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Lobos apuesta por Lobos
Lobos en las canchas de entrenamiento

Eduardo Lobos no pierde la competitividad que lo llevó al profesionalismo, a debutar por Colo-Colo, a jugar en Rusia y a ser seleccionado nacional. Tiene 32 años y es un jugador experimentado, pero está muy lejos de la desmotivación. El arquero ama el fútbol y lo demuestra con acciones concretas. Se levanta y viene a entrenar al Monumental, luego pasa por los masajes, por la tina de hielo y por el sauna. Vuelve al departamento de su hermana (donde está viviendo mientras construye su casa) descansa un rato, almuerza y parte al gimnasio. Allá junto a Carlos Burgos comienzan dos horas de entrenamiento adicional para evitar lesiones y ponerse en forma para el campeonato. No hay dos lecturas, Lobos es un competidor y va a luchar por quedarse con el arco del Cacique.

“Yo sé que estando bien en todos los aspectos tengo muchísimas chances de jugar. Respetando todo lo que representa Justo, la trayectoria que tiene, por dónde ha jugado. Pero por mis características y capacidades sé que le puedo aportar mucho al equipo también. Ya después Tito y Miguel decidirán”.

Lobos se entrena al máximo porque es autocrítico y sabe que 2013 no fue un buen año. Tiene claro que no rindió a su nivel y que este 2014 debe ser diferente. Sobre todo luego de un segundo semestre marcado por las lesiones óseas y musculares. “Diría que fue un año bastante complicado, primero porque el primer semestre jugué todos los partidos, pero no en el nivel que yo hubiese querido. Partí mal la pretemporada, me desgarré, volví, me desgarré de nuevo, volví y me fracturé la muñeca, volví y me desgarré jugando contra O’Higgins. Nunca en mi vida había tenido tantas lesiones seguidas y eso cuesta asumirlo. Había un tema físico también de estar propenso a lesiones”, analiza el portero.

“Pero ya estoy bien, puedo entrenar con normalidad, me he ido sintiendo mejor físicamente, he ido bajando de peso también. Todo ayuda y estoy con las mismas ganas de cuando llegué a Colo-Colo, quiero hacerlo lo mejor posible. Sé que estando bien física y mentalmente tengo muchas chances de jugar. Entonces estoy tranquilo y tratando de aprender todavía. Tengo 32 años, pero uno puede ir aprendiendo y sacando cosas positivas siempre. Así que espero que sea un buen 2014 no sólo para mí, sino que para todo el equipo que lo hemos pasado mal”.

¿Estás haciendo un tratamiento especial por todas las lesiones que tuviste?
Bueno, aparte de lo que trabajo acá en el club, por las tardes trabajo con Carlos Burgos en Meds. Ahí estamos haciendo un trabajo de reforzamiento, proteger el músculo para evitar lesiones. Pero más allá de eso trato de no pensar en que si voy a entrenar así me voy a lesionar. Lo que pasó pasó, trato de pensar positivo y que este año sea lo mejor posible, ojalá sin lesiones. Pero en esta actividad igual uno está propenso.

Con el año que tuviste ¿Pensaste que ibas a salir del club?
Mi contrato terminaba en diciembre, así que por más que hubiera jugado todo el año podrían haberme dicho ‘No estamos conformes con tu rendimiento y no prolongamos el contrato’. Yo estoy contento de seguir en Colo-Colo. Afortunadamente también asumieron el Tito con Miguel que me han dado mucha confianza y responsabilidad. Espero retribuir ese apoyo no sólo de ellos , sino también de Juan (Gutiérrez), de Arturo (Salah) no sólo por el tema de lo que puedo rendir en la cancha sino también por la experiencia que uno puede aportar a los más jóvenes. En ese sentido me siento gratificado de que el club haya pensado en mí para seguir en Colo-Colo.

¿Eres consciente de las críticas que has recibido tú y el trabajo que se hace en la preparación de arqueros?
Estoy super consciente de las críticas, pero trato de no leer mucho, trato de no ver televisión, principalmente porque soy el principal crítico. Soy consciente de que mi rendimiento no ha sido el que he querido, ni el que tuve en Rusia, o el que mostré en Unión. Pero trabajamos bien, nos matamos trabajando. Marcelo es un tipo súper preparado, capacitado, se preocupa del jugador, de manejar las cargas, de tenernos bien. Después en la cancha es uno el que toma las decisiones. Ahí no juega el Rambo, ni Tito, ni Miguel. La responsabilidad es nuestra. Tengo entendido que se ha criticado mucho a al Rambo porque se ha traído a mucho arquero y no han funcionado, se han ido y no han tenido el rendimiento esperado. Pero tanto yo como Justo, Álvaro y Pablo confiamos en el trabajo de Marcelo y nos sentimos muy a gusto trabajando con él.

En algún minuto compartiste cancha con el que ahora es tu técnico, Tito Tapia ¿Cómo se da eso?
Compartí cancha con Tito, con Miguel y con el Rambo. Uno sabe separar las cosas, seguramente hay más confianza que con otros jugadores que no han sido compañeros de él. Pero tanto Tito, como Miguel y Marcelo son muy abiertos y llanos a conversar con todo el mundo. Uno tiene que mantener los límites. Hoy ellos son los técnicos y hay que respetarlos y apoyarlos. El trabajo que están haciendo es super bueno y esperamos que rindan los frutos que el club espera de ellos. Todo el plantel quería que ellos siguieran por el trabajo que habían realizado después del interinato. Estamos contentos con ellos y hay que tratar de mantener el respeto para mantener las buenas relaciones.

Lobos entiende que en esta etapa de su carrera el aporte no se agota en la cancha. Su influencia puede ser decisiva para muchachos que se están iniciando en el Primer Equipo de los albos. “Si no me toca jugar tratar de aportar en todo lo que se pueda desde afuera, apoyar, ir guiando a los más chicos, tratar de aportar toda la experiencia que uno ha ido adquiriendo durante todo este tiempo afuera y en Chile”.

¿Te toca ser guía de Pablo Soto y Álvaro Salazar?
Más que yo, estamos hablando permanentemente con Justo (Villar), Álvaro (Salazar), Pablo (Soto), el mismo Marcelo (Ramírez). Ellos son más jóvenes y tienen ese ímpetu, las ganas de entrenar, pero tienes que ir matizando, aprendiendo y corrigiendo cosas que todavía les falta. Eso se da con los partidos, con los entrenamientos. Con Justo tratamos e hablarles, enseñarles cosas a las que le pueden sacar provecho. Pero después ya está la capacidad de cada uno de poder recepcionar esas cosas y aplicarlas al juego.

¿Cómo has visto a los otros muchachos jóvenes que se han incorporado al equipo?
Bien, hay chicos que tienen muchas condiciones. Está Jorge (Araya), está Ricky (Ricardo Álvarez). Obviamente todavía les falta, sintieron quizás la pretemporada. Han sentido el ritmo distinto al que entrenamos, el roce. En la medida que ellos mejoren el tema psicológico y la toma de decisiones, que es reimportante en el fútbol profesional, creo que van a dar mucho de qué hablar. Condiciones tienen muchísimas, por algo Tito y Miguel los han subido al Primer Equipo y están compartiendo a diario con nosotros.

Te ha tocado compartir equipo con Dilan Zúñiga y Camilo Rodríguez en los partidos amistosos de la semana pasada ¿Qué te ha parecido el desempeño de estos dos laterales?
Camilo tiene muchas condiciones, es muy capaz, tiene muchas condiciones físicas también y muchas ganas. Ya lo demostró en el último partido con Ñublense donde lo hizo de muy buen forma, tomando muy buenas decisiones a pesar de su corta edad. Y Dilan es un jugadorazo también, tiene una potencia increíble, no tiene miedo de ir adelante, va y viene con la misma intensidad. En la medida que lo pueda prolongar la mayor cantidad de tiempo posible creo que va a dar mucho de qué hablar. Sobre todo en este equipo al que se le está dando un sello de mucha posesión y ahí los laterales son fundamentales.

Lobos, preparador de arqueros

Lobos comparte con Villar y Salazar

Eduardo Lobos no piensa mucho en su vida después del fútbol. Es un futbolista al 100% y no quiere desenfocarse de los objetivos inmediatos de ese futbolista, del entrenamiento exigente en la semana y de luchar todos los días para ser titular en el equipo. De todas formas sí sabe lo que quiere, su ideal en los próximos años. “Quiero jugar cinco o seis años bien. Quiero sentirme bien. Si después puedo jugar más, mejor todavía, en un buen nivel, en un buen equipo. Ojalá pueda seguir aportando en Colo-Colo cinco años más”.

¿Después de eso piensas en ser entrenador?
No sé si me gustaría ser técnico y hacerme cargo de un equipo. Sí me llama mucho la atención ser preparador de arqueros. Voy a hacer el curso de entrenador igual. Ya veremos. Hoy te digo que no quiero ser técnico, el día de mañana puede ser que sí quiera.

Pensando en esto que quieres ser entrenador de arqueros, ¿cuán importante se ha vuelto jugar con los pies?
Bueno, no sólo ahora, hace seis o siete años que es importante. Igual va a depender del sistema de juego. A Unión le acomodaba muchísimo jugar con un arquero así. El equipo jugaba mucho conmigo y había que mantener la posesión. Ahora el Tito también exige salir jugando, no tirarla y para eso hay que mecanizar los movimientos, trabajar mucho, tener movilidad. No es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. Pero hoy te diría que en el 80% de los equipos es importante que el arquero juegue con los pies y no solamente atajar.

¿En ese sentido cómo ves que vienen Álvaro Salazar y Pablo Soto?
Los veo bastante bien. Quizás todavía les falta tranquilizarse más cuando les toca jugar, tomar una mejor decisión en cuanto al pase, en cuanto al golpe. Yo cuando tenía 20 años también cuando veía al delantero mano a mano con el defensa quería meterla detrás del defensa para que se fuera mano a mano con el arquero. Pero hay que ir matizando, hoy día se abren los centrales, se mueven los laterales volantes, se recogen los volantes a buscar. Entonces hoy hay muchas más variantes para jugar con los pies. Lo primordial es tomar una buena decisión.

Tanto tú como Claudio Bravo cuando estaba en Colo-Colo ocupaban seguido el pase largo. ¿Eso es una decisión del técnico o del arquero?
No, es una decisión de uno. Te pongo un caso, por ejemplo en un córner puedes tomar la pelota y los delanteros están mano a mano con los defensas. Ahí sí se justifica tratar de meterla atrás del defensa. Pero cuando estoy solo atrás y la quiero meter ahí a la pelea no tiene ningún sentido. Por eso tratar de salir jugando es mucho mejor, es más compacto, le da la posibilidad al equipo de salir ordenado también.

¿Tienes referente en el arco?
Me gustaba mucho Edwin Van der Sar, el que se retiró en Manchester por lo que él significaba al jugar con los pies, izquierda, derecha. Era un central más jugando en el Manchester. Pero era el único.

¿Qué otros arqueros buenos hay en Chile?
El único que me gusta es Claudio Bravo. Además que nacimos juntos, nos criamos juntos entrenando. Tenemos más o menos el mismo estilo de juego. Eso no quiere decir que haya malos arqueros.

¿Con Claudio Bravo sigue la cercanía?
Sí, seguimos en contacto. Cuando me he lesionado me escribe, me ha llamado.

¿Con qué otro jugador tienes una relación cercana?
No, yo en el fútbol soy de pocos amigos. El único amigo de verdad es Braulio Leal. Nacimos juntos con él, con Miguel Riffo, la misma serie. Pero en realidad tengo más amigos profesores de tenis que en el fútbol.

La vida en Rusia, la vida en Chile

Lobos y el tenis fútbol

¿Cómo es la vida en Rusia?
Es complicado, ya partes con un tema de idioma, de clima, te tienes que acostumbrar a una idiosincracia distinta a la nuestra. Quizás por mi forma de ser, por mi carácter quizás no me costó mucho adaptarme. Pero no es fácil cuando uno no entiende cuando entrena, cuando tiene que dirigir en el partido, cuando tiene que expresarse en el vivir diario es complicado. Si uno no está bien psicológicamente seguramente se le va a hacer muy difícil, pero para mí fue una muy buena experiencia, estuve seis años y siempre de titular.

¿Cómo te ayudó tu carácter?
Es que soy bien introvertido, entonces me guardo muchas cosas.

¿Son así ellos también?
Con los futbolistas sí me tocó compartir mucho. A los extranjeros nos integraron muchísimo. Después de los partidos nos íbamos todos a comer con las familias. Hacíamos asados. Todo eso era en el tema fútbol. La sociedad sí te hace un poco de lado si no eres ruso. No te pescan. Pero en ese sentido yo no pesco mucho, me hago el leso y trataba por lo menos hacerlo bien, entrenarme bien, cuidarme y ser profesional en ese aspecto. Creo que por eso me recibieron bien.

¿Y en tu puesto es muy diferente jugar en Chile o en Rusia?
Sí. El fútbol ruso es mucho más físico, más centro, más choque. Pero el juego en la esencia sigue siendo el mismo. La única complicación que tenía al principio era no poder dirigir bien, dirigir mi defensa. Pero lo demás la esencia es la misma.

¿Cuantas horas al día estás enfocado en tu profesión?
Casi todo el día. Entreno acá, almuerzo, descanso un poco, a las cuatro de la tarde estoy en Meds trabajando dos horas y media con Carlos. Ahí recién descanso. Yo disfruto estando acá, siempre me voy tarde, el fútbol para mí no es sólo entrenar, ducharse e irse para la casa. Para mí es venir acá, compartir, recuperarse, masajearse, hacer tinas hielo, hacer sauna, un trabajo más íntegro en cuanto a lo que significa el fútbol.

El tenis-fútbol es un tema porque tanto Tito como Miguel son fanáticos
Sí, pero les gano fácil a los dos. Mi partner era Nacho Caroca (hoy en Ñublense) y Rafa Caroca (hoy en Iquique). Hoy juego más individual, con el Tito, con Miguel. Pero son muy malos, Tito sobre todo es muy malo.

Sabemos que te gusta leer ¿Qué estás leyendo?
Voy en la mitad del libro de Guardiola donde cuenta su experiencia en el Barcelona y su filosofía de trabajo. Ahora voy a empezar con Inteligencia emocional. En la medida que puedo lo hago, pero como estoy todo el rato metido en el club llego muerto a la casa.

¿Y en las concentraciones?
A veces, cuando concentro solo.

¿Concentras solo?
Cuando se puede estoy solo. Y si no se puede voy con un juvenil.

¿Por qué con un juvenil?
Porque puedo quitarle el control, los puedo mandar. (Risas)

¿En tu época de juvenil te pasaba al revés?
Sí, pero antes eran más pesados. Si entrabas a la pieza no podías tomar el control. Si el tipo quería ver televisión hasta las cuatro de la mañana y tú querías dormir te la tenías que comer. No podías prender la luz si estaba durmiendo. Hoy la relación es más cercana. Antes eran pesados, te pegaban en el camarín, pasaban por tu lado y te pegaban un combo.