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Nico Orellana y Chuky Martínez, los chicos que pasaron a ser caciques
Nicolás Orellana y Ariel Martínez


Conoce a Nicolás Orellana (a la izquierda en la foto) y Ariel Martínez (a la derecha de la postal), los dos chicos que ayer debutaron por Colo-Colo en la Copa Chile. Aquí sus historias.

El Nico revolucionó la población La Bandera

La población La Bandera de San Ramón estuvo revolucionada anoche, porque uno de los suyos pasó a integrar la lista de los futbolistas que han vestido la camiseta del primer equipo de Colo-Colo.

El delantero Nicolás Orellana se quedó dormido tarde, prendido tras debutar con 17 años en el Cacique y lo festejó con los suyos, compartiendo su alegría con familiares y vecinos.

Como a las 2:00 me quedé dormido. Estábamos con toda mi familia en mi casa y me quedé con ellos, hablando de la experiencia de haber debutado. Todos los vecinos estuvieron saludándome, toda la gente de allá de la población… Y hoy todos mis compañeros de la serie me felicitaron por el debut. Estoy contento”, cuenta Orellana “el día después”.

Su madre (Teresa), su padre (Eduardo) y su hermano Maximiliano de 23 años, llegaron al Monumental a ver el partido ante Barnechea. También estuvieron sus tíos (Luis y Daniel) “y la abuela del Ángelo (Seura, defensor de la Sub 17), a quien le digo ‘weli’… y mi primo chico que entrena acá también (Samuel Antilén de la Sub 15)”.

Con mi familia nos fuimos en manada a la casa todos contentos. Llegamos tarde y no quisimos pasar a ningún lado”, recuerda el Nico minutos antes de volver a entrenarse bajo el mando de Omar Labruna.

En la cancha, en el 5-5 ante Barnechea, Orellana se vio movedizo. No tuvo chances en el área e hizo el desgaste por la izquierda. Incluso cometió una falta y lo amonestaron con una tarjeta amarilla. “Tenía que recuperar balones y subir cuando tuviera la pelota”, explica.

“Hasta la semana pasada no pensaba que iba a debutar tan rápido. Gracias a dios se dio la posibilidad y voy a seguir esforzándome para que sigan nominándome. La semana pasada fui a la banca (frente a Palestino por Copa Chile). Ahora el profe Villa (José Luis Villarreal) solo dijo: ‘Orellana y Martínez mañana con ropa de concentración.’ Ahí supe que estaría en el plantel. No pensé que iba a debutar porque ya había entrado el ‘Pájaro’ (Roberto Gutiérrez) y no pensé que iban a hacer otro cambio con otro delantero. Gracias a dios pude jugar unos minutos. Espero que me sigan llamando para la Copa Chile. En la Sub 19 entrenamos bien, tenemos una preparación física súper buena así que estoy preparado para que me sigan citando”, explica el ariete, que este semestre lleva 5 goles en 6 partido en la Sub 19 y que en la Filial suma 4 anotaciones en 9 presencias (con un gol cada 95 minutos jugados).

Antenoche, Nico Orellana compartió pieza de concentración con José Pedro Fuenzalida. Él y el capitán Rafa Caroca le dieron consejos. Básicamente le dijeron que estuviera tranquilo y aprovechara su oportunidad.

Hoy, a sus 17 años, el Nico vivió el primer paso de un sueño que comenzó a los 9, cuando quedó en Colo-Colo.

“Antes estuve como 4 meses en una Escuela de Colo-Colo. Volví a probarme a los 9 años y me dijeron que fuera a un torneo a Curicó, donde dormía con mis compañeros en sacos de dormir en un colegio. Ahí quedé”, recuerda.

Su historia en el Cacique siempre la escribió jugando de lateral izquierdo y volante. Hasta que recién el año pasado el DT Héctor Tapia lo ubicó como centrodelantero. “He madurado harto. Tapia me decía que me ponía ahí porque tenía buena técnica, buen porte… me gusta jugar ahí, es bonito hacer goles”, reconoce.

Ahora que es delantero de área, el alemán Mario Gómez y Esteban Paredes son sus referentes. “Me dicen que juego parecido a ellos”, justifica entre risas aunque aclara: “Trato de ver a todos los delanteros para aprender”.

“Mi primera meta ahora es debutar en el torneo oficial. Luego ir paso a paso consiguiendo algunos objetivos. Quiero quedar en la historia de Colo-Colo. Toda mi familia es de Colo-Colo. Sería un sueño seguir aquí”, resume Orellana como cada chico de 17 años que llega al fútbol grande.

“Cuando salí después del partido mis papás me abrazaban y se querían sacar fotos. Estoy tranquilo. No hay que desesperarse, este el primer paso que estoy dando. Hay que seguir esforzándose nomás”, cierra el Nico, claro de lo que se necesita para mantenerse arriba.


Ariel “Chuky” Martínez: “No quiero ponerme techo”

Cuando los técnicos del fútbol joven de Colo-Colo hablan de Ariel “Chuky” Martínez lo primero que destacan es que “le pega con las dos piernas”. Y eso en el fútbol es una virtud.

El “Chuky” sabe que es una de sus grandes características, y que es algo que no vino de suerte sino de esfuerzo y trabajo… y de esas ganas inaguantables de jugar siempre a la pelota.

“Yo era derecho, pero una vez me lesioné la rodilla de esa pierna. Pero no dejé de jugar, siempre jugaba en mi casa. Cuando empecé a mejorarme, usé la pierna derecha de apoyo para pegarle con la izquierda. Me acostumbré a eso y ahora domino ambas, tengo la misma fuerza en las dos. Además me sirve para manejar ambos perfiles, pegarle al arco con cualquiera”, cuenta el volante de 18 años todavía con la sonrisa en la cara tras el debut soñado por el primer equipo.

¿Cómo recuerdas el llamado de Omar Labruna para entrar a la cancha?
“Estaba calentando tranquilo, pero cuando me llamó se me vino encima todo el recuerdo de que llegué a los 12 años a Colo-Colo y que estaba consiguiendo algo por lo que luché mucho tiempo. Estaba ansioso, pero luego me relajé dentro de la cancha. Me sentí cómodo, mis compañeros me felicitaron”.

¿Cómo te sientes en un camarín lleno de jugadores que quizás hace poco mirabas como ídolos?
“Bien, me encanta como juega el “Chino” Millar, es un referente para mí, lo miro mucho en los entrenamientos, así que esto es un sueño, poder compartir con ellos, con Lucho Mena… todos son buenas personas”.

¿Cómo recuerdas tu llegada a Colo-Colo?
“Vivía en Melipilla. Recuerdo que estaba con mi papá sembrando papas, un sábado en la mañana. Él supo que los profesores Luis Pérez y Lizardo Garrido irían al estadio Roberto Bravo Santibáñez a ver jugadores y me llevó. Juegué 10 minutos y los profes me llamaron para invitarme a jugar en Santiago”.

¿Te imaginaste lo que vendría?
“No le tomé el peso. El primer día en Santiago entrené e hice cuatro goles. Era delantero. Dos días después me inscribieron para jugar por la Sub 12. Dice el profe Pérez que nunca se demoró tan poco en inscribir a alguien. Quedaban tres o cuatro fechas del torneo ese año, y en mi segundo partido hice un gol contra Fernández Vial. Salimos campeones”.

¿Cómo pasaste de delantero a volante?
“He jugado en todos los puestos, pero fue el profe Hugo González quien me ubicó más de volante. Yo era reserva y él me entrenó en la Sub 16 y 17 y empecé a ser titular. Me inculcó lo de correr más, quitar más, ser más agresivo, me sirvió mucho”.

El “Chuky” cuenta que lo más difícil fue alejarse de su familia. Fue todo un proceso que le tomó años para asumir.

“Los dos primeros años viajé de Melipilla a Santiago a entrenar, dos veces a la semana. Luego viví dos años en Maipú en casa de unos tíos. Empecé a ir al colegio en la mañana y a entrenar en la tarde. Era complicado porque me separé de mi familia. Luego, a los 16, me vine a la Casa Alba, donde estoy cumpliendo dos años”, resume.

¿Cuánto te ayudó vivir acá en el Monumental?
“Desde que llegué a la Casa Alba empecé a jugar de titular. Fue clave vivir acá, me ayudó mucho estar cerca y acompañado”.

Anoche tras el partido volviste a Melipilla, ¿cómo te esperaron tus familiares?
“En realidad fui a conocer a un sobrino. ¡Tengo 11! Soy el menor de seis hermanos, así que estaban todos felices. Mi papá casi lloró”.

¿Qué viene ahora, tras el debut?
“No quiero ponerme techo. Tengo que seguir mejorando. Me inspiro en Arturo Vidal y en Gary Medel”.

¿A futuro viene Europa, entonces?
“Son cosas mayores, pero hay que darle hasta donde sea posible”.

Sin techo…
“Sin techo”.