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Seba Toro no baja los brazos
Seba Toro en el gimnasio

Se tiró con todo para impedir el gol que le habría costado el partido a Colo-Colo. Fue tal su convicción, tanta su vehemencia que el desgarro parecía un precio justo a pagar. Seba Toro no estaba dispuesto a regular sus esfuerzos, en realidad nunca lo ha estado. No es porque sea un Clásico el que se esté jugando, es porque así entiende el fútbol. Un deporte que se juega con los pies, la cabeza y sobre todo el corazón.

Parecía que se sentenciaba el empate en esa jugada. Sebastián quedó lesionado, en el piso, sin poder mover la pierna. Se agotaba el último cambio, el equipo perdía a una de sus figuras y sólo quedaban cinco minutos. Tuvo que salir con ayuda del cuerpo médico de la cancha, no podía mover la pierna y ya en el banco no pudo contener las lágrimas, mezcla de emociones difícil de explicar: “Pensaba que podía ser mi último clásico y no quería salir. Termino contrato y quería ganar este partido en cancha”.

También estaba lo de la lesión, porque después e todo estuviste mucho tiempo fuera por la fractura y ahora que estabas volviendo con todo te vuelves a lesionar.
Era de todo un poco, en realidad. Esta (lesión) no es nada comparado a los siete meses que estuve antes… Ahora son dos semanas, no más. Pero era de todo un poco, íbamos empatando cuando deberíamos haber ido ganando”.

La jugada de tu lesión es fuerte. Te tiras con todo y luego te quedas mirando porque podría haber sido gol de Cereceda. ¿Cómo la recuerdas?
Bueno, me tiro y no podía pararme, por eso no atiné a nada. La pierna no me dejaba hacer el movimiento. Gracias a dios Justo se tiró con todo y pudo salvar esa pelota. Sentí un relajo con esa tapada. Ya lo di todo y no doy más, me desgarré todo. Sentí tristeza, pero lo importante es que lo ganamos.

¿Apenas te tiraste supiste que no podías seguir?
Sí cuando lo sentí ya sabía lo que podía ser. Me dio pena porque quedaban cinco minutos y estábamos con todo arriba. Pero me tuve que salir.

Aunque al principio parecía que su historia sería un sueño, Seba Toro ha debido aprender a sobreponerse a las grandes decepciones en el fútbol. Porque pasó de las inferiores a ser titular del Primer Equipo, fue campeón con Colo-Colo y de la noche a la mañana era un ídolo del pueblo albo. Pero después llegó la irregularidad, los cambios de técnico no los favorecieron y su carácter le jugó en contra. Esta temporada, cuando parecía que todo volvía a su cauce, una grave lesión puso a prueba su temple.

Después de la lesión de la pretemporada, debido a la gravedad y a que te costó volver ¿Perdiste en algún momento la confianza en ti?
No, nunca. Si pierdo la confianza me tendría que retirar. Siempre la tuve y la tengo, por lo mismo creo que en estos partidos se me ha visto muy bien.

Decías que termina tu contrato ¿Cuál es tu intención? ¿Qué te gustaría?
Me encantaría quedarme, pero no depende de mí. Tengo una persona que me maneja y él se preocupará de eso. Yo sólo quiero jugar y recuperarme. Pero me gustaría quedarme, salir campeón. Me encantaría.

“He madurado demasiado”

Seba Toro frente al espejo

El presente de Seba Toro contrasta con lo que vivía hace un año. Había alcanzado regularidad en Iquique, pero estaba muy lejos de lo que él quería. Nunca dejó de pensar en Colo-Colo, el equipo de su vida y trabajó para pavimentar su regreso. Con la distancia del tiempo Toro habla de su salida del club y asume sus errores con autocrítica.

¿Por qué saliste de Colo-Colo en su momento?
Lo que pasa es que a mí se me dio todo muy rápido. Empecé a jugar, salir campeón y además era uno de los mejores valores del equipo. Se me dio todo muy rápido y por eso me equivoqué mucho. Me fui un año y ese año me sirvió mucho para darme cuenta lo que había perdido acá.

¿Qué perdiste?
Bueno, de Iquique como institución no puedo decir nada. Pero no están las comodidades de acá. La gente no es lo mismo, acá se llena el estadio, allá los superclásicos no se pueden jugar y eso molesta y duele. En Iquique hay que tener mucha más motivación porque es un equipo pequeño, va poca gente al estadio. Acá sabemos que la gente va a venir a apoyar.

¿Qué sentías cuando venías a jugar contra Colo-Colo?
Me daba mucha pena y rabia porque sabía que podía estar acá y por estupideces que hice no estaba.

¿Qué aprendiste?
Maduré demasiado. Antes pasaba peleando, me hacían entrevistas y yo disparaba no más, no pensaba nada. Uno crece y se da cuenta que tiene que estar meditando todo. En la cancha no hay que pelear con los rivales, no hay que discutir tanto, hay que dedicarse a jugar. Ahora me he dedicado a jugar y gracias a dios ha salido bien.

¿Imaginaste alguna vez después de la lesión, cuando no estabas tan considerado o cuando jugaste por la Filial, un presente como éste?
En su momento no lo pensaba. Yo cambié todo cuando nació mi hijo (Lukas). Empecé a entrenar más duro, empecé a jugármela. Llegaron Tito y Miguel, me dieron la oportunidad y yo estaba bien preparado para hacerlo. Cuando no te tienen considerado uno a veces baja los brazos. Yo en un momento los había bajado y con el nacimiento de mi hijo repunté, empecé a entrenar bien y todo se da bien con la llegada de Tito.

¿Cómo nació esa polera que mostraste en el Clásico que decía ‘Jesús es albo’?
Es que yo soy muy colocolino, venía a la barra, yo por Colo-Colo hacía y deshacía, aparte que soy muy católico, creo mucho en Dios y me nació hacer eso. Hay un caballero que viene para acá y hace poleras, a él le dije si me la podía hacer, quedó bonita me gustó mucho. La voy a ocupar siempre.

¿Qué significa para ti que en el equipo titular haya siete canteranos?
Es importante. En su momento subí yo con Esteban (Pavez) que somos de la misma edad, subimos juntos, que ahora se dé con los más chicos o que esté Fierro que ya es grande y un ídolo del club… Esto habla muy bien del trabajo que se hace en cadetes.

Un mensaje para los muchachos del fútbol joven
Que se esfuercen, que no bajen nunca los brazos, el que es colocolino nunca los va a bajar y va a dejar todo en la cancha.

¿Y a los hinchas?
Que los entiendo porque yo fui mucho tiempo hincha. Ahora que andamos un poquito mejor que lo disfruten y nos apoyen.