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Un café futbolero con Nacho Prieto
Ignacio Prieto

Ignacio Prieto no es solo el penúltimo DT albo campeón de Copa Chile, y que en 1993 llegó con la UC a la final de la Libertadores, mismo equipo con el que logró dos campeonatos en los 80. Así como tampoco no es solo quien hoy asesora a un equipo de la Primera B nacional.

El exjugador flaco y patilludo -de quien decían que usaba “patines” para jugar en vez de zapatos de fútbol- es aquel mundialista de Inglaterra 66, campeón en cancha de la mítica Libertadores 1971 con Nacional, la primera de los tricolores; y también es el exlíbero de un equipo francés, donde en invierno debían jugar con camiseta manga corta, porque no había para lujos…

Prieto no es solo quien hoy viaja en bus con Magallanes a Coronel, por ejemplo, acompañando al club que lo cobija. También es quien se codeaba con Johan Cruyff y que se reunía con César Luis Menotti en pleno Mundial del 78 (“Tres, cuatro veces. Y durante el Mundial”, recuerda orgulloso).

“Nacho Prieto” es eso y aquello, finalmente. Son los dos. O todo resumido. Una vida completa en el fútbol que, según propia confesión, tuvo un objetivo cumplido al dirigir a Colo-Colo en 1994. “Estuve en Colo-Colo y hoy en Magallanes. El clásico original del fútbol. Y el último equipo campeón solo con nacionales, fue Católica, el 87, donde fui el técnico. Se me mezcla todo. Hoy lo mío es la formación: es maravilloso formar”, dice.

Prieto nunca ha salido de la cancha. Se le nota.

“Me siento un agradecido del fútbol. Tengo la suerte de haber estado arriba y abajo. De ir a un Mundial y compartir con equipos del fútbol amateur. No sé cuánto ganaba pero sé que tengo muchos amigos en el fútbol. Conocí gente como Menotti, Bilardo, Kovacs, Cruyff, Del Bosque ¡Extraordinario! He estado muchas veces con él en Madrid. Más allá si hiciste goles o no, queda lo otro… El fútbol tiene todo. Eres campeón de la Copa Libertadores, tres años seguidos campeón con Nacional, y llegas a un equipo donde te vas a Segunda División ¿Qué voy a vivir ahora?, dices. ¡Un mundo diferente! En Francia sin utilero, sin masajista, sin nada. Subiéndote al tren con pantalón, camiseta y medias, nada más…
Y eso hoy me sirve.
Sé lo que es un equipo de Segunda División. Lo que es nuestro fútbol… Ir a jugar a Lota, con esos camarines, con esas canchas, en bus 10, 12 horas. Eso es el fútbol chileno también ¿Alguien se preocupa de las canchas que tenemos? Estamos preocupados de los Mundiales, de traer a los mejores de afuera ¿Y alguien se preocupa de capacitar a los entrenadores jóvenes nuestros? ¿Es normal programar el Fútbol Joven a las 9 de la mañana en invierno, donde los chicos tienen que llegar a la citación a las 7:30? ¿Todos esos niños tienen la posibilidad de tomar desayuno y alimentarse bien? ¿Hay alguien de la ANFP en esas canchas a esa hora?”, resume.

Hay harto que conversar con Prieto. De partida, lo de su paso por el Cacique, claro. Pero también de su experiencia mundialista, ahora que se viene Brasil 2014. De cómo vivió desde las gradas el Mundial del 62, y el de Alemania 74, Argentina 78 y España 82. De por qué no lo llamaron a la selección chilena a inicio de los 70, cuando France Football decía que era el mejor jugador de Francia. Y de su amistad con Mirko Jozic, quien estando en la selección tenía un objetivo: volver a Colo-Colo. Esa es la primera parada de esta larga charla.

Tenía que aprovechar la oportunidad de dirigir Colo-Colo

Copa Chile “Cuando me ‘salieron’ de Católica (fines de 1993) me voy a México porque Cruz Azul tenía interés de que volviera al área formativa, donde estuve hasta 1992. En 1994 yo ya tenía entradas para ir al Mundial de EE.UU. Pero me llamaron de Colo-Colo y cambié los planes. Volví a Chile y comenzamos la pretemporada”, recuerda Prieto sobre cómo se gestó su llegada al Cacique.

Hubo, en la decisión, un tipo que fue clave: Mirko Jozic.

“Yo tenía buena relación con Mirko desde que vino al Mundial (Juvenil en 1987). Me interesó mucho su mirada sobre el área formativa de los niños y sobre los mismos formadores. Yo entonces estaba en Católica y a través de intérpretes y de Vladimiro Mimica nos conocimos y comenzamos una relación muy futbolizada. Siempre congeniamos mucho”, explica.

¿Mirko ayudó a su llegada a Colo-Colo?
A inicios de 1994 me llamó Pablo Hoffmann de la ANFP y me dijo que Mirko, que estaba en la selección, quería hablar conmigo. Me vine a la selección con Mirko.
En Colo-Colo se va Vicente (Cantatore) y Mirko me dice, estando en la selección, que quería volver a dirigir a Colo-Colo…

¡En 1994! ¿A meses de haber tomado la selección?
¡Sí señor! Estábamos en la selección. En ese tiempo cuando se va Vicente, en Colo-Colo dejan de interino al Yeyo (Inostroza). Ahí Mirko conversa con la ANFP porque quería volver a Colo-Colo. No se dio y finalmente me dice a mí que vaya.
Yo ya había tenido acercamientos con la gente de Colo-Colo. Fue cuando estaba en Católica. Los dirigentes de Colo-Colo, en octubre o noviembre de 1993, me dijeron que fuera pero yo les dije que tenía contrato con Católica hasta fines de 1994. Ellos me respondieron que Católica ya tenía técnico para 1994 (N. de R: Manuel Pellegrini).
Al final se dio cuando estaba el Yeyo. Yo hablé con él, con quien teníamos una muy buena relación desde que compartimos en la selección del 77. Compartíamos pieza en las concentraciones. El Yeyo me dijo que fuera a Colo-Colo y tuve un recibimiento muy bueno.

¿Cómo estaba Colo-Colo cuando llegó?
Bien, bien. Tenía sus sistemas, sus buenas divisiones inferiores. Había estado Pekerman también. Colo-Colo siempre tuvo un muy buen trabajo.
El año 62, 63 cuando yo debutaba recién, Caupolicán Peña, que era un gran amigo, me quiso llevar a Colo-Colo.
También estuvo mi hermano, Andrés, dirigiendo a Colo-Colo.
No es que fuera un anzuelo Colo-Colo pero si se dio la oportunidad la tenía que aprovechar al máximo. No la dudé. Mucha gente piensa que la tomé por una venganza ¡No!
En cinco minutos les dije a los dirigentes que sí. La parte económica me daba lo mismo. Colo-Colo era más que un desafío.
Yo llego a Colo-Colo y rápidamente me pongo el buzo del club, aunque algunos me bromeaban por mi pasado en Católica.

¿Y cómo estaba el club en lo institucional?
Había problemas económicos. Estuvo el tema de las elecciones muy comentadas entre Menichetti y Dragicevic también. Eso inevitablemente tocó el camarín. Algunos decían: ‘Si llega Peter, me voy’, en fin. Era inevitable. Y normal por lo demás. Fueron unas elecciones con dos personalidades muy grandes, muy fuertes. Bueno, después llega Peter con (Gustavo) Benítez.

Ese año logran el título de la Copa Chile
Teníamos grandes jugadores. Salimos campeones y yo me fui rápido al camarín, como siempre lo hacía. Y fue la gente de la barra a buscarme para que volviera a dar la vuelta olímpica. Y la di.
Hay muchos entrenadores que hacen eso, de salir campeones e irse al camarín. Hoy se vende una imagen de salir con la copa, saltando y todo. No fue mi estilo y no va a ser mi estilo. Mi idea era que mi trabajo terminaba en los 90 minutos.

En ese tiempo a lo mejor no se le dio el valor a esa Copa
Es curioso. Cuando Colo-Colo sale campeón de la Libertadores el 91 yo estaba en México. Y ni siquiera pude ver el partido de la final. Y uno de los goles los hace uno de mis regalones, como dicen, Lucho Pérez.
Yo conocía muy bien al Yeyo, a Dabrowski, a Marcelo Oyarzún. Fueron muy importantes para mí. Yo tuve una hipertensión y estuve dos semanas sin ir a los entrenamientos y ellos iban a mi casa. Buenos amigos y muy buenos compañeros.
El primer partido que vi de Colo-Colo ese año fue ante Palestino, desde la tribuna. Y vi que se podían hacer buenas cosas. Prieto
Una anécdota: estábamos jugando en Antofagasta y la U se enfrentaba a Católica, en el Nacional. Y ganó la U, 1-0, gol de Salas, cuando expulsaron a Gorosito. Y cuando hace el gol la U, todos los jugadores de Colo-Colo saltaron y se dan vuelta y me dicen: ‘Pucha don Ignacio, perdón’. ‘Y perdón de qué’, les digo yo ‘¡Hoy soy Colo-Colo!’. Creo que lo hicieron por joderme a mí y reírse (risas).

¿Disfrutó el título de Copa Chile?
Cuando más le tomé el peso fue cuando fuimos a Don Carlos (el restaurante) a celebrar. Me hicieron hablar y todo. Ahí me di cuenta del cariño que me habían tomado los de Colo-Colo.

Entre otros de los que debutan con usted, está Héctor Tapia
Lo que son las cosas. El 93, estando en Católica, le pedí a Fernando (Carvallo) que fuera al Mundial Sub 17 de Japón. Y fue. Y ahora Fernando está con Tapia en Colo-Colo.
Desde ahí empezamos a conversar de él. De Manolo Neira, del chico Lobos…
Siempre me gustó mucho Tito, y más me gustó al verlo en Colo-Colo. Le veía condiciones y las necesitaba Colo-Colo en ese momento, y en esa posición. Tanto que jugó fuera de Chile. Y fue al Lille.

No le impresionó ver a Tito dirigir y ser campéon
En absoluto. Siempre dicen: ‘Yo lo hice debutar’. Pero para que alguien debute hay un trabajo atrás maravilloso.
Una de las cosas que me hizo darle la oportunidad a Tito fue ver su personalidad. Su prestancia. Su personalidad para jugar también, y hacerlo en Colo-Colo.
Me alegro hoy por Tito. Lo estimo mucho como jugador, entrenador y sobre todo como persona. Él es un agradecido del fútbol.

¿Le ve pasta de técnico?
Sí, claro. Pero ¡de a poco! Es muy joven, es muy larga la carrera. Es muy peligroso ser técnico, porque hoy eres el mejor y mañana el peor. Y te van a querer siempre los que juegan, no te van a querer los que no juegan. Te va a querer el hincha que le pones el equipo que a ellos les gusta, no el que no les gusta.
Tito tiene personalidad. Y tiene un excelente ayudante. El trabajo en el fútbol es colectivo.
Colo-Colo tiene hoy una estructura técnica muy valiosa, con gente joven.
Fue lo que en algún tiempo tuvimos en Católica. Hoy lo tiene Colo-Colo y lo tiene fuerte. Tienen que trabajar, no se pueden quedar. Tienen que seguir capacitándose. Y tienen a Fernando Carvallo, un hombre que es sabio del fútbol.

Ícono de Nacional, la Libertadores y el mejor de Francia

Prieto en Lille Hay un gran dato que sustenta el nivel que alcanzó Prieto jugando en Francia. France Football, revista emblemática que empezó con la premiación del “Balón de Oro” (a la que se adhirió la FIFA) entrega además el premio “Étoile d’or” (“Estrella de oro”) para el mejor jugador de la temporada francesa. No hay votación, solo datos: se le da una puntuación a cada jugador en cada partido del torneo, y al final se premia al mejor.

Así, esta temporada se premió a Zlatan Ibrahimovic (PSG que promedió 6,06) quien le ganó a Jeremy Toulalan (Mónaco, promedio 6,00). En 2011 y 2012 fue elegido Eden Hazard (entonces en Lille). En la campaña 2007-2008, Karim Benzema (Lyon) y Franck Ribery en 2005-2006 por su nivel en Olympique de Marsella…

Bueno: En la temporada 1974-1975 hubo dos ganadores, empatados en puntaje: Jean-Marc Guillou (del Angers, luego mundialista francés en Argentina 78) e Ignacio Prieto (Lille). “Y ese año jugué de líbero. Jugaba con la cabeza levantada y tenía buen despliegue. Es que en el Colegio corría 800 y 1.500 metros y fui fondista”, explica.

Usted debuta el 62 y el 66 ya estaba jugando el Mundial con 22 años. Fue todo muy rápido
Debuto en partidos internacionales. Se dio todo muy rápido pero con una motivación extra. Por mi hermano, Andrés, que era mi referente. Para el Mundial del 50 yo tenía 7 años, no había nada, y se hablaba de repente por teléfono con Andrés que estaba jugando en Brasil. Después el 52 en el Panamericano estaban concentrados en la Escuela de Carabineros. Yo iba a verlos y poco a poco me fue picando esto.
Aparte yo jugaba en el campo, a pata pelá, o con ojotas. Subía los cerros con ojotas. Las hacía de un neumático. En el Colegio San Ignacio me saqué los zapatos para jugar. Porque me tenían que durar todo el año.
De joven me dio esa sensación de que algún día iba a jugar en un Mundial e iba a ser campeón. Yo quería ser el mejor.
Además después veía a Andrés cuando se fue a jugar a España, al Español de Barcelona. A mi casa llegaban periodistas, jugadores, técnicos…
Cuando debuté, Antonino Vera escribió que si llegaba yo a la selección él no escribía más de fútbol… Yo sabía que no iba a ser el hermano de Andrés sino que tenía que tener un nombre propio. El día que debuté en la selección, Antonino Vera fue a la puerta del hotel a decirme que se venía a despedir. ‘Oiga si esta cuestión es seria, no es broma’, le dije (risas).

De selección

¿Por qué usted y Elías Figueroa, siendo figuras en Nacional y Peñarol a fines de los 60, no juegan en las Clasificatorias al Mundial de México 70?
En las Eliminatorias del 70, de hecho, jugamos contra Uruguay y Peñarol y Nacional hicieron giras para que no viniéramos.
Nos llamaron a los dos pero nos fuimos de gira 52 días a Europa. No estaban los reglamentos FIFA de ahora. En Nacional fuimos Manga (brasileño), Artime (argentino) y yo. Y los uruguayos se quedaron para jugar por su selección, precisamente contra Chile.

¿Y la dirigencia no hizo nada?
Me llamó el técnico de la selección en ese entonces, Salvador Nocetti. Fue, de hecho, a vernos a Montevideo. Pero después no pasó nada. O no hubo peso o no hubo interés. Pensaron que con los que había acá era suficiente.

Pero ustedes estaban a un nivel superior en Uruguay
Había jugado la final de la Libertadores 1969 contra Estudiantes. Fui goleador de Nacional en esa Copa… Si aquí en Chile no me pescan mucho (risas).

Y encima el 71 salen campeones de la Libertadores
Sí. Y el 69 y 70 fuimos campeones con Nacional en Uruguay también… La final de la Libertadores del 71 no la jugué, hay que reconocerlo.

La definición en Lima no la juega, pero sí la ida y la vuelta. Además hace un gol importante en la semi ante Palmeiras
Sí, es así.

Y por qué no jugó la final de la Intercontinental
Es que yo ya estaba vendido al Lille. Fue una pena, por experiencia y vivencias me habría gustado estar, pero las Federaciones no lo permitían. Yo debía estar registrado en la Federación uruguaya pero ya estaba en la francesa.

Peñarol había ganado varias Libertadores en los 60 y Nacional nada. Supongo que el título del 71 para Nacional tiene que haber sido una locura
¡Maravilloso! Nacional me habló y quería irme con Julio Gallardo. Él no pudo ir. También tuve una opción en River Plate pero me fui a Nacional feliz. No me equivoqué. Quería ser campeón de la Copa Libertadores.

Cuando empieza su carrera dijo: quiero ser campeón, ganar la Libertadores, jugar un Mundial y llegar a Europa
Sí, así es. Y dije que quería jugar en Europa después del Mundial. Y sí pude ir después del Mundial a Sevilla. El 69 fuimos con Nacional a Europa y había dos veedores para quedarme en el Espanyol, que tenía a Fernando Riera como entrenador. Pero no fue.
Después, apenas tuve la oportunidad del Lille, me fui.

¿Cuál pegaba más, su compañero de entonces Montero Castillo o su hijo Paolo?
A Paolo lo conocí de chico y Julio me decía que me lo trajera a Católica antes que se fuera a Europa.
Julio se transformaba en la cancha. Nos decía: ‘Dedíquense a jugar que yo pego por ustedes’. Éramos amigos. Un gran tipo Julio.

Volvamos a la selección. Es extraño que tampoco haya jugado el Mundial de Alemania 74 cuando estaba en un buen nivel en Francia
Fui, como espectador… me compré mi pasaje.
No me vio jugar don Lucho Álamos. Y era mi mejor año en Francia… Manos negras habrá habido. Siempre existen en el fútbol las manos negras. Prieto

Chile, ni ahora ni antes, tuvo cientos de jugadores al primer nivel. Insisto: ¿Por qué no fue a Alemania? ¿O por qué, por ejemplo, no fue Jorge Toro al Mundial del 66 si estaba en Italia, en un buen nivel también?
(Se demora unos segundos) Siempre pensé que Jorge hubiera sido de gran ayuda en el Mundial de Inglaterra, por su experiencia, por su nivel.
(Piensa)
Nunca supe por qué no jugué el Mundial del 74. Nunca le pregunté a don Luis (Álamos). Puede que también hubo manos negras, insisto. O que a algunos jugadores nos les gustaba que yo hubiera ido. Pero no me interesa saberlo. Ya pasó, ya fue.

Pero el 74-75 sale elegido el mejor jugador, con la puntuación más alta en el torneo francés
Stefan Kovacs (entonces DT de Francia) siempre me decía que él me hubiera tenido en la selección si hubiera sido francés.

¿Le pidieron jugar por Francia?
Me pidieron nacionalizarme, sí… ¡Para qué digo cosas que prometí nunca decir!… Pero fue así. Y dije que no, porque no correspondía. Yo había jugado dos partidos por la selección “Resto de Europa”, en Francia y con Kovacs como DT. Ahí me conoció.

Usted juega varios partidos en la selección el 65, 66 y 67. Y luego no juega más, hasta dos partidos el 77. No juega, de hecho, cuando estaba en su peak en Nacional y en Francia…
Caupolicán (Peña, DT de Chile para las Clasificatorias Argentina 78) me va a ver jugar a Francia y fue a conversar conmigo ¿Antes? Bueno, Peñarol tampoco prestaba a Elías…
No sé.
Es como dice Condorito: ‘Exijo una explicación’.
No lo entiendo y no lo quiero entender, porque ya pasó.
En ese momento, de seguro, había una mano negra que no debe haber querido que viniera…
(Piensa) Después de mucho tiempo, un gran dirigente chileno, me dice: ‘Ignacio, tengo que pedirte disculpas porque me equivoqué’. ‘¿Por qué?’, le digo. ‘Porque me doblaron la mano. Tenías que haber ido a jugar a Alemania 74 y no fuiste’. ‘Perfecto’, le dije.

¿Qué dirigente fue?
Don Pancho Fluxá (N. de R: Presidente ANFP 1973-1974). Gran persona. Le dije que no tenía que darme ninguna explicación.
Fue una conversación bajando las escaleras del Santa Laura. Y después no lo vi más. Fue lo que te dije. Ni una palabra más ni una palabra menos.

En el Mundial del 66 el arquero titular Adán Godoy estaba lesionado y Juan Olivares jugó con dolores también. Usted hasta entrenó para atajar incluso en la Copa ¿cierto?
Sí. En Católica, más de algún partido o medios tiempos, los jugué al arco, por lesiones precisamente de Adán. Y en la semana cuando se hacía fútbol reducido, yo jugaba de arquero y el Polo Vallejos era delantero.

¿Por qué el Zorro Álamos no llevó a un tercer arquero a Inglaterra?
Recuerdo que antes de embarcarnos, en un amistoso, jugó Manolo (Astorga) y al salir un periodista le dice: ‘Qué le parece quedar fuera del Mundial’. Él supo ahí que quedaba fuera… Era muy difícil que nosotros le preguntáramos eso al entrenador. Era como una falta de respeto.
Yo con el Mundial del 66 quedé con gusto a poco. Porque se hablaron cosas muy malas de nosotros ¿La verdad? Se dijo que yo me había ido a casar a Europa. No me casé. Con Católica hice un contrato que terminado el Mundial me quedaba allá, con mi señora que estaba allá. Me pagué el pasaje de vuelta y fui a ver la final del Mundial, entre Inglaterra y Alemania.

Y en la cancha ¿qué pasó? (En Youtube están los partidos vs. URSS y vs. Corea del Norte)
En todos los partidos tuvimos problemas de lesión. No sé si nos eligieron a los mejores para jugar. Eran 10 jugadores de la U. Había mucho celo. Creo que en ese momento yo al menos sabía que estaba en un Mundial pero me di cuenta de lo que significaba cuando quedamos eliminados. Fuimos a un cóctel de despedida, estaba Pelé y dijimos: ‘Chuta, dónde estábamos’.
Yo sé que hice un buen campeonato. Pesaba 67 kilos pero igual con Rubén (Marcos) nos llevábamos el peso del equipo.

¿Por qué Chile siempre tiene problemas fuera de la cancha en los Mundiales? El 50 se cambió de técnico poco antes, el 66 lo de los arqueros, el 74 la exclusión de algunos y el técnico que se enfermó. El 82 ni hablar…
Bueno, el 66 también se cambia al técnico días antes del partido decisivo para clasificar, en Lima. Tienes razón con lo que ha pasado…

¿Por qué no habrá seguido Riera tras el 62?
Bueno, se fue a Benfica, después a Católica y Nacional, donde hizo debutar a varios jugadores que después fueron claves para el título de la Libertadores el 71… Acá no se reconoce lo que hizo don Fernando. Hay un trabajo que él hizo en Chile. Y no se puede comparar.
Y lo del 66… Yo no me fui con la selección, fíjate lo que te estoy diciendo. Antes del Mundial el equipo se fue a Miami y jugaron con dos selecciones de LAN. Hicimos como 16 y 15 goles en cada partido… Después nos llevaron a Alemania Oriental y también los rivales… Toda la preparación y la logística que hay hoy ¡no la teníamos! ¡Así de simple!

¿Es verdad que no pudieron ver los videos de los rivales?
Nunca vimos un video. A lo más don Lucho (Álamos) nos decía: ‘Hablé con Di Stéfano y nos dijo esto y esto de los rivales’. No sabíamos nada de nada.

Con Corea del Norte creían que era fácil, por ejemplo
Casi-papa. Y como se le había ganado a Italia y a Rusia el 62, pensábamos también que se les podía ganar. Pero no conocíamos que hubo cambios, que había otros jugadores, que la presión era diferente.
Siempre pongo como anécdota que cuando llegamos a reconocer el estadio, el día previo del debut, estábamos con unos buzos y con zapatos. Y llegaron los italianos con esas gabardinas, con una pinta… Dime que no son detalles que importan.

Esa misma anécdota la cuenta el Chano Garrido en el Mundial del 82. Que les pasó lo mismo con los alemanes ¿No se aprendió?
Bueno, ahí está.
Yo el Mundial del 82 lo viví muy intenso. Estuve allá, me compré mi pasaje también.
Incluso jugué en una selección Sudamérica vs. Europa en Sabadell. Llegué por el Flaco Menotti.
Cuando Chile pierde el segundo partido, ante Alemania, don Alfonso Swett (dirigente de la UC) que estaba allá me dice: ‘Te vuelves a Chile a hacerte cargo de Católica. Santibáñez no sigue (N. de R: Luis Santibáñez era técnico de la selección y de la UC al mismo tiempo)’. ‘¿Cómo?’, le dije… ‘¿Santibáñez no sabe?’. No sabía que lo querían sacar.

Por último: Se viene Brasil 2014 ¿Cómo ve la situación de Vidal?
Mira: El año 66, Armando Tobar fue al Mundial de Inglaterra con un ‘pelliscamiento’ de meniscos. Jugó el primer partido contra Italia y se reventó a los 20 minutos. Quedamos con 10 porque no había cambios. Elías ha dicho en una entrevista que el 82 jugó infiltrado. El mejor jugador no puede jugar así.
¿Qué buscamos? Los Mundiales son serios. Si Vidal juega no creo que esté al cien por ciento. Mi opinión es que así, mejor no juegue. Es mi opinión. Tienen que estar todos al cien por ciento. Pero Sampaoli conoce bien a sus jugadores…
Ahora, la selección tiene grandes jugadores. Aunque le tengo miedo sí al exceso de confianza.