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La pizarra de la Sub 17 que Claudio Rojas se llevó a Italia
Claudio Rojas, DT de la Sub 17

Podríamos llamarlo el Marcelo Bielsa de Colo-Colo u ocupar las palabras de moda: obsesionado, amante del fútbol ofensivo, estudioso, en fin. Reseñar a Herbert Chapman, Rinus Michel o Louis van Gaal, los íconos de la táctica, para presentarlo…

Pasa que Claudio Rojas, DT de la Sub 17 que lidera al equipo albo en el torneo de Gradisca, es de esos tipos que transpira fútbol. Por eso se llevó una pizarra a Italia, embalada en su cabeza.

“Estoy analizando toda la Champions League desde octavos de final hasta la final… Haré una presentación ante los demás integrantes del Fútbol Joven para generar una autocapacitación, para que todos vayamos creciendo y generando más dudas ¿Quién me lo pidió? Nadie, es para que podamos ver y discutir qué está pasando en el fútbol de Europa. Saber qué están haciendo donde juegan los mejores”, cuenta.

Claudio Daniel Rojas (35) tuvo un momento clave en su vida: cuando decidió dejar su ascendente carrera como PF y meterse de lleno a ser DT.

Rojas de pequeño, con la camiseta del Cacique Antes, su experiencia en el fútbol había sido zigzagueante. Jugó en la Escuela de Fútbol de la UC en Santa Rosa de Las Condes (donde lo dirigió Eduardo Gualo Míguez, personaje clave en esta historia), llegó a la Segunda Infantil de Colo-Colo en 1991 (al equipo de David Henríquez, Frank Lobos, Marco Muñoz, entre otros), pero rápido partió junto a su partner Jorge “Potencia” Vargas a la UC, donde estuvo cuatro años jugando como volante de contención.

“Hasta que me fui a la U. de Conce a Tercera División en 1997. Salimos campeones, subimos a Segunda y volví a Católica pero no tenía espacio. Así que me puse a estudiar pedagogía en Educación Física. Pero el 99 Gino Valentini me llama para ir a Provincial Osorno. Dejé todo y me fui un semestre. A mitad de año volví a Santiago, retomé los estudios, pero el 2000 mi amigo Jorge Vargas, que jugaba en Italia, me invita… terminé probándome en un equipo de sexta división. Al final me vine de vuelta a Chile de frentón a estudiar”, relata.

Institutano, oriundo del barrio El Salto de Recoleta, trabajó como profe de Educación Física haciendo clases en la cárcel de mujeres, a funcionarios de Gendarmería, a niños con riesgo social, en escuelas de fútbol, además de clases de básquetbol, atletismo… hasta que volvió a cruzarse con el Gualo Míguez.

“Fui a grabar un video con Marco Olea a la U que me pidió mi hermana para su colegio. Con mucha lata la acompañé. Estaba esperando en el estacionamiento por Marco Olea y aparece nuevamente Gualo Míguez: ‘Qué hace acá mijito. Pase, si usted es de los nuestros’ y me hace entrar al Caracol Azul. Estaba Héctor Pinto también, quien me dirigió en la Católica. Me preguntan en qué estoy, digo que estoy terminando Educación Física y me dicen: ‘¿Querís trabajar con nosotros?’”.

Y así comenzó la carrera de PF. Ayudante de Eduardo Míguez en la Sub 18 de la U, PF titular de la Sub 13 y Sub 14 de los azules, PF de Melipilla con Luis Musrri en la banca en Primera B, juntos a Palestino por casi tres años…

¿Cuándo te pica el bicho de ser DT?
Como ex futbolista a uno siempre le gusta más el fútbol, la parte técnica-táctica que otra cosa. Pero veía muy difícil que se abrieran las puertas como técnico considerando que no había sido un jugador reconocido. Jugar en cadetes, en Tercera División, unas pruebas sin mejor suerte en Italia consideraba que no me habilitaban para ser un director técnico reconocido en el medio. Eso me coartaba un poco.

¿Y cómo sigue todo?
Cuando estaba trabajando en Palestino veo que llega Marcelo Bielsa a Chile. Y lo voy a ver como entrenaba, con un método bastante llamativo. Nunca seguí su campaña en Argentina, no sé lo que hizo para atrás, ni en Newell’s, pero sí empecé a interiorizarme de lo que hacía y fui a verlo como entrenaba, en su primera práctica acá en las canchas de la Liga Aeropuerto.
El gerente que nos lleva a Palestino era Juan Carlos Berliner. Él se va a la selección y cuando viene Bielsa lo llamo y él habla con Luis Bonini. Cuando llego a Liga Aeropuerto me paro al lado de la cancha. Bonini me dice: ‘Cualquier cosa estamos abiertos a conversar’.
Me llamó la atención cómo entrenaba Bielsa y empecé a leer sobre su historia. Qué hizo como técnico, qué había hecho como futbolista y al darme cuenta que él como futbolista nunca tuvo un reconocimiento, dije: ‘Si una persona común y corriente pudo hacerlo, uno con trabajo y esfuerzo también puede llegar a hacerlo’.
Ahora, también me di cuenta que él investigó mucho, lo que no tuvo como futbolista lo intentó hacer como entrenador. Y ahí empieza todo.

No dejaste de ser PF altiro
Con Musrri nos echan de Palestino por mala campaña y empiezo a trabajar como jefe del área física en cadetes de Palestino. A la par me inscribí en el Inaf para estudiar para entrenador.
Me había llamado Marcelo Oyarzún para ir con él como ayudante de PF a Olimpia en Paraguay, también me llamó Fernando Díaz para ir de PF a Rangers y en Palestino me preguntan por qué prefiero seguir en cadetes. Y digo: ‘Es que quiero hacer mi último año como PF y de ahí empezar a dirigir desde la Sub 8 en adelante’. Partir desde las bases, más o menos copiando la idea (de Bielsa) y hacer algo consistente, que no fuera algo esporádico, de ser DT un semestre, después PF… no. Quería armar algo desde abajo.
Termina el 2010 y me llama Cristián Castañeda para ir con él a Copiapó como PF. Le digo que voy pero si también soy su ayudante técnico.

Te iba bien como PF
En Palestino siempre tuve el apoyo de Jaime Escobar, jefe del área técnica, aunque él tampoco quería que me desligara del área física. Él me decía que poco menos que era el mejor PF que había… yo le decía: ‘Pero profe, me apasiona más lo otro. Deme la oportunidad’.
Voy a Copiapó, trabajaba los bloques, el de ataque sobre todo –y no le hicimos un gol a nadie (risas)- pero a mitad de año nos cortan.

¿Y qué pasó?
Gonzalo Fellay, jefe del área física de la U, me llamaba para ir como PF de la juvenil. Le digo: ‘No, gracias. Pero apenas tengas un cupo para ir como entrenador, voy’. Justo me echan en julio de Copiapó y al técnico de la Sub 9 y Sub 10 de la U lo llevan a los sparring. Ahí me llaman.
Estaba Juan Gutiérrez como jefe de cadetes de la U, a quien no conocía. Me entrevista Juan y lo primero que me dice es: ‘Me gusta tu perfil profesional, eres profe de Educación Física, que es lo que buscamos en formación, pero tengo una sola pregunta: Si te llama un técnico mañana para que seas su PF y te ofrece el doble de lucas que ganarías como entrenador ¿Vas?’. Y le digo: ‘No. Estoy absolutamente convencido de que no’.

Entonces empezaste como entrenador en la U
Me dan la Sub 9 y Sub 10 en la U. Y a las semanas me llaman para ser PF de Wanderers, con Héctor Robles como DT… Recuerdo que estaba sentado en el computador editando un partido, ayudándole a Paqui, Francisco Meneghini. Eran las 11 de la mañana. Digo: al mediodía lo llamo de vuelta. Me voy a la cancha a caminar y paré: ‘No, ni siquiera debería haber dicho eso. Lo llamo de vuelta altiro’. Y a los diez minutos llamo y digo no, muchas gracias, tengo claro lo que quiero hacer.

Rojas llegó a mitad de 2012 al Cacique

¿Lo de Bielsa fue revelador? ¿Qué te atraía de ser técnico?
Que un equipo, mientras se esté desarrollando el juego, represente tu idea futbolística. Algo súper difícil de que alguien te logre entender si realmente no lo siente. Es decir, que en cada acción el equipo te represente. En mi caso, un equipo que salga a buscar los partidos, que represente lo que el hincha quiere de un equipo, ya que si el hincha no fue futbolista, que el futbolista lo represente con pasión, valentía, orgullo, coraje… El no especular en los partidos, salir a buscar el encuentro desde el primer minuto, que es lo que plantea en este caso Marcelo Bielsa.

¿Él es tu referente como DT?
Inicialmente sí, pero después cuando uno empieza a ver más fútbol -porque hasta ahí lo miraba como preparador físico, no me preocupaba tanto de lo táctico-, ves que hay propuestas que son mucho más elaboradas, más ricas desde el punto de vista técnico-táctico-cognitivo de los jugadores.

¿Cómo cuáles?
Sin duda que el Barcelona de Guardiola. Ahí tu puedes ver un fútbol total como le decían en los 70 a la Naranja Mecánica. Es como no especular nunca, salir a buscar los partidos, dar vuelta resultados increíbles, que todos los jugadores participen tanto en posesión como en recuperación… tener una propuesta que doblegue al rival futbolísticamente, pero partiendo del manejo de la pelota, eso es lo más llamativo.
Uno también se da cuenta que es una propuesta súper desarrollada, acabada, requiere de mucha inteligencia de los jugadores y para eso tenemos que trabajar desde los 6 años, como lo hace este club.

Hay que trabajar el aspecto técnico, táctico, pero también el cognitivo me decías…
Es que es el fútbol. El futbolista tiene que ser muy inteligente si tú quieres realmente un futbolista completo. Dentro de los cinco aspectos que se involucran en el juego está eso: la inteligencia para jugar. Tener el manejo emocional también.
Hablo de inteligencia para el juego, una inteligencia específica de la acción que él hace (el jugador). Un científico no tiene por qué saber cómo pegarle a la pelota o una situación táctica del juego. Lo mismo, un futbolista no tiene qué saber de ciencia. No tendría por qué. No se manifestaría su inteligencia a través de eso.
Es una inteligencia específica, del oficio, de la acción.

¿Qué no le puede faltar a un equipo tuyo?
(Piensa). Hay preguntas tan fáciles y tan difíciles de responder. Una vez un amigo me preguntó: ‘Cómo juegan tus equipos’. Y no es fácil de responderlo.
Lo que no nos puede faltar son variantes para atacar. Yo no me quedo con la simple idea de decir: ‘Mi equipo ataca por las bandas’. Eso hay que elaborarlo más. Cómo ataca por las bandas, con qué jugadores, con qué desmarcaciones. Con qué tipo de desdoble ataca por las bandas. Y si un equipo ataca por las bandas, quiere decir que no ataca por el centro, y también tengo que tener esa variante.
Lo que no nos puede faltar son variantes para atacar: desdoble por banda, desdoble por el centro, desmarcaciones combinadas en el centro de la cancha, tenemos que ser capaces de generar ataques construidos, a través de mucha posesión. Y si no está ese recurso también atacar directo. Tener variantes que sean muchas y que no sean descifrables para el rival. Si uno tiene una o dos variantes, el rival te las descifra y ahí murió tu juego de ataque.

Eso necesariamente se logra con entrenamiento y charlas. Lo digo porque hay otro tipo de entrenadores que prefieren una vía diferente: la de confiar más en el aporte innato del jugador, sin un trabajo táctico tan elaborado… “La defensa bien parada, proteger al volante de creación y tírensela al 9 que hace los goles”
Sin duda que hay diferentes corrientes de entrenador y entre ellas hay dos muy marcadas, una con un entrenador que intenta darle forma a todo dentro de su equipo, y otra en la que los jugadores le dan la forma al equipo. En este caso, al encontrar las variantes de ataque, cada jugador le agrega ese condimento que solo lo tiene la individualidad.
Pero el generar estas variantes de ataque, desde mi punto de vista, inicialmente yo pensaba que bastaba con hacer un par de ejercicios, un par de juegos y con eso el jugador lo iba a entender bien. A eso hay que agregarle la convicción que parte desde los conceptos, desde la narrativa del técnico, que sea convincente; hay que agregarle trabajos que vayan acordes con lo que uno quiere y luego buscar que se reproduzcan en los partidos. Que el jugador a través de esta convicción verbal llegue a la convicción en el hacer, a la convicción en el procedimiento y que después eso se traduzca en los partidos. Ahí es lo más válido.

Necesariamente entonces requieres harto trabajo en la semana
Para mí requiere mucho trabajo. Hay jugadores que naturalmente le entregan cosas al técnico que uno se va dando cuenta que otros también podrían hacerlo. Por ejemplo, hay un pase de salida que lo tiene un central que conocí, que le puse ‘El pase de salida David Rojas’ (de la Sub 13 de la U). Era un pase vertical, que uno lo ve en jugadores de otra calidad, que es un pase a ras de piso fuerte, que rompe dos líneas de presión. Pasa la línea de los delanteros, de los volantes rival, incluso la de la contención del rival. Es un pase fuerte que llega a tu 9… y lo hacía de primera y a ras de piso, no se levantaba la pelota. Ese pase trataba de entrenarlo después porque me llamaba mucho la atención.
Después, por ejemplo, cuando el 9 sale a las bandas, el puntero recoge. A un jugador le salía sin entrenarlo, de manera natural. Después uno al verlo quieres que tu equipo lo reproduzca. Y empiezas a generarlo como ejercicio: O sea, el 9 va de puntero, el puntero de 9, el 10 va de 9, el 9 viene de 10… son variantes para luego atacar que, insisto, no le pueden faltar a un equipo.

¿Después seguiste metido en lo que hacía Bielsa?
Sí. Llegué a tener acceso a todos sus ejercicios. Mucho se habla del ‘Método Bielsa’ pero en el fondo todos tienen su método. Está el ‘Método Guardiola’, el ‘Método Rojas’, el ‘Método Riffo’, todos tienen su método. Lo que pasa es que él lo materializó a través de animaciones multimedia, y de esas mismas extracciones de video llevadas a los entrenamientos.
El partido te entrega una información, se genera un ejercicio, se extrae el video, el clip corto, y después se genera una animación y el ejercicio en cancha se hace más fácil. (En) el ‘Método Bielsa’ para cada acción dentro de su modelo de juego, hay una respuesta.
Es un método que me encantaba antes, pero tenía que idear el propio sin copiar tanto, con mi manera de jugar.
La teoría del aprendizaje es un método 100% conductista donde el jugador no construye absolutamente nada, donde el jugador responde ante un estímulo que siempre es el mismo, y el juego te entrega muchas más variables… Me parece que hay que encontrar un equilibrio entre un método que sea constructivista, donde el jugador sí pueda generar sus propios aprendizajes y mezclarlo con esto. Es decir, te conduzco pero también construye tú.

Entiendo que la línea base de la filosofía Bielsa está en el ataque por las bandas, con los punteros, pero con una línea vertical en el mediocampo, con el 6, el 8 y el 10. Un defensivo, un mixto y otro volante que se debe conectar con los delanteros ¿Tienes tú también ese esqueleto?
En el armado inicial de un sistema de juego, me gusta partir siempre jugando con extremos. Siempre tener punteros muy marcados, para poder tener ataque por las bandas. Mi equipo parte de los punteros. Pero hay que formar a esos punteros. No un defensa que parezca puntero o un volante que parezca puntero, sino punteros-punteros, con características de dribleadores, de hacer buenas diagonales, de tirar buenos centros… Son cada vez más escasos porque los armados de los equipos siempre han buscado resguardar el cero, para no ser humillados con una derrota catastrófica, en vez de buscar hacer 6, 7 goles.
Para mí hay que partir desde los punteros. Después ese referente de área puede estar o no estar, el centrodelantero puede venir desde más atrás siendo un 10 o un enganche, y lo que postula en este caso Bielsa es que el armado de sus líneas son flexibles dependiendo de cómo te ataque el rival. Piensa en armar el equipo en su momento de recuperación y desde ahí empezar a generar su fútbol de ataque.
Eso, para mí… (piensa). Aún lo estoy estudiando y aún no lo defino. Porque haciendo estudios de partido, veo que tener un esquema rígido es importante porque no confunde tanto a los jugadores quizás, pero también es ser inflexible… Uno se da cuenta que hay equipos, en la última Copa América por ejemplo, donde el campeón cambia 5 veces de sistemas de juego. Uruguay jugó con línea de 3, línea de 4, 4 volantes en línea, 3 volantes, 3 delanteros, 2 delanteros cerrados… tener esa flexibilidad táctica también le da mayores variantes a tu juego.
No te podría decir: ‘Me gusta jugar 3-5-2 y con eso muero. O quiero jugar 4-3-3 y con eso muero’. Parto de jugar siempre con dos punteros para atacar y después en el armado, me parece a mí, tiene que haber una flexibilidad.
Ahora, Bielsa arma sus equipos pensando en adaptarse al rival porque él postula que en el fútbol de alto nivel todos los equipos juegan adaptados. Y uno se empieza a dar cuenta que también hay que definir lo otro: Cómo quiero defender. La mayoría marcan en zona y los equipos de Bielsa marcan individuales. Es decir, la perdemos y Claudio tenís que preocuparte de Leo. La pierde el Cucho y tiene que seguirlo Fuad.
Ninguna de las dos propuestas es más que la otra. Lo importante creo yo es elaborar una y que ojalá no tenga ripios. Si me preguntas hoy día: estoy en eso. Estoy formándome, investigando y viendo qué es lo que más me llena, qué es lo que más me gusta, cómo puedo elaborar una propuesta que tenga menos grietas que la otra.

Rojas en su hábitat

Si cada jugador tuyo tiene una marca del rival, cuando el rival es mejor en el uno a uno, por dribling o velocidad, en algún momento te va a superar
Lo conversábamos mucho con Paqui cuando estábamos en la U. Jugar adaptado o no adaptado, generar duelos o marcar en zona. Las dos son vulnerables pero te diste cuenta en la Champions que el Bayern Munich jugando adaptado al rival (Barcelona, en la ida), la perdían y Ribery seguía a muerte a Alves, Robben seguía a muerte la subida de Jordi Alba. La tenía el Barca, la tomaba Iniesta, y al lado de él (Javi) Martínez. Salía Xavi de la zona de Schweinsteiger, y lo perseguía por toda la cancha. Es una manera, una propuesta, hay una agresividad, hay una igualdad quizás también entre los futbolistas, de velocidad, de dribling, de fuerza.
Pero cómo vulneraba por ejemplo el Barcelona de Guardiola al Athletic de Bielsa: Como hay paridad en toda la cancha, hay un central que siempre va a jugar libre. Entonces hacen una circulación de salida más o menos larga, desgastan al 9, y el central salía en conducción. Y ningún jugador se atreve a soltar su marca por ir a marcar al que trae la pelota, entonces se rompe como un primer principio: si la pelota va superando tu altura, y tú no corres para atrás para poder tapar esa zona…

… estás frito
Claro. Se producía esto: Mascherano la agarraba al borde del área, empezaba a conducir y llegaba al borde del área del Athletic. Recién ahí liberaban una marca. Se la daban al jugador que dejaban libre y aparecían las situaciones de gol.
En el primer partido entre ambos le costó más al Barcelona nomás, fue un empate 2-2.
Te das cuenta que hay que darle vueltas al asunto. Hay que tratar de buscar una respuesta porque si uno se queda con una (fórmula) pero no se responde el por qué lo hace, nunca va a ser una propuesta acabada. Bielsa cree en eso y nunca lo va a cambiar.

Ahí tú tratas de matizar
Creo que Sampaoli en la U logró mezclar la marcación en zona con la marcación individual. Como que en ese sentido hubo una observación de lo que hacía el Barcelona, de tirar los achiques, de jugar con mucho fuera de juego, no perseguir a los delanteros. En cambio la defensa de Bielsa persigue a los delanteros, alargan los equipos hasta donde el delantero corra. La defensa de Sampaoli llegó a lograr eso. Empezó en la U así, persiguiendo a los delanteros, pero después de eso cuando las pelotas estaban presionadas y el jugador no podía profundizar, el bloque defensivo achicaba, los delanteros picaban y a la U terminaban cobrándole 15 fueras de juego por partido. Porque eran fuera de juegos provocados por el bloque defensivo, por no perseguir. Mezcló zona con individual.

Con esto del juego ofensivo, se da mucho el que tu último defensor marque casi en la mitad de la cancha ¿Eso buscas en tu equipo?
Con la llegada al club, la llegada de Juan (Gutiérrez) también, se está intentando generar un modelo de juego en el fútbol formativo. Uno dice: ‘Hay que jugar a lo Colo-Colo’. Pero quién te dice cómo tiene que jugar Colo-Colo. Creo que los indicadores hay que buscarlos en los equipos que han hecho campañas históricas, que al hincha le ha gustado mucho cómo juegan esos equipos. El Colo-Colo del 91, el Colo-Colo de Borghi y conversando con jugadores históricos del club, buscando cómo jugar.
La otra vez le dije al Chano (Garrido): ‘¿Cómo tiene que jugar Colo-Colo?’. Porque todos hablan de garra, de luchar hasta el final, pero todos los equipos tienen que presentar eso. Y el Chano me dice: ‘Lo primero compadre es que los centrales de Colo-Colo tienen que jugar parados en la mitad de la cancha y marcando al delantero más profundo de ellos, aquí, mordiéndole la oreja’.
Ahí tenemos un primer indicador: centrales en la mitad de la cancha con 60 metros en la espalda. Y si tú te das cuenta, la mayoría de los equipos que proponen juegan así.
Muchas veces uno ve a nuestra categoría (Sub 17) desprotegida atrás, jugando mano a mano, aunque todos estos principios que uno quiere imponer van todos de la mano: el posicionarse en campo rival con mucha gente nos permite la presión alta, si uno quiere presionar en campo rival y tu defensa está al borde del área (propia) no es compatible porque a la espalda de los volantes estaríamos dejando 30, 40 metros. Jugar en campo rival, quitarla en campo rival, que nuestros atacantes sean nuestros mejores defensores y que no se duerman cuando nos toque recuperar y que nuestros defensores sean los mejores atacantes para poder salir jugando desde el fondo… es el ideal.

Si tu sistema funciona, no habría problemas con una defensa jugando casi en la mitad de la cancha, porque los pelotazos…
(Interrumpe) Es que evitai los pelotazos del rival, primero. Va todo de la mano. Y también si la presión alta no funciona como uno quiere, tienes que replegarte hasta una zona que uno considere pertinente. Para mí, 15 metros fuera del área más o menos (es el límite). Pero replegamos hasta al delantero, todos cooperamos y seguimos jugando en bloque.
A veces nos pasa eso (en la Sub 17), que nos salta la presión inicial, sale la pelota larga, el bloque defensivo retrocede pero arriba se quedan mirando hacia atrás y se nos produce ese espacio de 50 metros… es una propuesta que hay que elaborarla, seguir entrenando para eso. Pero yo estoy convencido, así me gusta jugar.

¿Cómo lo haces cuando ves los partidos por TV?
Ahora estoy haciendo el análisis de todos los partidos de la Champions desde octavos de final para adelante. Voy en el partido 12, PSG vs. Valencia, el partido de vuelta. Primero hago unas canchitas, donde se pone el sistema de juego de ambos equipos, luego un entrelazado para ver qué jugadores van a jugar contra quienes, en qué zona, después definir si en su momento de recuperación los equipos marcan en zona o buscan más lo individual, más esto de generar duelos. Después voy sacando cosas interesantes, por ejemplo, diferentes variantes de ataque, que tiene que ver con quien ataca por el medio, quien descarga, quien aparece, cómo atacan por las bandas, cómo se posicionan sus volantes.
Me llama mucho la atención que los tres volantes del Bayern, cuando juegan Schweinsteiger, Martínez y Kross, el contención es Schweinsteiger pero por el juego a veces queda de 10, el otro de 8, el otro de 6, es decir esta ductilidad táctica que tienen estos jugadores para poder jugar dentro de una misma zona del campo, pero atacan tan bien como defienden. Tienen una capacidad…
Nosotros tenemos que formar jugadores que sean capaces de atacar y defender. No solamente que digan yo soy bueno con la pelota, pero cuando no la tenemos no me hagan correr o perseguir a alguien.

¿Has tratado de llevar a la Sub 17 de Colo-Colo algún movimiento específico que viste en los partidos de Europa?
Sí, varias veces. Por ejemplo me llamó la atención la desmarcación de los laterales en los saques laterales, que es una jugada de táctica fija que muchas veces uno como entrenador la deja de lado y deja que el jugador se la tire al compañero más próximo nomás.
Hay desmarcación combinada entre los punteros y el 9, o descargas de cabeza para ocupar zonas desocupadas…
La última la vi en un gol del Borussia Dortmund. Lateral de la banda derecha, el puntero la viene a buscar al pie, trae consigo a su lateral y genera un espacio a su espalda. El 9 viene corriendo a la espalda, pero se la tiran al 10 por el medio. El 10 la pivotea y se la tira al 9 que entra con todo…
Que se dé igual en el juego es difícil, pero uno repite, repite y repite buscando esa variante.
Dentro del juego mismo, la manera de salir jugando:
El Barcelona, cuando juega con línea de cuatro contra dos delanteros, los dos centrales quedan tapados y Busquets corre hacia atrás y queda como tercer central. Y arman una línea de tres circunstancial, en una zona de iniciación de la jugada, de tres contra dos. Circulación, los delanteros persiguen a dos, y salen conduciendo a través de un pase limpio.

¿Darías algún nombre de la Sub 17 que crees llegará al primer equipo?
Todo depende de cómo quiera jugar el técnico del primer equipo (sonríe). Me parece que Henry (Sanhueza) está llamado a ser un jugador importante, Dilan Zúñiga también y me gusta mucho Bryan Carvallo.
¿Los plazos? Ellos alcanzarán su estado de madurez cuando les venga. No hay que apurarlos. Ellos son los que yo veo hoy con más proyección pero eso puede cambiar en tres meses. El fútbol es día a día. Hay jugadores que se estancan y otros que crecen de manera desmesurada.

¿Cuál es el objetivo en el torneo de Gradisca?
Se fue campeón 3 veces en Italia y se viene de ser campeón. Conversé con Héctor (Tapia, DT del equipo monarca en 2012) sobre el tema para que me contara con qué nos íbamos a encontrar.
Para nosotros, y yo creo que en cualquier institución donde uno esté, el objetivo es competir en un campeonato y con la ilusión de ser campeón.
Creo que tenemos recursos colectivos e individuales para ilusionarnos con el título. Tenemos que ir paso a paso. Primero tenemos una fase grupal y luego partidos muere-muere. Vamos a luchar hasta el final. Acá siempre el objetivo es ser campeón y ojalá jugando bien. Mucho más contento te deja ganar jugando como tú quieres.