés y terminé hablando bien con el entrenador y entendiendo todo lo que él quería.

¿Seguías a Colo-Colo?
Sí, además tengo un hermano que juega en Ñublense , así que veía los partidos de él y de Colo-Colo por internet. Siempre trataba de leer el diario y a través de las páginas informarme de lo que estaba pasando en el fútbol chileno.

Desde el punto de vista futbolístico ¿Cómo te sentiste?
Fue muy grande el cambio. Es un fútbol totalmente distinto al que jugamos acá en Chile. Es mucho de pelota larga, de contacto físico. Los tipos tratan bien la pelota, pero no aprovechan eso.

Tú dentro de ese esquema ¿Te sentiste cómodo?
Empecé jugando de nueve, que es la posición donde había jugado en el último tiempo. Pero como no estaba acostumbrado al juego de allá, el técnico decidió tirarme unos metros más atrás y empecé a jugar de enganche, de salida por izquierda, por derecha. Ahí empecé a subir mi nivel, tenía más espacios, hice un par de goles, asistencias. Allá todo es muy estadístico, según los números los técnicos optan por hacerte jugar o dejarte fuera. Agarré el ritmo y anduve bien.

¿Pero te sigues sintiendo un nueve?
No me considero un nueve, porque cuando mejor anduve en Colo-Colo fue cuando jugué de segundo delantero. Ahí jugaba Lucas (Barrios), jugué varios partidos y me sentía cómodo. Ahora en Ñublense jugaba de segundo delantero también porque estaba Reinaldo Navia. Creo que esa es mi mejor posición, acompañando al nueve, me puedo mover con mayor libertad, engancharme un poco más. Pero en la selección he jugado de nueve. La verdad no me incomoda ninguna posición.

¿Qué impresión crees que dejaste en Canadá?
Pienso que por lo que me decían y por lo que pude hablar hace poco, creo que dejé una buena impresión. Quedaron contentos por mi rendimiento, y aunque no van a hacer uso de la opción de compra porque cambiaron de entrenador, yo hablé con los dirigentes y los dueños del club y ellos quedaron súper conformes con mi rendimiento y principalmente por cómo me comporté como persona. Eso es muy importante allá, ser buena persona dentro y fuera de la cancha.

¿Creciste como futbolista?
Sí. Estuve un año y medio a préstamo en Ñublense y Canada. Si ahora me toca volver lo hago maduro, con más experiencia y con muchos partidos en el cuerpo. Siento que he crecido y espero que si se me da la oportunidad hacerlo bien y si tengo que salir a préstamo también voy a tratar de hacerlo bien donde me toque. La idea es seguir acumulando experiencia para que cuando me toque regresar, andar bien.

¿Cuánto te queda de contrato?
Me queda hasta diciembre de 2013. Por ahora estoy entrenando y esperar hasta diciembre para saber qué es lo que pasa.

¿Y a ti qué te gustaría?
Me quiero quedar acá, porque para uno que nació aquí el sueño es jugar en Colo-Colo, pero tampoco me desagrada la idea de salir a buscar partidos y conseguir continuidad. Yo sé que acá es más difícil porque además los del Primer Equipo están en muy buen nivel, clasificados a la Sudamericana y con posibilidades de ser campeón. Pero van a haber tres torneos y ahí se abre la posibilidad para que los más jóvenes puedan jugar.