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El plantel de Colo-Colo campeón en la Copa Libertadores en 1991 estaba conformado por varios jugadores experimentados y grandes referentes, pero entre ellos destacó uno de los más joven del equipo: Miguel Ramírez.

Con 20 años “Cheito”, se consolidó en como titular en la defensa del Cacique al punto de ser junto a Jaime Pizarro, los dos únicos jugadores que disputaron todos los partidos y minutos dentro de esa campaña.

Se van a cumplir 29 años desde la obtención de la Copa Libertadores en 1991 ¿Cómo recuerda esa campaña y a ese plantel?

La verdad es lindo poder cumplir un año más y cada tiempo que pasa, va tomando mucho más valor lo que conseguimos. Está el cariño y el recuerdo de todo lo vivido porque un grupo de jugadores que pudo lograr para el fútbol chileno una copa que sólo se podía mirar.

Hasta el día de hoy podemos disfrutar de lo que vivimos en ese año 1991. Siempre que nos juntamos con mis compañeros volvemos a revivir los mismos recuerdos y tallas que vivimos en esa campaña.

Usted fue formado en el club y debutó muy joven en el primer equipo ¿Qué sintió ser parte de ese equipo?

Yo llegué a probarme en 1985 y recuerdo que en esa prueba había cerca de 300 niños. Me seleccionaron en un grupo de cerca de 50 jugadores y cada semana el grupo se iba reduciendo hasta que quedé solo yo.

Llevaba tres años en Colo-Colo y me subieron a jugar en el primer equipo del club. Pase del barrio y jugar en tierra para jugar en el Estadio Monumental. Eso para mí era impensado, pero el sacrificio que tuve para conseguir ese logro fue lo máximo.

Haber logrado una Copa Libertadores con ese equipo es un sueño para todo jugador.

La llegada de Mirko Jozic fue importante para usted porque lo consolidó en la defensa del equipo.

Veníamos jugando con línea de cuatro atrás con Arturo Salah y cuando llegó Mirko (Jozic) cambió el sistema de juego. Pasamos a jugar con un líbero que era el Chano (Lizardo Garrido) y con dos stoppers que éramos Javier Margas y yo.

Eso me ayudó mucho  para poder tener responsabilidad con el equipo a temprana edad. Me gustaba mucho jugar basquetball en el barrio y eso me permitió desarrollar la anticipación y el rechazo a la hora de saltar. Eso me permitió consolidarme en el equipo y Mirko entendió que en esa posición me podía sacar mucho provecho.

Cuanto marcó el arribo de Jozic al equipo que venía con otro sistema de trabajo con Arturo Salah.

Pasamos de un trabajo más paternalista y cercano con Arturo (Salah), a uno más distante con Mirko (Jozic). Los que hacían el trabajo más cercano con el cuerpo técnico eran Eddio Inostroza y Marcelo Oyarzún. Creo que ellos fueron claves a la hora de entendernos con Mirko.

En un principio a Mirko le costó llegar al jugador hasta que entendió nuestra idiosincrasia y nosotros entendimos su forma de pensar y actuar.

Jaime Pizarro: “Ganar la Copa Libertadores es un sueño cumplido”

Usted junto a Jaime Pizarro fueron los únicos en el plantel que jugaron todos los partidos y minutos en la campaña…

Es un detalle que seguramente Jaime (Pizarro) y yo lo tenemos más presente que todos los demás. Nos ganamos con creces el orgullo al momento de levantar la Copa Libertadores.

Muchos hablan que la llave más difícil de la Copa fue contra Universitario de Lima y que en el partido de vuelta aparecieron los fantasmas de la eliminación del año anterior ante Vasco da Gama.

Ese era un tema muy especial y en ese partido habíamos varios del mismo equipo del año anterior. En esa fase jugamos en el Estadio Nacional repleto, íbamos ganando con tranquilidad, nos empataron sobre el final y quedamos eliminado lamentablemente en los penales.

Contra Universitario estaban los fantasmas de lo que había ocurrido el año anterior y fue un partido muy apretado. Marcamos el 2-1 con un gol de Rubén Espinoza después de un penal que le hacen al Pato Yáñez y en los últimos minutos viene un centro que llegó a la cabeza de “Balán” González, el goleador de los peruanos, que le alcanza a dar y fue increíble como Daniel  Morón llegó a atajar esa pelota.

Daniel Morón tuvo intervenciones claves en esa Copa Libertadores.

Siento que hay dos pelotas que Daniel (Morón) tapó que nos permitieron ganar la Copa Libertadores. Uno fue ese contra Universitario y el otro fue un mano a mano contra Gabriel Batistuta en el Estadio Monumental. Esas dos jugadas fueron fundamentales para lograr el título.

En semifinales jugaron contra un Boca Juniors plagado de estrellas y que era el favorito para ganar la Copa Libertadores.

Esa llave fue complicada pero fue una bonita experiencia jugar en La Bombonera porque efectivamente el estadio se mueve y hay mucha presión, pero creo que a pesar del triunfo de Boca siento que jugamos un gran partido.

Cuando terminó el partido en Argentina y perdimos por un gol, nos abrazamos como equipo porque sabíamos que en nuestro estadio podíamos dar vuelta el marcador. Teníamos ese convencimiento de que lo podíamos lograr.

El partido en Santiago tuvo de todo pero pudieron sacar la tarea adelante y lograr la clasificación.

Siento yo que para ellos había una presión extra tener que ganarle a Colo-Colo y nosotros estábamos tranquilos porque sabíamos que en casa éramos más fuertes.

Creo que la impotencia que tuvieron ellos al ver que no nos podían ganar en el Monumental hizo que pasaran todo los incidentes que finalmente hubo. Yo no sé cómo se siguió jugando porque hoy en día ese partido se suspendería.

A pesar de todas esas dificultades el equipo salió adelante y ganamos un partido difícil y fue un paso muy importante para lo que vino después.

Era tal el convencimiento del equipo que en los incidentes de ese partido no participó ningún jugador de Colo-Colo.

Sabíamos  que podía pasar algo así y que en ese partido los jugadores de Boca iban a ensuciar el partido y tratamos de mantenernos al margen.

Igualmente el Pato Yáñez tuvo un entredicho con algún jugador y el “Coca” Mendoza se metió a defender y recibió algunos golpes, pero la mayoría no intervenimos porque lo lógico que hubieran expulsados y teníamos que tratar de evitar algún contacto para que el equipo no tuviera bajas.

¿Cómo vivió esa noche de la final contra Olimpia que les permitió entrar en la historia del fútbol chileno?

Tengo grabado en mi mente el trayecto en caravana desde el hotel Sheraton hacía el Estadio Monumental y la cantidad de gente que nos saludaba en el camino. La salida a la cancha en esa noche dándole la mano al “Garra” Velásquez, que desde el cielo lo debe estar disfrutando.

Son muchas emociones y momentos que a uno se le vienen a la cabeza. Es un orgullo y alegría por todo lo que vivimos esa noche. Ser parte de ese equipo que ganó una Copa Libertadores y que ningún otro equipo no lo ha podido lograr es un orgullo.

El primer paso para la conquista de América

 

El 5 de junio de 1991 es una fecha que ningún fanático del fútbol nacional y en especial, de Colo-Colo olvidará, ya que por primera y única vez en la historia un equipo chileno logró ganar la Copa Libertadores de América.

El encargado de levantar el hermoso trofeo fue Jaime Pizarro, quien con la 10 en la espalda era el capitán del mítico y recordado equipo del Cacique dirigido por Mirko Jozic. De aquella mágica e inolvidable jornada han transcurrido 29 años y el “Káiser” recordó la temporada donde tuvo el privilegio de alzar la Copa Libertadores.

¿Cómo recuerda la conquista de la Copa Libertadores?

Efectivamente han pasado varios años ya, pero así y todo seguimos recordando con particular entusiasmo por una serie de situaciones, una de ellas por el tiempo que ha transcurrido y porque marca un hito que fue relevante respecto de la consecución de objetivos y resultados internacionales.

Es gratificante, el recuerdo es muy estimulante y ese grupo de jugadores cumplió un proceso previo donde vivió amargura, eliminaciones, frustraciones, para ir consolidando después un muy buen año que estuvo en un ciclo muy interesante, ya que resulta muy atípico para una institución tener tres entrenadores que comenzó con Pedro García, luego con Arturo Salah y terminó con Mirko (Jozic).

¿Qué recuerdos tiene de la conformación del plantel?

Fue importante que muchos de los jugadores fueran formados en Colo-Colo. Había un grupo importante entre (Javier) Margas,  (Agustín) Salvatierra, (Juan Carlos) Peralta, Miguel Ramírez, yo mismo y otros que se habían integrado a Colo-Colo llevaban varios años en el club como (Rubén) Martínez, (Ricardo) Dabrowski, (Daniel) Morón, (Marcelo) Barticciotto y eran jugadores que tenían mucho talento y una cualidad especial.

Destaco mucho a Lizardo (Garrido) porque ya venía de jugar el Mundial de España 82, pero no solo era una persona extraordinaria, sino que era un jugador distintivo y se construyó un muy buen equipo que tuvo la cualidad de sobreponerse a frustraciones como cuando quedamos eliminados el año previo con Vasco da Gama en penales.

¿Cuánto ayudó esa eliminación del año anterior para convencerse que no podía volver a ocurrir en el 91?

El cúmulo de experiencias vividas en torneos internacionales entregan herramientas que actualmente son impensadas que ocurran. Ese tipo de experiencia generó todo un aprendizaje y en base a eso se construyó un equipo muy comprometido con la búsqueda de resultados y entusiasta en ir por esos objetivos. Y es por eso que uno dice que no existía la conformidad de ganar un torneo y que eso fuera suficiente.

Por eso, creo que ese ciclo de ganar el 89′, 90′, el torneo del 91′, ganar Copa Chile, Libertadores e ir por más, fue el mensaje que tuvo este grupo y eso es, digno de reconocer y sentirse complacido de poder haberlo cumplido.

Para usted ¿Cuál cree que fue el partido o llave más complicada de la campaña?

Creo que tuvimos momentos bien particulares en la campaña. Por ejemplo el partido con Universitario cuando casi logran la igualdad y Daniel (Morón) toma la pelota en la línea, pero ese partido se jugó. Para otros y sin dudas mencionan el partido con Boca Juniors donde muchos nos transportamos de un partido a otro, pero la final revertía una característica especial era el último paso, era en casa, teníamos todo a nuestro favor, el equipo había logrado muy buenos resultados en casa y era sólido, logrando diferencias grandes.

Se definió de manera impecable, se ganó con expresividad, jugando bien, con jugadores que estuvieron ausentes por expulsiones o lesiones y eso no admite cuestionamiento. Uno ganó un título jugando bien.

¿Cuánto influyó el estilo de Mirko Jozic para lograr el título?

Varios han recordado lo exigente que era Mirko y que después de su primer partido en el banco que ganamos 6-1 a Santiago Wanderers, llegó enojado porque según él debimos ganar por más goles, pero la vinculación y comunicación fue fluyendo y Mirko lo ha dicho en el tiempo, se siente muy colocolino e identificado con Chile por todo lo vivido y siempre que tenemos la oportunidad de reencontraros es muy grato y creo que el valor en lo humano fue determinante, ya que eso habla de manera muy significativa de los jugadores que teníamos y se reflejó en los resultados.

¿Los goles de Luis Pérez ayudaron a tranquilizar al equipo en la final?

La final provocaba una tensión especial y el desahogo de ir ganando e irnos 2-0 al descanso fue muy tranquilizador. Lo digo no solo por el juego mismo, ya que no bastaba con ser dominador o tener el control o que nos convirtieran, sino que el tema era sellar ese proceso con un buen juego y un protagonismo que nos hiciera no solamente sentirnos superiores, sino que nos viéramos superiores y se logró muy bien, ya que en el segundo tiempo fue muy tranquilo y pudimos aumentar el marcador antes y fue un instante mágico ser campeones.

¿Fue especial para usted ser el capitán y ser el primer jugador en levantar la Copa?

Comencé muy chico a ver fútbol porque me gustaba, era de mi interés y no creí que ver al Colo-Colo 73’ yo después iba a tener la posibilidad de jugar ese mismo campeonato, pero a veces, la vida da sorpresas muy gratificante. Me formé en Colo-Colo y por supuesto, después de 14 años, ser el capitán, ser campeón de formarme en el club, de representar a muchos que quisieron estar en ese momento mágico de gratitud y privilegio.

Eso lo hago extensivo a todos los amigos y compañeros que estuvimos en ese recorrido y para mí es gratificante por todos los técnicos de inferiores que nos formaron en esa etapa y los compañeros que fueron transferidos antes.

¿Qué cábala tenía Jaime Pizarro?

Éramos un equipo extremadamente seguidor de sus rutinas y sus cábalas. Yo tenía varias, siempre salía en la misma posición, en la foto siempre salía en el mismo lugar. Salía a mirar un cuadro en la concentración y éramos muy protocolares porque cada uno sabía la rutina de su compañero y ayudaba a que se cumpliera.

Con Lizardo después del desayuno íbamos a caminar y mirábamos un cuadro por un largo rato, después íbamos a mirar el tenis. A veces, estaba lloviendo pero teníamos que mojarnos para salir a la cancha de tenis y seguíamos rigurosamente cada una de las cábalas, ya que eran importantes.

¿Se imaginó ganar la Copa Libertadores?

Lo pensé, lo soñé pero tal vez lo soñé como lo hace un joven, un niño, un hincha. A mí me tocó debutar en un partido amistoso internacional en el año 82 frente a Olimpia en el Nacional y reemplacé a Severino Vasconcello fue fantástico.

Lo soñé e imaginé más de una vez y a veces, tenemos la posibilidad que en el deporte se cumplen los sueños y este es un sueño cumplido.

Usted también fue el técnico campeón en la quiebra ¿Cómo lo recuerda?

He vivido una cercanía y compromiso permanente con el club y esa fue otra situación fantástica, vivida de otra dimensión, vivida de la dificultad, apremios incertidumbre y tener un grupo de jugadores jóvenes identificados con Colo-Colo fue súper potente y ellos, lo demostraron así y lo agradezco.

El apoyo de Lizardo Garrido fue excepcional, Jaime Vera era el ayudante. Tuvimos una buena partida logrando hitos que uno quisiera tener como ir a Calama y ganar tres veces, dos de esas como liguilla. En el Clausura tuvimos una liguilla impecable, ganando los dos partidos en la final muy bien tanto en el Monumental y Nacional a un equipo que había sido campeón en el Apertura. No tuvimos expulsiones y la satisfacción de trabajar con ese grupo, de clasificar a torneos internacionales demuestra que fuimos perseverantes y es un recuerdo maravilloso para mí.

 

 

A principio del 2008, desde Racing de Argentina, llegó al Cacique un lateral izquierdo paraguayo por petición de Claudio Borghi. No era un jugador muy conocido por los hinchas, pero que con un trabajo silencioso, con mucha garra y amor por esta camiseta se ganó un espacio en el corazón de todo el pueblo albo. ¿Su nombre? José Domingo Salcedo.

Hoy, en medio de su labor como Asistente Técnico de Francisco Arce en Cerro Porteño, “Mingo”, como lo recuerda la fanaticada del Eterno Campeón, se da un tiempo para hablar y recordar su paso por Colo-Colo.

Los colocolinos te tienen mucho cariño. ¿Qué te parece todo lo que te demuestran los hinchas?

Es muy gratificante. Siempre que escribo algo o subo una foto con algo de Colo-Colo, hay algún hincha, incluso en mi país, que me está saludando. Es muy agradable el cariño que me entrega la gente de Chile.

Lograste dos títulos con Colo-Colo (Torneo de Clausura 2008 y 2009) ¿Cuál de los dos fue el más emotivo?

El del 2009. Si bien el 2008 también tuvimos altibajos, la forma como entramos a playoffs el 2009, porque veníamos mal y llegamos a un punto en que nos dijimos “tenemos que estar entre los ocho mejores y éramos campeones”. Fuimos a los tumbos, hasta que pudimos clasificar y ganar el título en la cancha de la Unión Española (Estadio Santa Laura).

¿En ese torneo el punto de inflexión fue el Superclásico?

Ganar el Superclásico es muy importante porque te da un envión anímico grande. Cada vez que yo jugaba o se acercaba un Superclásico sabía que lo íbamos a ganar. Ese partido era el momento donde nosotros teníamos que hacer un cambio para entrar entre los ocho mejores. Lo pudimos ganar, empezamos a levantar nuestro nivel, entramos a playoffs y salimos campeones.

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¿Qué significó Colo-Colo para tu vida?

Colo-Colo marcó un antes y un después en mi carrera y en mi vida. Estaba en Racing, hice la pretemporada allá y me vengo a Colo-Colo, con mi esposa embarazada de cinco meses. Mi hija nació en Chile y empezó una nueva etapa para mí.

Cada vez que me nombran a Colo-Colo me siento como un hincha por todo lo que viví ahí, por todos los amigos que hice, es un club muy importante en mi vida.

Hay una jugada que los hinchas siempre te recuerdan, cuando fuiste a trancar la pelota con cabeza…

Soy un tipo que siente mucho la camiseta y siempre traté de dar el máximo. Cuando no la podía recuperar con las manos o con los pies, el único recurso que había era la cabeza y no dude en usarla. Obviamente uno lo hace sin pensar, porque son segundo claves que uno tiene para recuperar el balón y solo me quedaba meter la cabeza.

Nunca pensé que después de tantos años se sigan acordando de esa jugada.

¿Crees que esa entrega que demostraste en esa jugada te permitió ganar el cariño de los hinchas?

Creo que sí, esa entrega y compromiso de no dejar ninguna pelota por pérdida, incluso que se iba para afuera y yo corría para no dejarla salir. Pero esa era mi forma de jugar y todo lo que hago lo trato de hacer así.

Recuerdo una anécdota. Cuando llegó al club, en una pretemporada en Osorno; llegué un día jueves y el domingo había un amistoso contra la Católica y aparezco en el equipo titular. Tenía un solo entrenamiento con el equipo y me acerco donde Arturo Sanhueza y le digo: “Arturo, vengo sin entrenar y me pone el ‘Bichi'” y él me dice: “Mira paraguita, vos entras y a la primera pelota éntrale con todo al que venga y ya estás tranquilo” y a la primera pelota que voy me lo llevo por delante al contrario, se arma una discusión, viene Arturo me defiende, comienza una pelea, se va expulsado Arturo, casi me voy expulsado yo también y así comenzó mi camino en Colo-Colo.

¿Podríamos decir que en esa jugada partió el cariño del hincha contigo?

Claro, lo que pasa es que yo venía recién llegando y Arturo (Sanhueza) me dijo que entrara, le metiera con todo y ahí dije esta es la mía. Técnicamente, capaz que me costaba un poquito pero lo suplía con ganas y entrega. Después de todos los años que pasé en Chile, podríamos decir que aprendí a jugar a la pelota y los últimos años de mi carrera ya era mejor jugador. En Colo-Colo aprendí a jugar a la pelota.

Por lo que nos cuentas, hiciste muchos amigos en el club.

Sí, el otro día estuve hablando con Luchito Mena, con Kalule (Rodrigo Meléndez), Víctor Vidal que sigue trabajando en el club; mucha gente con la que sigo hablando y no hemos perdido contacto.

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¿Sigues pendiente de Colo-Colo? Hace muy poco Esteban Paredes compañero tuyo de equipo, se convirtió en el goleador histórico del fútbol chileno. ¿Cómo te sientes cuando logran este tipo de cosas en el club?

Muy contento con Esteban (Paredes), yo ya estaba en el equipo cuando él llegó al club y desde el primer día notamos que su forma de entrenar, de definir y de encarar los partidos le permitirían ser un aporte para Colo-Colo. Ya todos vieron como le fue y todos los goles que hizo.

Hay muchos compañeros que jugaron en todo el mundo y uno dice, “yo jugué con él” y no creo que me fue tan mal en el fútbol.

Actualmente, estás comenzando tu carrera como técnico (Asistente Técnico en Cerro Porteño), ¿Te imaginas dirigiendo a Colo-Colo?

Yo sé que alguna vez voy a llegar a ser técnico de Colo-Colo. Eso está escrito y tarde o temprano llegaré ahí. Soy un tipo que me pongo metas y hoy estoy en una etapa en la que estoy aprendiendo, pero sé que de aquí a unos años, llegaré nuevamente al Monumental.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes con Colo-Colo?

Los campeonatos son el mejor recuerdo que hay. El 2008 y el 2009 fueron espectacular. Me quedo con ese momento del pitazo final en la cancha del Monumental, cuando le ganamos a Palestino. Son varios sucesos que quedan en el recuerdo y comenzamos a mirar con mis hijos. Todo eso es muy lindo.

¿Qué significó para ti jugar en Colo-Colo?

Para mí fue un honor vestir la camiseta de Colo-Colo. La conocí cuando tenía 16 años cuando fuimos a jugar un mundialito en Chile, que organizaba Católica. Salimos campeones de ese torneo con Cerro Porteño y ahí me regalan la camiseta de Colo-Colo. Después llegar al club me hizo pensar en que los caminos siempre están marcados.

¿Qué mensaje le darías a los hinchas que siempre te mandan su cariño?

Un tremendo abrazo para todos los hinchas. Es un placer y un orgullo que me escriban por las redes sociales. Pase lo que pase, siempre tienen que apoyar al club porque los jugadores dejan todo por esta camiseta. Nos vemos en unos años más.

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