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Lizardo Garrido es el jugador que más partidos disputó en la historia de Colo-Colo. Su exitosa carrera comenzó en 1975 en el profesionalismo y fue es uno de lo más defensas más emblemáticos del Cacique.

El “Chano” era el jugador con experiencia en la defensa del Eterno Campeón en la campaña de 1991 donde contaba con dos jóvenes a su lado: Miguel Ramírez y Javier Margas. El ex zaguero repasó lo que fue la conquista de la Copa Libertadores en el mes que se conmemora un año más de la conquista de aquel tan anhelado torneo.

¿Cómo recuerda la campaña de la obtención de la Copa Libertadores?

Nos costó bastante porque empezamos medio timoratos al principio y si uno recuerda como fueron pasando las etapas, nos costó y eso que era un equipo ensamblado, con oficio, experiencia y con el golpe que sentimos el año 90 y más las incorporaciones se hizo un equipo con mucho oficio y experiencia.

A diferencia de mis compañeros que ellos pensaron que se podía ganar la Copa después que le ganamos a Boca, pero yo creo que después que le ganamos a Nacional el equipo estaba para instancias finales, ya que los uruguayos eran duros, fuertes y les ganamos 4-0 de local y noté que podíamos lograrlo.

Poco a poco fue acrecentando, la gente se entusiasmo y era un privilegio estar en ese grupo que podía darle un triunfo tan grande al país.

¿Cuánto influyó en la campaña no perder de local?

Cuando perdimos 1-0 con Boca, varios de nosotros nos abrazamos, pero no por la derrota, sino que el resultado era remontable, ya que el equipo se hacía muy fuerte en el Monumental. Nosotros crecíamos mucho con más de 50 mil personas alentando y pese a que no éramos un equipo numeroso, todos tenían claro cuando tenían que entrar, el mejor ejemplo fue el ingreso de Luis Pérez en la final.

¿Cómo fue para usted tener a dos compañeros de zaga muy jóvenes?

Eran dos jugadores muy fuertes, conversábamos mucho, eran mis dóberman que tenía y mis compañeros me molestan. Tenía que estar muy atento a las coberturas, tenía que darle posibilidad de pase.

La fuerza y cabezazo de Javier Margas, el rechazo de Miguel Ramírez y yo colocaba la tranquilidad, me gustaba salir jugando y había un complemento de que había juventud en esas marcas y harta experiencia conmigo y Daniel (Morón).

Dabrowski y Colo-Colo 1991: “Fue lindo ser el goleador de ese torneo, pero más importante lo que conseguimos como equipo”

¿Para usted, cuál fue el partido o llave más complicada en la Copa Libertadores?

Con Universitario con el cabezazo en el último minuto que atajó Daniel Morón fue el más complicado. Hubo partidos que a la gente marcó, pero no tengo ninguna duda que está el de Nacional, de Boca de visita y la final.

¿Qué tan importante fue anotar dos goles en poco tiempo en la final?

Los dos goles fueron claves, porque había una presión del medio, de la gente que creía que la Copa ya estaba ganada, porque veíamos la televisión y todo Chile estaba preocupado del partido. Nosotros en el almuerzo notábamos algo de nerviosismo y responsabilidad que teníamos ante todo el pueblo colocolino y todo el país y eso se notó en los primeros minutos.

Afortunadamente apareció el Luis “Chico” Pérez con la pared con Rubén Espinoza y después con el golazo. Él no había jugado y esa era la grandeza del equipo que todos estábamos en la misma sintonía, después vino el gol de Leonel (Herrera) y fue una alegría maravillosa, ya que tenía que ser Colo-Colo el que por primer vez ganara la Copa y no podíamos defraudar a tanta gente.

¿Se sintieron campeones en el entretiempo con un resultado a favor y un jugador más?

No. Nosotros éramos gente con harto oficio y estaba el tema que Olimpia ganaba las finales y fue más presión entre nosotros donde nos dijimos que no habíamos logrado nada, que quedaban 45 minutos.

Ante de los partidos, Marcelo Oyarzún (Preparador físico) daba una charla y esa charla en la final existió un silencio impresionante, ya que lo que nos habló fue maravilloso y nos dijo que éramos todos “Rambo” y todo el mundo desde sus puestos, fue importante para este logro.

¿Se imaginó en algún momento ganar la Copa Libertadores?

No, de verdad que no porque yo me iba fijando metas en el fútbol y lo mío costó mucho. Yo me fui a préstamo en el año 77 a Colchagua, después a Trasandino de Los Andes, después me fui a Colchagua nuevamente y después llego el 80 a Colo-Colo y cuando uno se va tres veces a préstamo, chao, te dan el pase.

Pero empecé a jugar, fui titular indiscutido, fui al Mundial, pero lo primero que tenía pensado en mi vida y en el fútbol era tratar de ser titular en Colo-Colo, ese era mi objetivo. Tuve una carrera muy rápida, muy exitosa y de que yo iba a terminar ganando una Copa Libertadores, era una utopía pensar eso, que siendo titular, con 60 mil personas, la Copa en el Monumental, es un cuento de hadas.

Eduardo Vilches y la conquista de la Libertadores: “Era el momento de escribir la historia”

 ¿Cuánto influyó Mirko Jozic para ganar la Copa Libertadores?

Para nadie era un misterio y sostengo que Mirko (Jozic) por resultados es el mejor entrenador que hemos tenido y lógicamente que fue clave. El sistema de juego y pese a que no era de los que andaba encima de uno, te hablaba o felicitaba. Era una persona que hacía su pega donde al principio tuvimos bastante problemas por su forma de ser, pero Mirko leía muy bien los partidos.

En la final todo el mundo estaba preocupado porque no estaba Patricio (Yáñez), Rubén (Martínez), Ricardo Mariano (Dabrowski), pero Mirko estaba súper tranquilo, puso al “Coca” (Gabriel Mendoza) de puntero, puso a Luis Pérez, después a Leonel (Herrera) y no tengo dudas que fue fundamental en la conquista de la Copa Libertadores.

Una vez finalizado el partido ¿En qué o qué fue lo primero que pensó?

Mi familia y segundo todo el esfuerzo que había puesto en esta profesión tan bonita desde que me inicié, de todo lo que me costó y sacrifiqué, ya que en ese momento estaba en la cima. Lo otro que era importante para nosotros fue en la satisfacción que le dimos a los hinchas, quienes disfrutaron y gozaron  en todo el país y que estaban todos contentos.

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A lo largo de la historia del fútbol chileno, un sólo equipo logró ganar la Copa Libertadores. Es fue nada más y nada menos, que el más grande del país: Colo-Colo. Aquella jornada de 5 de junio de 1991 quedó grabada en la mente de todos los hinchas del balompié nacional y 29 años después sus protagonistas, recuerdan la histórica hazaña.

Eduardo Vilches fue uno de los jugadores “silenciosos” de aquel plantel. Destacó por su temple y entrega dentro del campo de juego donde fue el “bombero” para sus compañeros y el actual entrenado recuerda lo que fue la campaña de 1991.

¿Cómo recuerda la obtención de la Copa Libertadores de 1991?

La verdad es que yo hasta el día de hoy la recuerdo con mucho orgullo, cariño, pasión, ya que ha sido algo muy importante no sólo en mí, sino que, para todos los que integramos aquel plantel y la verdad de que me siento muy orgullosos, ya que se logró algo que hace mucho tiempo el fútbol chileno estaba llegando a instancias mayores y no se había podido obtener y ese año gracias a todos pudimos obtener esa Copa tan anhelada.

¿Cuánto ayudó contar con un plantel equilibrado tanto con jugadores jóvenes como de experiencia?

El plantel para mí fue un plantel de personas muy compacto, muy homogéneo, siempre nos respetamos entre nosotros y cuando estábamos jugando mal aceptábamos la crítica del compañero tanto afuera y dentro de la cancha.

Me trae muy gratos recuerdos poder hablar de cada de mis compañeros que en el fondo fuimos una familia y grandes amigos.

¿Cuánto ayudó que el plantel llevara años trabajando juntos?

Arturo comenzó en el año 86’ cuando Colo-Colo andaba mal, pero salen campeones y de ahí empieza el proyecto tanto de los directivos como el profesor Arturo y eso tiene un gran peso y gran validez, ya que formó un plantel de grandes jugadores.

¿Cuánto influyó la llegada de Mirko Jozic en el plantel?

Bastante ayudó, pero no sé si en el tema de mentalidad, pero nos sacó el mayor provecho deportivamente. Movió las piezas tácticamente dentro del campo de juego y yo creo que eso revolucionó, ya que casi siempre se jugaba el típico 4-4-2 y con la innovación táctica pudimos revolucionar y sacar provecho de esa situación.

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¿Cuál cree usted que fue el partido o llave más complicado de la campaña?

Para mí, lo más complicado y más difícil fue con Olimpia de Paraguay de visita. Estábamos en la final y es una losa muy grande que traíamos mentalmente, ya que pensábamos mucho en la historia del fútbol chileno, de jugar las finales y no obtenerla. Para mí, fue uno de los partidos más tensos.

¿Cuándo sintió o pensó que estaban para ser campeones de la Libertadores?

En ningún momento me sentí convencido, creo que el momento que me sentí más seguro deportivamente fue cuando salimos del estadio de Boca cuando perdimos 1-0 y me sentía confiado de que dábamos vuelta ese partido con una calma y temple muy fuerte, con muchas ganas de poder ganar ese partido y pasar a la final.

En líneas generales desde que inicia Copa Libertadores hasta el final, nunca me sentí seguro de llegar a una final y ganarla, sino que dije vamos “paso a paso” y cada vez que pasábamos un partido nos sentíamos con más confianza.

Usted fue uno de los minutos que más jugó en la Copa ¿Cómo fue para usted ser campeón y teniendo más participación?

Yo no vislumbré en el momento y después con el tiempo supe que fui uno de los jugadores que más participó en la Copa Libertadores y en ese momento de ganarla, era un sueño y es algo que marcó hasta el día de hoy al fútbol chileno y de eso estoy muy orgulloso hasta el día de hoy se sigue recordando y qué lástima que otros equipos no hayan podido ganar.

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¿Cómo recuerda el 5 de junio de 1991?

Fue emocionante. Desde que entré a la cancha pensé primero en lo que estábamos enfocado que era ganar el partido y después, vino una alegría enorme, disfrutamos, lloraba de emoción por obtener la Copa, fue una cosa muy hermosa e impresionante.

Cuando terminó el partido dije “un objetivo cumplido” y dije ya llegué al techo, cumplí mi meta en cuanto a logros y yo quería jugar en el extranjero y hacer historia y tres años después pude hacer historia en México, ya que en el año 95, el 4 de junio salimos campeones con Necaxa.

¿Cuánto ayudaron los goles de Luis Pérez para darle tranquilidad al equipo?

Por supuesto que ayuda, fueron dos goles muy rápido, sí estábamos un poco tenso por la situación psicológica de llegar a una final y no obtenerla y ese era el momento de escribir la historia. Aguantamos, tuvimos posibilidades y creo que en ese momento se iluminó Lucho y estuvo fantástico y lo que hizo fue de grande y nos dio la confianza y seguridad donde ya me sentí con más confianza para el resto del partido.

A lo largo de su carrera ¿Se imaginó que iba a ganar la Copa Libertadores?

Honestamente no, pero dije que teníamos que hacer algo grande y una de las metas personales que tenía era esa y se fueron dando las situaciones paso a paso. Me sentía confiado de mi juego, de hacer las cosas bien dentro de la cancha para así, poder obtener esos resultados positivos y esos son los que nos iban a llevar a una final y obtener esta Copa tan anhelada.

Leonel Herrera: “Jugar la final y convertir un gol, es un sueño”

 

 

 

Rubén Espinoza era una de las piezas claves de Colo-Colo, era el encargado de patear los penales en el equipo. En 1990 falló el tiro clave en los octavos de final contra Vasco da Gama que finalmente eliminó al Cacique de ese torneo. En 1991, dejó todos los fantasmas de esa eliminación atrás para lograr junto a sus compañeros el título más importante a nivel de clubes en la historia del fútbol chileno.

¿Recuerda su llegada a Colo-Colo?

Mi llegada se produce después de haber estado 10 años en Universidad Católica y cuando terminó mi contrato habló conmigo Arturo Salah para que me viniera a Colo-Colo.

¿Cuánto merito tiene Arturo Salah como uno de los responsables de armar ese plantel?

Todos los elogios, lógicamente, se los ha llevado Mirko (Jozic) porque él fue el entrenador de ese equipo y cambió el sistema que veníamos utilizando. Arturo (Salah) desde su llegada fue educando a ese grupo de jugadores y si uno mira ese plantel gran parte del equipo fueron traídos por Arturo.

No es restarle merito a lo realizado por Mirko, si no que es valorizar el trabajo silencioso y profesional que hizo Arturo durante años.

¿Cómo recuerda la llegada de Mirko Jozic al club?

Al principio era una relación fría porque hubo unos malentendidos con unas declaraciones antes de su llegada. La relación se pudo llevar al profesionalismo y por la historia ganadora que tiene Colo-Colo y Mirko fue parte de eso también.

Nosotros aprendimos mucho de él, obviamente la comunicación era complicada por el tema del idioma pero es ahí cuando aparecieron los líderes del grupo como Daniel Morón o Raúl Ormeño y del cuerpo técnico como Eddio Inostroza o Marcelo Oyarzún.

El debut en Concepción fue muy complicado.

No olvidemos que el año anterior tuvimos una mala experiencia luego de quedar eliminados contra Vasco da Gama y para nosotros era un desafío muy grande porque creímos que con ese equipo podíamos llegar más lejos.

El inicio en 1991 fue complejo porque teníamos el recuerdo aún latente de lo que habíamos vivido el año anterior y estábamos en el proceso de asimilar el juego que quería Mirko de nosotros. El debut fue un partido muy difícil de visita contra Concepción donde empatamos 0-0.

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¿Fue la llave contra Universitario la más difícil de esa Copa Libertadores?

Haciendo un análisis de esa Copa, creo que lo más complejo no fue contra Boca sino que el más complicado fue con Universitario de Lima por el recuerdo que teníamos del año anterior.

Fue el más difícil por todo lo que se dio en ese partido, tuvimos un penal sobre el final que le hicieron al Pato Yáñez. El equipo era casi el mismo del año anterior. No te voy a mentir que en la caminata a patear el penal no se me vinieron los fantasmas pero tuve la entereza para dejar todo eso fuera y convertir.

Después vino la atajada de Daniel Morón a Balan González. Daniel no atajo mucho en esa Copa, pero tuvo intervenciones maravillosas que son de campeonato, como esa atajada, el mano a mano contra (Gabriel) Batistuta o contra Olimpia en la final.

¿Cómo vivió la semifinal contra Boca Juniors?

Era la oportunidad para ratificar lo que veníamos haciendo. En Argentina tras el partido de ida, los jugadores de Boca Juniors se extrañaban porque nosotros estábamos abrazándonos porque perdimos 1-0. Sabíamos que nos hacíamos fuertes jugando de local, con nuestra gente y el ambiente que tenía este equipo.

Lo que pasó en la vuelta fue un típico partido de Copa de esos años, contra un equipo como Boca que era la base de la selección argentina, que luego ganó la Copa América.

Ese partido en el Monumental sacó a relucir otra parte de este equipo como la garra, el temple y el corazón de Colo-Colo.

Hay momentos claves como en el gol de Boca, donde ninguno se volvió loco, solo el “Chano” (Lizardo Garrido) estuvo a punto de reaccionar tras la provocación de (Diego) Latorre, pero el resto estábamos convencido que ganábamos ese partido.

Después del gol de Rubén Martínez ocurren incidentes donde los jugadores de Colo-Colo no tuvimos nada que ver y creo que se generaron por la desesperación de los jugadores de Boca al verse sobrepasados por nosotros.

¿Cómo recuerda esa noche de la final contra Olimpia cuando logran el título?

Luego del regreso desde Paraguay fue una semana de mucha ansiedad y fue en ese momento donde volvieron a aparecer los referentes de este equipo para calmar al plantel.

Sabíamos que en la vuelta no tendríamos a Rubén Martínez, al Pato Yañez y a Ricardo Dabrowski que eran bajas importantes pero como equipo seguíamos con la confianza intacta. Después del partido de ida en Paraguay, Mirko (Jozic) conversó con Luis Pérez y le dijo que sería el titular en la final.

Luis Pérez y la conquista de la Libertadores: “Es un orgullo ser parte de la historia de Colo-Colo”

Esa fue la noche de Luis Pérez. Usted lo habilitó de gran forma en el primer gol.

Si no le devolvía esa pared a Lucho Pérez, me habría llegado una cantidad de chuchadas jaja. Lucho fue a buscar la pared, lo sé por el conocimiento que teníamos de nuestro juego, así que se la devolví. Fue una jugada muy rápida y precisa que él resolvió muy bien.

Lo importante es que Lucho en ese partido pudo demostrar lo gran jugador que es, aun sin haber sumado ningún minuto antes en esa Copa. Tuvo la capacidad de demostrar que era un aporte, un gran refuerzo para Colo-Colo y pasó a la historia por esos dos goles que hizo en la final.

¿Qué significó para usted ser campeón de la Copa Libertadores con este equipo?

Indudablemente que cuando tú vistes la camiseta de Colo-Colo y consigues un logro tan importante como la Copa Libertadores es un orgullo personal. Esto porque detrás del equipo había todo un pueblo colocolino que necesitaba de triunfos internacionales que habían sido muy esquivos.

Toda la entrega, cariño y lucha que dejamos como equipo era para la gente, lo que permitió lograr algo tan importante.

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