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Rafael Gutiérrez, de Cuba con amor
El médico cubano que trajo Benítez

Hace 16 años que está en Chile. Lo recuerda con detalle: “Llegué a Colo-Colo el año 98’, el 4 de abril (N. de R: 3 de abril), al hotel Sheraton, jugaba Colo-Colo contra Olimpia”, relata con exactitud el doctor Rafael Emilio Gutiérrez Pino.

Hoy Gutiérrez es integrante del Cuerpo Médico de Colo-Colo. Y quiso el destino que nuevamente el doctor se juntara con un viejo conocido: Gustavo Benítez, quien resultó vital en que este deportólogo decidiera dar un vuelco a su vida. Acá su historia y sus confesiones.

Doctor, ¿cómo parte tu vínculo con Colo-Colo?
Con Colo-Colo partí vinculándome en el año 95’ cuando el equipo fue a realizar una pretemporada a Cuba y yo era el jefe médico de la selección cubana de fútbol y a través del Estado me mandaron a atenderlos. A Benítez, entrenador en ese momento le interesó mi trabajo y decidió que en algún momento podría traerme a Chile.

¿Por qué decidiste venirte, por qué el fútbol?
Porque por primera vez conocía lo que era el futbol profesional y vi las ventajas que tenía sobre el fútbol amateur y me llamó mucho la atención las garantías y las comodidades que tenía el jugador profesional y fue una de las cosas que más me sorprendieron.
Luego la infraestructura, la captación, el trabajo en cadetes. Este es un club grande y eso me hizo quedarme acá en Chile.

¿Es Gustavo Benítez el que incide en que vengas a Chile?
Claro, el profe Gustavo con Marcelo Giarrusso y un dirigente de la época llamado Jorge Vergara

¿Querías salir de Cuba?
No era una prioridad. Yo siempre salía con la selección cubana de fútbol. Para mí venir a Chile era la oportunidad de tener un crecimiento personal en cuanto a la parte profesional. Después me interesó el trabajo, la forma y me gustó el país. Ahí decidí quedarme.

¿Es relevante que Gustavo se fijara en tu trabajo?
Primero que acá en Chile no había medicina del deporte como especialidad. Luego que la medicina del Deporte es una especialidad que no es llevada sólo al área médica, también al área fisiológica, al área nutricional. Uno se va convirtiendo en el brazo derecho del Preparador Físico.
Es una especialidad clínica que está mucho en cancha. A Gustavo le gustó mucho eso, que era muy innovador y decidió que eso era muy bueno sobretodo para la formación de futbolistas jóvenes más que para un trabajo para el plantel profesional en una primera etapa y a mí me interesó como un desafío personal conocer algo nuevo y tener la oportunidad de transmitir mi experiencia en la parte científica.

¿Es una ventaja ahora en tu trabajo que esté nuevamente Gustavo como entrenador?
Yo llegué al club de vuelta hace dos años, pero en el caso creo que para cualquiera que lo conoció es muy bueno. Si uno se da cuenta hay mucha gente contenta porque Gustavo y Marcelo son gente de la casa y es muy cómodo trabajar con una persona que tú ya conoces, que sabes su metodología, lo que te va a pedir, cuál es su forma de trabajar, qué te va a pedir, de su disciplina de trabajo, aunque uno tiene que trabajar de manera profesional con cualquiera.

¿Cuál es la función tuya con el plantel hoy?
Somos un equipo médico. Hay varios traumatólogos, los kinesiólogos, el masoterapeuta y yo que me dedico a la Medicina del Deporte propiamente tal hasta el día de hoy. Donde en mi labor está enfatizada en evaluaciones fisiológicas, con las evaluaciones nutricionales, con el seguimiento de salud de los atletas. Yo diría que la Medicina del Deporte es la prevención. Yo tengo que, a través de diferentes evaluaciones y seguimientos buscar que los jugadores se mantengan a punto y colaborar en todo lo que necesite el Preparador Físico sobretodo.

¿Prevenir lesiones y todo lo que eso implica?
Todo. Desde el sistema de vacunación, revisión odontológica, chequeos médicos, exámenes de laboratorio, evaluaciones fisiológicas, los test de saltabilidad, consumo de oxígeno. Todo eso para por el médico del deporte.
Uno hace la evaluación de todos los informes de que van llegando de las diferentes disciplinas, porque esto es un equipo multidisciplinario que se conjugan y uno se transforma en el filtro para poder decir luego que ‘fulano o sutano tienen tales falencias o que tienen estas virtudes’, entonces podemos trabajar de esta manera o de esta otra y después los métodos los pone el profe. Uno dice dónde están las dificultades y las virtudes y luego asesoras al profe cuando el crea el método del trabajo.

O sea futbolistas preparados para la alta competencia, que luego los termina perjudicando a ellos mismos. Así salió publicado hace algunos días en “El Mercurio”… que el alto rendimiento los termina dañando.
No es tan así. Pero hay que aclarar que el Alto Rendimiento no es salud, es diferente. No es Salud porque uno busca que el atleta vaya más allá de sus posibilidades, por eso es que Usain Bolt corre en 9’84, o que Michael Phelps hace los tiempos en esas distancias, por eso que Javier Sotomayor saltó 2,46mts. Esas no son personas normales.
Uno busca personas que tengan un poco más que la persona normal, que tengan sus aptitudes, pero la continuidad del entrenamiento, lo agotador del entrenamiento, el desgaste físico que tiene no es salud.
¿Qué hace entonces la Medicina del Deporte ahí? Buscar las formas de paliar todas esas complicaciones lo más posible, de que el daño sea el menor y después que termine su fase deportiva que el individuo pueda hacer una fase de desentrenamiento. Pero esto es como todas las cosas en la vida. Hay atletas que padecen artrosis; pero dime, cuántas secretarias de oficina no padecen lo mismo? y no estuvieron sometidas a ninguna carga de entrenamiento.
Entonces es claro. No es salud el alto rendimiento. No es ir al gimnasio para sentirse mejor cardiovascularmente. Por eso es que hacemos tantas evaluaciones, seguimientos médicos, por eso hay que tener mucho cuidado con el control bioquímico del entrenamiento, porque eso nos permite saber cómo se está adaptando la célula a la carga física y ahí es donde el médico le dice al entrenador que baje la carga, si es preferible un descanso, que se haga contraste, bajemos el volumen del entrenamiento, démosle mayor cantidad de carbohidratos o necesitamos suplementos de tal tipo, para ayudar a esta fase de fatiga que se produce producto del estímulo.
El Alto Rendimiento no es salud, pero tampoco es una enfermedad, siempre y cuando tú lo hagas de la forma que tienes que hacerlo. ¿Qué tiene complicaciones? Bueno, como todas las cosas que tienen su riesgo en la vida, por eso es que también se paga tan caro.

De tu historia personal. ¿Es cierto que tuviste que ir a la guerra?
Si, pero de ese período de mi vida prefiero no hablar. Eso fue una etapa traumática de mi vida, estuve dos años en África, pero de eso no hablo. Me gradué de médico y estuve dos años allá. No hablo por dos razones: uno porque era médico de tropas especiales, entonces hay secretos que aunque venga el fin del mundo no se dicen y segundo porque hay experiencias que son demasiado amargas y es mejor no recordar.

¿Y tu vinculación con el deporte viene desde cuándo?
Yo practicaba Handbol. Primero fui lateral derecho. Luego fui arquero. Pasé por la selección nacional juvenil y luego en un momento de mi vida mi vieja fue la que me llevó a decidir que había que estudiar y opté por hacer lo que me gustaba que era estudiar medicina y luego me dediqué a la medicina del deporte que era lo que me fascinaba. He logrado, dichoso de Dios, hacer lo que me gusta.

¿Feliz en Colo-Colo?
Totalmente. Igual que en Chile.

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