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Un equipo que llenó de alegría al Monumental
La escuela San Nectario en la cancha David Arellano

Benjamín Camus es un fanático de Colo-Colo. A sus 13 años no se pierde un partido del Cacique, el plantel lo conoce, los jugadores son sus amigos y en su clóset guarda con recelo las camisetas que sus ídolos le han regalado. Él tiene su podio personal: “Carlos Muñoz, Renny Vega, Chino Millar y Omar Labruna”. Benjamín nació con un grado de autismo, más conocido como asperguer y esta mañana fue el verdadero anfitrión de la visita de su curso al Monumental.

Benja estudia en la escuela San Nectario, especializada en niños con este tipo de trastorno, que afecta principalmente a la comunicación: “Para los chiquillos este paseo es súper importante porque lo que más trabajamos es la parte social: Que puedan conocer el estadio, que compartan con personas ajenas al contexto de escuela”, recalca Claudia Millao, profesora jefe del curso y que lleva casi una década en la misma escuela. “No lo cambio por nada. Uno es educadora, pero en realidad es una la que aprende cada día con los chiquillos”, dice.

La visita ya la habían hecho el año 2010 y se repitió ahora gracias al éxito de la edición pasada. ¿Pero cómo se mide el éxito en casos como éste? “Los niños disfrutaron de la actividad, reconocieron a algunos jugadores, compartieron con ellos. En el fondo los vimos felices. Y a dos años de la primera visita todavía lo recuerdan”, recalca Daniel Flores, profesor de educación física y que tiene a un hermano autista.

La visita incluyó ver un entrenamiento, compartir con los jugadores, recorrido por el museo y la entrada a la cancha donde se sacaron fotos de un momento que difícilmente olvidarán.