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Matías Gutiérrez pone turbo por la banda derecha
Gutiérrez trepa con todo

Cuando Omar Labruna lo llamó desde la banca, Matías Gutiérrez sabía que había llegado el momento por el que había luchado en los últimos cinco años. Sentía nervios y ansiedad, pero estaba seguro de sí mismo, de sus capacidades que debía demostrar en los próximos minutos. Esas instrucciones de Labruna no las olvida más: “Me dijo que marcara al latreral volante de O’Higgins para que no pasara ni sacara centros. Además que le diera más salida al equipo y que me mostrara para desahogar”.

Y eso hizo, en los 30 minutos que jugó tocó con criterio, aportó marca y despliegue físico y aunque no remató al arco se dio maña para preocupar a los laterales rancagüinos que dejaron de pasar con libertad. Días después de ese momento inolvidable, Matías analiza su debut: “Fue lo máximo. Es una etapa, un sueño que uno cumple y que tiene que seguir ratificándolo. Que el profesor haya confiado en mí, en un partido difícil y más cuando uno está cumpliendo un sueño, estoy siendo jugador profesional y en Colo-Colo. Es algo hermoso”.

¿Cómo te sentiste?
Estaba concentrado y a la vez ansioso, nervioso porque es lo que uno más espera. Con el pecho inflado. Uno dice: Pucha, dónde estoy, es el paraíso, aunque siempre con las cosas bien claras, con las funciones que uno tiene que cumplir y siempre bien concentrado.

Estuviste a punto de entrar en el partido con Iquique
Claro, me llamó el profe y me dijo que iba a entrar por Fuenzalida. Mientras me cambiaba expulsan a Caroca justo. Entonces ahí se arrepiente y mete a De La Fuente.

¿Cómo fue en Rancagua?
Era un partido complicado. A lo mejor el interpretó que estaban pasando mucho por la derecha o que se necesitaba un poco más de despliegue. Así que mientras estaba calentando, me llama. Me dice, ¡Gutiérrez ven para acá! Ahí me di cuenta que iba a entrar. Ahí fui al centro de la cancha, estaba nervioso, el estadio lleno y tenía que hacer bien las cosas.

¿Y en la cancha?
Entré y sentí una tranquilidad. Pensé: Ya estoy acá, tengo que hacer lo que me gusta y demostrar no más.

¿La experiencia en la Filial te sirvió para enfrentar este debut?
A veces cuando juegas en regiones es similar, va harta gente, gente de Colo-Colo también. El nivel es bueno para nosotros que somos jóvenes. Nos ayuda harto para cuando nos toca jugar en el plantel de honor. Pero igual se nota la diferencia.

¿Cuál es la evalución que haces de tu partido?
Me sentí super bien, sentí que hice las cosas bien. Traté de ayudar en lo que más pude para que el equipo funcionara bien y a la vez cumplir con la pega que me pidió el profe. Sentí que la cumplí y que logré disminuir un poco la pasada de los laterales y los centros. El profe me dijo que lo hice super bien, el profe Juan Gutiérrez también, mis compañeros me dieron el apoyo y la confianza.

¿Tus papás fueron a Rancagua?
No. Mis papás estaban en Temuco de vacaciones de invierno. Pero estaban todos muy contentos. Después del partido me llamaron, estaban orgullosos.

¿Qué desafíos vienen para ti ahora?
Uno siempre aspira a más. Cumplí la primera parte. Ahora tengo que seguir en Colo-Colo, afirmarme, jugar más minutos, ojalá volver a la selección.

¿Sientes que tienes otro estatus en este nuevo proceso?
En los procesos anteriores era visto como un juvenil más. A veces participaba de los trabajos, a veces no. Eso cambió un poco con Luis Pérez, ahí participé un poco más. Ahora con Omar Labruna me siento mucho más adaptado y considerado. También más satisfecho porque se me da el tiempo y la confianza de demostrar lo que puedo jugar. Así podremos ver si puedo le puedo hacer competencia a Gonzalo Fierro o al Chapa.

Además que ahora hay muchos más jugadores de tu generación que están subiendo al plantel de honor
Claro, ahora se están fijando mucho más en los jóvenes, cosa que un par de año atrás no pasaba mucho. Ahora me siento más respaldado, al lado tengo compañeros que se han sacrificado igual que uno. Además ellos te ayudan.

De Temuco a Pedrero

¿Te trajiste de Temuco a tu familia para Santiago?
Sí, claro. Cuando firmé el contrato en enero mi familia vivía separada. Mi papá es carabinero y trabajaba en Santiago, mientras que mi hermana y mi mamá estaban en Temuco. Yo quería reunir a mi familia y volver a ser lo que era antes. Ahí comenzamos a vivir juntos, llevamos cuatro meses.

¿Dónde viven?
En Puente Alto

Tu hermana se tuvo que cambiar de colegio
Claro. Se cambió porque tampoco era la idea que viviéramos separados.

¿Cuando llegaste a Colo-Colo?
A los trece y entré a la Casa Alba a los catorce años. Me vine a probar. Vine a principios de año de 2008 y no quedé. Después vine a otra prueba y ahí me dejaron.

¿Cómo es vivir solo desde tan chico?
Difícil. Uno lo hace porque ama el fútbol, quiere estar, quiere lograr sus sueños. Tiene eso, pero también tiene sus altibajos donde uno sufre, echa de menos a la familia. Pero trataba de llevar el fútbol y la familia al mismo tiempo y tratar de que todo saliera bien.

¿En algún minuto pensaste en dejar todo?
Sí, varias veces. Me daba vueltas en la cabeza, veía que no tenía muchas vacaciones, no estaba con mis amigos o con mis papás y varias veces estuve a punto de dejarlo. Pero era el sueño futuro el que hacía que me mantuviera acá.

¿Siempre quisiste ser futbolista?
Siempre. El fútbol y Colo-Colo porque además soy hincha del club.

¿Cómo lo hiciste para compatibilizar el colegio con el fútbol?
Hubo un tiempo en que en la Sub 15 y 16 estudiaba en la mañana y entrenaba en la tarde. En la Sub 17 y 18 en cambio, entrenaba en la mañana y estudiaba en la tarde. El año pasado tuve que hacer tercer y cuarto medio juntos. Ya estaba en el plantel, tenía que entrenar, a veces en doble jornada, también a veces iba a prácticas con la Sub 20, tenía que entrenar en las tardes, viajar. En el club me aconsejaron que terminara el colegio haciendo un dos por uno y eso hice.

¿Diste la PSU?
No, no la di. Me inscribí para darla en Temuco, pero justo me nominaron para la selección Sub 23 para jugar en La Serena. Tuve que venir a entrenar y no pude darla.

Eso es un ejemplo de las cosas que tienen que dejar de lado por ser futbolistas.
Claro. También las amistades, cuando uno es chico lo que más quiere es estar con los amigos, con la familia. Con mis primos siempre jugábamos a la pelota… Así uno deja de hacer cosas a las que está acostumbrado. Pero cuando uno sabe lo que quiere tiene que dejar mucho de lado.

El delantero-lateral-volante

¿Prefieres jugar de lateral o de volante?
Me acomoda jugar más de volante, tratar de subir más y no marcar tanto.

¿Siempre jugaste de lateral?
Cuando llegué a Colo-Colo en mi primer año era delantero, jugaba de nueve, a veces puntero. Pero ya después, pasó el tiempo y me fui quedando, no jugaba mucho. Un día tuve que cumplir la función de un compañero que se había lesionado y yo era el último cambio. Así que me mandaron a jugar de lateral. Después del partido el profe Hugo González me dijo que lo hacía mejor como lateral que como delantero. Yo no quería, odiaba ser defensa. Pero después puse en la balanza las cosas, prefería jugar en Colo-Colo. Así que dije le voy a poner y a lo mejor tengo más posibilidades de subir al primer equipo, de ir a la selección.

En ese momento cambia tu carrera
Claro. Es un cambio de chip donde te metes en la cabeza que ahora eres lateral. Me preparé toda una semana, me dieron trabajos especiales para defender bien como lateral. Para subir nunca tuve problemas, tengo velocidad y físico. De a poco fui agarrando ritmo de defensor.

¿Y ahora te sientes un buen defensor?
Creo que sí. Siento que lo hago bien, capacitado para ser un buen defensa.

¿Hay algún jugador en tu posición que te llame la atención?
A Mauricio Isla. Lo hace bien en la selección y en Italia. Hace lo que a mí me gusta hacer, lo que a mí más me llena que es pasar, hacer goles, habilitar a los compañeros, defiende bien. Es muy completo. Él es mi referente.

Para los hinchas que te vienen recién conociendo ¿Cómo te describirías como jugador?
Soy un jugador al que le gusta atacar, subir por las bandas, trato de darle libertad al equipo, soy habilidoso, rápido y tengo buena técnica.