La profundidad de Colo-Colo expresada en una jugada hermosamente construida por Suazo, Valdivia, Paredes y Mouche que terminó con Gabi dándole en el área apenas desviado, mostraban ante el gran público una de las facetas más trabajadas por el equipo durante la semana. Elaboración y toque rápido combinado con desmarques y mucho volumen.

Otro remate de Suazo y dos más de Costa durante el primer tiempo daban cuenta de un equipo capaz, que entiende lo que ti3ene que hacer en la cancha para desbaratar a un equipo ordenado y bien trabajado como O’Higgins. Pero lo que nos sobró en lucidez, nos faltó en contundencia en el primer tiempo.

Todo lo contrario a O’Higgins que aprovechó al máximo sus dos llegadas para herirnos con dos puñaladas difíciles de asimilar. El equipo siguió yendo al frente y metiendo a la visita en su propia área, pero no logramos vulnerar esa cerrada defensa que dispuso Marco Antonio Figueroa.

La reacción comenzó con el segundo tiempo. Gabriel Costa, forzó la jugada metiendo un regate en el mediocampo y alargando profundo para el Flaco Gutiérrez, el lateral habilitó a Suazo en el área y Gabi definió con categoría.
Colo-Colo siguió metiendo, buscando, corriendo, sofocando por momentos a O’Higgins que sólo atinaba a demorar el juego y administrar el marcador.

Era cuestión de tiempo para que el Cacique volviera a perforar las redes y Fue l Gabo Costa el encargado con un tiro de esquina cerrado y sorpresivo que no pudo tapar Pinto. Todavía quedaban 25 minutos para ganarlo y el equipo fue por más. Valdivia lo tuvo luego de un jugadón por izquierda, pero tapó bien Pinto. Costa también tuvo una que no alcanzó a controlar bien luego de una habilitación de Suazo.

Pero esto no podía terminar así. Faltaba el final épico, el que te saca lágrimas de emoción. Valdivia salió con claridad tocando con Villanueva y Villanueva puso una pelota maravillosa a Iván Morales, su remate con dinamita dio en el poste, pero ahí estaba Esteban Efraín para aprovechar la única que tuvo en el partido y anotar el tercero. Tercer gol con el que dábamos vuelta un partido inolvidable, épico, de esos que forjan a los equipos a fuego. El Cacique volvió al triunfo y volvió a lo grande.