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Paulo Garcés agarró su mejor vuelo
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La mejor volada de Paulo Andrés Garcés Contreras se construyó cuadro a cuadro, como en cámara lenta.
Hoy la foto es bonita.

Eres titular en Colo-Colo, Paulo ¿Cuáles son tus metas ahora?
“Seguir cumpliendo más sueños. Lo primero es consolidarme acá. Quiero ser un gran arquero para Colo-Colo, que se me reconozca por eso. Quiero salir campeón con Colo-Colo, quiero luchar todos los torneos que tengamos al frente. Quiero llegar en la selección lo más arriba posible. Quiero jugar afuera… También sé que tengo una edad que para que te miren de afuera es difícil, pero sé que jugando en Colo-Colo y jugando a gran nivel, las puertas del mundo van a estar abiertas”.

Por fin su futuro se arma con minutos en cancha, en el equipo más popular del país y como parte del seleccionado nacional. Pura felicidad; pero no siempre fue así ¿El pasado? Tuvo de todo. Antes el amarillo no estaba impecable.

Quiero ser como el Rambo

Todo partió en Parral. Juntando los álbumes de fútbol que salían, el pequeño Paulo Garcés se creía Marcelo “Rambo” Ramírez. Estaba en séptimo básico en el Colegio Providencia cuando jugando por el “Unión Hispana” destacó en aquel torneo de verano tan famoso en la ciudad. Le ganaron a “Colocolitos”, a “Volantinismo”, le ganaron a todos. Y Paulo, junto al central del equipo, tuvo su premio: la chance de probarse en un equipo de Santiago.

“Y me vine a probar a la U. Estuvimos dos días y no quedamos. Y de ahí mi viejo me dijo: ‘Vamos a esperar a ver si sale otra prueba’. Esperamos, salió la Católica, estuvimos dos semanas y me dijeron que había quedado”.

La gracia estuvo en Osvaldo “Arica” Hurtado, el DT. Pero también en Patricio Garcés, su papá, que había sido arquero. E indirectamente también en su hermano Óscar, que atajó en las cadetes de Colo-Colo, junto a Claudio Maldonado y amigos, pero había regresado al sur.

“Óscar pintaba para ser más arquero que yo. Yo era muy mamón, pensaban que me iba a volver altiro. Pero cuando Óscar decide dejar de jugar al futbol, tenía unos 10 años y dije: ‘Yo voy a ser arquero profesional’”.

Paulo había tenido antes un primer cambio: pasar del Colegio San José al Providencia. Pero éste, el de ciudad, era más bravo. La distancia entre Parral y Santiago, a los 13 años, es mayor a 355 kilómetros.

Pero estaba el fútbol, los sueños, el apoyo de la familia y “Rambo” Ramírez.

“Siempre me vestí del Rambo. Tengo fotos de niño vestido del Rambo. Fui hincha del Rambo. Y estando en las cadetes de Católica me vine a meter acá, al Monumental. Tenía un cuaderno lleno de fotos de Marcelo y lo esperé afuera, me lo firmó y me regaló la rodillera. Ahí yo quede pero… Cuando estaba acá el ‘Rambo’ como preparador de arqueros conversábamos ese tema. Fue lindo haberlo tenido como ídolo y después que me entrenó. Ese fue otro sueño que cumplí”.

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Paulo Garcés empezó a atajar en la Católica vestido de rodilleras y pelo largo. De a poco le fueron cambiando la pinta en San Carlos de Apoquindo. Mismo lugar donde viviría la experiencia de ir por primera vez a un estadio.

Domingo 2 de agosto de 1998. 10ª fecha. Universidad Católica 1, Colo-Colo 3. Árbitró Cristian Lemus con 12.078 personas en las gradas más Garcés. Atajó el Rambo y jugaron también Pedro Reyes y José Luis Sierra, hoy sus entrenadores en el Cacique.

La serie 1984 de Católica, a todo esto, sería mítica. Timbraría un récord: 12 jugadores subirían juntos al primer equipo, en masa. Entre otros: Garcés, el segundo arquero Andrés Parada, el fallecido Álvaro Lara, Nicolás Núñez, Mark González, César Cortés, Jean Beausejour, Mauricio Zenteno y Claudio Muñoz, hoy en Huachipato y uno de sus amigos de la vida.

Puerto Montt y el retiro

Garcés dice que en su zigzagueante carrera hay dos momentos destacados, antes de Colo-Colo. El título con O’Higgins en el Apertura 2013 y su paso por Puerto Montt.

“Ahí jugué mi primer campeonato como titular en Primera División. Lo recuerdo con mucho cariño. Me trae muchos recuerdos positivos. Ganaba como 80 lucas, era poca plata pero lo pasé increíble. Jugué todo el torneo, feliz. Y mis viejos me apoyaban con el tema del arriendo y de la comida”.

Garcés le agradece al DT Gino Valentini y a la gente. Hoy en su pieza tiene enmarcada la camiseta de Puerto Montt 2004.

El “Halcón” debutó en Católica a los 19 años. Tras jugar poco y nada partió a Puerto Montt, donde vivió ese grato 2004. Luego regresó a la UC, voló a México, jugó en Everton y regresó otra vez a la UC. Hasta que en 2010 fue el golero del décimo y último título nacional cruzado. Se venían los buenos tiempos, comenzó a jugar Copa Libertadores 2011 hasta que llegó Peñarol. Esa puta llave con Peñarol.

Cuartos de final y Garcés cometió un par de errores. Católica fue eliminada; Garcés, crucificado.

“Ese partido marca un antes y un después en mi carrera. Sentía que no servía para nada, me gritaban en la calle, me apedrearon el auto. Me quería retirar”.

Fue tu peor momento ¿No?
“Sí, el peor momento es ese. Después de eso fui a la Copa América de Argentina como tercer arquero y pensé que iba a encontrar buen equipo. Estuve a punto de ir a Boca Juniors, se cayó de un momento a otro y se empezaron a caer todas las propuestas que tuve. Todas, todas, ¡todas! Hasta que llegó el día que un equipo chico, que no quiero nombrar, me dice que no. Y ahí hablé con mi señora, quedaban dos días para que cerrara el libro de pases y acordamos vender todo lo que teníamos acá para irnos del país”.

Garcés quería tantear suerte en otro lado. En lo que fuera. Si me tenía que probar en cualquier equipo afuera lo iba a hacer, pero si no iba a trabajar en cualquier cosa, dice. Al final fichó en Unión La Calera a una hora del cierre del libro de pases en agosto de 2011.

“Fueron momentos difíciles, muy difíciles. Pero tenía primero a dios en mi camino y a mi familia que fue el pilar fundamental de que yo siguiera en esto”.

Dios

Para el Centro Cristiano Internacional este 2015 “es el año de la misericordia y la oportunidad de dios”. Garcés dice que en estos momentos está “siendo cristiano”.

Garcés va al Centro Cristiano Internacional con toda su familia, moviéndose de su casa en Peñalolén al templo de Vicuña Mackenna 3897 en‎ San Joaquín. Es un culto distinto al que asisten otros creyentes del plantel albo, como Luis Pavez, Emiliano Vecchio, Julio Barroso, Luis Pedro Figueroa y Juan Delgado.

¿Con qué frase o concepto te quedas de la Biblia?
¡Fe! Creo que es la palabra adecuada. La palabra que a uno lo hace trabajar el día a día y darle gracias a dios de todo. Hoy día le doy gracias por todo, aunque eso abarque mucho. Siento que soy un bendecido y por algo estoy hoy en día donde quiero estar.

Tras ese peor momento de su carrera en 2011, tras fichar rasguñando en Calera, Garcés no jugó ese semestre. Siguió en la U -el mismo equipo que lo había rechazado en su infancia- y jugó poco, pero destacó. Pasó a O’Higgins, volvió a campeonar hasta que llegó a Colo-Colo.

nota vertical “Todo me ha costado harto ¡mucho! Mucho tiempo, mucha dedicación, mucho trabajo. Recién a los 31 años puedo decir que estoy cumpliendo un sueño. Pasé por muchos equipos y hoy en día me siento que estoy cumpliendo uno de mis sueños que era ser titular en Colo-Colo y ojalá poder seguir. Se vienen muchas cosas a la mente: recuerdos, etapas de la vida, de momentos esos en que me quise retirar del fútbol a hoy día vivir un sueño. He pasado de todo en esta carrera, a mis 31 años. Eso me da también para seguir trabajando. El haberle puesto el pecho a las balas en momentos difíciles junto a mi familia, me da a que hoy día pueda estar jugando en esta gran institución.
Dios quiera que me quede mucho más todavía. Pero espero responder a la exigencia que siempre me he puesto, que es llegar lo más lejos posible en el fútbol”.

¿Qué te pasaba por la cabeza en ese tiempo que te viste complicado?
Pasa que nunca me sentí solo. Gracias a dios me tocó ese proceso aunque suene muy extremo, de pensar en el retiro, ya casado y con familia. Si me hubiese tocado soltero a lo mejor habría sido otra la decisión. Igual tengo a mis viejos que me han apoyado en todo pero sí el ser padre cambia mucho, porque ya uno no vela por uno mismo, vela por el bien de tus hijos. El ser padre me mantuvo con el pie bien puesto en la tierra.
El fútbol es una vida, lo que se lleva dentro y que iba a salir a flote, que iba a salir, que me iba a costar más de lo que yo pensaba. Que me costó mucho pero hoy en día lo estoy disfrutando de una manera que ni te explico.

Dicen que lo que cuesta más se disfruta más
Sí. Hoy me doy cuenta de eso. El otro día me emocionaba solo con hablar del momento que estoy viviendo. Con mi familia, mis amigos más cercanos que me han visto en cosas muy malas de mi vida futbolística, que han estado en las buenas y en las malas, ellos notan la emoción que me da decir que lo que estoy viviendo hoy en día es el trabajo desde los 13 años que me vine solo del sur a probar suerte a Santiago.

Selección racional

Paulo Garcés era llamado a la selección incluso cuando no jugaba en su equipo. Hoy es parte permanente de la nómina y se ilusiona. Pero lo justo. Antes que todo levanta la lógica, lo racional.

Cuando estaba en cadetes de la UC y se enfrentaba a Colo-Colo, Garcés siempre miraba a un arquero un año mayor, que jugaba en el turno anterior al suyo: Claudio Bravo.

Si tú fueras el DT de la selección ¿A quién pondrías de titular? ¿A Bravo o Garcés?
Nooooooooooo a Claudio (risas). No te podría… Es que está jugando a un nivel superlativo y en uno de los mejores equipos del mundo. Uno aprende mucho mirando. Aprende mucho. Uno nunca tiene que ser cerrado en sus cosas y yo le pido consejos también. En la selección lo miro mucho a Claudio. Llegar al nivel que él llegó… No lo ha igualado nadie en el fútbol chileno como arquero. La verdad que es un privilegio tenerlo en la selección.

¿Es el mejor arquero de la historia?
Me gustaba mucho la manera de jugar del Rambo. Lo valiente, lo espectacular que era en el arco, las pelotas que te podía sacar. Pero también lo veía como niño. Hoy en día veo a Claudio como un líder, como un arquero sobrio, que te salva partidos, que te gana campeonatos y para mí es el mejor de la historia.

Es difícil que juegues en la Roja
Sí. Más encima con Claudio nos llevamos un año de diferencia. No es que yo tenga 22 años y espero porque Claudio en tres o cinco años más no va a jugar más. Tengo un año de diferencia… Yo lucho para estar en las nóminas. Esa es mi tarea. Siento que trabajando muy duro puedo estar pero también sé que es casi imposible que yo juegue. Soy realista. Tampoco voy a andar diciendo: ‘Es que tengo que jugar’. No, no. Soy realista: en estos momentos está Claudio Bravo.

Campeón con Colo-Colo

Paulo Garcés anda feliz por los pasillos y las canchas del Monumental. Cuando estaba mal, se apoyó en su esposa Joyce y en sus tres hijos: Florencia (9), Benjamín (4) y Paulo (3), además de sus padres Patricio y Ximena, familiares y amigos. Cuando está bien, comparte la felicidad con ellos.

¿Qué significa Colo-Colo para ti?
Colo-Colo significa una gran oportunidad para consolidarme. Siempre soñé con jugar acá. A lo mejor va a sonar como que todo el mundo piensa que no, porque está en Colo-Colo lo dice, pero tengo amigos que me conocen desde niño y hoy me lo dicen, cuando me vestía de amarillo… Me lo dicen: ‘Mira, estás cumpliendo tu sueño’.
Quiero ser muchos años, si dios quiere, el arquero de Colo-Colo.

Te gustaría jugar afuera, pero antes ser campeón acá
Es que yo siento, ¿sabes qué?, con mi cercanía a dios en estos momentos, siento que dios me puso acá. Y siento que él va a tomar la decisión cuando yo tenga que partir. Pero siento que ahora no es ¡No! Me tengo que estabilizar acá, ganarme un puesto como lo hago todos los días y salir campeón con Colo-Colo.

Por último ¿Qué le dirías a dios?
Gracias… gracias, nada más.