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Samuel ataja y sale jugando
Samuel Antilén

Es de los más bajos en el grupo de arqueros del fútbol joven, pero eso que podría ser una sentencia en este deporte, para él ha sido un aliciente. Lejos de derrumbarse por un factor con el que poco puede hacer, Samuel Antilén se ha fortalecido en todos los aspectos del juego. Hoy es un arquero muy distinto al que llegó con 9 años a una prueba masiva en el Monumental. Ahora es completo: rápido, de buenos reflejos, seguro al cortar centros y sobre todo hábil con sus pies. Samuel ataja y sale jugando.

No es una característica menor esta última para un equipo como Colo-Colo. Es sabido que en Pedrero se juega con las líneas adelantadas y ahí Antilén desempeña un rol clave al ser el último hombre del equipo, el primero en hilvanar el juego. Desde sus pies la pelota sale limpia para sus compañeros. Con él no hay espacios para el pelotazo irreflexivo desde el fondo. La jugada se empieza a pensar en sus botines.

¿Sientes que eres de los arqueros con mejor juego de pies?
Sí, es una de mis fortalezas. Cada profe que he tenido se ha dado cuenta de eso. Me siento cómodo jugando con los pies, cuando me la tiran para atrás no me siento presionado, sino que disfruto siendo otro jugador de la cancha.

¿Has pensado en tirar penales o tiros libres?
Sí, lo he pensado. A veces me quedo chuteando (después de los entrenamientos), pero eso va también con los profes, nunca se lo he planteado a ninguno. Me gustaría hacerlo, probar en un partido porque sé que tengo las condiciones, no lo haría por chacotear, sino para hacerle un bien al equipo. Los profes antes de los partidos siempre preguntan quién quiere patear penales o tiros libres y siempre que lo hacen me dan unas ganas de levantar la mano. De que me gustaría, me gustaría.

¿Para ti ha sido un tema la estatura?
Hubo un tiempo, en la sub 15, cuando llegó fin de año tuve una reunión con el profe Luis Pérez. Antes de esa reunión yo pensé que me iban a echar por el tema de la estatura. Pero el profe me dijo que tenía todas las condiciones para estar en esta institución y que lo único que me faltaba era el porte. Seguí entrenando afligido, porque sabía que era el más chico entre los arqueros. Pero con el tiempo me fui olvidando y seguí trabajando con todo. Tengo otras cualidades que suplen lo de la estatura.

¿Por ejemplo?
La rapidez, la agilidad, estar bien posicionado siempre en los partidos, buen timing en los centros, saber jugar y hacer bien la pega. No siempre se necesita ser alto para ir a buscar una pelota abajo o arriba. Puedes tener un buen despegue o leer la jugada antes. Debes ser más astuto para jugar al arco.

¿Probaste alguna vez jugar en otra posición?
Sí, he jugado de delantero y he andado bien. En el barrio jugaba arriba y es una condición que tengo. Pero ya elegí el arco, aunque en los reducidos a veces juego arriba.

¿Qué arquero te gusta?
El arquero que me gustaba era el Cóndor Rojas por las tapadas que hacía y su agilidad. Él no era tan alto y por eso también me siento reflejado. Hoy uno ve los partidos de Europa y los arqueros son gigantes, entonces no me voy a comparar con ellos.

¿Y entre los arqueros del Primer Equipo?
Justo Villar no tiene una gran estatura, pero da seguridad en el arco, tiene buen juego con los pies. Pero lo más importante es la seguridad que transmite, eso es lo más importante porque le das confianza y tranquilidad a tus compañeros y al técnico.

Claudio Bravo hablaba en una columna de lo difícil que fue para él el tema de la estatura y cómo lo afrontó
Es que para ser un buen arquero no necesariamente uno tiene que ser grande. Claudio Bravo tiene un espectacular juego con el pie y un gran juego aéreo. Mientras esté haciendo bien esas facetas del juego no va a jugar otro arquero que no sea él. Él le da seguridad al equipo.

¿Cómo te ha servido el trabajo de los distintos preparadores de arqueros para mejorar como futbolista?
Sí, además del profe Nef he tenido al profe Felipe Tapia que te mejora el físico. Cuando estuve con él fue mi mejor momento en el aspecto físico. Me sirvió para estar bien posicionado y tomar buenas decisiones. También he estado con el profe Letelier que trabaja harto el juego con los pies y salir a acortar centros. Pero todos los profes que he tenido me han ayudado a sacar un potencial que tengo dentro.

¿Qué crees que te falta?
He estado trabajando más salir a acortar centros y ya he mejorado eso. Pero también lo que he trabajado es medir los tiempos dentro de la cancha. Esas pelotas difíciles que meten los volantes entre el central y el arquero. Esa decisión entre ir o no ir es una de las más difíciles para el arquero. Eso lo he trabajado mucho porque son jugadas decisivas.

¿Qué importancia tiene para ti el profe Nef?
Él es uno de los profesores que más confianza me ha dado desde que estoy acá. Es de los que más me ha bancado a pesar de ser el chico. En todos los partidos en que él ha estado conmigo, desde el calentamiento me está diciendo que soy el mejor y que le demuestre que no está equivocado.

Europa, inicios y familia

Samuel Antilén

¿Cuánto te sirvió el viaje a Europa?
Uno aprende mucho. El año pasado me tocó ir, pero no jugué. Esta vez sí lo hice y ahí hay que agarrar más personalidad porque los rivales se te agrandan, son fuertes, robustos. Con los colombianos tuve que sacar toda la personalidad porque prácticamente se nos estaban viniendo encima. Ahí uno no puede demostrar debilidad en la cancha, hay que resolver con poco tiempo y generar más fortaleza mental.

¿Y el partido con el Milan?
Fue uno de los mejores partidos que he jugado en mi vida. La emoción que se generó porque íbamos perdiendo y estábamos quedando eliminados cuando faltaban dos minutos. Gracias a dios a Suazo le salió ese gol, aunque haya tirado el centro fue un golazo. Además estuve demasiado cerca de atajar el penal de ellos, la alcancé a rozar.

Ese viaje viene a ser como una verdadera graduación para los muchachos del fútbol joven. Ellos crecen sabiendo del torneo que se juega en Italia y del que Colo-Colo es tricampeón. Marca el momento en que tienen que dar un paso al frente, el salto de calidad necesario para el gran desafío que se avecina, el Primer Equipo. Pero el camino comienza mucho antes, para Samuel comenzó en 2005.

¿Cómo llegaste a Colo-Colo?
Vine a pruebas masivas. En una Navidad lo único que le pedí a mi mamá fue que me viniera a probar al Colo. No le pedí nada más. Llegué, hicimos un partido y me habían echado cuando terminó el primer tiempo junto a otros cuatro niños. Los papás de esos niños se llevaron a sus hijos porque se enojaron. Yo me quedé y jugué el segundo tiempo, el profesor de ese momento que se llamaba Rodrigo Valdés me dijo que tenía que seguir viniendo los martes y los jueves.

¿Empezaste a jugar de inmediato o tuviste que esperar un tiempo?
Pasó hace muchos años, pero lo que me acuerdo es que empecé a entrenar con el profe Nef y con la serie 96. Me quedé un tiempo con ellos. Los profes me empezaron a hacer jugar y desde ahí no he parado hasta hoy.

Además tienes una relación familiar con Nicolás Orellana (jugador del Primer Equipo)
Sí, es mi primo. Prácticamente nos criamos juntos. Hubo un tiempo en que él estuvo viviendo donde mi abuela y pasábamos prácticamente todo el tiempo juntos. Íbamos al mismo colegio, nos veníamos a entrenar y después de vuelta a la casa, nos pasábamos a comer unos completos en Santa Rosa. Con el tiempo él empezó a entrenar en las mañanas y yo en las tardes.

¿Qué significa para ti que el Nico esté en el Primer Equipo?
Harto. Me acuerdo cuando debutó el Nico. Fue en la Copa Chile y vinimos a verlo con mi tío y la mamá del Nico. Estábamos nerviosos porque él estaba en la banca, lo veíamos calentar y ahí yo me acordé cuando jugábamos en el barrio (La Bandera, San Ramón), en el pasaje cuando hacíamos las pichangas. Uno queda impactado al verlo entrar a la cancha.

¿Te proyectas de aquí a tres cuatro años?
Me gustaría seguir en el fútbol. Pero por ejemplo con lo que hablábamos de la estatura, si me pongo a pensar mucho en eso me voy a decaer y voy a dejar de entrenar como estoy entrenando. Entonces estoy pensando en el presente y en el futuro cercano. Que estoy haciendo bien las cosas, que puedo jugar con futbolistas de categoría y no sé lo que pasará en tres o cuatro años. Pero si sigo dando el 100 como hasta ahora me va a ir súper bien.

Y hoy ¿Cómo te sientes en Colo-Colo?
Contento, querido y valorado porque tantos años en esta institución me ha permitido agarrar el cariño de los profes, la mayoría me conoce. Ahora tengo profes que tuve cuando llegué a los ocho años. Me gusta ir caminando y que todos me saluden.