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Un triunfo que costó un ojo de la cara
Villanueva vs Rangers

Era la última jugada del partido. Colo-Colo ganaba uno a cero y recién había quedado con nueve jugadores, luego de una fuerte entrada de Claudio Baeza. El tiro libre era la última y una de las pocas posibilidades que generaba Rangers de Talca para emparejar la cuenta. Los talquinos también habían sufrido la expulsión de su arquero y un jugador de campo había tenido que probarse los guantes. Ese arquero subió a cabecear, al igual que todos sus compañeros en esa última pelota, que, como toda la tarde, rechazó con solidez la defensa alba.

Terminamos sufriendo, con dos menos y rechazando la pelota frontal. Pero durante todo el segundo tiempo lo de Colo-Colo fue un monólogo. Narciso Cabrera desbordó siete veces por la banda izquierda, en todas hizo daño, pero nunca pudo encontrar una pierna que transformara su esfuerzo en gol. Santos volvió y su regreso fue esperanzador, el delantero fue incisivo y potente, aguantó bien y terminó pagando su esfuerzo con los calambres del final.

Fue más meritorio aún lo de los dirigidos de Tito Tapia porque Henry Sanhueza fue expulsado en el primer tiempo por doble amonestación y la vocación por el gol siguió intacta, más aún, se incrementó. Sufrido el triunfo y también el gol. Porque Matthias Villanueva, ese talentoso enganche que cuando está despejado marca diferencias con su explosión, habilidad y manejo, se sacó un hombre en el área chica y remató en el mínimo claro que dejó el muro rojinegro. El improvisado arquero ranguerino alcanzó a manotear la pelota, pero no pudo detener su inexorable camino al gol. Ni siquiera en ese momento se pudo relajar el equipo, porque Villanueva cayó acalambrado después del gol.

Ahí vendría la expulsión de Baeza, el tiro libre, el arquero buscando el cabezazo y el final del partido para una victoria que costó mucho sudor, entrega y fútbol. Costó un ojo de la cara.