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Sebastián Toro está listo para el regreso
Sebastián Toro

Sebastián Toro tenía un deseo. Eran los primeros días de enero de 2013 y el defensor de 22 años sólo pensaba en el día en que volvería a jugar oficialmente por Colo-Colo.

La vida, sin embargo, tenía otro propósito para el joven defensor. Una luxofractura en su tobillo izquierdo postergó por más de cuatro meses su sueño. Una espera larga y frustrante que se complicó aún más por el difícil presente deportivo de los albos. “Me dio rabia ver a Colo-Colo perder y más encima sin poder estar yo en la cancha”, recuerda.

Sin embargo, Toro prefiere pensar en otra cosa. En el “debut”, porque para él, después de un año fuera de Colo-Colo y de más de 120 días extra de obligado reposo, hoy está listo para volver a jugar por el equipo de sus amores.

¿Cómo ha sido este período alejado de las canchas?
Ha sido duro. Me costó asumir la lesión. Lo único que quería era volver a Colo-Colo y jugar y no he podido. Las primeras dos semanas estaba destruido. Después pude comprender que esto es parte del fútbol y si no me ocurría ahora, podía pasar igual después. Ahí asumí que es parte del ser futbolista. Acá me ayudaron mucho a hacerle frente. Hay que ser muy fuerte de mente.

¿Es el momento más duro que has enfrentado en tu carrera?
Sí, totalmente. Son casi cinco meses sin jugar, es algo muy duro.

Además cargabas con esa la ilusión de regresar a Colo-Colo…
Venía con esa ilusión y venía jugando bien, a buen ritmo. Pero Dios quiso que pasara esto y ya está.

¿Es tan difícil como cuando tuviste que dejar Colo-Colo a fines de 2011?
Ese fue también un momento difícil. Como criado en Colo-Colo uno nunca quiere salir, y si toca esa opción uno quisiera que fuera vendido a otro país, y no como salí yo con problemas personales. En Iquique aprendí mucho y esa experiencia me ayudó demasiado en mi formación.

¿Te sientes con mayor madurez?
Sí. Lo que pasa es que acá en Colo-Colo se me dieron muy fácil todas las cosas. Desde que debuté me resultó todo. Entonces mi salida fue un remezón para madurar, para ser más consciente, para poner los pies en la tierra. De un momento a otro uno puede ganar todo, pero también perderlo todo.

¿Ves esta etapa como un renacer futbolístico?
Lo único que quiero y deseo es jugar. Ya ando de malhumor por eso. Jugar es mi medicina, en la cancha se me pasa todo.

Toro, ayer y hoy

“Al principio, cuando empecé en el fútbol, fue todo muy duro. Desde que llegué a Colo-Colo las cosas siempre fueron difíciles, pero una vez que debuté todo se me hizo fácil. Fui campeón, recibí premios como mejor defensa, y me creí el cuento. Cometí errores que me costaron caro, como dejar Colo-Colo”, dice el defensor al recordar lo que ha sido su corta pero acontecida carrera como futbolista.

¿Por qué hay jugadores a los que les pasa eso?
La gran mayoría de los jugadores quizás vivimos infancias difíciles, de mucho sacrificio, entonces cuando tienes tus primeros logros, crees que todo se vuelve fácil. Crees que tienes todo y que puedes hacer lo que quieras. Y no es así. Esto es paso a paso, siendo obediente al técnico, respetando a los que te aconsejan. Hoy tengo la mente puesta en volver a jugar por esta camiseta.

¿Cómo has visto al equipo y todo lo que ha pasado con Colo-Colo este semestre?
El ánimo siempre estuvo bien, pero en los partidos nos faltó la última puntada. Los resultados no se dieron. Es fuerte, especialmente para mí que soy colocolino, pero hay que asumir que estamos pasando por un período que no es bueno. Tenemos buenos jugadores, pero no sé qué nos pasa. A veces empezamos bien el partido y lo terminamos mal. Ahora ya no tenemos chances en este torneo, pero hay que terminar de la mejor forma, y afrontar el próximo semestre con la mejor mentalidad.

Debe haber sido difícil mirarlo desde afuera…
Especialmente en los partidos más importantes, con Católica, la U. El deseo de jugar contra esos equipos cualquiera lo tiene. Me dio impotencia perder el clásico y más que fuera en el último minuto. No me gusta perder con la U y gracias a Dios nunca he perdido con ellos en partidos oficiales. Pero incluso caer en los amistosos me da rabia.

A propósito de eso, ¿cómo has trabajado el aspecto de la rabia o enojo que era característico en ti cuando estabas en cancha?
Lo he trabajado mucho. Estuve con sicólogo y creo que he mejorado bastante. Ya no pienso en pelear, sólo en jugar y ganar. La rabia se pasa jugando mejor, esa es la mejor forma de superarla.

¿Veremos a un nuevo Sebastián Toro cuando vuelvas a pisar la cancha?
La lesión me paró casi cinco meses, y me obligó a dos operaciones, o tres, si cuento la que me hice en la nariz. Era algo que tenía pendiente. Me hice estudios y respiraba mal, apenas el 30% de mi respiración era por la nariz. Así que ahora que tuve el tiempo, aproveché y me operé. Y salió todo bien. Se nota de inmediato. Antes me dolía la cabeza por el esfuerzo al respirar, pero ahora asimilo altiro el oxígeno necesario para el esfuerzo físico.

Es decir si antes Seba Toro era bueno, ahora podemos esperar mucho más…
(Risas) No sé si antes era bueno. Pero ahora puedo correr más y ahogarme menos.

¿Cómo se supera una lesión como la tuya?
Hay un esfuerzo sicológico importante. Es lo que más cuesta. Llevo un mes entrenando, trabajando con kinesiólogos y cuerpo médico, pero recién hace una semana pude estar a la par de mis compañeros. Me daba susto meter el pie o pegarle a la pelota. Si no eres fuerte sicológicamente esto te puede perdurar por siempre.

¿Es esa la clave, tener esa fuerza mental?
Lo más importante para un jugador es ser fuerte de la cabeza. Quizás tienes deficiencias en otras cosas, pero si sabes reponerte puedes hacer que pasen desapercibidas tus debilidades. Si me equivoco en la cancha y hago una jugada mal, tengo que tener la fuerza para no sentirme derrotado, y jugar mucho mejor.

“Extrañaba Colo-Colo”

Sebastián Toro

“En esta institución hay de todo. Si no sabes aprovecharlo nunca llegarás a ser un gran jugador. Extrañaba Colo-Colo. Siempre fui hincha colocolino, venía al estadio con mis amigos, mi papá me vestía con la camiseta de Colo-Colo desde chico. Toda mi familia es colocolina. Yo juego desde los 4 años a la pelota, así que imagínate lo difícil que fue sentir que perdías todo esto”, se lanza a hablar el defensa sobre el club de sus amores.

En enero te imaginabas el regreso, pero se postergó un poco…
Se postergó un poquito, pero ya llegará. Estoy muy ansioso por ese momento, pero tengo que controlar las ganas, porque la lesión fue muy complicada así que tampoco es bueno apurar. Tiempo al tiempo.

¿El alta médica ya está?
Sí, hace poquitos días. Puedo hacer fútbol, estoy entrenando a la par de mis compañeros y esperando mi oportunidad.

¿Alcanzará a ser en este torneo?
No sé si alcanzará, pero lo único que deseo es jugar. Pedí jugar en la Filial. Es fútbol competitivo, hay equipos que se juegan subir de categoría, así que hay otro roce. Yo creo que jugar en esas divisiones es más difícil que jugar en primera, porque se corre más, se mete más y hay más cosas en juego.

¿Y te motiva tener ese apronte?
Quiero tenerlo, porque deseo jugar y me da lo mismo si es con los juveniles o en la Filial. Necesito jugar.

¿Pero en el segundo semestre sí que pelearás la camiseta de titular en el Primer Equipo?
Sí, todo lo que pueda. Jugar en Colo-Colo es lo más hermoso que me ha pasado así que voy a pelear por ser titular.

¿Quién es tu ídolo?
Crecí viendo jugar a Miguel Riffo. Para mí jugar junto a él es un sueño cumplido. Lo mismo que con “Kalule” (Rodrigo Meléndez). Estuvimos juntos en Iquique y se portó extraordinario conmigo. Compartir con ellos fue un sueño, me ayudaron mucho y son de los mejores jugadores que he conocido.

¿Y en este camarín, quiénes son tus más cercanos?
Con quienes más hablo son Esteban Pavez y Eduardo Lobos. Me apoyan y animan para volver a jugar luego. Siempre quisimos con Pavez jugar juntos. Somos del mismo año, nos conocimos hace mucho tiempo y hasta el momento no hemos podido compartir en cancha.

Y los dos transitaron el camino de dejar Colo-Colo y volver…
Exacto, con Pavez nos conocemos desde cadetes. Si Dios quiere en un futuro podremos lograr nuestro sueño. Aunque para él y para mí el sueño más inmediato es salir campeón.

¿Cómo se logra, Seba? Tú estuviste en el último título…
Metiendo no más. Aunque no se juegue bien. Ese año (2009, ver estadísticas) con Hugo Tocalli partimos mal. Luego tuvimos una racha final en la que ganamos todo. Con triunfos ganas confianza y apetito. Ganas uno y quieres más, ganar el próximo y así hasta la final. Y ganarla también. Éramos un equipo fuerte. Sicológicamente fuerte. En la final ida nos empataron en el minuto 90, y en la vuelta empezamos perdiendo al minuto 1. Sólo siendo mentalmente fuertes pudimos sacarlo adelante.

La meta para el segundo semestre sigue siendo la ansiada 30
Yo termino contrato a fin de año y si me tengo que ir tiene que ser con ese título ganado. Para mí Colo-Colo es todo. Amo a este equipo, mi casa es blanca con negro, mi hijo aún no nace pero sus piluchos ya dicen “Colo-Colo”. Supe que sería papá en diciembre, luego vino la lesión, pero ahora va a nacer y yo vuelvo a jugar. Si Dios quiere será una doble sensación linda. Volver a jugar y ser papá, es lo mejor que te puede pasar.