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Colo-Colo femenino: Un triunfo con gusto amargo

Quedaban segundos para que terminara el partido cuando Paulina Lara -con calambres en sus gemelos- desbordó por la derecha y metió un centro rasante. Nadie pudo dar con la pelota en el primer palo, pero en el segundo llegó Nicole Munita y remató al palo más lejano para la portera azul. Le pegó mordido Munita y la pelota pasó a centímetros del palo. Se agarró la cabeza Munita, le pegó al pasto y se mordió la camiseta. Sabía que no habría otra.

Esa fue la última de las innumerables posibilidades que se generó el Popular sub 17, sobre todo en el segundo tiempo donde encontró la claridad para llegar al arco de la U. Bárbara Santibáñez fue la más peligrosa y fue precisamente ella la que con una certera media vuelta puso el 1-0 para las albitas. Sólo faltaba un gol para conseguir el campeonato.

Colo-Colo fue y fue, remató de distancia, metió centros aéreos y a ras de suelo. Buscó a través de tiros libres y de sus individualidades. Pero la pelota no quería entrar, se paseaba por el área chica pero no llegaba la puntada final. Esa jugada de Munita fue la última gran oportunidad, porque luego se consumieron los segundos que quedaban de los 3 minutos de descuento. Ya nada cambiaría el resultado.

Nuestras jugadoras terminaron con lágrimas en los ojos, sumidas en la impotencia de haber sido superiores en el trámite, pero no en el marcador. José Letelier, el DT, les repetía, el fútbol es así, no siempre se puede ganar. El público les regaló una ovación. Lo dejaron todo en la cancha. Los colocolinos que vieron el partido se fueron tristes, pero orgullosos. Estas chicas son un ejemplo.