alturaarrow_down-red arrow_side badge-facebookbadge-instagrambadge-twitterclosedebutemail facebook gallery-nextgallery-prevgallerygoogle instagram lightbox-nextlightbox-prevlive-atajada live-cambio live-gol live-jugada-peligrosa live-offlive-player-in live-player-out live-red-cardlive-silvato live-tarjeta-amarillalive-tarjeta-roja live-timerlive-yellow-cardnacimientonacionalidadnextopenpagination_downpesopinterest prevquotesearchslide-nextslide-prevtimeline-left timeline-right twitter videoswhistle worldyoutube
Mi Superclásico
Morón, Garrido, Caszely

Daniel Morón

Uno de los clásicos que recuerdo mucho es el primer clásico que jugué. Yo recién llegado de Argentina estuve un mes y medio preparándome. Me tocó jugar el primer partido ante San Luis de Quillota. Jugamos de visita y ganamos 4-0. Hice un muy buen partido. Y el partido siguiente venía el Superclásico. Te imaginas jugar un clásico, 65 mil personas: Fue monstruoso, el entorno, una cosa muy linda. No había los problemas con las barras y cosas así. A los 6 minutos del primer tiempo le daba la espalda a la barra de Colo-Colo y a mí me conocían muy poco… Era muy desconocido para la gente, cómo era mi juego. Viene el centro iniciando el partido y salí a cortar entre medio de dos defensas míos y dos delanteros de ellos. Lo mejor mío era cortar centros y salí bien lejos del área chica, casi al punto penal. Y yo sentí la exclamación de la gente: “Uuuuuuuuuuuu”. Desde ese momento dije: ‘Yo del arco de Colo-Colo no salgo más’. Fue mi carta de presentación.
De ahí para adelante jugué 6 años de titular indiscutido, luego compartí el puesto con Marcelo Ramírez.
Ese clásico lo recuerdo mucho, tuvo todos los condimentos para mí. De recién llegado, de debut, de haberlo hecho bien, lo ganamos 1-0.
¿Cómo se juega un clásico? Un clásico se juega dos meses antes, son partidos muy especiales, partidos de mucha concentración, de mucho nerviosismo. Por más experiencia que tengas, por más edad, este tipo de partidos se vive de una manera muy diferente. Son los partidos que todos los jugadores quieren jugar. Se vive con ese nerviosismo que te hace sudar las manos, que te hace sentir la guata apretada, que toda la semana hay un entorno. Te hacen sentir desde afuera que también hay una cosa especial. No es algo que solo lo trastorna a uno. Provoca en el ambiente un tema diferente. Desde cómo consiguen la entrada los hinchas hasta qué zapato te vas a colocar, qué guantes te vas a colocar, qué camiseta te van a pasar.
Todo tiene algo especial. Es un partido totalmente diferente a los del resto del campeonato.
El sábado vamos a ir (con Wanderers) a ganar primero nosotros al Monumental. Vamos a jugar ahí y dejaremos preparado el terreno para el día siguiente.

Lizardo Garrido

Los clásicos que tengo en la memoria: Una vez el doctor Orozco entró a la pista de rekortán (Liguilla para la Copa Libertadores 1993). Nosotros no teníamos nada que hacer. Íbamos perdiendo, ya no quedaba nada y nos fuimos todos pa’ arriba. Morón se la tira a Barticciotto por izquierda. No quedaba nada, agarré papa y me metí al segundo palo. La tiró Barticciotto y ahí pensaba, cuando venía la pelota: ‘¿La controlo, le pego de primera, la piso, la paro?’, 1.200 cosas en un segundo. Y le pegó de primera y me sale espectacular. Entra Pájaro Rubio y timbra. Ahí murieron.
Lo otro que me acuerdo a inicios de los 80. Jugaba el Gringo, Atilio, el Leo (Herrera), Chico Rivas, Vasconcelos, Mané Ponce, Caszely y el Pollo. Íbamos perdiendo 1-0. Jugaba en contra el flaco Bigorra, que era compañero de pieza en la selección. Y nos enojamos un poquito y les metimos 4. “Si ya ganaron, paren”, nos decían.
En este tipo de partidos hay que controlar la ansiedad, la angustia que generan estos partidos. Hay que terminarlo con 11 jugadores. En estos partidos se marcan diferencias por detalles. Todos lo quieren jugar. El que no esté motivado con estos partidos que se dedique al tenis o al ajedrez.
Es un partido donde desde chiquitito te dicen que hay que ganarlo, que es el eterno rival y tomarlo como eso, como un partido muy recontra-requete-importante pero un partido de fútbol.
La U es el rival a vencer, con quien no tienes que perder nunca. Más allá de la tabla de posiciones hay que ganar sí o sí. Al menos eso a mí me inculcaron desde chico en Colo-Colo. Pero eso tiene que ser… con experiencia digo, no pisar el palito. Ser inteligente, jugamos en nuestra casa y estoy con harta confianza porque hay hartos jugadores con harto oficio acá, en nuestro plantel.

Carlos Caszely

El clásico que más recuerdo es uno que ganamos 4-0 con goles mío, del Negro Vasco (Severino Vasconcelos), Jaime Vera… en 20 minutos le hicimos 4 goles a la U. Lo que recuerdo de los clásicos en general es que al estadio Nacional iban 80.000 personas, de las cuales 80% eran banderas blancas y el resto azules. Con todo un entorno maravilloso, sin violencia como ahora, donde lo más que se tiraban eran cáscaras de naranja a la cancha, era diferente.
El Superclásico es el partido más importante para el futbolista de Colo-Colo y de la U. Porque esto se empieza a preparar desde principio de año. Cuando entregan la lista de los partidos, los jugadores de la U y Colo-Colo se preocupan de cuándo se van a enfrentar. Pensando en el rival, en la trascendencia, en el entorno.
Yo no tuve la suerte de jugar un clásico en el Monumental. Pero sí jugué el clásico en el Nacional durante mucho tiempo con 80.000 personas.
¿Mis mejores goles en el clásico? Recuerda uno donde el negro Vasco tomó una pelota por el sector izquierdo, mete el centro atrás y la tomo entre Ashwell y Bigorra. Amortiguo, amago, paso y hago el gol. Otro minuto 42, ellos iban ganando 1-0, pase de Mané Ponce y marcó para el 1-1. Con el empuje y coraje que nos daba David Arellano.
La U significa, desde la época mía, uno de los más enconados rivales, adversario, pero en ese tiempo no había enemigos.

Revisa con lujo de detalles la historia de los 29 títulos albos