Juvenil en la quiebra, capitán en la 31


Cuando salí campeón por primera vez en mi carrera fue en un momento muy difícil, el club había caído en la quiebra, muchos jugadores se fueron del equipo, otros volvieron de sus préstamos, mucha gente joven que terminaba su etapa de juvenil y pasaba al Primer Equipo. Me acuerdo que no tuvimos vacaciones porque Jaime Pizarro quería ver jugadores para conformar el plantel. Fue increíble para mí haber comenzado así mi carrera, más aún porque terminamos siendo campeones en la quiebra. Fue mi primer título, con 20 años.


Cuando me tocaba subir al Primer Equipo y en mis primeros pasos como profesional admiraba mucho a Marcelo Espina, Marcelo Ramírez o Emerson que me encantaba como jugaba. Pero los que más me ayudaron en esa época fueron Barticciotto, Raúl Muñoz y Marco Villaseca. Me ayudaron a crecer, me decían qué hacer y qué estaba pasando con el equipo. Villaseca me llevaba a mi casa cuando volvíamos tarde de los partidos fuera de Santiago.


En el 2002 vivía con mis papás y mi hermano en nuestra casa de Maipú, ahí nací y fui criado. Siempre miraba con admiración el trabajo que hacía mi viejo, él es una persona muy humilde y sacrificada. Jamás tuvo un auto ni las comodidades que hay ahora, nunca dejó de trabajar cuando a mí me empezó a ir bien. Soy capitán de Colo-Colo y él sigue haciendo su trabajo de siempre en una empresa de transportes, un trabajo de esfuerzo físico. No quiere dejar de trabajar porque lo ha hecho desde los 14 años cuando se vino del sur. Nuestra casa la construyó él con mi mamá. A mis padres Jaime y Gladys les agradezco todo lo que hicieron por mí.


La vida ha cambiado bastante desde entonces, ya no vivo con mis padres, formé mi propia familia y tengo dos hijos: Benjamín y Antonia. Tenemos nuestra casa en Padre Hurtado, cerca de Maipú donde todavía viven mis papás.


Ahora soy de los más grandes del plantel y trato de aconsejar siempre a los más chicos. Gracias a una entrevista en nuestro sitio web me enteré que soy el referente de un jugador joven del equipo, de Gabriel Suazo. ¡Qué lindo que es el fútbol! Saber que un chico jugó en las inferiores siempre con la 11 porque yo era su ídolo es muy lindo y te ayuda para seguir motivado, haciendo las cosas aún mejor.


Hoy soy campeón nuevamente con la Copa 31 y es más especial todavía porque fui campeón siendo el capitán del equipo. En la 30 también me tocó levantarla, pero el capitán del plantel era Lucho. Creo que es lo que todo jugador formado en Colo-Colo sueña conseguir. Yo nunca pensé en ser capitán del Primer Equipo, tampoco me lo propuse como un logro, lo único que pensaba siempre era en triunfar acá. Es especial también porque todavía no nos entregan la copa y eso te deja un sentimiento de insatisfacción. Pero sé que va a pasar, que voy a levantar esa copa y que va a ser muy especial cuando ocurra. En nuestro estadio, con nuestros hinchas.