alturaarrow_down-red arrow_side badge-facebookbadge-instagrambadge-twitterclosedebutemail facebook gallery-nextgallery-prevgallerygoogle instagram lightbox-nextlightbox-prevlive-atajada live-cambio live-gol live-jugada-peligrosa live-offlive-player-in live-player-out live-red-cardlive-silvato live-tarjeta-amarillalive-tarjeta-roja live-timerlive-yellow-cardnacimientonacionalidadnextopenpagination_downpesopinterest prevquotesearchslide-nextslide-prevtimeline-left timeline-right twitter videoswhistle worldyoutube
Los recuerdos le sonríen a Bernardo Bello
Bernardo Bello

Fue puntero izquierdo del Cacique por 13 temporadas, obtuvo tres títulos nacionales, una Copa Chile y disputó dos Copas Libertadores. Llamado a la Roja en varias oportunidades entró en la historia por sus goles ante Argentina y por ser marginado de la Selección a solo 3 días del inicio del Mundial de 1962.

Bernardo Bello Gutiérrez está feliz: “Hoy día ando mejor todavía porque estoy aquí en el Monumental”. A sus 80 años viste impecable, saluda a todos y sonríe, siempre sonríe. La vista ya no lo acompaña al 100%, pero la memoria sí: “Vi el primer partido que se hizo acá cuando Juan Carlos Orellana hizo el gol… se jugó contra Aviación”.

Llegó a Colo-Colo el día 15 de noviembre de 1953, proveniente de Liceo Racing Club, un equipo amateur de Quillota. Debutó en un partido internacional ante Partizán de Belgrado cuando tenía 17 años y desarrolló casi toda su carrera profesional en los Albos, su último año lo jugó en Magallanes hasta que perdió la visión de su ojo izquierdo. Combinaba sus entrenamientos con la docencia, luego de retirarse siguió combinándolos en los cadetes del Popular donde formó jugadores desde 1977 hasta 1990. Recuerdos, historias y anécdotas del ex “wing” izquierdo del Cacique.

Llegó en el año 1953, jugó 13 temporadas en el club y fue campeón tres veces. ¿Cuáles son sus recuerdos de esa etapa de su vida?

¡Oyeee, qué lindo! Recuerdo los tres títulos: Ganamos el del ´56 con Don Enrique Fernández que era de Uruguay; no jugué tantos partidos, como tres no más. Después en el año ’60 que salimos campeones el partido más difícil para nosotros era ganarle a Wanderers en Valparaíso. Lo logramos. Anduve con toda la suerte porque me correspondió a mí hacer el gol, pero la jugada extraordinaria la hizo Mario Moreno por la punta derecha, centró y yo venía por el medio, hicimos el gol y ganamos uno a cero. Raúl Sánchez que era central del ‘62 cuando estábamos concentrados me decía: ‘Flaco de mierda, tuviste más… —no me decía suerte— en el gol que nos hiciste de chiripazo’… siempre se acordaba de ese gol que le hice a los wanderinos. Eso nos abrió las posibilidades del triunfo, después todos los otros partidos los hacíamos de local, pero jugábamos en el Estadio Nacional que era nuestra casa. Jugábamos siempre ahí con más de 20 mil o 30 mil personas.

Y después me correspondió también ser partícipe del torneo del año ’63, donde tenemos dos records: salió Luis Hernán Álvarez como “scorer” (goleador) con 37 goles y el equipo hizo 103 goles, como ahora el Manchester City de Pellegrini (Ríe). Claro que nosotros en un torneo de 32-33 partidos, porque eran dos ruedas antiguamente y solamente había dos torneos. Yo alcancé a jugar en los dos: el Campeonato Nacional, la Copa Chile y alcancé también a jugar dos Copas Libertadores, el año 60 y el 63.

También anduvo recorriendo América junto a Colo-Colo…

Sí, sí. Yo con el equipo recorrí bastantes países sudamericanos. Si Colo-Colo es muy popular afuera, internacionalmente lo conocen mucho, lo identifican. Yo estuve el 2003 haciendo cursos de capacitación y entrenando en Palestina, estuve un año y allá los Palestinos ubican a Colo-Colo. En todo el mundo aparece el hincha colocolino. Con orgullo hablando del club entonces… Con orgullo, exactamente. Y ubican a los jugadores de todas las épocas.

Bernardo Bello

En 1960 salió como el segundo mejor goleador Albo con 11 goles y estuvo a solo dos goles de Juan Soto…

¿El 60? ¡Ah sí! Fue mi mejor campeonato, nunca había hecho tantos goles. Yo no fui un gran goleador, pero en ese campeonato hice bastantes goles.

¿Fue su mejor año?

Pareciera que sí. Porque el ’63 cuando tuvimos el triunfo no alcancé a llegar al último partido porque venía lesionado. El ´56 jugué pocos partidos, el ’60 y el ’63 jugué más del 90% del campeonato porque en esos años no habían cambios de jugadores, entraban los 11 y salían los 11 salvo que alguien fuera expulsado.

Usted estuvo en el proceso de la Selección que iba a disputar el mundial del ´62, quedó fuera de la última nómina, pero ¿cómo fue vivir el proceso?

Lo inicié el año ´58, duró cuatro años el proceso de Fernando Riera y lo hice completo, desde el primer partido con La Serena que fue amistoso hasta que faltaban dos o tres días para el inicio del Campeonato Mundial. Fuimos marginados tres jugadores, éramos 25 y de esos 25 todavía hay una fotografía histórica donde sale la Selección Chilena con 25 jugadores y yo todavía aparezco por ahí en la Selección. Fui eliminado junto otros compañeros, incluso otro de Colo-Colo, Juanito Soto, el ‘niño gol’ y Alfonso Sepúlveda; tres.

¿Fue muy duro quedar afuera?

No, pero eso lamentablemente te marca toda una vida… toda una vida. Siempre que hay una entrevista para Bernardo Bello lo primero que aparece es: este señor fue eliminado del mundial del ´62. Pero yo tuve muy buenos recuerdos de esas actuaciones porque se hizo un muy buen grupo. De grandes jugadores, de grandes amigos y de un extraordinario rendimiento porque se llegó al tercer lugar y Chile a nivel mundial pasó a ser nombrado, reconocido, por la FIFA y por todos los organismos rectores del fútbol. Así que podría catalogarse como un mal recuerdo, pero yo me quedo con lo mejor: que gané, porque me sirvió mucho como experiencia, integré un grupo humano de grandes jugadores y disfruté del tercer lugar, que hasta el momento es el mejor puesto que hemos obtenido en el fútbol chileno. Ahora estamos esperanzados con esta nueva generación de grandes jugadores que tiene el fútbol chileno y se pueda lograr un buen rendimiento y un buen resultado en Brasil.

¿Siempre feliz de vestir la roja o no?

En la época nuestra era un privilegio, era un galardón muy buscado por el jugador de fútbol… llegar a la Selección. El jugador que integraba la Selección Chilena, era un jugador que tenía una carrera ya ganada antes de llegar a la Selección, tenía méritos para llegar. Con esto no estoy diciendo que los que estén ahora no tengan méritos, están sobrados de méritos.

Usted fue protagonista de la primera victoria que Chile obtuvo contra Argentina.

¡Ah! Ese. Un recuerdo imborrable, es una cosa que está en la historia del fútbol chileno. Ese partido fue la despedida de un gran jugador de fútbol al cual admiré mucho: Don Sergio Roberto Livingstone. Hizo su retiro el sapito y nosotros salimos ese día al Estadio Nacional con 45 mil personas a jugar con los argentinos. Íbamos perdiendo dos a cero. El primer gol lo hice yo, quedamos dos uno. Después Leonel Sánchez hizo el otro. El tercero hice el gol yo nuevamente y el cuarto lo hizo Benito Ríos, un jugador que fue ‘scorer’ del fútbol chileno también. Pero todas las obras magistrales fueron generadas y creadas por Mario Moreno que era el puntero derecho de la Selección Chilena y yo lo hice por el medio del ataque, con centros de Mario Moreno… Fue un partido extraordinario, Chile anduvo bien esa noche y yo también anduve muy bien en la punta izquierda. Tengo un muy lindo recuerdo y en cualquier libro histórico del fútbol chileno aparece ese triunfo y aparezco como goleador de ese partido tan importante y tan emotivo como la despedida del Sapito Livingstone.

Usted fue entrenador también, ¿cómo fue pasar a formar cadetes?

¡Uuuh! Qué linda esa época también, me tocó la suerte de ser parte de la formación de varios jugadores que después llegaron al plantel, jugaron en la Selección Chilena y después volvieron a Colo-Colo como técnicos, porque fui profesor del Instituto Nacional del Fútbol y me encontré con ellos haciendo los cursos. Los jugadores que más recuerdo son Jaime Pizarro, Juan Gutiérrez, Jaime Vera, Hugo González, Juan Carreño, Juan Carlos Peralta, Marcos Moyano, Leonardo Soto… El Rambo Ramírez, Miguel Ramírez. Cuando se obtuvo el título de la Copa Libertadores de América, el año ’91, ahí jugaron varios de los que nombré, que yo los tuve chiquitos, fui parte de su formación y llegaron al plantel profesional, lograron ese gran título que no hay ningún otro club chileno que lo tenga, imagínese grandes jugadores que lograron el título de la Libertadores y entre los integrantes de ese plantel hubo cinco de los que fui parte de su formación. ¿Orgulloso de haber sido su técnico me imagino? Pero obvio, imagínese, me siento muy bien cuando los nombro.

Nos contaba que su preferido era Jaime Pizarro, ¿por qué él era su regalón?
(Sonríe con culpa) Es que Jaime ha sido un ejemplo para las generaciones de Colo-Colo y del fútbol chileno porque él, incluso cuando jugaba, estudiaba. Se recibió de profesor de Educación Física y afortunadamente los profesores que tenía en el plantel le dieron la posibilidad. Rostión, Juan Gutiérrez y Pizarro hicieron los tres juntos la capacitación para recibirse como profesores de Educación Física.

Volviendo a su época de jugador. ¿Cómo fue para usted compartir la delantera con Jorge Robledo, Mario Moreno y con Jaime Ramírez?

¡Uy! Usted me habla de grandes jugadores, yo era insignificante al lado de estos grandes jugadores. Yo cuando llegué a Colo-Colo, llegué a un equipo que ya era campeón. El ´50 había venido Jorge Robledo a jugar por la Selección Chilena en el campeonato del mundo, después regresó y fue contratado por Colo-Colo, con su hermano Ted. Jorge jugaba de centro delantero, goleador y de un excelente cabezazo, fue un jugador aéreo extraordinario y le gustaba mucho a Jorge jugar con los punteros, que hicieran buenos centros y yo una de las cosas en las que me perfeccioné con mi pierna izquierda fue a hacer buenos centros y él o la pivoteaba o convertía directamente el gol de cabeza. Yo jugué con una delantera extraordinaria. Después de debutar, alterné con grandes jugadores: Mario Moreno, Enrique Hormazábal, Luis Hernán Álvarez, Chamaco Valdés, Jorge Toro… muy buenos jugadores, yo jugué con muy buenos jugadores… ¡excelentes!

Usted también era bueno.

(Risas) Yo me defendía no más, yo era jugador de equipo, era pieza de equipo, pero era puntero, como era izquierdo dominaba mucho la pierna izquierda, entonces me sacaban de ese puesto y me perdía. Antiguamente nosotros éramos especialistas en los puestos, no como ahora que son polifuncionales; juegan en cualquier puesto en la cancha.

Usted también jugó con Enrique Hormazábal y Chamaco Valdés, ¿qué recuerdos tiene de ellos?

Esos dos jugadores tenían una característica: terminaba el entrenamiento y ellos se quedaban tirándole al arquero, se quedaban golpeando la pelota y Chamaco siempre observando, no es que Cua Cua Hormazábal le haya enseñado el fútbol a Chamaquito, sino que Chamaquito lo imitaba mucho, así que la escuela de Enrique pasó después a ser representada por Chamaco Valdés. Yo recuerdo mucho el ´61, por ahí debutó el Chamaco en Colo-Colo… Sale Bernardo Bello y entra Chamaco Valdés, era un partido internacional en el Estadio Nacional contra un equipo paraguayo, inmediatamente mostró sus características y sus condiciones de gran jugador porque él venía de cadetes, no así Cua Cua que venía de Santiago Morning, pero era un extraordinario jugador y otro muy bueno que tenía y que yo también alcancé a jugar con él fue Manuel Muñoz ¡uh! que buen amigo, compañero y gran jugador.

Jugó con varios grandes entonces.

¡Pero regrandes! (Ríe a carcajadas) Muy buenos jugadores. Era fácil jugar con ellos porque ayudaban; no eran egoístas. A Jorge Robledo le gustaba jugar con los punteros, todos fueron seleccionados nacionales, grandes jugadores. Antes Colo-Colo se caracterizaba por ser el equipo que tenía más jugadores en la Selección, ahora no, pero ya va a llegar la época en que van a ser nuevamente llamados.