Cuando el equipo no paraba de ganar, luego de esas siete fechas intensas, con el equipo encumbrado y casi imparable. Cuando parecía tan difícil perder y casi natural dominar, someter al rival y ganar los partidos. Cuando se hablaba de romper marcas y pasar a la historia, incluso de ser campeón invicto y por qué no, lograr la doble corona siendo campeón del torneo y la copa. Cuando todo eso pasaba José Luis Sierra y su cuerpo técnico mantuvieron siempre la mesura, no hubo desbordes en esa época ni tampoco después de los dos partidos perdidos de forma consecutiva. No los habrá nunca en realidad porque el Coto dirige desde el respeto. Respeto por los jugadores, por sus compañeros de trabajo, por sus colegas, por el público y sobre todo por el juego. Una forma y un estilo que le dio solidez a Colo-Colo y momentos verdaderamente brillantes.


La estrella 31 llegó de manera merecida aunque para lograrla fue necesario mantener no sólo las proporciones, sino que también el temple como en el partido ante Huachipato, o ejercer el liderazgo ante situaciones complejas dentro del camarín y sobre todo tomar decisiones en la cancha, como pasó en la primera fecha del torneo cuando decidió alinear a Cristian Gutiérrez como titular y a Claudio Baeza ubicarlo como central.


“Lo primero es que uno antes de llegar al club tiene una visión desde afuera. Esa visión la pueden ir cambiando los jugadores. Lo de Cristian se fue dando de forma natural, no lo tuvimos en la pretemporada, volvió después de la Copa América y de a poco en los entrenamientos se fue ganando un lugar entre los once. Además en el pensamiento nuestro vemos a Jean más determinante de mitad de cancha hacia adelante, su potencia la queremos ahí más que defendiendo. En ese aspecto vimos que Cristian nos podía cumplir como lateral, se fue afianzando y terminó ganándose un lugar dentro del equipo. Lo de Claudio fue más circunstancial. Uno siempre a ese tipo de jugadores los considera útiles dentro de los equipos. Debido a la lesión de Paulo, de Mou (Jadama) y Leo Cáceres, hablamos con él y él es de esos jugadores que van a responder donde sea que los pongas y de muy buena manera porque además tiene muy buena actitud, es siempre positivo. Fue una decisión fácil porque él la hace fácil, además se entendió muy bien con Julio. Nos dio mucha seguridad defensiva y nos sacó un problema con lo de las lesiones”.


Él decía que se sintió muy bien por la confianza que ustedes le dieron ¿Cómo influye esa confianza en el rendimiento?

La confianza pasa por lo que ellos hagan en los entrenamientos y en los partidos. Eso uno lo tiene con todos los jugadores del plantel. Él además es rápido, está habituado a jugar más adelante y cuando juega más atrás tiene más panorama para dar ese primer pase, es agresivo. Entonces la confianza la fue dando él con su rendimiento.


¿Sigue siendo volante?

Creo que es un jugador muy útil dentro de un plantel, un jugador que uno siempre quisiera tener porque te suple los problemas. Él termina siendo llamado a la selección por lo que hace como central, entonces encasillarlo en una posición para mi forma de ver es limitarlo.


El campeonato comenzó con Unión en Santa Laura ¿Tuvo un valor emocional para ti?

Obviamente que es un partido distinto y me pasaba lo mismo como jugador, pero una vez comenzado el partido pasa a ser uno normal. Pero antes de es distinto al resto por mi historia como jugador y entrenador en Unión Española.


En ese partido Martín anota los dos goles ¿Cómo evalúas su primera temporada?

Creo que Martín tiene un potencial enorme. Con distintas características es parecido a lo que pasaba con Claudio (Baeza). Con ellos uno dice ‘armo el equipo, no sé dónde lo voy a poner, pero tiene que estar entre los once’. Martín te suple diferentes posibilidades, posiciones, es solidario, con la pelota es desequilibrante, tiene gol . Y tuvo un rendimiento enorme, enorme. Reemplazó a Jaime en un momento, jugó de diez en otro momento, jugó de puntero derecho, puntero izquierdo. Jugó en muchas posiciones y en todas rindió, nunca lo hizo mal.


¿Consideras el partido con Audax el mejor del campeonato?

Es que fuimos muy efectivos ese día. Hicimos un muy buen juego, aunque en otros partidos también lo hicimos, como el primer tiempo con Unión. Unión se encontró con un gol, luego lo dimos vuelta y pudimos hacer más goles en el primer tiempo y quizás nos faltó esa eficacia que sí encontramos ante Audax. Pero el nivel fue muy alto en esos dos partidos.


¿Por qué crees que al equipo le comenzó a costar más ganar los partidos a medida que avanzó el campeonato?

No fuimos tan efectivos como en otros partidos. El mismo día de Cobresal, íbamos ganando y muy rápido ellos, con un penal fortuito y una jugada donde podrían haber cobrado falta sobre Paulo (Garcés), se pusieron en ventaja. Pero el equipo tuvo reacción, hizo dos goles y podría haber hecho tranquilamente uno más. Pero con el correr de los partidos, si uno repasa el detalle, por ejemplo con Iquique se nos lesionó Paulo (Garcés), se lesiona Martín y además no fuimos tan efectivos. El equipo mantuvo la convicción y terminó encontrando el gol, pero nos pasaron cosas que a cualquier otro equipo le cuestan el partido. Entonces nos costó jugar con uno menos. Uno puede jugar y suplir a un jugador menos, pero no creo que se pueda suplir un jugador menos por tanto tiempo sin modificar tu forma de juego. Cuando son diez o quince minutos no cambia mucho, pero cuando son cincuenta o cuarentaicinco obviamente que te cambia la forma de jugar. Si a eso le agregamos las suspensiones, la suspensión de Esteban Pavez me parece determinante. Nosotros teníamos una cosa que funcionaba muy bien: Claudio con Julio de centrales y Esteban, Jaime y Emiliano en el medio. Por distintas razones en un momento no tuvimos a Esteban Pavez, no tuvimos a Jaime Valdés y Emiliano creo que bajó su nivel a raíz de su situación personal.


Y siguieron las lesiones

Se lesionó Justo después de la lesión de Paulo. Jugó Álvaro (Salazar) y su rendimiento fue bueno. Pero cuando uno arma un equipo dice ‘tengo a Justo, tengo a Paulo, tengo esa plaza cubierta’, de hecho Álvaro se iba a ir a préstamo y creo que fue una muy buena decisión de Julio dejarlo. Si uno va y le pregunta a los periodistas o a los especialistas quién es el tercer arquero de los demás equipos, nadie sabe quiénes son. Entonces el equipo supo suplir todo ese tipo de cosas. Podríamos haber cerrado antes si no hubiese pasado lo que pasó con Esteban o con Jaime que se lesionó, cuando se está recuperando lo llaman a la Selección y se vuelve a lesionar, después lo expulsan y lo suspenden tras el partido con la U. Y después nunca logró retomar el nivel de los primeros partidos precisamente porque no conseguía una seguidilla de partidos.


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¿A ustedes como cuerpo técnico los afectó la salida de Humberto Suazo?

Mucho. Yo a Humberto lo conocí aquí. Pero Pedro (Reyes) fue compañero de él en Audax, el profe Canessa lo conoce desde los 13 años en Católica. Entonces había un cariño personal, más allá de la admiración profesional con él. Ha sido un momento muy complicado que ha costado mucho superar porque le tenemos mucho cariño y afecto.


¿Ha sido la situación más compleja que te ha tocado vivir como entrenador?

Obviamente que es una situación difícil, yo lo dije en su momento, es de las decisiones que un entrenador nunca quiere tomar. Uno hubiese esperado que la situación se desarrollara de una manera distinta por el cariño que le tenemos a Humberto. Pero era una decisión que había que tomar y no hay mucha vuelta que darle a eso.


¿Qué valor le das a los siete partidos ganados de forma consecutiva?

Fue el gran soporte del título al final. La segunda mitad fue más normal. Católica por ejemplo en la segunda mitad del campeonato perdió dos partidos y empató uno. Nosotros perdimos tres. Pero claro, no es que lo segundo haya sido malo, sino que nos costó más. Mira cuando perdimos: Con Palestino nos superaron, no encontramos la idea, tuvimos un mal día y un mal día te puede pasar. Los otros dos partidos que perdimos fueron con Católica jugando un tiempo con 10 jugadores y con Arica ni hablar, casi sesenta minutos con diez jugadores. Pero le doy un valor enorme a lo primero (los partidos invictos) porque en un campeonato de 15 fechas el arranque es fundamental para ganar el campeonato.


En tus ruedas de prensa de la segunda parte del campeonato las preguntas que te hacían parecían tener un mensaje entre líneas que era que el equipo jugaba mal. ¿Consideras que el equipo jugó mal la segunda parte del campeonato?

No jugamos tan espectacular como en la primera parte.


Entonces, qué te llena a ti ¿Cuándo consideras que Colo-Colo jugó muy bien?

¿Sabes cuál era la sensación que me daba a mí en los primeros partidos? Que yo veía muy difícil que un equipo nos ganara. Después te puede gustar o no, pero eso es para mí jugar bien. Ser sólido defensivamente, tener una estructura para poder jugar, ser incisivo en ataque, generar permanentemente jugadas de gol y convertir la mayor cantidad posible. Como contra Audax y La Calera. Esa era la sensación que yo tenía en la primera mitad del campeonato: éramos sólidos y se veía muy difícil que alguien nos ganara. El equipo implantaba superioridad sobre el rival. En la segunda mitad creo que pusimos los partidos más en disputa. Como con O’Higgins que era para ir 3-0 y lo mismo con la U de Conce, en ambos partidos después los pusimos en disputa, no teníamos ese rendimiento parejo de la primera mitad. No busco excusas, sino razones, el mediocampo que es el alma del equipo por momentos se desarmó. Ahí hay que valorar lo que hizo Claudio, lo que hizo Martín.


¿Te sorprendió el planteamiento de la U acá en el Monumental?

No.


¿Lo esperabas?

Sí porque no tenían nada que perder. Y ese planteamiento fue muy distinto al de la misma U en La Serena. Eso fue mucho más parecido a lo que hacía la U habitualmente. Acá salieron sin nada que perder y tiraron todo. Nosotros sabíamos que podía ser así al punto que a los 30 segundos Martín tuvo para hacer el 1-0. Después fue un partido parejo, ellos se jugaron su opción, si estaban decimosegundos.


Se dijo que la U mereció ganar ¿Compartes esa percepción?

Creo que el triunfo deja pocas dudas. Ellos la opción más clara es el penal del Pato Rubio y en el segundo tiempo tuvieron una en que perdimos la pelota saliendo. Me pareció distinto a otros partidos. Dominaron el juego, pero no generaron tantas ocasiones de gol. O sea, Justo casi no tuvo mano a mano. En definitiva fue un Clásico donde un equipo se jugaba mucho y el otro nada. Ahí se vio la jerarquía del equipo, para mi gusto ganamos bien. Fue distinto a lo que hicimos durante el campeonato, pero el equipo se adaptó y terminó ganando.


El partido que más dolió fue Católica ¿A ti también?

Sí, sin lugar a dudas.


¿Te afectó la celebración de Mario Salas?

No la vi. Me la comentaron y no la he querido ver porque yo tengo una amistad con Mario. Prefiero quedarme con la percepción que tengo de él sin haber visto la imagen.


En definitiva lo que te dolió fue perder en el último minuto

Sí, y me dolió porque el equipo hizo un esfuerzo enorme, más allá de los errores que podamos haber cometido se hizo un esfuerzo enorme. Jaime hizo un esfuerzo enorme para estar volviendo de la lesión, con un estado gripal que no le permitió entrenar más de dos veces en casi cuatro semanas. Y lo pongo de ejemplo a él, pero Barroso, Fierro, el mismo Cristian Gutiérrez defendieron todo el segundo tiempo casi mano a mano. El equipo se esforzó mucho para suplir la expulsión de Esteban Pavez. Podríamos haber puesto otro volante central. Pero hacerlo y perder 1-0, en vez de jugarnos la opción de empatarlo, nos la jugamos. El equipo mereció empatar el partido.


Hay algo en este tema de Mario Salas y su celebración que es la forma en que los técnicos viven los partidos. Tú lo vives de manera más contenida ¿Así te sale naturalmente o es una decisión?

Es una decisión. Un entrenador que está alterado es muy difícil que pueda tomar decisiones correctas y eso uno lo ve también con los jugadores. No creo que ningún jugador quiera tener reacciones como las que se dan en una cancha, pero claro, están jugando a pulsaciones altísimas y eso a veces los hace tomar decisiones incorrectas. Ante eso creo que el entrenador debe mantenerse en una actitud más tranquila pensando en tomar las mejores decisiones para el equipo. Y me parece que uno tiene que ser mesurado en las celebraciones de los triunfos y también en el dolor de la derrota. A mí me duele mucho más la derrota que lo que me satisface el triunfo. Siempre pienso que en el triunfo pudimos hacer algo mejor.


Sí, porque me imagino que en el gol del Pájaro Valdés también te dieron ganas de subirte a la reja con ellos

Claro, pero también hay un respeto de la posición que uno ocupa. El que tiene que mantener el ejemplo y el respeto hacia el rival y el público tiene que ser el entrenador. Cómo le voy a pedir a los jugadores algo si después uno hace algo distinto. Uno debe ser consecuente.


¿Qué importancia tuvieron los jugadores canteranos del club? Es cierto que muchos de ellos no son titulares, pero son la base del plantel.

Me parece que fueron muy importantes. Camilo Rodríguez jugó tanto de lateral derecho como de lateral izquierdo. No sé si lo había hecho antes acá en Colo-Colo, lo hizo en más de un partido y lo hizo muy bien. Es un jugador que te da soluciones y que puedes confiar en él. Luego me pareció que Gabriel Suazo en el partido con Arica el resultado terminó siendo injusto con él, porque el resultado hace que la buena actuación de él pase a un segundo plano. Fueron jugadores importantes. Bryan (Carvallo) sigo pensando que tiene todo el potencial y ojalá que lo pueda desarrollar, está justo a punto de dar el paso, el salto de calidad a ser el jugador desequilibrante. Es una posición donde no tenemos tan claro, salvo Luis Pedro Figueroa, el resto es adaptar a Martín o adaptar a Juan Delgado. Bryan tiene todo para poder desarrollar eso y tiene el desequilibrio, la velocidad y la habilidad. Pero está en ese margen de volverse un jugador trascendente o volverse intrascendente.


¿Por qué crees que pasa?

Creo que se juntan muchas cosas. A uno le gustaría que todo fuera más rápido, que los jugadores maduraran más rápido, que tomaran decisiones más rápidas. Pero ahí uno dice, ‘pucha le estoy exigiendo a un chico de 18 años cosas que a veces uno de 30 tampoco puede hacer’. Y bueno hay que ser paciente y darles confianza, pero también tenemos que ser exigentes con ellos porque deben saber dónde están. Están en un club competitivo que te exige siempre ganar.


¿Qué es darle confianza a un jugador juvenil?

Es darle la oportunidad de jugar y el jugador debe responder a esa confianza con rendimiento. El jugador no puede decir que necesita seis o siete partidos para tener confianza. En un club como Colo-Colo eso no existe, el rendimiento tiene que ser partido a partido, minuto a minuto. 40 minutos es importante, 30 minutos es importante, 5 minutos es importante.


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¿El partido con Huachipato fue clave?

Sí, muy clave porque veníamos de perder dos partidos consecutivos con Católica y Arica. Se sumaba la salida de Humberto del plantel y el equipo reaccionó de muy buena manera. El marcador fue injusto con nosotros ese día porque lo terminamos ganando de una manera demasiado ajustada para lo que fue el rendimiento. Pero sí, fue un partido clave porque demostramos de qué estamos hechos. Una cancha difícil, un rival complicado al que habíamos enfrentado dos veces sin poder ganar. El equipo lo enfrentó como tenía que hacerlo, con la fibra que había que hacerlo.


En el último partido que jugamos ante Universidad de Concepción ¿Te pareció injusta la reacción del público que en un momento abucheó al equipo?

Me parece que el público igual que nosotros y los jugadores quiere ganar y ojalá por goleada. Creo que pasa por el nerviosismo que se dan en esos partidos que son determinantes. Pero el equipo lo hizo muy bien. En el primer tiempo fuimos claros dominadores, hicimos un gol, pero deberíamos haber hecho más. Eso sumado al calor y aunque el calor es para los dos, nosotros tenemos una variante porque somos los que hacemos más desgaste, jugamos en espacios reducidos. Pudimos haberlo ganado 3-0 y la gente habría reaccionado distinto.


¿Qué aprendiste en este torneo como entrenador?

Uno siempre aprende y saca lecciones de cada experiencia. Así como en Unión el entrenador del primer año no era el mismo del cuarto año. Lo que sí tengo claro y convencido y este campeonato me lo ratifica, sobre todo con el rendimiento de las primeras fechas, es que va a ser mucho más fácil de obtener títulos con esta forma de jugar. Fuimos los más competitivos del semestre, fuimos campeones en un torneo y en el otro perdimos la final por penales. Si jugamos el último partido (con Wanderers) podemos hacer una diferencia de 4 puntos con el segundo y 8 con el tercero.


Hay un cuerpo técnico que no tiene tanta exposición ¿Cuál es la valoración que haces de su trabajo?

Me siento muy satisfecho y contento con el cuerpo técnico que tenemos. Uno ve que en otros cuerpos técnicos que cambian permanentemente. En eso lo que más valoro es la lealtad de parte de ellos y eso es fundamental en esta profesión. Aparte que son grandes profesionales. El profe Canessa ni hablar, este es su tercer título en el fútbol profesional: Con la U, Unión y Colo-Colo. Tiene una trayectoria enorme, se actualiza permanentemente, estudia permanentemente. Es un tremendo profesional, estudioso de la preparación futbolística. Hay un profesionalismo de todos y eso es lo que nos permite ser competitivos.


¿Se vive de una manera distinta el campeonato que logras en Unión y éste?

Obviamente que hay una diferencia. Ese primer campeonato venía precedido de la final que perdimos con Huachipato. Las situaciones son distintas, en Unión salir campeón es un sueño, en Colo-Colo es una obligación. Lo dije el primer día que llegué acá, uno tiene que pelear campeonatos y eso lo tenía claro.


Entonces para ti este título es como que cumpliste

Sí, cumplí. Pero nada te asegura que haciendo incluso las cosas muy bien puedas ganar un título. Parece muy fácil, pero si fuera tan fácil habría equipos que ganarían todos los años. O el mismo Colo-Colo todo el tiempo que estuvo (sin ganar). Uno dice que fueron cinco años pero en realidad fueron 9 campeonatos. Ahí es donde uno debiese valorar más lo que se ha conseguido. El país vive momentos complicados más allá de lo futbolístico y eso hace que estemos más orientados a lo negativo que a lo positivo. Por eso el hincha tiene que valorar mucho lo que se consiguió porque no fue fácil