Miguel Augusto Riffo Garay en 1991 y con sólo nueve años, pasó el portón del Estadio Monumental con el sueño de convertirse en jugador del equipo más grande de Chile. Hoy, ya retirado del fútbol, repasa su carrera en el equipo que lo vio ganar siete títulos nacionales como jugador y uno como ayudante técnico.

Conversamos con un luchador que le ganó a la vida; que una malformación congénita en una de sus piernas no lo detuvo para convertirse en uno de los mejores centrales del fútbol chileno. De carácter fuerte en la cancha y con una mentalidad ganadora que según sus palabras “me la entregó este club, donde solo se pueden conseguir triunfos”.

¿Qué es lo primero que piensa cuando le nombran a Colo-Colo?

Tengo muchos recuerdos lindos de Colo-Colo porque marcó mi vida en el fútbol completamente. Llegué siendo un niño, tenía nueve años cuando llegué en el año 1991. Tuve la fortuna de llegar en ese año cuando el club ganó la Copa Libertadores, el hito más importante en la historia del club.

¿Cómo recuerdas tus inicios en el club?

Fue un sueño. Tuve la posibilidad de jugar un partido preliminar cuando Colo-Colo jugó contra Boca Juniors en las semifinales de la Copa Libertadores. Tenía nueve años, jugamos contra “Soinca Bata” y  nunca me imagine que iba a entrar a la cancha del Estadio Monumental tan chico y con un  estadio repleto, fue maravilloso.

Tengo recuerdos muy lindos en todas mis etapas dentro del club. Hice todo el proceso de cadete y fue muy lindo porque pude ganar muchos títulos y el club me entregó todas las herramientas para formarme como jugador y persona. Siempre voy a estar agradecido.

Después llega el paso al primer equipo ¿Cómo vivió ese proceso?

Uno trabaja mucho tiempo con la meta de ser jugador profesional y llega la posibilidad de pasar al primer equipo. Fue una etapa muy positiva y pase los mejores años de mi vida jugando en Colo-Colo. Gracias a Dios todo esto acompañado de logros individuales y colectivos a nivel deportivo.

Tuve la posibilidad de ganar siete títulos y siempre he dicho que es lo más importante que tengo en mi carrera. Me siento muy orgulloso y feliz por todo lo que logré en Colo-Colo.

Tengo recuerdos muy lindos porque me entregué al máximo por esta institución, en todo sentido, y a lo largo de mi carrera pude cumplir todos mis sueños y objetivos.

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Muchos no saben que usted jugó varios partidos de titular en el Clausura 2002, el recordado campeonato en la quiebra ¿Cómo recuerda esos primeros pasos en el plantel y ese título?

Ese fue un año muy especial porque el plantel se tuvo que armar con muchos jugadores jóvenes y otros que estaban a préstamo. El 70 por ciento del plantel estaba compuesto por jugadores formados en el club y fue un momento muy difícil por el estado en que estaba el club.

Se hizo un esfuerzo tremendo y fue un momento muy lindo que se pudo coronar con un título. El gran responsable de ese campeonato fue Jaime Pizarro. Creo que él le pudo dar una identidad y una idea de juego muy clara a ese equipo.

A nivel personal, me lesioné un menisco faltando pocos partidos para los playoffs y me perdí toda la etapa final del torneo. Fue lamentable para mí perderme esos partidos, era mi tercera intervención en la rodilla y las lesiones graves a uno lo tumban moralmente, pero gracias a Dios me pude recuperar pronto y volver a jugar.

Ya consolidado en el primer equipo pudo vivir una de las mejores épocas del club ¿Cómo recuerda el tetracampeonato?

Fue la época más linda que me tocó vivir en Colo-Colo. Cuando llega Claudio Borghi a la institución, tenía un conocimiento muy grande de lo que necesitaba el club y se pudo armar un plantel con grupo de jugadores extremadamente buenos.

Alexis Sánchez llegó con 16 años, Arturo Vidal tenía 18 0 19 años, Claudio Bravo ya era el arquero de la selección chilena, pero era muy joven. Jorge Valdivia, Matías Fernández pasando por el mejor momento de su carrera, etc. Era un plantel muy bien armado con dos jugadores por puesto.

Ser parte de ese equipo nos marcó a todos y también un hito a nivel nacional porque no hay otro equipo que haya logrado un tetracampeonato.

También tuvo sus comienzos como entrenador en el club.

Colo-Colo no sólo me formó como jugador, sino que, también como entrenador. Cuando me retiro sabía que quería ser entrenador y ya estaba terminando el curso, entonces sabía que el mejor lugar donde mejor podría comenzar entrenando era en Colo-Colo.

Tuve una etapa muy linda y con logros y campeonatos ganados. El primer equipo que tomé fue una Sub 16, con la que llegamos a una final. Luego el siguiente semestre tomé a la Sub 14 con la que salimos campeones en una final muy difícil contra Universidad de Chile. Luego seguí con la misma serie el semestre siguiente (Ahora Sub 15) y también fuimos campeones.

Tuve también un semestre en la Sub 19 y en la Filial antes de llegar como interino al primer equipo con Héctor Tapia. Pienso que mi etapa de inicio como entrenador fue buena porque hice los pasos correspondientes y con buenos resultados.

El 2014 consiguen junto a Héctor Tapia la buscada estrella 30.

Sin duda que fue un momento muy lindo. Tengo muy buenos recuerdos de ese torneo que ganamos porque Colo-Colo venía de muchos años sin ganar un título y junto con Héctor (Tapia) y el cuerpo técnico pudimos volver a colocar al club en el sitial que le pertenece.

Afortunadamente pudimos recuperar la esencia del equipo y ganar esa estrella número 30. Armamos un plantel con grandes jugadores como Esteban Paredes, Julio Barroso, Jaime Valdés, Justo Villar, Gonzalo Fierro, etc. La verdad que ellos hicieron un trabajo increíble junto a los jugadores jóvenes que subimos al plantel.

Pudimos nutrir al equipo de varios jugadores que provenían de la cantera y que habíamos dirigido nosotros en nuestro paso por cadetes, pero lo más importante es que pudimos conseguir ese título.

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¿Cuál es el mejor recuerdo que tiene en Colo-Colo?

Es difícil poder elegir uno, sin duda que los más importantes son los títulos que me tocó ganar pero creo que el campeonato que le ganamos a la U en el torneo de Apertura 2006 fue muy lindo. Creo que el tetracampeonato marca un hito dentro de la institución y del fútbol chileno. Estar en un equipo que consiguió ese logro es muy significativo para mí.

¿Que significó para usted vestir la camiseta de Colo-Colo?

Fue todo para mí. El club me formó como jugador y entrenador. Durante mi carrera lo único que tenía en mente era ganar y salir campeón. Me formé con esa mentalidad porque es un equipo que exige siempre ser campeón.

Estoy muy agradecido de todo lo que pude vivir en la institución, no solo como jugador sino que también como persona y eso lo voy a valorar siempre.

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