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Marcelo Espina: “En el Monumental me siento en casa”
Marcelo Espina en el Monumental

Marcelo Espina estuvo de paso en el Monumental para sellar definitivamente su incorporación al equipo como asesor deportivo de Colo-Colo en Argentina. “La gente del club me dirá qué jugadores quiere que siga y les pasaré informes de ellos. Hacer seguimiento, en definitiva, observar gente, elaborar informes y pasarlos al club para que ellos tomen decisiones”, explica el ídolo.

La palabra ídolo no le queda para nada grande a Espina, no sólo se trata de los cuatro torneos nacionales ganados en el club, incluido el campeonato en la quiebra, ser campeón de la Copa Chile en el 96 y ser semifinalista de la Libertadores. Es mucho más que eso, El Cabezón no puede caminar diez metros seguidos sin que algún funcionario, hincha o incluso jugador le pida una foto, un autógrafo o un abrazo. El ocho no ha cambiado su forma de pensar al respecto: “Me parece excesivo”, dice con una sonrisa dibujada en su rostro.

¿Es como si no te hubieras ido?
Como no estoy y vengo cada tanto, me demuestran más cariño. Pero es excesivo, exagerado. Me cuesta entenderlo. Desde que me bajo del avión es continuo. Me encanta que sea así, me da una satisfacción espectacular. Pero me cuesta entenderlo porque hace nueve años que me retiré y que se mantenga tanto tiempo pega.

¿En Argentina es parecido?
Es que jugué muy poco tiempo allá y en un equipo muy chiquito. En la calle el futbolero me reconoce. Igual estoy en un medio de comunicación. Hay gente que me saluda y me recuerda la época de Platense.

¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando ves la cancha del Monumental?
Jugar. Nada más que eso, jugar.

¿Echas de menos jugar?
No. Sólo una vez me ha pasado y fue en la final de la Sudamericana (2006). Pero no por el partido sino que por el ambiente. El público y todo eso. Ese día sentí ganas de jugar, pero nunca más. Es más, no juego. Me aburro jugando a la pelota.

¿Te aburres porque no es competitivo?
No, si con los que juego juegan bien. Cinco contra cinco, siete contra siete juego. Pero en cancha de once me aburro, no juego casi nunca. Juego baby máximo 10 veces en el año y lo hago para pasarlo bien.

¿Cómo es volver al Monumental?
No vengo mucho, no todas las veces que viajo a Santiago vengo al Monumental. Es raro porque me gusta venir por los recuerdos que me trae, pero no me gusta venir porque no quiero incomodar a nadie, no quiero molestar. Por eso son pocas las veces que vengo. Ahora cuando lo hago me abren las puertas, me saludan todos, me siento en mi casa.

En general a los futbolistas les pasa eso de no querer incomodar
Vine cuando el técnico era Ivo que lo conocía, vine cuando estaba Gustavo que lo conocía y vengo ahora porque están ellos (Tapia y Riffo). Si no conozco al técnico directamente no vengo. Pero más que nada no quiero incomodar a los jugadores. Yo fui jugador y entiendo que ellos tienen una intimidad, el vestuario es de ellos y me parece bien que así sea. En definitiva no quiero aparecer en lugares donde se mueven ellos.

Un festejo prescrito

Marcelo Espina y su festejo histórico

¿Cómo es tu vida en Buenos Aires?
Todos los días voy al gimnasio y llevo a mi hijo a entrenar. Así se me va la mañana. Después leo mucho internet, especialmente para el programa y preparo los partidos que me toca comentar. La semana es bastante relajada. Los fines de semana comento mucho fútbol.

¿Sigues a Colo-Colo desde allá?
No veo todos los partidos porque no siempre los dan. Cuando lo dan lo veo. Si es un partido importante y no lo dan lo sigo por la computadora. Con la U lo pude ver.

¿Qué te pareció ese partido?
Ganó bien, debió haberlo ganado antes. Pero ganarle a la U así sobre la hora siempre es bueno.

¿Te pasó algo cuando Flores y Delgado celebraron como tú?
Me reía, no más. Me sonreía. Es gratificante que los chicos (piensa un momento)… En definitiva me vieron. ¿Eso pasó hace trece años? Fue el 97, o sea pasaron 16 años (N. de la R: El festejo fue el 27 de noviembre de 1996 en el partido de vuelta por la semifinal de la Copa Chile). Algo les debe haber quedado, aparte fue el mismo rival. Pero yo siempre digo que eso ya prescribió.

¿Por qué?
Porque ha pasado tanto tiempo.

Pero que dos jugadores jóvenes hayan celebrado así, más bien habla de que no está prescrito
En realidad prescribió para mí, de lo que hice yo. Que lo hagan otros ya es otra historia. Pero la mía ya pasó mucho tiempo.

¿Cómo ves a Colo-Colo en esta última etapa con Tito Tapia?
Me gusta la secuencia de pase y la posición de los receptores de balón. Yo le decía a Tito que cuando un jugador tiene el balón tiene tres o cuatro alternativas de pase. Eso es trabajo. Ojalá puedan seguir, que traigan algún refuerzo y puedan partir desde cero.

¿Te ha llamado la atención algún jugador del equipo?
Me gustan los dos Pavez, creo que Delgado puede ser una muy buena incorporación. Obviamente que tiene que aprender un montón de cosas. Me hablaron muy bien de (Hardy) Cavero, pero no lo he visto. Hablo de los más chiquitos porque a Canales, Flores y Hernández yo los dirigí. Creo que hay una muy buena dupla entre Pavez y Baeza. Por ahí necesitan alguien de experiencia al lado para que los potencie. Me gusta mucho Toro que es rápido, tiempista. Estos chicos rodeados de gente de experiencia pueden dar un salto de calidad.

¿Cómo ves a Emilio?
Tiene un potencial impresionante. Cuando yo lo tuve tenía 19 años. Recién salía de las cadetes y lo llevé a Everton. Maneja los dos perfiles, no sabes si es zurdo o diestro, en el uno contra uno suele ganar. Que Emilio explote depende de Emilio.

El fútbol de los 90, el fútbol de hoy

Espina y Esteban

¿Estás contento con tu rol en ESPN?
Sí, me gusta. Me gusta la radio, pero en Argentina no hago radio. Y entre estar en la mesa de Hablemos de fútbol y comentar un partido prefiero comentar un partido.

En tu rol de comentarista ¿Hay algún equipo que te haya gustado más allá de los más obvios como el Barcelona o el Bayern?
En este último tiempo me gustó mucho el Newels de Martino. Tenía muchísimo de parecido a lo que es Barcelona, salvando las distancias de los jugadores. Me gusta mucho la Fiorentina. El Dortmund me gusta mucho. Ahora, con los equipos de Guardiola ¡quiero que no se acaben los partidos! Me gusta el Villarreal. El Arsenal. Creo que me va a gustar ver al City, le falta una vuelta de rosca, pero me gustan los equipos de Manuel (Pelegrini).

¿Te sientes reflejado en algún jugador de hoy?
No sé, me tendría que poner a pensar.

¿David Pizarro?
Tenemos algo. Él era 10 y pasó a jugar más atrás, yo era 10 y pasé a jugar más atrás. Es de pase largo. ¡Eh! Sí, sí. En la forma puede ser, sí, tenés razón. No es tan agresivo en la recuperación yo tampoco lo era, pero tácticamente es muy inteligente para jugar. Sí, dijiste un nombre bastante parecido.

¿El fútbol que tú hacías en esa época brillaría más, menos o lo mismo en la actualidad?
El fútbol se juega cada vez a mayor velocidad. Pero creo que no habría tenido problemas, me parece. Es difícil. Maradona sería el mejor ahora y en 50 años más.

Por entendimiento y calidad futbolística ¿recuerdas especialmente a algún jugador de ese plantel que integraste en los 90?
Emerson. Con el Negro nos mirábamos y ya nos entendíamos, sólo con la mirada. Pero también estábamos todo el día juntos con el Negro. Veníamos de casa juntos, hablábamos de fútbol. Y con el Coto también hice una buena relación futbolística. Con Pancho Rojas también, él me silbaba y yo ya sabía.