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“Monumento” Saavedra: El gran capitán que sucedió a David
Portada del libro "Guillermo Saavedra Tapia"

“¡Salud, Guillermo, te deseamos muchos triunfos y un pronto regreso; acá quedaremos tristes por tu partida, salud Saavedra…! Viene una prolongada pausa y alguien dice: ¡Amigos, todos de pie alzaremos nuestras copas por la ventura personal de Saavedra y sus familiares, todos de pie: salu (sic)…!”.

La página 10 del libro “Biografía de Guilllermo Saavedra Tapia” -escrito por Enrique Flores y Pancho Serrano tras la muerte del crack- relata cómo fue la despedida de uno de los jugadores del Cacique que participó del mítico viaje por América y Europa, en 1927.

Crédito: Revista Estadio El adiós, en este caso, se dio en Rancagua, la cuna del “Monumento”, uno de los mejores jugadores chilenos de los 20 y 30. Saavedra, quien tomó la jineta de capitán tras la muerte de David. El mismo que fue elegido por varios cronistas de la época como el mejor half central del Mundial de Uruguay 1930.

Escribe Sebastián Salinas en el enciclopédico libro “Por empuje y coraje”: “Un poco después, David llamó a toda la delegación. Con una enterza increíble, comenzó a despedirse de todos los jugadores. Uno por uno les iba dando sus últimos saludos. A Carlos Cariola le encargó a los muchachos y a doña Ida le agradeció todo lo que ella había hecho. Finalmente, David le recordó a Guillermo Saavedra lo que le había dicho en el norte de Chile, que él debía ser el próximo capitán de Colo-Colo. El “Negro” aceptó la nominación entre lágrimas”.

Hablar de Guillermo Saavedra es recordar a un jugador emblema. A un precursor. A un DT dentro de la cancha.

Y eso que la historia no partió bien, porque los papás de Saavedra no querían que el muchacho fuera futbolista.

“Así que mi papá se fugó de la casa. Se fue a Concepción a jugar. No se atrevió a decirles a sus padres que jugaba a la pelota y que era su pasión. Cuando ya fue famoso y decían que era tan bueno, volvió. Mi abuelo quería que estudiara no sé qué cosa para que siguiera con los negocios que tenía, una fábrica de tabaco en Rancagua. Pero mi papá no quiso nada y siguió su pasión”, cuenta María Saavedra, hija del “Monumento”.

Tras destacar en las canchas de Rancagua partió al Lord Cochrane de Concepción. En 1926 la selección chilena se preparaba para el Sudamericano (futura Copa América) que terminaría con Chile consiguiendo el primer triunfo de su historia (7-1 a Bolivia) y luego el subcampeonato.

Y a la Roja le faltaba un half central.

“¿Es bueno Saavedra? La respuesta no se hace esperar. El coach responde: ¡Es requetegüeno! En fin, ustedes lo verán”, narra la “Biografía de Guillermo Saavedra Tapia” refiriendo el diálogo entre Carlos Aguirre, de la Federación de Football de Chile y Óscar Martínez, coach rancagüino.

Saavedra

Una imagen vale más que mil palabras: Caricatura de 1927. Saavedra “manejando” a Schneeberger, Pancho Arellano, Poirier, Olguín, Subiabre y amigos.

Saavedra debutó en Santiago por la selección. Y fue figura, marcando un golazo a Argentina en un 1-1 que casi fue triunfo nacional. Tras eso, vino el llamado de Colo-Colo y la legendaria gira del 27.

En los albos Guillermo Saavedra mostró sus dotes de líder, de buen futbolista y de cronista.

“Son las cuatro de la tarde y empieza a correr un fuerte viento acompañado de lluvia, atraviesan grandes olas que llegan a la barandilla de cubierta. El vapor de vaivenes que parece que se va a hundir lo cual me da un tremendo pánico. Nunca había visto esto. En cubierta no se puede estar y nos vamos al Smoking room. Pienso yo y digo: ‘Esto somos nosotros los que viajamos en primera como serán los que lo hacen en tercera o en segunda’. Mi imaginación se traslada por momentos junto a mi madre y hermanos y luego después vuelvo a sufrir al ver esos tremendos cerros de agua que atraviesa el vapor majestuosamente, levantándose como si quisiera elevarse para después caer en un abismo amenazando desaparecer. Había oído hablar de este bravo mar y hoy que me encuentro en medio de él, vengo a dar crédito a todo lo que de él se decía”, escribió el propio Guillermo Saavedra en un documento inédito guardado por la familia, que relata todo el viaje del 27 con Colo-Colo.

Francisco Arellano, Guillermo Saavedra y Óscar González

En la foto: Francisco Arellano, Guillermo Saavedra y Óscar González antes de un partido con los Viejos Cracks, en 1939

Si Saavedra viviera hoy seguro firmaba por Real Madrid o Barcelona. Fue bueno entre los buenos. Tras la gira con el Cacique fue seleccionado nacional en los JJ.OO. de 1928. Dos años después brilló en el primer Mundial de la historia. Campeonó con Colo-Colo en las ligas amateur y se anotó con un partido en el primer torneo oficial, en 1933. Una lesión lo alejó de las canchas.

Nunca se desligó del fútbol. Como DT fue campeón con el Cacique en el torneo de Apertura de 1940. Se instaló en La Calera y ayudó a gestar el fútbol local y, literalmente, a fundar Unión La Calera.

En 1957, cuando tenía 53 años, murió abrazado a una pelota.

Guillermo Saavedra “Fue impresionante. Mi papá en ese tiempo entrenaba al Arco Iris de Catemu. Fue a un partido que tenían en Casablanca. Veníamos en el auto, de eso me acuerdo nítido. Un jugador del Arco Iris de Catemu manejó. Mi papá dice: ‘El auto se echó a perder. Yo necesito que ustedes se cambien de vehículo, porque los frenos no responden’. Entonces hicieron parar al vehículo que venía atrás de nosotros en la caravana, y nos cambiamos. Y todo era porque mi papá se sintió mal. Realmente no tenía fuerzas para frenar. Entonces cuando llegó alguien a ver el auto, se dio cuenta que no tenía nada. Entonces mi papá se sube al auto y ahí ya le dio el ataque. Era el tercer ataque al corazón que le dio en todo caso.

Tuvo dos ataques antes, en el periodo de uno o dos años, no recuerdo. Incluso tuvo un poco de parálisis. Es que le habían prohibido acercarse a una cancha de fútbol. En esos años lo atendía el doctor Kaplán, que fue el que hizo el primer transplante de corazón, en Viña. ‘Usted don Guillermo no se puede acercar a una cancha de fútbol’, le dijo. ¡Mi papá murió con la pelota aquí, colgando en el brazo! Murió en el auto, no alcanzó a recibir asistencia médica. Murió en Lo Vásquez, ahí dio el último suspiro, ahí en la Virgen de Lo Vásquez”, narra emocionada María.

Guillermo “Monumento” Saavedra ideó en la década del 40, junto a otros, la reunión de exjugadores del Cacique para jugar a lo largo del país. Al fallecer, sus funerales comenzaron en La Calera y se completaron en Santiago, donde sus restos descansan junto a varios de sus amigos y en un proyecto del que él también fue precursor: el “Mausoleo Viejos Cracks de Colo-Colo” ubicado en el Cementerio General.

Viejos cracks promocionan su partido en Puerto Montt

Afiche promocionando un partido de los Viejos Cracks en Puerto Montt, en la década del 40