Nuestra historia 1: Un equipo que nació grande con David que se fue a los cielos

Colo-Colo es inicialmente un gato montés. Palabra, por cierto, de origen mapuche. De ahí que con ese nombre fuera bautizado, al menos, un cacique araucano colega y compañero del famoso Caupolicán. Colocolo entonces fue luego una persona, que vivió y creció en el sur de Chile durante mediados del siglo XVI.

Imaginemos la zona de Temuco y alrededores, hacia 1550, con este Colocolo viviendo como vivían los mapuches de la época: en plan de defensa ante la invasión española; y en relación también con su tierra, con una cosmovisión y una cultura rica, con un modo de organización comunitario; con ritos, en familia, con fiestas, jugando a la chueca, tocando el trompe y la trutruca y mirando de pequeño algún guillatún y uno que otro machitún.

De este acreditado Colocolo sabemos que era de baja estatura y pelo corto y tieso. Ojos pequeños y manos grandes. De anciano, tenía su cabello blanco y un tralilonco atado, vestía de poncho y era líder en tiempos de paz. Por cierto, también era un guerrero. Murió de hecho en el campo de batalla, aunque los historiadores difieren si cayó en Quiapo en 1560 o en Lumaco en 1570.

En Quiapo, cerca de Concepción y donde hoy se hace una Fiesta de la Esquila, o en Lumaco, al lado de Angol y donde se escucha fuerte la cumbia ranchera, quedó entonces el cuerpo de Colocolo, inmortalizando un mote emblemático.

Colocolo –o su derivación Colo-Colo- fue, con el tiempo, un nombre utilizado en diversos frentes. Sabemos al menos de una imprenta que existió en Santiago en el 1800 con su nombre.

El 19 de abril de 1925, en una reunión en el Estadio El Llano que comenzó a las 11:30 AM y terminó a las 13:05 horas, 22 personas -todos hombres, varios de ellos profesores- fundaron el “Colo-Colo Football Club”. David Arellano y su hermano Francisco no estuvieron ese domingo en la cancha de San Miguel, pues habían viajado a Chillán para jugar un partido por la Federación de Football ante Talcahuano. Sin embargo, fueron incluidos en el acta de fundación, como correspondía, pues habían sido los motores de la idea de crear un nuevo club tras su salida del grande de la época: Magallanes.

Colo-Colo debutó oficialmente el 31 de mayo de 1925 con un triunfo 6-0 ante English. David Arellano, capitán del equipo, le entregó un ramo de copihues al líder rival. La cancha de los “ingleses” estaba ubicada en la actual esquina de Seminario con Bilbao, en Providencia. Allí jugó por primera vez el Cacique.

Obviamente David Arellano merece atención especial. El delantero y maestro normalista fue un adelantado. Un líder que vivió rápido, como sabiendo su final. Criado en la Estación Central, a los 12 años -como futbolista escolar- le preguntaba al profesor por qué se hacía tal o cual ejercicio. Anotaba, estudiaba. A los 16 entró a Magallanes y ya a los 17 debutaba en el fútbol principal de la época (Asociación Santiago). Fue varias veces campeón con la albiceleste y lo llamaban para reforzar otros equipos, entre ellos, la Universidad de Chile, entonces solo una rama deportiva de la casa de estudios. También fue seleccionado nacional y scorer del Sudamericano del 26 (actual Copa América).

Colo-Colo, por su parte, fue campeón metropolitano en su primera temporada con 11 partidos ganados y uno empatado (se incluye el triunfo a Unión Chilena que al final se retiró de la competencia). Y realizó en su primer año de vida partidos en Rancagua, Quillota, Valparaíso y una gira de 32 días por el sur del país, jugando en Talca, Chillán, Temuco, Valdivia, Osorno y Ancud, alzándose desde su nacimiento como un club netamente popular.

La obsesión de exponer y sacarle lustre al equipo estuvo desde el día uno. En 1927 Colo-Colo fue el primer equipo chileno en jugar en las tres Américas y Europa.

Aquel fue un viaje de fútbol pero también de cultura. En La Habana, por ejemplo, David Arellano arrendó un auto y junto a Guillermo Subiabre se fueron a recorrer el casco antiguo de la ciudad. En Cuba, México y España visitaron escuelas y museos.

Pero fue en esa travesía, estando en Valladolid precisamente, en una habitación del Hotel Inglaterra, cuando falleció de peritonitis David Arellano Moraga, emblema y alma del team, a las 18:45 horas –según acta de defunción- del martes 3 de mayo de 1927. Murió un ícono pero nació el deportista mártir.

Comenzaba a construirse la leyenda del Cacique…

(Durante toda esta semana de aniversario, contaremos la historia de Colo-Colo en 7 capítulos. ¡94 años de Eterno Campeón! #VamosCacique)

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