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Manuel Arriagada, 93 años de puro fútbol
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Identificado con la Católica, Manuel Arriagada, El Pichanga Arriagada, tiene varios partidos jugados por Colo-Colo en su haber.

Defensa central de buena técnica, pasó entre 1944 y 1953 por la Primera División con 1 metro 75 y 70 kilos, según cuenta. En la selección chilena jugó solo cinco partidos (dos clase A) con un retiro infeliz.

Tras ganar la primera estrella en la historia de la UC, enfrentó con la selección chilena a Bolivia en La Paz y Santiago. De ahí partió con la Católica a España, Alemania, Francia y Bélgica.

Al regreso, la UC –el equipo del momento- enfrentó a una cuestionada selección nacional dirigida por Franz Platko. Ganaron los cruzados, los dirigentes sacaron al húngaro y dejaron de DT al entrenador universitario -Buccicardi- a cargo del equipo que un mes después iría al Mundial del 50.

Así, Buccicardi llevó a Brasil a nueve jugadores de los 11 que igualaron 1-1 ante Atlético Madrid en el estreno en Europa. Solo faltó el centrohalf, insider y delantero Freddy Wood -por él entró el megacrack venido de Inglaterra, Jorge Robledo- y Manuel Arriagada Pinto.

¿Qué pasó? Una violenta hepatitis agarró a Arriagada en la última parte del mítico viaje. Esa hepatitis, podríamos decir, lo dejó fuera de jugar un Mundial y determinó su carrera.

Manuel Arriagada2 Su historia es la historia del fútbol chileno y también del Santiago de aquel tiempo. Las primeras pichangas del Pichanga se dieron en una época donde no existía el Estadio Nacional y la población capitalina aún no llegaba al millón.

Existía, por ejemplo, el carro 36 del Tranvía, llamado “Matadero-Independencia”. Su recorrido: Franklin, Arturo Prat, Alameda, Ahumada, Mapocho e Independencia hasta la Plaza Chacabuco.

“Yo era del barrio Matta, con Carmen. Me vio jugar Manuel Lamilla (N de R: exjugador de Magallanes y cuequero de tomo y lomo) que era de la población Huemul, Franklin con Lord Cochrane. Una vez jugué contra él y me dijo: ‘Oye cabro, ¿Por qué equipo profesional jugai?’. ‘Noooooo en el barrio, en el colegio nomás’, le respondí. ‘¿Te gustaría jugar en Magallanes?’, me preguntó. Me pasó a buscar un día y me llevó a Santa Laura. Tomamos el carro 36, ese que llegaba a la plaza Chacabuco. Había como 100 cabros probándose. Yo en el barrio jugaba de todo, menos de arquero. ‘Y soy ambidiestro’, les conté. Me hicieron jugar de centro half y me llevaron altiro a firmar en la sede de Magallanes en la Alameda. Tenía 12 años”, recuerda Arriagada a los 93, sentado en Bandera esquina Moneda, al lado de donde estaba la sede de Green Cross hasta el incendio de 1960, y que hoy es un estereotipado centro comercial.

¿De niño jugaba en algún club de barrio?
Sí. Jugaba por el Imperio, un club que tenía mi hermano mayor Mario, que era arquero y jugó en el Ascenso por el Metropolitano. El club estaba en la plaza Bogotá, Sierra Bella con Ñuble. También jugaba por mi colegio, el Barros Borgoño.
Cerca de la plaza estaba la cancha del Copal, el club de donde salió Leonel (Sánchez). Yo conocí a su papá, que era boxeador, campeón de Chile peso gallo. Mi hermano mayor tenía guantes y a mí me gustaba mucho el box. Nunca me pegaron, sipo. ‘Tú eres mejor boxeador que futbolista’, me decían, pero mi mamá me paró el carro. ‘O el fútbol o el box’, me dijo.

El padre de Arriagada era autobusero, fundador de la Recoleta-Lira. Tenía dos góndolas, una la manejaba él. Murió joven, y todo en la casa del Pichanga quedó controlado por su vieja, Marina.

¿Tuvo peleas formales como boxeador?
Practiqué boxeo amateur. Récord no tenía pero mi hermano hizo un ring en la casa. Un día él iba pasando por San Diego y en una casa de empeño, de la colonia española, estaban rematando varias cosas. Entró y ofrecieron dos pares de guantes de box. ‘Nadie se interesó y los compré’, me contó.
Mi hermano llegó a la casa y me tiró dos guantes: ‘Póntelos’. Me los puse y le saqué la cresta a mi hermano, cinco años mayor. ‘¡Oye hueón, dónde aprendiste a pelear!’, me dijo.
Yo cuando salía del liceo me iba por Pedro Lagos y pasaba al club Rafael Franco. Me acuerdo que había un tipo pegándole a la pera. Un día le pregunté si podía pegarle y empecé: ‘Tacatacataca’ ¡Altiro!… Tenía vista deportiva. Más grande también jugué tenis. Íbamos a torrantear al parque Cousiño y vimos jugar a Luis Ayala. Mirando aprendía.

¿Qué boxeador le gustaba?
Los dos que más me gustaban eran (Arturo) Godoy y Fernandito. También (Raúl) Carabantes, pero Fernandito era mejor, más completo. El otro bueno era el papá de Leonel Sánchez.

El fútbol de los 40

Manuel Arriagada Colo Colo Bangu enero 1950 Manuel Jesús Arriagada jugó en las divisiones inferiores de Magallanes. Luego pasó a Universidad de Chile. Antes, participó en la inauguración del Estadio Nacional en diciembre del 38.

“Desfilaron todos los clubes y el estandarte de Magallanes lo llevaba el arquero de Primera, Eugenio Soto. Y al lado dos cordones: En uno pusieron al hijo del presidente, que no jugaba a la pelota y en el otro a mí. Entraron al camarín y dijeron: ‘Arriagada, anda a tomar el cordón por el otro lado’. Listo”.

¿Cómo llega a la U?
Un día jugamos contra la Chile, en la juvenil. Al terminar me estoy bañando y me dice un compañero: ‘Hay un señor que te está esperando’. Salgo y lo veo. ‘¿Arriagada?, me dice’. ‘Sí señor Scopelli’, le contesto ¡Era el Conejo Scopelli! Si yo lo había visto jugar, era conocido. Había jugado el Mundial del 30. Él estaba en la Chile como entrenador y jugador. ‘Te queremos contratar’ me dijo y yo quedé de una puerta. En ese tiempo depositaban en la federación un monto fijo, para que hubiera tránsito en las divisiones inferiores. No lo recuerdo cuánto era, pero era un monto bajo. Llegué a juvenil a la U.
Justo había salido del liceo y quería entrar a Construcción en la Escuela de Ingeniera de la Chile. Y si estudiabas en la U, tenías que jugar por la U. Estuve tres años estudiando y me titulo. Soy constructor.

Debuta el 44
Sí, con Scopelli que todavía jugaba. Mario Ibáñez, Ulises Ramos, el Cholo Balbuena… Scopelli era un muy buen jugador, pero en ese tiempo me gustaba Raúl Toro y sobre todo Ascanio Cortés. Él era mi referente. Ascanio hacía la mejor chilena de todas. Nadie hizo una mejor chilena que Ascanio. En Santiago National fuimos pareja: Yo de back izquierdo y él de back derecho. Una vez en un partido saqué una pelota cerca de la raya. Hago una chilena y salvo el gol. Cortés me dice: ¡¿Dónde aprendiste a hacer esas chilenas?!’. ‘De usted pues’, le dije. Se reía…

Dicen que usted siempre trataba de salir jugando
Es que vi cuando venía la selección argentina o Huracán, por ejemplo, que me impresionó mucho. Una vez vino a Chile Huracán con el viejo Laguna (N. de R: José Negro Laguna). Era flaco, alto… Él pidió a Magallanes una persona que lo ayudara, que llevara la bolsa con los zapatos, las pelotas. Y el Negro Parra, compañero mío en las cadetes, fue y me invitó. En Huracán venían dos seleccionados argentinos: (Herminio) Masantonio y (Jorge) Alberti, que en la selección hacía dupla con (José) Salomón. Andábamos con ellos en la góndola de cuatro puertas y los llevamos a entrenar al Estadio Carabineros. Yo me subí, mirando a los jugadores y los trataba de imitar. Ellos jugaban muy bien al fútbol.

¿Iba a ver partidos del torneo, siendo joven?
Si, con el carnet de cadetes entrabai gratis a los estadios. Iba a ver a Colo-Colo con Sorrel y el Rata Rojas, el peruano Socarraz. Ahí vi a Ascanio Cortés también en Campos Sports. Aprendí mucho de él.

En la cancha las cosas avanzaron lento. En la U jugó solo ocho partidos en dos años. En 1946 apareció Santiago National que venía a los tumbos pero que contrató esa temporada al gran defensa de la época, excampeón con Audax y exjugador de River Plate: Ascanio Chano Cortés. Manuel Arriagada
“Me habló Juan Yarur, que ponía la plata en Santiago National. Yo hasta ahí jugaba como sport nomás. En la U me pagaban algo pero National me pagó como tres veces más. Si les decían millonarios”.

¿No quedó con gusto a poco en su paso por la U?
En la U jugué poco porque tuve un problema con Miguel Busquets. Él era el centro half cuando llegué. Miguel empezó a joderme, era mayor, estaba en la selección chilena, buen jugador. Él mandaba. Un día me castigaron porque discutiendo dije: ‘El que manda no es el Negro Ramos, que estaba a cargo ese momento (N de R: aunque el técnico de todo su periodo en la U fue Scopelli y Ramos era jugador). Manda más Miguel que Ramos’. Y me castigaron porque los había ofendido.

De la U al menos quedó el apodo de Pichanga, ¿no?
Scopelli me puso Pichanga porque me veía que jugaba por todos lados. Me metía por cualquier lado. Eso me sirvió mucho porque había pocos jugadores ambidiestros. En el barrio empecé así. A veces jugábamos hasta a pata pelá. Un día tenía el dedo derecho pelado y pa jugar entré a jugar con la izquierda. Funcionó. Yo no sabía que podía manejarla como la derecha. No planifiqué nada.

A propósito ¿Lo clave en un futbolista es el talento?
El que tiene talento puede llegar a lo más alto. El talento es superior a todo. Lógicamente el estado físico es muy importante, te puedes mover por todos lados. Si no lo tienes, muy dominador de la pelota serás pero vas a ser menos. Pero igual lo más importante es el talento.

Usted es figura del torneo 48 pero National fue colista
Sí. Y me llamaron de Unión Española y Magallanes quería que volviera. Un día me encontré con el Guatón Livingstone en la calle y me invitó a una comida con el equipo de la Católica, ahí en la Quinta Normal. Iba con Fernando Riera. No me dijeron que iba José Manuel Moreno. Yo lo conocía porque lo había visto jugar. Era el mejor jugador de esa época, lejos. Era extraordinario, igual que Pelé, a la misma altura. Llegué, y ahí me decidí por la Católica. ‘Pucha, jugar con el mejor jugador del mundo’, pensé.

Manuel Arriagada4Era un personaje Moreno, medio farrero
Sí, pero lo hacía los primeros días de la semana nomás. Del miércoles pa adelante se acostaba tempranito y entrenaba bien. Era bien profesional. Tomaba de todo, whisky, de todo. Pero no era un borracho. Mujeriego sí. Se acostaba tarde, salía a comer, le gustaba mucho bailar, bailaba muy bien tango, pero paraba el miércoles. Íbamos al Mogambo y al Tráfico, ahí en Huérfanos.
A José le faltó ir a Europa, pero por la guerra Europa estaba borrada. Como jugador está a la misma altura de Pelé, para no entrar en discusiones.

Cuente alguna anécdota con él
En el barrio me dijeron que llevara a Moreno. Yo seguí viviendo en Matta. ‘Los cabros quieren conocerte’, le dije. Lo llevé y todo el barrio escuchando a Moreno. Salieron todos de sus casas.
Era un gran tipo que quería mucho a Chile. Lo paso muy bien aquí. Al final cuando se fue a Buenos Aires de vuelta se llevó a una polola, una niña que trabajaba en una peluquería en San Antonio, al lado de donde está ahora Almacenes París. Un año estuvo con ella hasta que ella se devolvió porque este hueón seguía hueveando (risas). Me encontré con ella un día y le dije: ‘¿Volviste? ¿Qué pasó con José?’. ‘No me hablís de ese, era más lacho que la cresta’, me respondió. Y era verdad po (risas).

Pichanga de elite

El 49 empiezan las cosas serias para Arriagada. Fue uno de los cinco que jugó todos los partidos de la UC campeón –junto a Roldán, Moreno, Livingstone y Carvallo. El 12 de octubre de ese año fue convocado por primera vez a la selección chilena, por la dupla José Luis Boffi (DT campeón del Morning el 42) y Waldo Sanhueza, dirigente de experiencia.

Aquel estreno, ante la selección de Mendoza en el Estadio Nacional, también fue la primera vez en la Roja de un joven de 18 años que la rompía en Santiago Morning: Enrique Cuá Cuá Hormazábal.

Ambos repetirían en febrero del 50, cuando fueron convocados para dos partidos clase A: Ante Bolivia en La Paz (con puntapié inicial del presidente boliviano Mamerto Urriolagoitia) y luego en Santiago.

Arriagada Chile 5-0 Bolivia 2
Hábleme de la Católica del 49
Era un equipazo. El principal era Moreno. Si no hubiéramos tenido a Moreno, habríamos andado bien pero no habríamos impresionado tanto. Buccicardi veía bien el fútbol. Como jugador fue regular pero era inteligente. Tenía pocos recursos físicos. Fue un buen director técnico pero la clave fue Moreno. El verdadero director técnico fue Moreno. Él mandaba más que Buccicardi. Buccicardi reconocía que era un fuera de serie. Si era como tener a Pelé.
Hay que escucharlo a Pelé para que más o menos ordene al equipo…

¿Cuál fue el mejor técnico que tuvo?
El mejor técnico que tuve fue Scopelli. Él murió en México y cuando venía a Chile me llamaba. En la mañana… ‘Hola po Pichanga. Estoy en Merced esperándote pa que almorcemos juntos’. El Conejo siempre se sintió el descubridor de mí. Fue el que me sacó de juvenil a Primera. Él me dio la oportunidad de surgir. Y encima alcancé a jugar con él.

¿Cómo fue ese debut por la selección?
Era una de las cosas que quería lograr. Fue lo máximo. Jugar por el país, por Chile… Después estuve en la selección con Platko. ‘En base a mí hacía el equipo’, me decía. El Gringo era muy simpático. Él retirado vivía en Santa María y una vez lo pasé a ver. Golpee la puerta. ‘¿Quién es?’, me habló con su vozarrón… Andaba con un burrito, ya. Era un gran entrenador y fue un gran jugador.

Por Colo-Colo juega ante Bangú tres partidos seguidos: con la camiseta de la UC, Colo-Colo y la de Chile
(Risas) Siiiiiii. Los brasileños, Djalma me acuerdo, me decía: ‘En Chile no hay más jugadores parece. Jugai en todos los equipos (risas)’. Colo-Colo me pidió en varios partidos internacionales…
La hepatitis fue la que me hizo desaparecer a mí. Me agarró en la gira a Europa del 50 con la Católica. A la vuelta, en el avión, me sentí mal. Era un malestar al estomago y no le di importancia. Jugué así de hecho. Pero era hepatitis y se me agravó porque seguía haciendo ejercicios y esfuerzos. Cuando llegué a Chile caí a la cama y pasé como dos semanas mal, con vómitos y todo. Perdí el Mundial.

¿Lo escuchó por radio?
Siiii pero… Nooooo, puta ¡Mal! Lo apagaba para no escuchar, mejor. Yo ahí habría sobresalido. Estaba en mi apogeo. Si en Europa, el Atlético me quería dejar. Jugaba Ben Barek, un africano y me tocó marcarlo pero no era Moreno. Inferior a los mejores jugadores sudamericanos. Lo anulé. Era habilidoso pero yo había jugado contra los otros.

Después no logró volver a un buen nivel
Sí, me afecto mucho. Empezaron a creerme poco. Eso me afectó. Me iba recuperando bien pero la gente creía que yo no iba a ser el mismo. Tuve problemas y ya no le puse empeño. Había llegado a un máximo, me pagaban bien y listo. La Católica después me prestó a Rangers el 53, donde estuve con el húngaro Pakozdi.

“Arriagada, aún cuando todavía no recupera su mejor estado, en el match del domingo fue uno de los defensores más destacados de la UC”, escribió Julio Martínez en Estadio tras el 2-0 de Colo-Colo sobre Católica.
Era la cuarta fecha del torneo 1950, jugada el domingo 6 de agosto.
Era el regreso de Pichanga a la primera página en un año que tuvo de todo… Manuel Arriagada5

Al final se retira con 28 años
Volví a la Católica y con Miguel Ángel Montuori, amigo mío, nos poníamos a huevear en el entrenamiento. Me enfrentaba con él y en una de esas Montuori me hizo un túnel y cuando iba pasando le puse el pie. Si estábamos hueveando. Montuori se va de hocico y cayó mal. Nada grave. Viene el Gringo, el inglés Burnikell, y me tira un puñete: ‘Pichanga criminal’, me gritaba. Había sido boxeador (N. de R: y combatiente británico en la Segunda Guerra Mundial), pero yo también así que nos pusimos a pelear. Le mandé un par de combos al Gringo y me castigaron. Ahí ya me retiré. La embarre si…

“Fue un placer jugar por Colo-Colo”

En el verano del 49 se hizo un campeonato juvenil en Santiago. Jugaron Chile, Uruguay y Brasil. Ahí Arriagada compartió con Misael Escuti y Arturo Farías, dos cracks que volvería a ver en Colo-Colo. En el citado partido con Bangú (verano del 50), el Cacique se reforzó con Manuel Arriagada más Guillermo Díaz y Osvaldo Sáez de Wanderers. Perdieron 2-1 dejándoles a los cariocas el trofeo “Expreso Villalonga”.

Bangú traía a Aymoré Moreira como entrenador, que 12 años después regresaría a Chile para ser campeón del Mundo con Brasil.

Antes, en diciembre del 48, Colo-Colo se midió con la selección de Tucumán con cuatro refuerzos: Cremaschi y Rojas de Unión, Araya de Iberia y Arriagada.

“Cuando jugaba contra Colo-Colo me gritaban: ‘Pichanga tal por cual’, hasta la madre me sacaban los huevones. El día que aparecí con la camiseta de Colo-Colo, reforzándolos para los partidos internacionales, tuve miedo. ‘Rodéenme para que no me vean’, les decía a mis compañeros. Cuando la gente me reconoció: ‘Pichanga, ¡Grande!’ (risas)… Lo que es la camiseta… Va por la camiseta la gente. Los colocolinos me aplaudían hasta las cagadas que hacía”.

¿Era distinto jugar por Colo-Colo?
Sí. Y fue un placer jugar por Colo-Colo. Tienes tres-cuartos del estadio a favor. Católica tenía su barra, pero mucho menor que la de Colo-Colo. De 10 personas, siete eran colocolinas. Eso te ayuda mucho. Jugai con ganas, con fuerza, estai respaldado. Yo debería haberme quedado en Colo-Colo pero la Católica no me soltaba cuando se pudo dar.
Arriagada Chile 0-2 Bolivia
¿Qué me dice de Cuá Cuá?
Nos habíamos enfrentado varias veces y en la selección nos hicimos muy amigos. Era un gran jugador, muy hábil. Era gracioso, chacotero, pero en la cancha excelente jugador. Pudo haber llegado más lejos, pero tenía un carácter alegre, le gustaba el hueveo. El Cuá Cuá aguantaba en la cancha, sí. Era firme, si era del barrio San Pablo.

¿Fue de los mejores?
Sí pero hay varios más: Raúl Toro, Ascanio Cortés, (José) Avendaño de Magallanes. De la Unión Mario Lorca, Cremaschi, Nano Fernández…

No menciona a Robledo
Era buen jugador y muy caballero. Ha habido tan buenos como Robledo. Está dentro de los mejores.

El delantero que más le costó marcar
De los chilenos, Cuá Cuá. Empezó de wing y pasó a insider. El buen jugador puede jugar en cualquier puesto. Yo una vez jugué de delantero en Santiago National, contra Everton en Viña. Mumo Orsi (N de R: argentino, campeón del Mundo con Italia el 34 y que se retiró en el Decano, para luego dirigirlo) me dijo que jugara de centroforward. Era fijo que nos ganaba Everton pero empatamos a 2. Hice un gol (N de R: Fue 3-3 y Arriagada jugaría otros partidos como delantero esa temporada 1946).

¿Cómo fue conocer Europa el 50?
Venían saliendo de la Segunda Guerra Mundial. El fútbol era pasión, en España y sobre todo Alemania. En España se notaba que había poco trabajo.
Los españoles nos preguntaban por Chile, porque se podían enfrentar en el Mundial de Brasil (N de R: España y Chile compartieron grupo pero el sorteo se hizo solo un mes antes del Mundial, después de terminada la gira de la UC).

¿Era muy distinto el fútbol de antes?
Mira, en el fondo siempre ha sido el mismo. Cambian algunos pequeños detalles, de cómo plantarse en la cancha o cosas así pero son momentos. No hay una manera única para jugar bien al fútbol pero hay cosas como manejar bien la pelota, entenderse bien con los compañeros… No creo que haya mucha diferencia.
Lógicamente que la plata hace que haya más preparación, hoy puede haber más entrenamiento y exigencia, porque pagan bien. Pero lo que vale es el jugador. Pelé en cualquier época habría sido Pelé. Moreno en cualquier época habría sido Moreno. Messi en la época mía podía jugar bien también. No es que antes sean superiores.
El nivel del fútbol ha tenido ondulaciones muy pequeñas. Aunque en la época actual no hay un Pelé. Messi no tiene juego aéreo. Messi abajo es Pelé pero arriba no. Pelé y Moreno eran jugadores más completos. Tenían todo: físico, habilidad, juego aéreo ¡Completos!
Me decían: ¿Cómo se marca a Moreno? ¡Moreno es inmarcable, Pelé es inmarcable! Puedes combatirles pero no hay una formula. Ellos siempre van a crear una manera de salir de esa marca.

¿Qué jugador actual le gusta?
El lateral brasileño, Marcelo. Buen jugador, completo, va al ataque, defiende bien…
Elías Figueroa fue un muy buen defensa. También recuerdo a Domingos da Guía, Salomón, Alberti, Nasazzi. Elías está dentro de los mejores.
En Chile ha habido buenos jugadores, pero el fútbol a veces es cuestión de gusto nomás.

Fotos: Revista Estadio