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Reunión de estrellas en la cena anual de Colo-Colo de Todos los Tiempos
Colo-Colo de Todos los Tiempos


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Fue como si una galaxia entera hubiera puesto sus pies sobre la Tierra. Por donde se mirara aparecía una estrella alba, de esas que siguen brillando aún después del fútbol.

Pero la realidad es que estos hombres que se calzaron la camiseta alba en años pasados, no han dejado del todo la actividad física. Colo-Colo de Todos los Tiempos no es sólo un grupo de ex jugadores que se reúnen anualmente para festejar, sino que juegan todos los días lunes en el Monumental, derrochando aún calidad, técnica y por sobre todo compañerismo y solidaridad.

Cuatro son los animadores de este encuentro, llamados por algunos “Los cuatro fantásticos”: Raúl Ormeño, Lizardo Garrido, Carlos Caszely y Luis “Chupete” Hormazábal, el DT del equipo. Vestidos con el mismo traje a medida, animaron anoche la 9a Cena de Colo-Colo de Todos los Tiempos, que contó con la presencia de figuras de antaño como Adolfo Nef, Severino Vasconcelos, Luis Pérez, Marcelo Ramírez, Iván Zamorano, y otros más actuales como Carlitos Muñoz, Luis Mena y Francisco Prieto.

También llegaron el cuerpo técnico en pleno del Primer Equipo, encabezado por Omar Labruna (“siento como si llevara mucho tiempo en este equipo”, dijo), y el DT de la selección chilena y ex jugador y entrenador Claudio Borghi.

Como todos los años, los ex jugadores albos se premiaron reconociendo sus trayectorias. Recibieron premios Juan Carlos Peralta, Luis Rojas, Leonel Herrera hijo y Alfonso Neculñir.

También fue premiado por Blanco y Negro el ex capitán Raúl Ormeño, quien es el primero en recibir el instaurado Premio Elson Beyruth.

Como parte de los festejos, los ex jugadores nominaron a cuatro postulantes al preciado trofeo “Mojón de Oro”, al de peor performance en los partidos de los días lunes. Lo pelearon Luis Pérez, Caszely y Vasconcelos, pero el ganador no fue un ex albo: Jorge Aravena, invitado especial a la cena, se llevó el trofeo. “Fue una votación dirigida, tengo 15 kilómetros de aquí a mi casa para tirar el trofeo por la ventana”, dijo desatando las carcajadas.

“Chuflinga” los hizo llorar a todos

Pero no sólo de risas estuvo llena la jornada. El momento más emotivo fue la presentación y entrega del premio “Cacique de Oro”, el mayor reconocimiento que entrega Colo-Colo de Todos los Tiempos, que este año recayó en Leonel Herrera.

La historia del “Chuflinga”, narrada por el periodista Fernando Solavarrieta (quien recibió el “Cacique de Plata”), emocionó a varios de los asistentes. Algunos llegaron incluso a las lágrimas cuando el propio Herrera subió llorando al escenario a narrar sus propias historias: “Jugué a pie pelado en una cancha de piedras. Me compré mis primeros zapatos con un billete que me encontré en la calle, fui feliz con ese par de zapatos”, dijo.

Herrera se desahogó en escena e incluso pidió disculpas a los dirigentes por sus declaraciones a la prensa cuando el equipo no pasaba por sus mejores momentos. “Les pido que me disculpen, soy colocolino de corazón y cuando no ganábamos me salía el hincha que llevo dentro, porque yo amo este club. Soy un agradecido de Colo-Colo y sus dirigentes que hacen todo para que seamos el mejor equipo de chile”, dijo entre aplausos.

Parecía tranquilizarse, pero Herrera aún no vivía el momento más clave de la jornada. En pantalla aparecieron saludos de sus nietos, luego de su hija que vive en Australia. Su hijo Leonel, el del gol de la final de la Libertadores el 91, lo acompañó cuando toda su familia entró en escena a saludarlo.

Parecía todo, pero había algo más. La hija que vive en Australia lo sorprendió con una visita de un día a Chile. Ella le dió el premio “Cacique de Oro”, y luego vino el aplauso de pie y el final de una cena histórica que reunió, como todos los años, a las más grandes estrellas que tiene Colo-Colo y que, como pocas, aún brillan fuerte entre nosotros.