alturaarrow_down-red arrow_side badge-facebookbadge-instagrambadge-twitterclosedebutemail facebook gallery-nextgallery-prevgallerygoogle instagram lightbox-nextlightbox-prevlive-atajada live-cambio live-gol live-jugada-peligrosa live-offlive-player-in live-player-out live-red-cardlive-silvato live-tarjeta-amarillalive-tarjeta-roja live-timerlive-yellow-cardnacimientonacionalidadnextopenpagination_downpesopinterest prevquotesearchslide-nextslide-prevtimeline-left timeline-right twitter videoswhistle worldyoutube
La otra cara del Necu: Rehabilitador, orgullosamente mapuche y rebelde
Necu: 5 títulos nacionales

Alfonso Neculñir Briones (52) dice que sus andanzas como lateral izquierdo en el Colo-Colo de los 80 quedaron literalmente atrás. Solo como un bonito recuerdo.

Sus 10 temporadas en la Primera de los albos, surgiendo desde las divisiones inferiores. Sus 162 partidos jugados por torneos nacionales. Su debut en 1979 frente a Wanderers. Sus títulos del 79, 81, 83, 86, 89. Las Copa Polla Gol 1981, 1982, 1985… Las Copa Digeder 1988, 1989… Todo está guardado, como una reminiscencia amena.

Para el “Necu” hoy su vida se centra en la familia (su esposa Marisol y sus hijos Natalia, Yeslin, Claudio y Cristián) y sus labores en la “Corporacion de Desarrollo Social de la YMCA”, en La Florida, donde está desde hace tres años.

“Trabajo con niños con libertad asistida, cautelar, horas comunitarias, horas reparatorias. Tengo una escuela de fútbol con estos niños que no están presos pero tienen problemas con la justicia… Son los que salen en la tele, los del Sename”, cuenta Neculñir.

Lo suyo es ayudar a rehabilitar a estos chicos. Trabajar “por mejorar las cosas”. Entrenan los miércoles en La Florida y los domingos en La Pincoya. “Hay niños de distintas comunas, de todo Santiago, de El Monte, de Melipilla, Talagante, de distintos sectores vienen acá”, sigue narrando entusiasmado el defensor, hoy parte de los crack de “Colo-Colo de Todos los Tiempos”.

¿Cómo lo haces? Uno supone que a estos chicos cuesta tenerlos tranquilos…
A lo mejor es la empatía. Estos cabros chicos son muy faltos de cariño, de atención. Ellos han encontrado en la escuela de fútbol su espacio, su lugar. Se sienten importantes, como en ningún lado, yo creo. Por eso les gusta. Esto es voluntario para ellos, no es obligación. Domingos en la mañana a las 9:30 los cito en Huechuraba. Los que son de San Bernardo se tienen que levantar a las 7:00, por ende en la noche no tiene que trasnochar, no tiene que salir, no tiene que hacer maldades. Es mostrarle otro camino, otra alternativa a estos niños. He venido a jugar con Colo-Colo en dos oportunidades, con la U, con Católica allá arriba, con Wanderers en Valparaíso. He jugado tres veces adentro de la Escuela de Carabineros en Antonio Varas, enemigos N°1 de ellos. Para que el Carabinero conozca a este niño, no al delincuente. Y que el niño conozca al Carabinero, por qué está ahí.

¿Qué edad tienen?
Tengo de 14 a 20 años… Si son “diablos”. “Diablos-diablos”. La mayoría están por robo con intimidación, asaltos a bencineras, con armas… pero en ese lugar se han portado súper bien. Ya tenemos tres niños trabajando en la Corporación, podríamos decir recuperados, reinserción social. De los 3 años que llevo no hay ninguno que esté preso, después que haya pasado por la escuela. Ellos tienen confianza conmigo. Hay uno al que le están pidiendo 10 años de prisión. Yo le dije: ‘Ojalá te vaya bien pero tú estay claro que le hiciste daño a mucha gente’. ‘No, me dijo, si en eso estoy claro’. Cuando ellos asumen su responsabilidad, es bueno. Cuando ellos asumen que hicieron daño, van por otro camino. Ese niño está estudiando ahora gastronomía, quiere salir adelante. Él vive con la pura mamá. Si tu te fijai en el entorno que viven… ¡Olvídate! Si están vivos es gracias a dios, es una cosa difícil.
Yo les celebro cumpleaños, le hago una fiesta donde ha ido Caszely, Vasconcelos, Gustavo Benítez. Trato de mostrarles otra cosa, que vean que hay otra cosa.

Jugaste toda una década en Colo-Colo. Ganaste 5 títulos nacionales, 5 campeonatos de aperturas…
Es bonito porque todo sueño de niño es llegar a ser jugador de fútbol. Yo veía un comercial de la televisión, de Batistuta creo, que decía que de niño su sueño era jugar y más encima te pagaban. Extraordinario, ¡Si tú empezai a jugar a la pelota en la calle! Que después te digan: ‘Te vamos a pagar’, extraordinario. Eso es lo más bonito. Pero en mí, no sé si pasará con los demás jugadores, yo no vivo del recuerdo. Lo mío fue un sueño bonito, estupendo, pasé por Colo-Colo, campeón, conocí harto… Listo. Pasó el tiempo, terminó ¡Terminó! No vivo pensando en lo que pasó. Si alguien me consulta algo, voy a conversar, pero si no, paso de largo. Pero lo mío fue un sueño bonito, lindo, precioso, eso fue Colo-Colo para mí. Logré, que uno lo ve difícil de lograr, llegar. Es una vida hasta cuando terminé de jugar. De ahí te parte otra vida, tienes que salir a otras cosas totalmente distintas a lo que hacías.

Tú fuiste el primer jugador de origen mapuche, con renombre, que jugó en Chile. Luego te siguió Marcelo Salas, Canío, Beausejour ¿Qué significó eso para ti?
Importante para mí y para todos los demás niños que no han llegado a ser jugadores de fútbol pero sí profesionales en otras áreas. Le levantas un poco la autoestima y el ego. Podemos llegar, podemos hacer lo mismo que hacen los demás. Normalmente en el colegio te hacen diferencia, te discriminan por el apellido. Después me fui dando cuenta que hay un poeta (Elicura Chihuailaf), que se dan a conocer. Le ha pasado a mis hijos. ¿Neculñir? ‘Ah, el que jugó en Colo-Colo’, les dicen. Es distinto, para ellos fue distinta su niñez con la mía. El pueblo mapuche puede estar en cualquier lugar. Si se lo propone puede lograrlo.

Naciste en Cerro Navia…
Sí, toda mi vida en Cerro Navia. Mi papá se vino a los 15 años desde el interior de Carahue, después no volvió más. Nosotros íbamos cuando chicos.

Cuando ves los conflictos con el pueblo mapuche ¿Qué postura tomas?
Igual te tira algo porque injusticia hay. Si no están peleando porque quieren pelear, los mapuches no te pelean porque le dijiste: ‘Soy feo’. ¡No! Es por sus tierras, por sus creencias, por todo eso. Tampoco me he interiorizado mucho pero yo me acuerdo cuando estaban los mineros encerrados había una huelga de mapuches que también estaban al borde de la muerte. Yo lo dije en una entrevista en ese tiempo: Todos preocupados de los mineros pero estos también estaban complicados, luchando por algo. Muriendo. Pero no le hacían nada ¿Por qué? Porque son mapuches. Era contradictorio. Por no sentarse a conversar, no darle la razón en ciertas cosas…

Eres de participar en manifestaciones, por ejemplo
Si pudiera a lo mejor, pero no sé. De repente hay gente que va que no es mapuche y después ¿A quién le echan la culpa? A los mapuches. Conversar y hablar sí. Es lo mismo con estos niños que te decía: de repente resaltar lo bueno que hacen, se pueden salvar. Los mapuches si pueden rescatar lo bueno, también se puede lograr que otras personas los entiendan, porque hay gente que te va a discriminar y no te conocen.

Para ti, ¿Cuál fue tu mejor campaña en Colo-Colo?
Si tengo que elegir un año: el 81. Fue un buen año. Jugamos esos partidos en la televisión con el Cosmos recuerdo, por el contrato con TVN de jugar 10 partidos al año. Ese año fue bueno, bonito para mí, los duelos con Cobreloa…

¿Qué puntero te costó más marcar por tu zona?
Todos dicen el chico (Héctor) Hoffens, pero había otros buenos como Oscar Roberto Muñoz de Ñublense y que pasó a Cobreloa. El Jurel Herrera de Naval, Rubén Espinoza, que jugaba de puntero derecho, después jugó de lateral. (Juvenal) Olmos, que también jugó de puntero derecho. El Pollo Neumann de Unión Española. Antes los equipos tenían varios jugadores consagrados. Cada equipo tenía 6 ó 7 jugadores que de repente eran seleccionados. Pero la lucha se nota más con el chico Hoffens, eran clásicos a estadio lleno ¿Quién ganaba más? Yo. Nosotros salíamos campeones y ellos se fueron al descenso.

Te fuiste de Colo-Colo por Arturo Salah
Tuve una discusión con Salah el 89 y yo sabía que tenía que salir el próximo año. Llegó marzo del 90 y me fui a Antofagasta, donde estuve dos años, después dos años en Arica. Ahí terminé de jugar. La final de la Libertadores la vi por la tele.

¿Pensabas que podías estar ahí?
Sí, si estaban todos mis compañeros que habíamos estado dos años antes ahí. Fue una cosa de no llevarme con el técnico. Podría haber tenido un poco más de tolerancia, haber aguantado un poco más. Salah estuvo dos meses después y se fue a la selección. Podría haberme quedado. Con Mirko Jozic no tenía problemas cuando estuvo en cadetes. Pero si uno fuera adivino estaría trabajando en el centro ganando plata. Hay momentos en que uno tiene que decidir si te vas y tomas una decisión. Los entrenadores más que saber de táctica tienen que saber llegar al jugador, sacarle lo mejor al jugador. Si tú le crees al técnico a ojos cerrados, todas las cosas van a andar bien. Si el técnico no es así, no va a resultar el equipo.

¿Cuáles eran los laterales izquierdos que te gustaban? ¿Y alguno que mires ahora?
El chino (Antonio) Arias, lo encontraba extraordinario, y el otro que era buenísimo era Enzo Escobar, fue en el tiempo en que estaba terminando, pero era extraordinario. Ahora son laterales volantes o centrales que los tiran a la orilla. Pero hay algunos. Veo hartos partidos, de repente (Eugenio) Mena de la U, ese me gusta. Es bueno saliendo, pero marcando no es tan bueno. No tiene lo mismo de uno, yo era bueno para marcar y salía de repente. Estudiaba a los punteros antes. Los veía jugar, miraba los preliminares en las jornadas dobles. Sabía para donde iba a girar si era derecho o izquierdo. Me tocó debutar con (Juan Carlos) Letelier, era rapidísimo. El Pato Yáñez: si le das la orilla te saca diez metros, pero si lo tiras para el medio se va a complicar.

Haz una oncena ideal para ti en Colo-Colo
Mario Osbén. Estaba Roberto Rojas pero para mí entre los dos, Mario Osbén. Mario Galindo de lateral derecho. El flaco (Lizardo) Garrido con Oscar Rojas los centrales ¿Digo lateral izquierdo? De 6 el Chino (Alejandro) Hisis con (Jaime) Pizarro, esos dos ahí. Carlos Rivas con Vasco a la salida. Caszely y el Pájaro Rubio arriba. ¿DT? Me inclinaría por Pedro Morales. Era de los que se la jugaba por los jugadores avezados, pero jugó con Garrido, (Luis) Hormazábal y conmigo, se la jugó. Yo llegué y tenía en la banca a Daniel Díaz y el Lito Rodríguez, ¡O sea!…

¿Cuándo llegaste a cadetes?
El año 74. Entrenábamos en el Monumental en canchas de tierra, había un canal por acá. Hernán Herrera, el “Hache-hache” me trajo, desde Barrabases. Me fui a probar a la U y no quedé, me probé en Barrabases de Quinta Normal y quedé. De ahí me trajo Hernán Herrera a Colo-Colo.

¿Cómo era el Necu?
Yo no me entregaba nunca. Yo tenía la responsabilidad de llegar arriba pero llegar atrás también. Primero defensa, después delantero. Ojalá al puntero lo saquen, lo cambien para el otro lado, decía. Esa era mi misión.

Y la selección…
Estaba (Vladimir) Bigorra, Enzo Escobar, (Héctor) Puebla. Cero posibilidad. Estuve en la juvenil, en la de Paysandú, la que salieron todos detenidos pero yo era de los que estaban en la edad (risas)

Todos sabían lo de los pasaportes arreglados, ¿no?
Todos sabían. En ese tiempo (Eduardo) Gordon, que era de la ANFP y del Gobierno, cuando salió lo mandaron de embajador para no sé dónde. Yo iba en la lista de los 25 pero no viajé. Si devolvían a alguien tenía que ir. Ese fue Pedro García: Quiero un equipo avezado, con experiencia, dijo. Lo había hecho Paraguay, Argentina, todos hacían (lo de arreglos de los pasaportes)…
Un día me encontré en el estadio con el Arica (Osvaldo) Hurtado y me dijo: ‘No te presentís solo’. Después me llamaron a hacer una declaración y me preguntaron ¿Tenís pasaporte? Y ahí quedé, como en las teleseries. ‘Sí tengo’, dije ¿Dónde lo sacaron? ‘En el gabinete central’, respondí. ‘¿Sabís qué?’, me dijeron, ‘voy a ir a preguntar adentro a ver qué pasa’. Después volvieron y me dijeron: ‘Yo te voy a hacer la declaración. Firma nomás y te vay’. Ya habían pasado ocho meses. Si volvían de nuevo iban a meter presos a gente del gabinete central, de quizás donde. Ahí quedó nomás.

Cuéntame de los chuteadores blancos
Yo tenía una empresa New Leader, que ya no existe. A la mayoría le hacían zapatos Soccer. Un día le digo al compadre de New Leader: ‘¿Por qué no me hacís unos zapatos blancos?’ ¡Si todos están iguales con zapatos negros! Así, de la nada. Cuando jugaba yo también iba con dos pares de medias Adidas, así me quedaban seis rayas. Siempre distinto ¿Por qué? Por huevón nomás (risas). Ahora me doy cuenta ¿Por qué me llevo bien con estos cabros chicos (de la Corporación de Desarrollo Social)? Porque era rebelde, iba contra las reglas. Ahí me di cuenta por qué llegué a la escuela de fútbol. Si a mí no me gustaba. Entre manejar un taxi y la escuela prefería el taxi (trabajó en eso hace algunos años). Pero tener a estos cabros chicos, verlos reír… esa alegría es impagable. Por algo llegué a ese lugar.
Después ocupé zapatos rojos. Entrené un día con los zapatos blancos y Salah me retó. ‘¡Cómo usai esos zapatos, no vay a jugar con esos zapatos!’, me dijo. Y un día jugamos con la Católica en Santa Laura, me los puse al último. ‘Si me saca, chao’, dije. ‘Me da lo mismo, si voy a estar adentro’. Y me sacó del equipo. Y después vuelvo a jugar y me pongo unos zapatos rojos… (risas)

¡Pero si Salah se caracteriza por ser estricto en esas cosas!
Si está bien, pero no con todos era igual. Si de repente venía uno de más arriba, más figura, le iba a perdonar. ¿Por qué tenía que ser con los otros distintos? ¡Si nunca me gustaron las desigualdades compadre!, que uno se cargue pa´ allá porque este es rubio. No. Siempre voy contra eso. Después me encontré en los 90 con Peter Dragicevic y le dije: ‘¿Vio?, ¿Cómo todos ahora juegan con zapatos de colores?’. ‘Es que tú erai adelantado en el tiempo’, me dijo. Siempre me gustó hacer algo distinto. Busco la igualdad. Tenemos que ser iguales todos, independiente de si seai de un color o de otro, da lo mismo. Que seamos todos iguales, todos parejos. Que no haya diferencia, en todo orden de cosas. Que parta de tu familia. Al hijo mateo, aplicado le ponís más presión que al otro. No está bien. Parte de ahí la cosa. Siempre con lo de las injusticias, no me gusta. Si puedo en ciertas cosas no ser injusto, lo trato de hacer. En algunas partes no te pescan, en otras sí. De repente es mejor ir haciendo olitas.