Dabrowski y Colo-Colo 1991: “Fue lindo ser el goleador de ese torneo, pero más importante lo que conseguimos como equipo”

Ricardo Mariano Dabrowski llegó a Colo-Colo en 1987, dos días después jugó su primer partido y anotó su primer gol con el Cacique iniciando así una carrera goleadora con esta camiseta.

Fue el goleador del Colo-Colo Campeón de Copa Libertadores 1991 a pesar de perderse los últimos cuatro partidos por lesión. Conversamos con el “Polaco” sobre Arturo Salah, Mirko Jozic, la pretemporada en La Leonera y toda la campaña de ese equipo que consiguió el logro más importante en la historia del fútbol chileno.

¿Cuánto merito tiene Arturo Salah en el equipo que se formó para la Libertadores de 1991?

Arturo Salah se hizo cargo de Colo-Colo en 1986 y cada año que pasaba él iba potenciando el equipo. Creo que su trabajo previo al año 1991 fue muy importante.

En 1990 cuando Arturo deja el equipo para irse a la selección chilena y llega Mirko (Jozic) en pleno campeonato, al final del torneo cuando logramos el título, Arturo bajó a camarines y se abrazó con Mirko, eso demuestra el reconocimiento de este último a lo que hizo Salah y también de Arturo para felicitar todo lo que Mirko potenció del equipo.

¿Cómo fue la llegada de Mirko Jozic al club?

El europeo como entrenador es un poco más distante que los sudamericanos. Había varios que lo conocíamos antes cuando llegó a trabajar en las divisiones menores del club.

Cuando comenzó a trabajar en el primer equipo la relación al principio fue complicada por varios factores, como por ejemplo el idioma. Pero creo que la virtud estuvo tanto de parte de él como del plantel en tener una adaptación rápida y cuando vio el grupo humano y el buen equipo que tenía, todo fue más fácil.

¿Qué recuerdos le trae la pretemporada en La Leonera?

Yo diría que esa pretemporada potenció todas las ganas de revancha que teníamos por lo que nos ocurrió contra Vasco da Gama en 1990.

Fue un trabajo durísimo lo que hicimos en La Leonera, en un lugar que no tenía muchas comodidades, pero que nos permitió forjar nuestro carácter. Lo que teníamos como virtud en el equipo es que de lo malo siempre salíamos adelante. Ese trabajo en la pretemporada junto a los amistosos que jugamos nos ayudo a conseguir los resultados que esperábamos.

¿Cómo recuerda el debut de la Copa Libertadores de 1991?

Fue un partido duro en Concepción, que empatamos 0-0 y donde me expulsan porque el árbitro se apresura al echarme porque yo tire un insulto al aire tras perder un gol y él pensó que lo insulté. Yo lo hablé con el árbitro, quedó todo bien y me dieron una sola fecha de castigo.

Luego jugamos de local, ganamos 3-1 y comenzó nuestro buen camino en el torneo, sobre todo de local que es muy importante en la Copa.

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Todos sus compañeros dicen que el partido más difícil fue contra Universitario de Lima en el Monumental.

Lo que pasa es que veníamos de una fase de grupo bien trabajada y viene la llave contra Universitario. En la ida en Lima empatamos 0-0 donde me anularon un gol que estaba habilitado.

En la vuelta, de local en el Monumental, jugábamos bien y ganábamos uno a cero, luego vino el empate de ellos y nosotros ponemos el 2-1 con un penal de Rubén Espinoza.

Estábamos bien y vino el famoso cabezazo de Balán González en el último minuto que Daniel (Morón) la atrapa en la línea. Se produjo un silencio espectral en el estadio porque tanto a nosotros como a los hinchas pesaba lo que había ocurrido el año anterior contra Vasco da Gama.

Cuando terminó el partido y pasamos a la otra fase fue como sacarnos una gran presión de encima y nos potenció psicológicamente.

No pudo terminar de jugar la parte final de la Copa Libertadores por una lesión.

En el partido contra Nacional de Montevideo salgo rengueando por una molestia, me hicieron un tratamiento médico y cuando viajamos a Buenos Aires para enfrentar a Boca Juniors, en uno de los entrenamientos me seguía molestando, hablé con Mirko para que no perdiera un cambio. Me moría de ganas de jugar pero tenía que pensar en el equipo.

En Santiago me empecé a preparar para la revancha, probé en la práctica de fútbol porque me sentía bien y en una jugada levanté la pierna y se me cortó el tendón lo que me provocó un desgarro en el aductor de la pierna izquierda. Tenía mucha bronca y me di cuenta que me perdía la semifinal con Boca y la final en el caso de clasificar.

A pesar de no jugar los últimos partido usted fue el goleador de Colo-Colo en esa Copa Libertadores.

Eso es algo personal y queda para las estadísticas. Jugué nueve partidos y convertir seis goles, fueron seis partidos en los que no pude estar: uno por suspensión, otro por descanso y la parte final por lesión. Si hago un promedio de los goles que hice, podía haber convertido un par más y ser el goleador del torneo.

Me queda la sensación de ser el goleador del equipo campeón de esa Copa Libertadores, pero es más importante es el logro colectivo de conseguir la copa como equipo.

¿Qué significó ser campeón de la Copa Libertadores junto a ese equipo?

Formar parte de un equipo como Colo-Colo es un orgullo, jugar mucho tiempo en un equipo como ese es un doble orgullo y cuando tuviste la posibilidad de formar parte del equipo que hizo historia con el torneo más importante del club a uno lo llena de satisfacción.

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