El Cacique ganó un partido durísimo. El rival opuso la resistencia que suponíamos. Pero Colo-Colo demostró lo que siempre ha sido. Un equipo que no se rinde, que va hacia adelante y que no renuncia nunca a convertir un gol.

Ya en la primera media hora el Cacique superó al Campanil en juego, dinámica y oportunidades. Las más claras: Una de Willy Alarcón y otra de Andy Vilches. Ambas fueron sacadas por defensores visitantes cuando ya gritábamos el primero.

El segundo tiempo trajo la emoción. Colo-Colo no pudo mantener el mismo nivel de presión alta y la U de Conce pudo tener un poco más de control de balón que en la primera parte. Pero la profundidad siempre fue del Cacique. Gabi Suazo hizo una jugada de crack por el centro, encarando, metiendo una pared y definiendo con la pierna derecha. El balón se fue por nada y el grito de gol quedó apenas ahogado.

Williams Alarcón tuvo otra, una bomba que se fue apenas desviada. Entró Pajarito, entró Bolados y entró Parraguez. Valdés estuvo muy cerca del gol, pero el que lo consiguió fue Parraguez, en su primer partido en La Ruca el delantero metió un cabezazo cuando quedaban sólo cinco minutos para el final. Cabezazo limpio, imposible para el Tigre Muñoz.

Lo gritamos con todo. La Ruca explotó y aseguramos un triunfo que nos costó sudor. Los jugadores lo dieron todo, los hinchas también. Hoy ganamos todos.

¡Vamos Cacique!