Etiqueta: Jaime Pizarro


El 5 de junio de 1991 es una fecha que ningún fanático del fútbol nacional y en especial, de Colo-Colo olvidará, ya que por primera y única vez en la historia un equipo chileno logró ganar la Copa Libertadores de América.

El encargado de levantar el hermoso trofeo fue Jaime Pizarro, quien con la 10 en la espalda era el capitán del mítico y recordado equipo del Cacique dirigido por Mirko Jozic. De aquella mágica e inolvidable jornada han transcurrido 29 años y el “Káiser” recordó la temporada donde tuvo el privilegio de alzar la Copa Libertadores.

¿Cómo recuerda la conquista de la Copa Libertadores?

Efectivamente han pasado varios años ya, pero así y todo seguimos recordando con particular entusiasmo por una serie de situaciones, una de ellas por el tiempo que ha transcurrido y porque marca un hito que fue relevante respecto de la consecución de objetivos y resultados internacionales.

Es gratificante, el recuerdo es muy estimulante y ese grupo de jugadores cumplió un proceso previo donde vivió amargura, eliminaciones, frustraciones, para ir consolidando después un muy buen año que estuvo en un ciclo muy interesante, ya que resulta muy atípico para una institución tener tres entrenadores que comenzó con Pedro García, luego con Arturo Salah y terminó con Mirko (Jozic).

¿Qué recuerdos tiene de la conformación del plantel?

Fue importante que muchos de los jugadores fueran formados en Colo-Colo. Había un grupo importante entre (Javier) Margas,  (Agustín) Salvatierra, (Juan Carlos) Peralta, Miguel Ramírez, yo mismo y otros que se habían integrado a Colo-Colo llevaban varios años en el club como (Rubén) Martínez, (Ricardo) Dabrowski, (Daniel) Morón, (Marcelo) Barticciotto y eran jugadores que tenían mucho talento y una cualidad especial.

Destaco mucho a Lizardo (Garrido) porque ya venía de jugar el Mundial de España 82, pero no solo era una persona extraordinaria, sino que era un jugador distintivo y se construyó un muy buen equipo que tuvo la cualidad de sobreponerse a frustraciones como cuando quedamos eliminados el año previo con Vasco da Gama en penales.

¿Cuánto ayudó esa eliminación del año anterior para convencerse que no podía volver a ocurrir en el 91?

El cúmulo de experiencias vividas en torneos internacionales entregan herramientas que actualmente son impensadas que ocurran. Ese tipo de experiencia generó todo un aprendizaje y en base a eso se construyó un equipo muy comprometido con la búsqueda de resultados y entusiasta en ir por esos objetivos. Y es por eso que uno dice que no existía la conformidad de ganar un torneo y que eso fuera suficiente.

Por eso, creo que ese ciclo de ganar el 89′, 90′, el torneo del 91′, ganar Copa Chile, Libertadores e ir por más, fue el mensaje que tuvo este grupo y eso es, digno de reconocer y sentirse complacido de poder haberlo cumplido.

Para usted ¿Cuál cree que fue el partido o llave más complicada de la campaña?

Creo que tuvimos momentos bien particulares en la campaña. Por ejemplo el partido con Universitario cuando casi logran la igualdad y Daniel (Morón) toma la pelota en la línea, pero ese partido se jugó. Para otros y sin dudas mencionan el partido con Boca Juniors donde muchos nos transportamos de un partido a otro, pero la final revertía una característica especial era el último paso, era en casa, teníamos todo a nuestro favor, el equipo había logrado muy buenos resultados en casa y era sólido, logrando diferencias grandes.

Se definió de manera impecable, se ganó con expresividad, jugando bien, con jugadores que estuvieron ausentes por expulsiones o lesiones y eso no admite cuestionamiento. Uno ganó un título jugando bien.

¿Cuánto influyó el estilo de Mirko Jozic para lograr el título?

Varios han recordado lo exigente que era Mirko y que después de su primer partido en el banco que ganamos 6-1 a Santiago Wanderers, llegó enojado porque según él debimos ganar por más goles, pero la vinculación y comunicación fue fluyendo y Mirko lo ha dicho en el tiempo, se siente muy colocolino e identificado con Chile por todo lo vivido y siempre que tenemos la oportunidad de reencontraros es muy grato y creo que el valor en lo humano fue determinante, ya que eso habla de manera muy significativa de los jugadores que teníamos y se reflejó en los resultados.

¿Los goles de Luis Pérez ayudaron a tranquilizar al equipo en la final?

La final provocaba una tensión especial y el desahogo de ir ganando e irnos 2-0 al descanso fue muy tranquilizador. Lo digo no solo por el juego mismo, ya que no bastaba con ser dominador o tener el control o que nos convirtieran, sino que el tema era sellar ese proceso con un buen juego y un protagonismo que nos hiciera no solamente sentirnos superiores, sino que nos viéramos superiores y se logró muy bien, ya que en el segundo tiempo fue muy tranquilo y pudimos aumentar el marcador antes y fue un instante mágico ser campeones.

¿Fue especial para usted ser el capitán y ser el primer jugador en levantar la Copa?

Comencé muy chico a ver fútbol porque me gustaba, era de mi interés y no creí que ver al Colo-Colo 73’ yo después iba a tener la posibilidad de jugar ese mismo campeonato, pero a veces, la vida da sorpresas muy gratificante. Me formé en Colo-Colo y por supuesto, después de 14 años, ser el capitán, ser campeón de formarme en el club, de representar a muchos que quisieron estar en ese momento mágico de gratitud y privilegio.

Eso lo hago extensivo a todos los amigos y compañeros que estuvimos en ese recorrido y para mí es gratificante por todos los técnicos de inferiores que nos formaron en esa etapa y los compañeros que fueron transferidos antes.

¿Qué cábala tenía Jaime Pizarro?

Éramos un equipo extremadamente seguidor de sus rutinas y sus cábalas. Yo tenía varias, siempre salía en la misma posición, en la foto siempre salía en el mismo lugar. Salía a mirar un cuadro en la concentración y éramos muy protocolares porque cada uno sabía la rutina de su compañero y ayudaba a que se cumpliera.

Con Lizardo después del desayuno íbamos a caminar y mirábamos un cuadro por un largo rato, después íbamos a mirar el tenis. A veces, estaba lloviendo pero teníamos que mojarnos para salir a la cancha de tenis y seguíamos rigurosamente cada una de las cábalas, ya que eran importantes.

¿Se imaginó ganar la Copa Libertadores?

Lo pensé, lo soñé pero tal vez lo soñé como lo hace un joven, un niño, un hincha. A mí me tocó debutar en un partido amistoso internacional en el año 82 frente a Olimpia en el Nacional y reemplacé a Severino Vasconcello fue fantástico.

Lo soñé e imaginé más de una vez y a veces, tenemos la posibilidad que en el deporte se cumplen los sueños y este es un sueño cumplido.

Usted también fue el técnico campeón en la quiebra ¿Cómo lo recuerda?

He vivido una cercanía y compromiso permanente con el club y esa fue otra situación fantástica, vivida de otra dimensión, vivida de la dificultad, apremios incertidumbre y tener un grupo de jugadores jóvenes identificados con Colo-Colo fue súper potente y ellos, lo demostraron así y lo agradezco.

El apoyo de Lizardo Garrido fue excepcional, Jaime Vera era el ayudante. Tuvimos una buena partida logrando hitos que uno quisiera tener como ir a Calama y ganar tres veces, dos de esas como liguilla. En el Clausura tuvimos una liguilla impecable, ganando los dos partidos en la final muy bien tanto en el Monumental y Nacional a un equipo que había sido campeón en el Apertura. No tuvimos expulsiones y la satisfacción de trabajar con ese grupo, de clasificar a torneos internacionales demuestra que fuimos perseverantes y es un recuerdo maravilloso para mí.