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Para el legendario Hernán Carrasco, los años pasan en vano
entrevista 1 Nota NEUROBIONTA 632x380

La idea fue del veterano Omar Vivanco, que lo pensó y lo hizo en la década del 30: correr por la selección chilena de atletismo valía tanto o más que hacer clases como profesor normalista, titulado en Victoria. Así que siguió por ambos caminos y estimuló a los suyos a hacer lo mismo. Uno de los inspirados fue su primo menor Hernán Carrasco Vivanco, que complementó eso de cultivar la mente y el cuerpo.

11 segundos y 10 décimas demoraba el joven Hernán en correr los 100 metros planos, en las competencias de Arauco y Concepción. El propio Carrasco cuenta su record regional en salto con garrocha, a fines de los 40: 2,98 metros. En básquetbol no desentonaba y el mítico Kenneth Davidson le dio sus instrucciones. Y a la par, con libros bajo el brazo e inspirado en la educación integral, se tituló en la Escuela Normal de Chillán como profesor.

“Los futbolistas deben pensar en la cancha pero también en la responsabilidad: vida sana, comida sana, dormir bien, todas esas cosas hay que exigirles a los deportistas”, cuenta hoy a sus 90 años, un fresco y lúcido Hernán Carrasco. Tan preclaro como cuando en 1960, con solo 32 años, dirigió a Colo-Colo y lo sacó campeón.

El fútbol, a todo esto, también lo atrapó rápido; de pequeño. Primero como hincha de Fernández Vial y luego como puntero derecho universitario. Nunca jugó en las divisiones inferiores de Universidad de Chile, como se señala por ahí.

“Yo me había ido a Santiago el año 52 a estudiar al Instituto de Educación Física y fuimos a un viaje a Centroamérica por un mes. Iba Luis Álamos como defensa central y ahí lo conocí. No jugué por la U porque yo estudiaba en el Instituto. Preferí la idea de ser un buen entrenador de fútbol, buscar conocimiento. Estuve hasta el 58 como entrenador en las divisiones inferiores de Universidad de Chile con Álamos a cargo del primer equipo, cuando me fui a las divisiones inferiores de Colo-Colo”, recuerda al teléfono desde El Salvador, el país centroamericano que lo alojó hace 54 años y donde hizo escuela.

¿Cómo fue la primera vez que vio fútbol en un estadio?
“Iba a Concepción a ver al Fernández Vial que tenía un equipo fantástico. Cuando me fui a la Escuela Normal escuchaba los partidos por radio mientras integré la selección de Chillán. Me preocupaba poco del fútbol profesional de Santiago. Tomé mi carrera con mucha pasión aunque tenía preocupación por los estudios. Ya en Santiago empecé a ir al Estadio Nacional pero muy poco”.

¿Qué recuerda del Mundial de Brasil del 50? Tenía 22 años
“Siiiiii. Lo escuché por radio, me informé. Después tuve la suerte de tener a Flavio Costa como entrenador en Colo-Colo mientras yo dirigía en cadetes. (N. de R: Costa fue el DT de Brasil 1950 y de Colo-Colo entre 1959 y los primeros meses de 1960). ‘Mire Hernán –me decía Costa- una de las cosas importantes del entrenador es formar a un líder entre los futbolistas, tener un verdadero entrenador dentro de la cancha, para que corrija y dirija porque ese señor, Obdulio Varela (N de R: capitán de la selección uruguaya), fue el que levantó a sus compañeros en la final del 50. Ese señor (Alcides) Ghiggia estaba botado, lesionado en la cancha, y Varela le dijo que se levantara y jugara como hombre. El muchacho después fue el que nos hizo el gol con el que ganó Uruguay’. Esa experiencia me quedó grabada”.

Costa se fue tras dirigir tres fechas en 1960
“Él me dijo: ‘Tengo un problemita con la finca que tengo en Brasil, creo que me voy ir y voy a proponer a los dirigentes que tú te quedes con el equipo’”.

carrasco 3 Hernán Carrasco asumió el primer equipo de Colo-Colo en la cuarta jornada del Campeonato Nacional 1960. El 12 de junio enfrentaron a Palestino y ganaron 3-1. Hoy Carrasco señala la fecha sin titubear y acierta… Era su estreno como entrenador en Primera siendo tan joven. El arquero Misael Escuti, por ejemplo, era mayor que él; tenía 33.

¿Fue difícil?
“Colo-Colo no andaba bien. Había jugadores peleados entre ellos y por ahí el equipo se anduvo debilitando. El equipo pasó una de las peores situaciones económicas de todos los tiempos y Costa me contaba: ‘Yo no puedo perder. Me frustro. Y creo que con Colo-Colo yo no salgo campeón. Entonces tengo ese problemita en mi finca en Brasil así que me voy a ir’. Se notaba en él que esa derrota con Brasil lo acompañó para toda su vida”.

Su experiencia al momento de asumir era solo con juveniles
“En Universidad de Chile formamos el Ballet Azul. Era el mejor equipo de Sudamérica en divisiones inferiores. Teníamos visitadores sociales, psicólogos, profesores de matemáticas, de química, un directivo extraordinario como el doctor Víctor Sierra que quiso formar en cinco años al mejor equipo de Chile. Hacíamos colonias veraniegas con Lucho Álamos a la cabeza, una Escuela de Talentos donde se formaban como personas. Elegí a Luis Eyzaguirre, Sergio Navarro, Carlos Contreras, Carlos Campos, Leonel Sánchez…”

Hábleme del Zorro Álamos
“Siempre nos juntábamos, éramos muy amigos, como hermanos. Lucho era profesor primario de Copiapó y tenía mucha pedagogía y mucha psicología. Eso hoy el 90% de los entrenadores del mundo no lo tienen. Son muy importantes las ciencias auxiliares al servicio del fútbol.
Lucho era muy callado y tranquilo”. [En la foto: Pedro Morales, Luis Álamos y Hernán Carrasco].carrasco 4

¿El maestro de ustedes era Luis Tirado?
“Era un maestro extraordinario, un profesor que murió pobre y que fue separado de una selección (N. de R: fue finalista con Chile del Sudamericano 1955). Nunca se le dio la importancia que tiene para el fútbol chileno. Nos enseñó tantas cosas ¡Cómo es posible que a esa gente se le separe de los equipos!”

¿Cómo llega a cadetes en Colo-Colo?
“Óscar Lara, presidente de cadetes, dirigía un comité aparte que veía todo lo de las divisiones inferiores. Había amor por el equipo, por la camiseta. Él llevaba como un año conquistándome para que me fuera a Colo-Colo, porque había visto el trabajo que hacíamos en Universidad de Chile. La U no quiso subirme un sueldo, 5 mil pesos pedía. No me dieron boleto, me indigné y me fui con Colo-Colo el 58”.

¿Dónde entrenaban?
“Siempre estuvo ese problema. Entrenamos en la Escuela de Carabineros, donde teníamos piscina, gimnasio, camarines con agua caliente, todo… De repente económicamente anduvimos mal y se dejó de pagar la cancha de Carabineros. Ahí nos fuimos al Estadio Nacional, nos conseguimos una cancha chica por allá arriba de Santiago también. Anduvimos en El Llano, en las canchas del Club Hípico, en todos lados. De hecho yo al final me fui de Colo-Colo porque me debían siete meses de sueldo”.

Hernán Carrasco dirigió en total 58 partidos en Colo-Colo entre 1960 y 1962, con un 62% de rendimiento. El 60 logró el título y el 61 participó en la primera Copa Libertadores que jugó el Cacique. Era el equipo de Óscar Montalva, Gastón Guevara, Mario Ortiz, Mario Moreno, Enrique Hormazábal, Jorge Toro, Caupolicán Peña, Bernardo Bello, Juan Soto…

El 61 Carrasco hizo debutar a Francisco “Chamaco” Valdés.
El 61, también, le ganó a Palmeiras en un torneo de verano.

“Para mí fue una cosa muy grande, de la noche a la mañana saltar al primer equipo de Colo-Colo. Me enfrenté a un equipo con estrellas pero me ayudó mucho Caupolicán Peña, que también era profesor normalista. ‘Tú estás capacitado Hernán’, me decía Caupolicán. Empecé a conversar con los jugadores: ¡La importancia de ser jugador Colo-Colo, el ejemplo que tenían que ser! Les implanté una metodología moderna para ese tiempo, con juegos tácticos y complementos de apoyo: premios por partidos ganados, visitas a los hospitales y, lo principal, les dije que no teníamos que estar divididos. Debíamos tener compañerismo. Me los empecé a ganar con confianza. Yo defendía a ‘Cuá Cuá’ Hormazábal que tenía mala fama”, refresca el entrenador que sigue vigente, enseñándoles fútbol a niños centroamericanos.

¿Era de trato complicado Enrique Hormazábal?
“¡Era muy difícil tratarlo! Pero yo lo llevé por lo psicológico, lo pedagógico. Una vez no llegó a entrenar y los dirigentes me decían: ‘Tu regalón, ya debe andar en las tomas’. ‘No te expreses así mientras no conozcas el problema’, le respondí yo. Al otro día cuando llegó ‘Cuá Cuá’ me dijo que me mandó a decir que no había podido venir porque falleció su hijo, como de 7 años. Que me había llamado incluso pero no se pudo comunicar.
‘Cuá Cuá’ Hormazábal fue incondicional conmigo. Un tremendo jugador.
Él estaba más maduro (en los 60). Un día le dije: ‘Mire Cuá Cuá, quiero que me ayude a formar a este chiquitito que traje de Green Cross’. Era ‘Chamaco’ Valdés. Era bueno ese chiquitito y eso le gustó a ‘Cuá Cuá’: ayudar, ser un poco entrenador. Lo entusiasmé mucho. A mí me tomó mucho aprecio”.

¿Por qué ‘Cuá Cuá’ no juega el Mundial del 62? Usted trabajó como ayudante de Riera
“Fernando (Riera) puso disciplina, fue extraordinario, otra cosa, trajo cosas de Europa… Pero nunca toqué ese punto con él. No sé si Fernando conversó con ‘Cuá Cuá’ o le advirtió que lo quería de cierta forma.
Yo le habría conversado, le habría dado una oportunidad. Nunca quise meterme tampoco. Es que la disciplina con Fernando era muy determinante. Era muy feroz en ese sentido y él quería ser consecuente”.

Usted le ayudó como veedor en la sede en Viña del Mar. Fue un asesor directo. Llama la atención que Riera no le haya pedido ayuda para intervenir con ‘Cuá Cuá’
“¡Claro que sí! Hubo varias cosas que nunca me pidió porque también él decidía. Lo que sí un día me dijo: ‘Oiga Hernán, usted tuvo como refuerzo a Rodríguez ante Botafogo. Jugó extraordinariamente bien ¿Cree usted que puede encajar en la selección?’. Y yo le dije que sí. Era Manuel Rodríguez. Lo conocía desde las cadetes de Unión Española. Además era un muchacho correcto.
A (Francisco) Hormazábal, (Hugo) Tassara y a mí, Fernando (Riera) nos pidió que viéramos a los rivales, cómo jugaban, cómo había que marcarlos; nada más”.

Le tocó ver a Brasil en Viña y Garrincha hizo un gol de cabeza yendo al primer palo. Y lo repitió en el partido con Chile, casi idéntico
“¡Sí! Pero son cosas que se las dijimos a Riera en el informe. Yo le dije que (Mario) Zagallo jugaba atrás, no jugaba arriba. Jugaba como nexo, que metía muchas pelotas y que Vavá era un cabeceador tremendo, que le tiraban muchas pelotas al cabeceo y que Garrincha era peligroso y buscaba foules y centros. Yo no estuve en la charla táctica de Riera antes del partido.
A Zagallo debía marcarlo un volante nuestro. Se despreocupó un tanto de la cosa táctica aunque Brasil era muy bueno, muy bueno. Era muy difícil contrarrestarlo. Tenían variantes y una técnica individual ex-tra-or-di-na-ria. La mejor técnica que ha habido en todos los tiempos.
Lo del Mundial del 62 lo hice sin ganar un centavo. Me pagaban los pasajes a Viña del Mar y el hospedaje allá y luego veía los partidos de Chile desde la tribuna en el Estadio Nacional”.

¿Qué me dice de Francisco “Chamaco” Valdés? Lo hizo debutar
“Yo lo vi en Quilín por las divisiones inferiores varios partidos, como desde los 12 años. Él jugaba por Green Cross y yo le hablé: ‘¿No te quisieras venir con Colo-Colo?’. ‘Sí, profesor, pero cómo lo hago’, me dijo. Antes los equipos eran dueños de los pases de los jugadores hasta los 23 años. Hablé con Óscar Lara, el presidente de cadetes, y a los tres días me llama a la casa diciéndome: ‘Está listo su jugador Valdés. Lo compramos, dimos unas pelotas a cambio’. Lo empecé a poner en las divisiones inferiores y cuando yo estaba en el primer equipo lo llevé conmigo.
Yo le ayudaba económicamente para los pasajes. Y le conseguí alimentación: En un restaurante cerca de La Moneda el dueño era colocolino y ellos le daban desayuno, almuerzo, comida. Las empleadas del restaurante lo quisieron mucho.
Y fíjese que eso es muy importante, hoy hablan de esto en Europa: ¡La alimentación desde niño! Consumir las calorías que corresponden y las que tienen que gastar. Cosas científicas. A veces llegaban a Colo-Colo chicos que se desmayaban porque no habían almorzado.
Cuando lo hice debutar contra Cerro Porteño un periodista detrás de la banca decía: ‘¿Cómo es posible que hagan debutar a un niño tan chico?’ (N de R: Francisco Valdés tenía 17 años). Entró, en la primera pelota hizo el gol y el mismo periodista decía después: ‘Bien decíamos que el niño tiene antecedentes’ (risas). Chamaco se ganó el nombre de ídolo del fútbol chileno.
Después lo llevé a una selección juvenil que jugamos en Rancagua. No quería ir y fue. Eso le sirvió mucho para su futuro”.

¿Un jugador nace o se hace?
“¡El jugador se hace! Puede nacer con condiciones pero el jugador se hace. Carlos Contreras fue titular en la selección chilena en un Mundial y era tronco, solo tenía la altura y una patada. Lo llevamos al sur, a unas colonias veraniegas y él fue puro entrenamiento.
Checho Navarro iba y venía porque jugaba hockey. Y trabajando, trabajando, se quedó y mire lo que fue en el fútbol.
Al jugador hay que apoyarlo. Darle científicamente todo. Que duerma lo que tiene que dormir, lo que tiene que recuperarse, así tantas cosas que Europa lo tiene y nosotros no ¿Cuándo Sudamérica volverá a tener campeones del mundo?”.

carrasco 2

¿Qué significa para usted el título con Colo-Colo de 1960?
“Fue algo que pocas veces se ve. Un equipo que venía con tantas falencias. Estábamos como a 12 puntos de Wanderers (N. de R: Colo-Colo logró por primera vez el liderato a tres fechas del final, tras ganarle a los caturros). Ahora lo aprecio más que nunca. Yo comenzaba a ser entrenador y tuve capacidad para dirigir a Colo-Colo. El día que jugamos en Valparaíso, si perdíamos no teníamos opciones de ser campeón. Le dije a don Antonio Labán (presidente del club): ‘¿Por qué no se pide un árbitro extranjero? Porque los árbitros chilenos le tienen un poquito de temor a este equipo que da muchas patadas, que es el Wanderers. Le toleran mucho’. Me hizo caso y nos arbitró un extranjero (N de R: Luis Spinetto). Y cuando ellos se desesperaron, estuvo el árbitro.
Ese día cambiamos nuestro sistema. Cuando llegó don Antonio (Labán) a la concentración me preguntó cómo vamos a jugar. ‘Tenemos que jugar a no perder -le dije. Si perdemos aquí, hasta luego… Vamos a jugar con un líbero, un buen cabeceador, (Fernando) Navarro, para que esté a cargo de (Ricardo) Díaz, que era un tremendo goleador y por arriba muy bueno’. Ellos tenían dos volantes muy buenos que centraban mucho. Entonces a Navarro lo convertí para que jugara de líbero. Y jugamos al contraataque. No íbamos a jugarles de igual a igual. Le ganamos en su propia casa….
Siempre que pienso en eso, digo: ¿Cómo, siendo tan joven, los jugadores me hicieron caso, me cumplieron? Siento que fui un padre para ellos”.

El archivo certifica la portentosa memoria de Carrasco. Por la fecha 24, el domingo 20 de noviembre, Colo-Colo sorprendió en Playa Ancha. Misael Escuti al arco; Caupolicán Peña, Fernando Navarro, Óscar Montalva en defensa; Enrique González, Mario Ortiz como volantes de contención; Mario Moreno, Enrique Hormazábal, Luis Hernán Álvarez, Jorge Toro y Bernardo Bello copando el ancho del campo en ofensiva pero con labores de marca, sobre todo los externos. A los 24′, el recientemente fallecido Bernardo Bello marcó el único gol. En la fecha siguiente un empate ante la UC y en el cierre una goleada frente a Rangers timbraron el título.

Colo-Colo 2, Palmeiras 1

Luego de ganar el octavo título de su historia, Colo-Colo comenzó a jugar los amistosos de verano. El miércoles 15 de febrero de 1961 se enfrentó a Palmeiras de Brasil y lo venció por 2-1, con anotaciones de Juan Soto, el “Niño Gol”, a los 12 y 68 minutos. Descontó Zequinha a los 56’, precisamente uno de los dos brasileños que jugaron esa noche y luego serían campeones del mundo en Santiago (el otro fue Djalma Santos). [En la foto: Gastón Guevara marca a Bececé, en el 2-1 sobre Palmeiras de 1961]. cc-palmeiras4

“Colo-Colo destruyó a Palmeiras. La defensa alba desarmó el fluido ataque paulista”, escribió la revista Estadio.

Palmeiras llegaría aquel 1961 a la final de la Copa Libertadores, tras eliminar a Independiente de Avellaneda y Santa Fe de Colombia (goleada incluida). En el match amistoso en Santiago, Hernán Carrasco pidió como refuerzos a Carlos Hoffmann y Carlos Reinoso Pizarro, ambos de Wanderers. Cuatro días antes, Palmeiras había goleado 3-0 a Universidad de Chile, que jugó con la camiseta de Colo-Colo y que tuvo como refuerzo a Alberto Fouillioux.

“Fue importantísimo ese triunfo porque Palmeiras tenía un tremendo equipo. Diría que de categoría mundial. Al poco tiempo nos tocó jugar la primera Copa Libertadores y anduvimos muy mal porque esos días se había caído el avión de los jugadores de Green Cross (N de R: 3 de abril del 61 la tragedia; 9 de abril el partido versus Olimpia). Los muchachos estaban muertos de pena, por sus amigos. Son difíciles los equipos brasileños y ahora más porque los jugadores se venden rápido. Hoy los entrenadores son los grandes perjudicados en esto”, opina.

Un ícono en El Salvador y sus definiciones

Hernán Carrasco viajó por primera vez a El Salvador en 1964. Ganó títulos con tres equipos (con Alianza FC su goleador fue Luis Hernán Álvarez) y dirigió a la selección de El Salvador en el Mundial de México 70.

En las Eliminatorias para esa Copa, El Salvador eliminó a Honduras en un duelo de definición en Ciudad de México. A los días comenzó un enfrentamiento bélico entre ambos países, que se conoce como “La Guerra del Fútbol”.

“Noooooooo, si los problemas políticos, económicos y sociales venían desde mucho tiempo atrás. Ese partido tuvo problemas cuando El Salvador fue a Honduras y los hinchas despertaban a los jugadores a las 3:00 de la mañana en el hotel con una orquesta. Y aquí (El Salvador) hicieron lo mismo y se caldearon los ánimos. El fútbol mostró todo lo malo, pero el problema con Honduras venía de mucho antes”, señala.

Usted asume en lugar de Gregorio Bundio y dirige en el Mundial 1970
“Yo estaba antes en la selección y renuncié para las eliminatorias de los JJ.OO. del 68. No se le pagaban los viáticos a los jugadores y quise arreglar pero no me hicieron caso. Di el paso al lado. Después en el Mundial del 70 en el primer partido contra México nos vuelven a despertar a las 3:00 de la mañana con serenatas en el motel donde estábamos. Porque no era un hotel eso”.

¿El mejor jugador en la historia de El Salvador es Jorge “Mágico” González?
“¡El Mágico fue el mejor jugador, lejos! Incuestionable. ¡Yo me lo quise llevar a Chile! Cuando dirigí a Aviación (N de R: 1977, 1978) hablé con unos directivos y no resultó. Y después se lo llevaron al Cádiz, a España. Tenía el problema de llegar tarde, sus problemitas, pero como era tan bueno… Si hacía cosas maravillosas. Mejor que Cuá Cuá Hormazábal en la técnica individual. En la velocidad, en el pensamiento que tenía, oiga ¡Tenía una finta y un amague! La tiraba larguita y se iba. Para mí ha sido uno de los mejores jugadores del mundo”.

En Aviación sí llevó a Selvin Pennant de Guatemala
“Era muy buen jugador, gran cabeceador. Yo lo veía a cada rato cuando jugábamos contra Guatemala. Anduvo muy bien en Chile. Fue uno de los refuerzos que llevé a Aviación”.

¿El mejor jugador chileno?
“Cuá Cuá Hormazábal, Leonel Sánchez, Chamaco Valdés. Extraordinarios”

¿Son más que Alexis Sánchez o Arturo Vidal?
“Son de otro tipo. Vidal se hizo más jugador saliendo afuera. Es un poco indisciplinado. Pero sí, es un jugador completo. Aunque espectacular no es. Sánchez es más de técnica individual y se ha incorporado bien a su nuevo equipo. Pero Mario Moreno, Luis Eyzaguirre y tantos jugadores de antes habrían sido aceptados en Europa fácilmente”.

¿Qué le faltaba entonces al jugador chileno de antes? Hay varios casos de indisciplina también
“Les faltaba ser más profesionales, sí. Y ser formados integralmente. Llegaban muy apocados. Le faltaba más personalidad al jugador chileno, más disciplina. Yo después me di cuenta que también había que enseñarles juegos tácticos. Todos los complementos tácticos sirven: La anticipación, la pared, el control orientado, que el jugador sepa jugar fútbol”.

¿Cuál es el mejor jugador de la historia?
“Mire: para mí es Pelé. Respetando a Messi, a Maradona, pero Maradona cabeceaba con los puños y no tenía marca. Los dos tienen una técnica como nadie la tiene, la recepción orientada… Pero Pelé era extraordinario. Tenía todo. Espectacular, inteligente, jugaba para sus compañeros, tenía velocidad, marcaba, le daban patadas y se levantaba. Un jugador completo”.

¿Y el mejor entrenador?
“¡Caramba! (Piensa) De los antiguos, Luis Tirado en Chile. Y en Europa, Guardiola. Muy bueno. De los antiguos Sepp Herberger que estuvo más de 20 años en Alemania, Vittorio Pozzo y (Walter) Winterbottom que cambió todo en Inglaterra. Son pocos los buenos-buenos. A la mayoría de los entrenadores les faltan muchas cosas, como complemento del entrenamiento de fútbol ¡El entrenador tiene que ser pedagogo! Si es pedagogo y tiene conocimientos psicológicos, va a andar muy bien. Si aplica la ciencia, ve la alimentación y todo lo complementario, le va a ir bien.
Los técnicos hoy en día tienen que ser ‘superhombres’ para poder soportar a los directivos, a la prensa, a los hinchas y poder hacer grupos homogéneos. Eso tiene Europa. Cada vez va a ser más difícil para Sudamérica”.