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Las convicciones de Tito Tapia
Tito Tapia

Si hay algo que mueve a Héctor Tapia en el fútbol son sus convicciones. Generalmente, basadas en resultados y experiencias previas:

Porque los canteranos le han demostrado capacidad y los conoce, es que 18 juveniles están hoy en el plantel. Porque llegó a los 7 años a Colo-Colo y fue varias veces campeón acá, es que sabe que lo más importante en el Cacique es ganar, domingo a domingo. Porque jugó en 8 clubes, en 5 países, en todas las selecciones, y compartió camarín con varios jugadores de primera línea como Eric Abidal, Mathieu Debuchy, Dante, Maicon, Fred (“me quitó el puesto”) y Marco Materazzi, es que sabe que antes de bueno en la cancha, el jugador debe ser correcto fuera de ella.

Sus ideas y su norte están construidos en Tapia por la comprobación. Por lo empírico. Y porque –lo repite una y otra vez- este es un trabajo de equipo. Sus convicciones son firmes porque vio que funcionaba así, y porque otros aprueban ese método. Lo comparten y trabajan con él en esa línea.

“En el título pasado sabíamos que debíamos asegurar en las 10 primeras fechas. Lo trabajamos así y así se dio”, recuerda.

Otro ejemplo: A Claudio Baeza, Tapia lo conoce desde que dirigía a Colo-Colo Filial. A Carlos Contreras y Jorge Araya los dirigió en su primera categoría en los albos y sabe de sus movimientos y condiciones. “Colocho” fue el capitán de su equipo y Araya un jugador clave en su esquema. Y a Baeza, ya en 2012, lo postulaba como un jugador de Primera. Será por eso entonces que ante la posible partida de Esteban Pavez, Tapia repetía una y otra vez que no necesitaba reforzar esa línea.

“Se estaba hablando la posibilidad de que se fuera Esteban Pavez. Es un jugador importantísimo para nosotros y en algún momento se va a ir y se tiene que ir. Por el desarrollo de los jugadores. Es un gran tipo, tuvo que dar una vuelta y es un ejemplo para los que vienen de abajo. Es uno de los más importantes del equipo, referente. Ahora, tantas dificultades para que él se vaya no ponemos, siendo un jugador tan importante, porque también sabemos lo que viene de abajo. Lo que le está pasando a Esteban Pavez le va a pasar a Claudio Baeza, Jorge Araya, al “Colocho” (Carlos Contreras), nombrando a los que juegan en ese puesto. Baeza es el jugador que viene después de Esteban. Para qué traer a alguien de afuera”, explica.

Le digo a Tapia: “Le pedí a Fernando Carvallo que te hiciera una pregunta: Dijo ‘¿Cómo piensas sostener el rendimiento de Colo-Colo? Porque no es lo mismo salir campeón que mantener ese nivel y repetir el título’”.

Tapia toma aire. Piensa y responde. Es que Carvallo es uno de sus amigos. Uno de sus cercanos y a quien Tito busca para escuchar algún consejo o tener otra opinión futbolera. Es parte del núcleo que le afirma sus convicciones.

“Más que proyectar ser campeón yo me proyecté fin de semana a fin de semana”, responde Tapia. “Desde un comienzo, desde que a nosotros se nos confirmó, siempre fuimos mirando al equipo en todo sentido. En los entrenamientos, lo que conversábamos con los jugadores y con la gente que llegaba, en que esto no puede ser una cosa pasajera. El club tiene una historia y una forma y eso se tiene que respetar. Se tenía que recuperar y después mantener.
Eso lo puedes llevar a un largo plazo o a un corto plazo. Y al final la respuesta es que pensamos en que había que ganar fin de semana a fin de semana. Sea cual sea el rival y esté quien esté jugando.
Sabíamos que debíamos crear competencia interna.
Así lo encaramos el torneo pasado y nos dio resultado. Y en este torneo eso no va a cambiar”, profundiza.

Pero los rivales juegan ahora contra el campeón
Nosotros tenemos que encontrar las soluciones a los partidos cerrados.
Pero ya en el torneo pasado, salvo Huachipato, la U, la Católica, Cobreloa y quizás alguno que se me queda por ahí, todo el resto nos jugó a refugiarse atrás y salir de contra.
Creo que fuimos superiores, incluso en el único partido que perdimos en todo el torneo. Colo-Colo fue mejor que la U. de Conce y tuvimos la mala suerte de que no estuvimos claros para hacer más goles y ellos estuvieron súper certeros: llegaron tres veces y nos hicieron dos goles.
Ahora eso no va a cambiar. Arica se metió atrás y jugó de contra, creo que con Iquique nos encontraremos con lo mismo.
No creo que a Colo-Colo no se le respetara tanto el torneo pasado. Nos respetaron, nos complicaron.
Para mí este torneo va a ser igual y quizás algunos se van a meter más atrás todavía porque es un equipo que salió campeón, tenemos al goleador del torneo, del equipo ideal tuvimos a 8 ó 9 jugadores, llega Maldonado, Beausejour, entonces es un equipo más potente.
Fin de semana a fin de semana hay que ir ganando. Eso es lo que importa.

¿Te consideras un técnico pragmático? Siempre repites que, por sobre todo, lo que más vale es ganar
Lo que pasa es que en este club tú nunca vas a tener a todo el mundo contento. El equipo puede jugar espectacular, tener buen juego, tener una posesión de pelota del 70-80 por ciento, hacer buenas jugadas… pero si al final no ganas, no vas a cumplir el objetivo.
Y a la inversa es igual. Si tú ganas, y ganas, y ganas 1-0, ganas 1-0 otra vez y el equipo no convence, igualmente te van a criticar.
La lógica te da que si tú juegas bien, tendrías que ganar.
El equipo, como yo lo veo, tiene una forma de juego. Tratar de tener posesión, llegar con buen volumen de ataque, y así lo trabajamos en la semana. Lo normal sería que si tú llevas eso a la cancha, y tienes un buen juego, tendrías que ganar. Ahora, en este club, lo que más importa es ganar. Y lo otro que venga de la mano. Tienes que tener sí un buen juego y en nuestro caso, con el tipo de jugadores que tenemos, no hay otra. Todos son excelentes jugadores de fútbol… ¿Tú no lo crees así? ¿Qué es lo más importante en este club? ¿Ganar o jugar bien?

Ganar
Ganar, ¿no cierto? Lo importante es ganar.
El hincha lo que quiere es que Colo-Colo gane. Y si vas ganando 1-0 a los 20 minutos, quieren más goles y más goles. Pero en lo general, si tú ganas no jugando bien, te dirán: ‘Bueno, estás ganando, perfecto’. Aunque te dirán: ‘No juegan a nada’. Si luego tú estás jugando a algo y pierdes, solo dirán: ‘Este equipo no gana’.

¿Eso es parte de este club?
Sí, y yo lo comentaba en conferencia de prensa. En este club no tienes otra. Tú no puedes hacer acá eso de que te esperen. De repente hay otros equipos que tienen su ciclo de tres, cuatro, cinco años. No sé si eso se respetaría. Acá tienes que salir campeón, salir campeón y salir campeón. No queda otra.

¿Cómo disfrutaste el título de La 30? Los días después, cuando ya pasó la efervescencia
Con mucha satisfacción. Porque costó mucho. Costó porque tuvimos que convencer a mucha gente. En un comienzo creían poco en lo que podíamos hacer. Como que era normal lo que se estaba haciendo y para nosotros era una súper buena campaña. Rápida también, porque fue muy rápido todo.
Lo viví con mucho reconocimiento a lo que los jugadores mismos lograron. Fue inmediato el ganar, el jugar bien, el que jugadores que llegaran se acostumbraran súper rápido al club. Eso fue fundamental.
La interna fue súper bonito. Los jugadores fueron los principales responsables de lo que se logró. Dar vuelta una situación adversa y terminar saliendo campeones. Porque costó. Costó harto.

Por esa misma dificultad ¿Dimensionaste todo lo que significó La 30?
Uno se da cuenta con el cariño que la gente te transmite en la calle. O cuando te encuentras con hinchas de Colo-Colo. Te agradecen y te hacen salir del tema: entrenamiento, la táctica, el partido. Que el jugador aquí, la programación acá. Toda esa vorágine que tiene el plantel, el hincha te hace salir y mirarlo desde afuera. Y decir: ‘Sí, sabís qué, fue un súper buen logro’.
Pero cuando estás reconociendo eso, viene: tienes la Copa Chile, después el Clásico, y antes tienes que manejar las vacaciones, y hacer esto, y lo demás. Es un tema que no para.
Terminó el campeonato y supimos que venía la Copa Chile. Teníamos que seguir con eso, y teníamos la obligación de clasificar porque queremos ir a la Copa Sudamericana.
Paró por el Mundial y vacaciones sí, pero el club y el plantel te absorben y te meten a un ritmo donde vuelves rápido a lo mismo.

Tapia
¿Qué has cambiado y qué mantienes de cuanto te iniciaste como técnico en cadetes?
Poco (cambio). Sigo trabajando con la misma gente que estaba en ese momento. Y se han integrado otras personas que han sido un aporte total para nosotros. Cuando estaba en cadetes estaba con Miguel y el Gualo. Cuando nos toca asumir en el plantel nos toca empezar a trabajar con Marcelo Ramírez, luego llega Juan Ramírez y después integramos a dos jugadores juveniles a trabajar en el área técnica, junto a Miguel y a mí. Después llegan Rodrigo Guerrero y Juan Carlos Alegría, que fue compañero mío… No ha cambiado mucho porque además es gente que ve el fútbol como nosotros.
Lo que sí, los problemas son diferentes. Antes te tocaba vivir situaciones de que venía un chico de Chiloé y echaba de menos a su familia, tenías que hablar con él, o en la parte de fútbol hacer ciertas enseñanzas a ese nivel. Acá es gente profesional, adulta, grande. Y un grupo extraordinario. Eso ha sido fundamental para conseguir lo que hemos logrado.

Al menos en lo futbolístico sigue siendo para ti clave el tener la pelota y jugar arriba. En el partido ante Arica, más allá de todo, la estadística de posesión fue de 70-30
Lograr esa posesión en la realidad que nos encontramos allá fue muy bueno ¡Muy bueno! Hay cosas que, de pronto, la gente especializada no ve. Haber tenido esa posesión, con la cancha como estaba, fue totalmente un mérito. A nosotros nos deja muy satisfechos.
Para mí es importante la posesión. Miguel también lo siente igual. Nuestra forma de juego también se basa en eso y nuestros trabajos en la semana también son en base a eso: Cuidar el balón, tratar de recuperarlo lo más rápido posible. El equipo lo entendió bien y la gente que llegó también lo ha entendido muy bien.
Por ahí empieza todo. Hay muchos temas que están relacionados y que empiezan por la conservación. Te hace llegar con jugadas más limpias arriba, te hace avanzar con las líneas… Es un punto muy importante en el juego de este Colo-Colo.
Aunque al final todo esto, ¡todo!, gira en torno al jugador. El jugador es el que marca las diferencias.

Siempre repites el “nosotros”. Tu equipo de trabajo es joven pero también te apoyas en gente con experiencia como Fernando Carvallo ¿Qué buscas en él?
Está Fernando y está el Pato (Baraona, coordinador del plantel), gente que lleva un montón de años en el fútbol.
Me apoyo mucho, le presto mucha oreja a cada persona que trabaja al lado mío. Me apoyo mucho en la gente que tiene más edad que yo, también: Ignacio Prieto, el Chano Garrido, Luis Hormazábal y mucho más.
En el caso de Fernando en particular… ¡De todo! Por algo me dirigió en tantos clubes y yo me sentí bien con él. Me gustaba como él veía el fútbol y ahora nos toca trabajar juntos. Lo vemos de una forma parecida. Y me aporta mucho con su experiencia tanto dentro como fuera de la cancha. Cosas que le tocó vivir con otros grupos, me da ciertos datos de momentos que le tocó vivir. Decisiones buenas que tomó como decisiones en las que se equivocó, para que yo no me equivoque de la misma forma.
Para mí Fernando es una persona de fútbol, que respira fútbol. Tu empiezas a hablar con el de, qué se yo, de autos e igual terminas hablando de fútbol.
Pero también me apoyo en el Gualo (Míguez), por ejemplo, el Pato (Baraona), que lleva mucho tiempo en el fútbol. Todos contribuyen para que esto funcione. Todos aportan.
Fernando es un gran apoyo. Por eso solicité su llegada para poder hablar con él en ese aspecto. Hablar de fútbol profesional y de los jugadores jóvenes. Y que él trabajar también con los más jóvenes, que es una de las partes más importantes de este club.

Confianza en los suyos

Tras retirarse del fútbol, a los 32 años, Héctor Tapia se unió como técnico de Colo-Colo en las divisiones inferiores al año siguiente. Su primer equipo, la Sub 17, tenía una formación que, casi completa, está hoy en el primer equipo: Soto; Rodríguez, Dilan, Cavero, Luis Pavez; Contreras, Araya, Lara, Carvallo; Malhue (Riveros), Orellana. Un once que Tito utilizó el 2012 y que hoy entrena en el primer equipo. Todos categoría 1995-1996. En total son 18 los juveniles que Tapia tiene entrenando en el plantel. Unos un poco más “viejos”, como Baeza, Delgado (1993), Ariel Martínez y Mou Jadama (1994); y otros más chicos, como Jorge Lagües (1997) y Ricardo Álvarez, hoy con 15 años y que con 14 ya era parte del plantel.

“Es que ellos se la han ganado. La 95-96 fue la categoría que me tocó dirigir cuando llegué y después me tocó jugar en la Segunda con ellos regalando edad. A veces jugábamos con tipos de 25 años y ellos tenían 16, 17. E hicieron muy buenos partidos. Después cuando les tocó jugar en Primera y nos tocó meterlos, respondieron. Quizás para nosotros hubiese sido un suicidio, por ejemplo, meter a Camilo Rodríguez contra O’Higgins en el torneo pasado. Porque jugábamos con 40 mil personas, era EL partido del campeonato, pero ellos han demostrado de sobra. Se lo han ganado, nosotros no le hemos regalado nada”, justifica.

Tú los conoces bien, finalmente, y sabes lo que pueden rendir
Seguro, es porque nosotros los conocemos. Acuérdate que yo me apoyo mucho en la gente que trabaja conmigo. Antes que yo los conociera, los conocía el Gualo, Miguel también trabajó mucho con ellos. Juan (Ramírez) también, que trabajaba hace un buen rato en el Fútbol Joven, y los ubicaba de sobra mirándolos desde fuera del club.
Conocemos sus problemas de cuando estaban abajo. Que uno extrañaba a su familia porque vivía fuera de Santiago, que otro fue papá joven, en fin. Pasabas a ser como un papá de ellos y eso te hace conocer toda la realidad. Y la parte humana es fundamental.
A ellos no les he regalado nada. A Camilo no le he regalado nada. A Lucho Pavez no le he regalado nada. A ese grupo son a los que más les exijo. En todo sentido. No pueden perder lo que es la esencia de la gente que viene de abajo. Sin que yo les diga nada, cuando llegamos de los viajes agarran el bolso y ayudan a los utileros, cuando don Abel (Sepúlveda, masajista) baja los bidones a la cancha, van, pescan los bidones y los llevan ellos. Insisto: yo no les he regalado nada a ellos. Se han ganado sus posibilidades solos.
Y lo que podría haber sido un suicidio, con Camilo por ejemplo, por la situación y el partido que era, en ese momento era el que me entregaba más seguridad para que estuviera ahí. De todo el plantel. Y me respondió… Ahora el que tiene que responder si él no responde, soy yo.
Tienen la capacidad de sobra y ese equipo lo demostró en su categoría saliendo campeón todos los años, yendo a Italia y saliendo campeón, en un campeonato que fuimos a Brasil. Falta que se suban otros, aunque es un plantel que no entrega mucho espacio ni muchas posibilidades.

No sería loco pensar que en un par de años Colo-Colo pueda tener del 1 al 11 puros canteranos ¿Te gustaría dirigir ese equipo?
Me encantaría, claro que me gustaría. Ahora no estamos muy lejos tampoco. Aunque los 10 jugadores que tenemos de afuera son totalmente un aporte. Juntos con los de más recorrido forman el sostén del plantel y del grupo y dan las condiciones para que los más jóvenes crezcan con bases sólidas y sobre todo respecto al juego que tiene hoy Colo-Colo. Jóvenes y grandes formaron un gran plantel.
Al final, todo va a depender de los jugadores. Lo más importante en esto son los jugadores.
Yo siempre les digo a ellos, a los más jóvenes: Las posibilidades se las tienen que ganar, yo no se las voy a dar. Han ayudado mucho a que el nivel de competencia interna sea alto. En los entrenamientos se matan.
El tipo que está apurando al titular tiene las ganas y la capacidad. Eso ha servido mucho para que Colo-Colo esté marcando las diferencias que marcó el torneo pasado.

¿Sigues viendo hartos videos de partidos?
Sí. Llegó gente súper capacitada al club. Estábamos con Pablo Jara y Andrés Sánchez y ahora llegó Rodrigo Guerrero y Juan Carlos Alegría. Me dan un video editado, grabamos nuestras prácticas y ellos se preocupan mucho de ver al rival.

¿Qué videos ves?
Yo me preocupo más del partido nuestro, del funcionamiento de mi equipo. Es importante el rival, saber detalles que no te pillen en ciertas cosas. En eso la oficina técnica se preocupa mucho del rival. Si creo necesario, veo un partido de ellos, si no veo la edición que me hacen, pero lo que veo bien, bien, en esta etapa, es nuestro equipo. Ver de qué forma podemos funcionar mejor.

¿Ves editado el partido pasado?
No, lo veo entero, sin edición. A veces una o dos veces. Después Miguel hace una edición del partido y se lo mostramos a los jugadores.

¿A los jugadores siempre les muestran el partido anterior?
Hasta ahora sí.

¿Ves otros partidos? ¿Hay algún equipo que tú dices: ‘Me gustaría que mi equipo tuviera algo de ellos’?
Veo harto fútbol. El Mundial lo vi casi todo y en su momento me gustaba mucho ver al Barcelona. Después el Bayern, el Real… Veo harto fútbol de Brasil.
Pero me preocupo más del funcionamiento de Colo-Colo. Me gusta mucho como juega mi equipo.
Después nos tocará ver a rivales internacionales… tengo plena confianza de que ahí vamos a andar bien.

Tapia
Hablábamos la otra vez que Pellegrini es un modelo a seguir ¿Tienes alguna idea de lo que quieres hacer con tu carrera después de Colo-Colo?
Lo de Pellegrini es inevitable el no reconocer, el no fijarse en él. Pretender, y ojalá así sea, tener una carrera como la que ha tenido él: dirigir a un muy buen equipo acá en Chile, ir a Ecuador y obtener logros, después repetir en Argentina, ir a Europa y empezar con un equipo quizás sin muchas pretensiones y llegar a jugar instancias finales de las competencias más exigentes, y donde llegó ahora, ¡imagínate! Sería ideal, la carrera soñada.
Lógicamente me gustaría hacer una carrera parecida. Quiero tratar de hacer lo que hice como jugador, ahora como técnico.

O sea, en algún momento, quieres dirigir en Europa
Estoy súper contento en Colo-Colo pero sí espero proyectarme más allá.
Ahora tampoco es una cuestión de plazos. Tampoco estoy diciendo de aquí a un año, cinco años o diez años tengo que estar dirigiendo en Europa.
Estoy trabajando en el club que me gusta, cómodo, con un grupo de jugadores extraordinario. Salimos campeones, este semestre quiero salir campeón de la Copa Chile y el torneo nacional. Y quiero seguir obteniendo logros también internacionales.
Estoy viviendo el día a día y no me da el tiempo ni la cabeza para proyectarme más allá. Entre mi familia y el fútbol son muchas cosas como proyectarme más allá. Y tampoco lo planifico así.

Sí está en la proyección la Copa Libertadores
Está en mi mente y escuchando las declaraciones de mis jugadores, esa idea está en la de ellos también. Creo que hay equipo y están las personas para obtener logros internacionales.
Pero la mejor forma de prepararnos no es pensar en la Copa Libertadores, ni hacer equipo para Copa Libertadores. Es obtener logros en las competencias que tienes en la actualidad. Si ganamos el campeonato nacional y la Copa Chile, es la mejor preparación para la Copa Libertadores.

¿Te identificas con algún jugador que diriges?
Obviamente con los delanteros.

¿Nicolás Orellana?
Puede ser, no sé. Nico (Orellana), Paredes y quizás el gordo Vecchio tiene características para jugar en ese puesto y lógicamente me voy a identificar más con ese tipo de jugadores que con Mauro Olivi, por ejemplo, que es un tipo tremendamente rápido. No era mi característica.
Con los delanteros claro que me identifico, trabajo más con ellos, con los más jóvenes me quedo a entrenar más tiempo todavía.
Ahora, yo nunca jugué con tres arriba. Siempre jugaba con dos o hasta con uno. El que juega en el centro del ataque me recuerda más situaciones vividas por mí, que trato de traspasárselas también.

Nunca jugaste con tres arriba y es el sistema que más ocupas ¿Te hubiera servido tener punteros que te alimentaran?
O sea, a mí me hubiera encantado haber jugado con este sistema. Ahora, los jugadores que yo tengo son para este sistema. Porque tampoco digo: ‘Yo soy 4-3-3 y de ahí no voy salir nunca’.

Fuiste compañero de Abidal, Dante y Debuchy en Lille; de Maicon, Álex y Fred en Cruzeiro; de Materazzi en Peruggia ¿Qué te dejaron jugadores de ese nivel?
Cuando yo me retiré me preguntaban si me había costado el retiro, porque me retiré joven, y decía que no me costó porque todos mis sueños los cumplí como jugador. Quizás me faltó ganar un campeonato nacional en Francia, Italia, Brasil o Suiza, aunque gané la Copa Intertoto.
El poder compartir con gente de esa calidad… Me di cuenta que los buenos jugadores son todos buenas personas. Y por ahí empieza el plantel que me ha tocado confeccionar, que ha sido este nomás: parte por eso.
Cuando nos fijamos en un refuerzo, lo principal es la parte humana. La parte futbolística viene, por algo te fijas en ese jugador. Pero si viene con datos que el tipo es complicado, preferimos que no. Porque el plantel está sano, está unido y tiene una idea clara.

Tú tienes un método basado en las convicciones. Estás seguro de lo que haces
Un montón de veces se me criticó. Cuando subí una categoría completa, de la que hablábamos hace un rato, a juvenil y Segunda División, aún eran Sub 17. Y resulta que ese año no gané nada. No gané ni el torneo de Segunda ni de la Sub 19. Y me comí mis boletas, me acuerdo que la U nos hace cinco (goles) en unos playoffs. Y se me criticó por jugar con gente más joven.
En su momento sabía que teníamos la razón, yo estaba trabajando con Miguel y el Gualo. Y los resultados, ahora, están ahí. El 90 por ciento de ese plantel está acá arriba, en el primer equipo, y con posibilidades de jugar y ser aporte. De poder competir al mismo nivel de varios. Te nombro los seleccionados: Chapa, Paredes, Beausejour, Garcés. Están compitiendo a ese mismo nivel y no se ven mal. En cierto caso, el tiempo nos ha dado la razón. Y el que nos dé la razón quiere decir que por ahí va el tema.
Y eso, claro, te lo da lo que te tocó vivir. Cuando Eric Abidal llega a Lille era muy joven y lo traen porque Mónaco lo cede. Y era un cabro que se mataba entrenando ¡Se mataba! Podía estar entrenando cinco horas seguidas, lo que más le gustaba era jugar fútbol. Eso lo llevó a jugar en el mejor club del mundo, superar el problema médico que tuvo… No lo veo hace un montón de tiempo, pero seguramente si nos viéramos me saludaría de la misma forma que cuando éramos compañeros, cuando no le había ganado a nadie. De una calidad humana tremenda. Creo que por ahí empieza todo.