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Las causas y consecuencias de Juan Gutiérrez
Juan Gutiérrez

Esta historia trata de la causa y consecuencia. Porque hay un trabajo atrás, se ven los frutos… Porque hay una preparación, llegan los resultados.

Con buenas y malas, el Fútbol Joven del Cacique venía desarrollándose con un proyecto que se comenzó a rearticular hace un par de años, con la llegada de Juan Gutiérrez Acosta como gerente deportivo.

Gutiérrez, el mismo que –causa y consecuencia- debía mostrar las notas del colegio para tener el permiso de los padres y poder seguir cumpliendo su sueño de ser futbolista. Y que luego se tituló de profesor mientras campeonaba con Colo-Colo para, 30 años después, tener la experiencia y el bagaje de haber trabajado con éxito en el club más importante del país, además de la U y Wanderers, buena cuna también de jugadores propios.

Hoy, el primer equipo de Colo-Colo tiene 30 jugadores, de los cuales 18 son formados en casa (60%). Y de los 22 futbolistas que han sumado al menos un minuto en este Clausura 2014, 11 nacieron en la cantera alba (50%). Números indiscutibles. Pero que no se construyeron ayer.

¿Por qué más de la mitad del plantel en este momento es de cadetes?
Responde Juan Gutiérrez: “Yo creo que en general se han dado varias cosas: Esto no es solo de un estamento. Primero hay una estructura definida en el fútbol formativo que viene trabajando hace un tiempo. Se hablaba de que Colo-Colo no trabajaba en cadetes y hoy día sí trabaja porque tenemos chicos en el primer equipo. Muchas veces se comenta sin saber: Hoy día nosotros tenemos 11 categorías, aparte del fútbol femenino con dos series que han tenido grandes resultados a nivel nacional e internacional. Son alrededor de 280 niños, desde la Sub 8 hasta la juvenil, tenemos un staff completo de entrenadores, preparadores físicos, médicos gente dedicada al desarrollo de estos jugadores, un staff de apoyo que tiene que ver con el tema social, psicológico, tenemos la infraestructura adecuada y, lo más importante, tenemos el nombre de Colo-Colo.
Hay muchos chicos que quieren venir a jugar por Colo-Colo y nosotros también hacemos captación. En el último año vimos 15 mil jugadores bajo la batuta de Lizardo Garrido y su equipo especializado en esa área”.

Bryan Carvallo, el último chico en debutar, ya con 17 años tenía en su cuerpo giras por Europa y América jugando por Colo-Colo. Hoy los jóvenes viajan desde pequeños y ese rodaje es parte de la formación. Parte del proyecto.

“Tenemos las herramientas, la infraestructura, los hombres y los jugadores para tener unas buenas divisiones menores. De hecho en los últimos torneos somos el equipo que más gana campeonatos, es el que tiene la mejor tabla acumulada, pero faltaba esto, la transferencia de jugadores al primer equipo que se dio básicamente porque se apostó por un cuerpo técnico nacido en Colo-Colo”, profundiza Gutiérrez.

¿Ayudó que el cuerpo técnico haya pasado por cadetes?
Tito (Tapia) conocía bastante cadetes. A los que dirige hoy día, los que tiene en el primer equipo, a la mayoría los tuvo antes en las inferiores. Miguel (Riffo) también los conocía en la interna.
Súmale a eso que ellos también son jugadores formados en Colo-Colo. Saben también las características de este jugador.
En cadetes anteriormente se trabajaba bien pero a lo mejor habíamos fallado en estos cambios tan grandes que teníamos de entrenador, que duraban 6, 7 meses. Obviamente llegaba un técnico y tenía ese apuro de salir campeón y traía 5, 6 jugadores, y no se daba el tiempo o tenía la prioridad de trabajar el primer equipo.
El año pasado ya con la llegada de Arturo (Salah) logramos estructurar una idea: teníamos buenos jugadores, pero había que buscar la situación y el entorno para que ellos jugaran.
Por eso también se hizo como primera cosa, como política deportiva, tener alguien del cuerpo técnico involucrado en el primer equipo. Llega Gustavo Benítez e incorpora a Tito y luego a Miguel a su staff técnico. Ya logramos provocar un nexo y una unión directa con cadetes.
Lamentablemente no tuvimos los resultados esperados y se pensó en este interinato Héctor Tapia que indudablemente aprobó el examen, encontrando un sello, y los ratificamos para 2014.
Ya venía Tito dándole oportunidad a los jóvenes y también hay jugadores que se ganan un puesto, como Luis Pavez, por ejemplo. Ya venía Claudio Baeza, Álvaro Salazar… Juan Delgado lo inyectan inmediatamente porque lo conocen, ¡le tienen fe! Entonces este año esos jugadores y otros llegan con cierta cantidad de partidos, con más confianza del técnico, que además sube 7, 8 jugadores de casa para formar este plantel. Repito: hoy el plantel de Colo-Colo tiene casi un 60% de jugadores formados en casa.

Juan Gutiérrez explica rápido. La causa y consecuencia que también tiene autocrítica: “También hay errores cometidos, por supuesto, pero se llegó a un punto en que dijimos: ‘Qué hacemos, qué buscamos’. Se coincidió en que Tito se hiciera cargo del primer equipo y aparte de realizar una buena campaña, valorizara el fútbol formativo”.

Has trabajado en cadetes en tres equipos importantes ¿Hay alguna clave para que los equipos tengan una buena cuota de canteranos en el primer equipo?
Los trabajos no son de una persona. Cuando llego acá vine con la idea de reestructurar el tema de cadetes pero los antecesores a mí también hicieron cosas positivas, como Gualberto (Jara) y Lucho Pérez, pero a lo mejor ahora le dimos un modelo más definido. Desde un sistema de juego con sus variantes, pasando por los contenidos que hay que entrenar, los días que corresponde… Se dio una estructura mucho más definida. Eso sumado a la infraestructura, una marca importante como Colo-Colo. Esto tiene que ver con el orden, tener gente capacitada y saber escoger los jugadores y saber desarrollarlo.
Aquí están súper definida esas tres áreas: captación, desarrollo y la transferencia del jugador al primer equipo.
Cuando trabajas de forma ordenada, estructurada, con buenas materias primas, buenos profesores, con un equipo que te apoye, los resultados se tienen que dar.

El parámetro que se te cita es el de 2006, con Fernández, Valdivia, Bravo, Vidal ¿Qué sucedió en esa época?
Yo creo que de todo un poco. Hoy día cada vez cuesta más encontrar el talento.

¿Por qué?
Porque creo que hoy día el chico tiene más alternativas en su casa, en el colegio. Lo interactivo, Internet… Antes había mucho espacio para jugar, muchas horas de calle, de juego. Hoy tenemos una jornada escolar completa, antes jugábamos en la calle, hoy los lugares abiertos prácticamente no existen porque o hay edificios, o las calles están transitadas llenas de vehículos… el tema de la delincuencia, la droga. Hoy tampoco puedes llegar y salir a ‘pelotear’. Y suma a esto que los clubes todos están con el mismo modelo, de tener divisiones menores. Antes ibas a provincia y recién el chico a los 15 años tenía la posibilidad de entrar a las cadetes del club de su región. Hoy todos tienen Sub 10, Sub 11. Todo eso ha conspirado más contra dar con estos talentos deportivos, cada vez se hace más difícil.
En aquella época en Colo-Colo (2006) coincidió una cuestión natural: Bravo, Fernández, Valdivia, Vidal -y yo metería a Jorquera, Meneses, Aceval, Fierro, Lorca, Flores- tenían un blindaje detrás, un desarrollo para que el jugador fuera creciendo y mejorara. Teníamos la gran ventaja de tener una categoría muy buena. Era una generación especial, de todas maneras.
Ahora Colo-Colo también tiene buenos jugadores, pero hay que reconocer los errores: a lo mejor perdimos jugadores teniendo condiciones por lo que decía; no tuvieron oportunidad, no tuvieron la posibilidad de ser vistos por los técnicos del primer equipo, no se la jugaron por ellos porque no los conocían, en fin. Hubo muchas situaciones por esta rotativa de técnicos y el tener el apuro de sacar resultados. Y obviamente no muchos entrenadores se involucraron en el trabajo formativo.
También vinieron diferentes manos en el proceso. Hay cosas rescatables pero también se perdió una continuidad del trabajo. Creo que hoy se ha retomado eso, de la mano de Tito, que le da un valor agregado, porque es una persona formada en casa. El día de mañana también tenemos que pensar en que podemos formar técnicos para un primer equipo.

Un profesor de un Liceo decía que ahora cuesta armar incluso la selección del colegio. Porque muchos chicos no tienen interés simplemente en jugar
Está comprobado que en las grande urbes cada vez hay menos jugadores. Dicen que los jugadores están más en provincias porque allí tienen los espacios todavía para jugar. En las grandes capitales hay menos espacios, menos tiempo, variantes negativas que no permiten que el chico interactúe con sus amigos en la calle. Todo se centra en la casa, en el departamento, frente a la tele y el computador, en forma individual.

¿Está claro ahora entonces cómo debe continuar esto? Para no tener un periodo con muy buenos jugadores, luego jugadores que tienen pocas posibilidades y otra vez canteranos que destacan…
De las cosas negativas hay que sacar experiencias, obviamente. Hay cosas que no hicimos bien, por este apuro, que Colo-Colo también lo genera. Hay una presión de los medios, de tu público, saliste segundo y no sirve. A lo mejor de repente equivocadamente tomamos decisiones: no esperar los procesos, o de las personas que llegaron. Nos involucramos en una rotativa, en una ‘selva’ que conspiró contra el trabajo formativo.
Insisto: Creo que Colo-Colo siempre ha tenido buenos jugadores para el primer equipo. Pasa que hay que darles las oportunidades. Hoy se conjugaron varias situaciones para que se diera. Principalmente, aparte de tener a Tito y una política, los jugadores también han rendido. Una cosa es que tú le des las oportunidades y otra es que estén preparados.

Cuánto es resorte del técnico y cuánto del jugador joven para debutar
Yo creo que el mayor porcentaje es del jugador. El jugador es el que tiene que darte la confianza a ti como técnico y demostrarte que está preparado porque el DT, al momento de armar el equipo sobre todo en Primera División, busca el resultado. No le van a decir: ‘Tuviste cinco jugadores juveniles, no importa’.
El técnico tiene que pensar que el que entra, más que un nombre, más que la edad, está preparado para jugar y tiene la confianza de él para hacerlo.
Acá hay un gran porcentaje de que el jugador te dé la confianza a ti y decir: ‘Estoy preparado, tenga confianza en mí porque no lo voy a defraudar’.
En ese sentido, ayuda que Tito los conozca de antes, en su proceso formativo, los conoce cuando llegaron, cómo llegaron, cuál es su familia, cuál es su entorno. Hay una serie de ventajas que tiene el que haya trabajado con ellos.
Igual, al final de cuentas, es el jugador el que se gana su espacio.

Parte del modelo, más allá de lo técnico, también incluye formar a los chicos psicológicamente, para cuando tengan que dar el salto
Sí, hay un tema muy especial porque no es solamente el jugador, también hay una familia muchas veces con intereses personales. Ha pasado que se han perdido jugadores porque tú le haces un contrato y resulta que gana más que los dos papás juntos y se invierten los roles en la casa: el que termina poniendo las órdenes es el hijo y no los papás. Ha pasado, hay casos.
Por eso es importante el estar asesorados, tener un buen staff. Nosotros creo que hemos hecho cosas importantes por rescatar jugadores, que hoy incluso están en el primer equipo, porque se hizo la inducción adecuada, en el momento adecuado y como había que hacerlo.
Hay un tema de educación súper importante también con la familia. Tener el mismo discurso en la casa y acá para que este jugador, este hijo, vaya por el camino que corresponde. Es una larga tarea.

¿Cuál es tu opinión de los representantes, que cada vez están tomando jugadores más jóvenes?
La otra vez encontré a unos representantes y les tiré la talla: ‘Están viniendo al Play Group’. Porque ahora ven jugadores de 13, 12 años.
La verdad que es parte de su pega. Pasa acá y en muchos lados y como en todas las cosas hay buenos y malos.
Siento que muchos de ellos le han quitado el sentido amateur al jugador desde muy jóvenes. La mayoría de los chicos vienen por un sueño, por un ideal, porque quieren ser futbolistas, ser campeones en Colo-Colo. Hoy ya le están metiendo que el celular, que el computador, que la plata. Hay muchos que han perdido ese sentido amateur y han entrado en una lógica más de dinero o de un consumismo que no es propio para la edad.
Sí hay otros que los aconsejan, que ayudan, ven las necesidades que pueden tener las familias. También hay representantes que se preocupan de dónde vive el chico, de sus estudios, de darle un buen desarrollo. Pero claro, hay un gran grupo que se pasan para el otro lado y han sido más aspectos negativos que positivos el que tengan representantes tan jóvenes.

El jugador de Colo-Colo tiene que tener carácter

Juan Gutiérrez

“En el Fútbol Joven no se sacan jugadores de la noche a la mañana”, dice Gutiérrez en alusión a los comentarios zigzagueantes. Hace un año, para muchos Colo-Colo trabajaba mal en cadetes; hoy, es ejemplo.
“Para que llegue un jugador a triunfar, mínimo son 5 ó 6 años de preparación. No puede ser que hace tres meses éramos malos y hoy somos buenos”, profundiza cauteloso, porque sabe que “es parte de estar en Colo-Colo”. “En ningún equipo en Chile existe la presión que hay acá”, sentencia.

“Muchos de los jugadores que llegan acá no les va bien, no porque no sean buenos jugadores sino por un tema de personalidad, de carácter, o saber soportar lo que significa jugar en este estadio, con la gente, con lo que exige tu público.
El jugador formado acá lo sabe desde pequeño. Desde cadetes todos los equipos te quieren ganar, y se juegan su partido ante Colo-Colo, y los chicos saben lo que es este club. Más allá de los comentarios, es clave la convicción y saber cuál es tu norte. Hoy afortunadamente se está dando todo: ganando y con mucha gente de casa”, sigue.

¿Qué tiene que tener un jugador joven para triunfar?
Primero, las capacidades idóneas para el puesto. Hay chicos que tenían elegido su puesto desde pequeños, como Valdivia y Fernández, u otros como Arturo Vidal que te pedía jugar en diversos puestos. Creo que de lo único que no lo pusimos fue de arquero y centrodelantero. En los otros 9 puestos jugó y tuvo la madurez para innovar y jugar en otras zonas del campo de juego. Y eso le dio un plus.
Más que el puesto es importante el conocimiento técnico, que entienda el juego, saber qué hay que hacer cuando se tiene la pelota y cuando no se tiene.
Aparte de esas condiciones, está lo físico. Pero sobre todo en Colo-Colo, tiene que tener personalidad y carácter. Creerse el cuento en buena. Trabajar y esforzarse porque todos los domingos te quieren ganar.
He visto muchos jugadores muy buenos que no han triunfado porque les falta esa personalidad y ese carácter que se necesita para jugar acá. Todas las camisetas pesan lo mismo pero para algunos la camiseta blanca pesa muchos kilos, y se nota.

Bryan Carvallo entra y lo primero que hace es pedir la pelota
Exactamente. Y ten la seguridad que aunque hubiera perdido la pelota, la siguiente la hubiera pedido con las mismas ganas. O el tipo que se le va el penal y después el otro también lo quiere tirar y no se esconde. Eso para mí es importante para triunfar en un equipo como Colo-Colo, aparte de las condiciones técnicas y físicas. El carácter es determinante.

¿A qué edad tú sabes que un chico puede rendir en el profesionalismo?
Lo normal a los 15, 16 años uno ya sabe. Pero también están las excepciones. Tú veías jugar a Jorge Valdivia a los 12 años y sabías que era bueno. Yo veo jugadores de la Sub 12 y 13 y tú sabes que si no ocurre nada fortuito, deberían llegar de todas maneras.
También pasa al revés: jugadores que destapan después. Pero son los menos. En mi experiencia, me ha pasado con dos jugadores que yo no tenía expectativas en ellos y con 17, 18 años explotaron. Son los menos ¿Quién? No no voy a entrar en nombres pero son los menos. Bravo, Matías, Valdivia, Jorquera, Meneses todos destacaron de chicos. Arturo como a los 15 años tuvo un cambio importante.

¿Es verdad que Vidal pasó mucho tiempo en las cadetes siendo suplente?
Sí. Él llega, venía de Melipilla, a la Sub 13. Solamente entrenó y después en la Sub 14 no tenía mucha continuidad, aunque tuvo un desarrollo físico más tardío. Antes era chico, flaquito, pero talentoso. Ahí es donde hay dos personas claves, porque yo en ese momento soy Jefe Técnico y no estoy tanto en el día a día: Hugo González, que es el primero que dice que lo inscribamos, y el profe Carlos Burgos que se lo llevaba al gimnasio a las 7 de la mañana y después se venían a los entrenamientos. Entre los 16 y 17 años tuvo su despegue.

Fui feliz jugando a la pelota

Juan Gutiérrez Juan, hijo de Raúl Gutiérrez y Juanita Acosta, destaca mucho a sus padres. Ella dueña de casa, él almacenero, lograron que sus tres hijos (Juan, Patricio y Lautaro) estudiaran y luego se titularan, dos de Educación Física y uno como Ingeniero Industrial.

Causa-consecuencia: “Para mí siempre el tema del fútbol fue asociado a los estudios. Si yo bajaba las notas, no tenía permiso para ir a entrenar… Estaba en Colo-Colo y estudiaba en el Pedagógico de la Universidad de Chile, en una época donde varios jugadores también pasaban por las aulas”, dice Juan recordando a Gino Valentini, Jaime Pizarro, Mumo Achondo, Óscar Meneses, Carlos Poblete, Jorge Pellicer, el Tano Biondi, Naín Rostión.

Gutiérrez -el futbolista- siempre fue delantero. Gutiérrez -el niño- siempre fue colocolino. Como su viejo…

¿Cómo fue tu proceso formativo? Entiendo que partes en la U
Llego a la U a los 12 años, a Recoleta. Era de la generación de Carlos Poblete. Pero mi familia y yo éramos colocolinos. Lo disfrutaba, me trataban bien pero era colocolino y mi papá también, que fue una persona muy importante.
Como a los 14 años se dio la posibilidad de cambiarme de equipo y en ese tiempo no existía la reglamentación que hay ahora. Tengo entendido que a través de lo mío se cambia esta regla, que me parece justo, porque no está bien que tu formes a un jugador y se te vaya.
Tuve la oportunidad de cambiarme y la verdad es que no lo pensé mucho. Me vine y caí a un muy buen equipo con Jaime Vera, Jaime Pizarro, Hugo González, el Rambo, Naín Rostión. Fuimos un muy buen equipo, llegaron muchos al primer equipo y éramos campeones seguido.

¿Qué profe te dejó?
Acá me recibe don Bernardo Bello. Él me da el visto y bueno y yo lo considero un técnico muy influyente en mí. Aparte don Bernardo es profesor así que inculcaba muchos valores. Seguimos teniendo contacto y siempre estamos preocupados de él. Estoy muy agradecido de él.
Luego me tocó Rosamel Miranda como técnico. En ese tiempo eran solo tres categorías y entrenabas un par de días a la semana. Era muy diferente a la estructura que hoy existe en cadetes.

Te hace debutar Pedro García
Y debuto contra la U, 1981. Fue difícil el momento en sí, estadio lleno, con 17 años.
El debutar es lo más fácil, luego hay que mantenerse. El 85 logro ser titular y el 86 logramos con Arturo Salah, hoy nuestro presidente, ser campeones (N de R: también jugó en el título de 1983 y en tres ediciones de la Copa Libertadores con el Cacique).

Mientras eras jugador de Colo-Colo, estudias Educación Física
Sí. Yo vengo de un barrio en Estación Central y rescato a mis papás, siempre hicieron los esfuerzos y nos inculcaron el tema de los estudios.
Eran otros tiempos. Me acuerdo del toque de queda y yo tenía que estar a cierta hora en mi casa, y si no estaba me llegaba el reto. Si no rendía en los estudios me salía del fútbol. Yo estaba comprometido con esto así que siempre tuve claro, pese a tener señales de que me podría ir bien jugando, que tenía que tener algo paralelo.
Además es diferente a hoy, que es mejor económicamente.
Cuando termino mi cuarto medio, mi hermano mayor ya era profesor de Educación Física así que era lo me gustaba y lo hice: Logré compatibilizar las dos cosas levantándome muy temprano, yendo a clases, luego a entrenar, arreglando ramos. Afortunadamente los profesores entendían la situación y me daban alternativas, tomando ramos en cursos diferentes y acá en Colo-Colo también me daban las facilidades. Siempre tuve el apoyo y estoy agradecido de eso.

¿Cuesta más ahora que los jugadores jóvenes estudien una carrera?
Hoy día ven un sueño, a Alexis Sánchez y Arturo Vidal y creen que todos van a ser iguales a ellos, y no es así, son la minoría.
Cuesta mucho y también hay una brecha educacional grande en este país: si no vas a un colegio particular es muy difícil tener una buena educación. Además, es cierto, los fixtures eran diferentes. Hoy juegas más, con partidos a mitad de semana, con viajes, incluso la Copa Libertadores eran menos equipos.

¿Quién era tu ídolo futbolístico cuando eras chico?
¡Caszely! Caszely… Aunque debo reconocer que iba al estadio a ver futbolistas. Lo que más nos gustaba a nosotros, aparte de ser jugador, era tener el carné de jugador, con el que entrabas libre al estadio. Hoy ves en la tele a los jugadores, antes tenías que ir al estadio.
En ese tiempo no se usaban las canilleras y Caszely usaba las medias abajo, hasta metidas en el zapato y uno también imitaba esas cosas. También me acuerdo de Mané (Ponce), Juan Carlos Orellana, de Chamaco.
E iba a ver jugadores. Iba a ver al Pollo Neumann de Unión, con una gambeta, habilidoso. Me acuerdo, aunque vino en su última etapa, ir a ver a Cubilla a Santiago Morning. Desequilibrante. Iba a ver ese tipo de jugadores: (José Luis) Ceballos, Ghisso, el Lulo en la U, Spedaletti, el Negro Ahumada.
Me acuerdo de ir a ver fútbol. Era una etapa muy linda, nos poníamos de acuerdo con mis compañeros. Uno de mis grandes amigos en el fútbol, Naín Rostión, vivía a una cuadra del Estadio Nacional y terminábamos los partidos de cadetes y nos íbamos todo un lote, Jaime Vera, Jaime Pizarro, y otros más y almorzábamos ahí y nos íbamos al estadio. Son recuerdos muy agradables…
Es diferente a la época de hoy. Ahora uno le tiene que pedir a los jugadores que vayan a ver fútbol.

Ibas con tu viejo también al estadio
Sí. Y a mi papá le gustaba mucho el fútbol, fanático de Colo-Colo, pero también me llevaba al básquetbol. Me recuerdo de chico haber visto mucho el partido Unión Española – Bata. (Juan) Lichnovsky, (Edgardo) Arismendi, Müller; estadio Nataniel. Mi papá también me llevaba al boxeo, él me hablaba mucho de tener una vida deportiva.
Estando en Colo-Colo siempre mi viejo me brindó su apoyo y me acompañó a todos lados.

¿El primer equipo que seguiste fue Colo-Colo 73?
Nací el 63 pero ya tengo referencias del partido que Colo-Colo le ganó la final a Unión con goles de Beyruth que no se vio en la tele (1970), porque había una sola cámara y justo una persona se para.
Me acuerdo muy bien porque estábamos en la playa, de vacaciones, en Cartagena, y mi papá me llevó a un restaurante para ver esta final.
Después el Colo-Colo 73 obviamente ya entendía más y empecé a seguir al equipo.

Eras pelotero
¡¡¡Sí!!! Los monitos… juntaba álbumes ¡El Mundial del 74 lo llené!

¡¿Lo completaste?!
Sí, lo completé. Cambiaba láminas y lo completé. Me acuerdo claramente haber coleccionado ese álbum y haberlo completado.

Tus viejos estarían orgullosos porque no solo fuiste futbolista sino que estudiaste. Y hoy estás en un puesto que de alguna manera se dio porque tienes las dos cosas
Sí. Siento que si mi papá estuviera aún con vida estaría viniendo a ver cadetes y todo eso. Acompañándome y acompañando a Colo-Colo.
Fui feliz e hice lo que me gustaba. Y también lo complementé y pude estudiar, que fue lo que siempre me inculcaron. Claramente le debo mucho a mis papás.

Aquí hay un trabajo en equipo

¿Cómo ves las llegada de Fernando Carvallo a cadetes?
Es un aporte. Funciona bien cadetes pero siempre se pueden mejorar las cosas y traemos a una persona muy empapada de fútbol.
Fernando me dirigió. En el año 80 ó 81 Católica fue de los primeros equipos que hizo una gira a Europa con juveniles. Pidieron tres jugadores de refuerzo: A mí, Jaime Pizarro y Naín Rostión.
En ese equipo estaba Mario Lepe, Leo Barrientos, Tuto Abarca, Chita Cruz, Tuto Astudillo, muy buenos tipos, y me toca Fernando Carvallo. Es una persona que te llama la atención por su convicción, sus conceptos futbolísticos, la claridad que tiene para explicar las cosas.
Todo eso que él tiene, su trayectoria como jugador donde triunfó en el Cadiz y acá, sirve. Y tiene una lógica: le gustan los jugadores buenos para la pelota, ¡mira que importante! (risas)
Él llega a apoyar nuestro trabajo formativo, a integrarse al staff. Me llamó mucho la atención más que su capacidad, su humildad para enfrentar esto. ‘Vengo a sumar, vengo a ser uno más, me pongo a las órdenes de ustedes’. Quiero destacar eso, porque habla muy bien de él.
Fernando trabajará directamente con las categorías más grandes, con Hugo González. Y va a tener un nexo con el cuerpo técnico del primer equipo ya que es muy cercano a Tito, y nos va a empapar con su riqueza deportiva, de conceptos, ideas, sugerencias. Hay que estrujarlo a Fernando.

Crece el equipo…
Aquí hay un trabajo en equipo. Los montos que nos da el club, el apoyo, la infraestructura.
En cadetes trabajan más de 60 personas. Aquí cuando llega un jugador a triunfar no es producto de una persona. Acá hay un apoyo multidisciplinario. Desde el portero que te saluda en la mañana, el utilero que te tiene tu ropa, el técnico y los preparadores físicos que inciden directamente en lo deportivo y la gente que está afuera, médicos, asistentes sociales, psicólogos, que dan un apoyo, que te blindan como jugador. Y todo lo que te da este club: un estadio, inserto en plena ciudad, con el primer equipo entrenando al lado de las categorías inferiores. Eso en otras partes no se da. Hoy hay una cercanía directa.
Es importante lo que se ha logrado, no en base a una persona sino que por un trabajo en equipo. Tenemos un directorio preocupado de que esto funcione, que cadetes se desarrolle de la mejor manera y que tengamos jugadores en el primer equipo.
Y hoy estamos en una situación que tanto anhelamos: tener a un técnico nuestro en el primer equipo, en los primeros lugares, con gente de casa. Eso es muy positivo.