alturaarrow_down-red arrow_side badge-facebookbadge-instagrambadge-twitterclosedebutemail facebook gallery-nextgallery-prevgallerygoogle instagram lightbox-nextlightbox-prevlive-atajada live-cambio live-gol live-jugada-peligrosa live-offlive-player-in live-player-out live-red-cardlive-silvato live-tarjeta-amarillalive-tarjeta-roja live-timerlive-yellow-cardnacimientonacionalidadnextopenpagination_downpesopinterest prevquotesearchslide-nextslide-prevtimeline-left timeline-right twitter videoswhistle worldyoutube
La columna del Capitán: Valorando lo que tenemos
La columna del Capitán

¡Hola a todos!

Estamos contentos y agradecidos por todo el apoyo que nos están brindando, seguimos en un buen pie en este campeonato, estamos punteros e invictos en lo que va de torneo y seguimos luchando todos juntos por esa ansiada estrella 30.

Pero hoy no hablaremos de eso. Hoy quiero contarles de una experiencia que quizás le sirva a muchos jóvenes jugadores que están en un momento como el que viví hace años.

Comenzaba el torneo 2001 y a mí me dan la posibilidad de elegir entre seguir en Colo-Colo, pero con poca continuidad, ya que el técnico de ese entonces no me iba a ocupar mucho. La otra opción era ir a préstamo a algún equipo y jugar.

Es una decisión complicada, más a los 19 ó 20 años, cuando tu mente está puesta en el club que quieres. Fue difícil, pero apoyado por mis pares, partí a Deportes Puerto Montt.

Columna de Luis MenaAl llegar a la ciudad sureña me encontré con una realidad completamente distinta a lo que acá se tenía. Primero porque era un clima muy hostil, con lluvia y frío. Segundo, porque el club tenía una infraestructura muy precaria. La cancha de pasto solo la prestaban una vez a la semana y entrenábamos casi todo el año en canchas de tierra y conchilla molida. Tercero, el equipamiento era solo polera, short y unas medias antiguas. Fue muy difícil al principio lidiar con esa realidad, pero si uno quiere puede hacer que eso se trasforme en un cimiento sólido para el resto de tu carrera.

Yo soy un eterno agradecido de la gente del sur que me dio la posibilidad de abrirme las puertas de su club y poder realizarme y madurar tanto como deportista como persona. Encontré personas y compañeros espectaculares que nacieron, crecieron y se formaron como jugadores en esas canchas y en esas condiciones. Algunos juegan hasta hoy y han tenido una carrera muy buena, como es el caso de Víctor Oyarzún (hoy en Deportes Antofagasta) o Leandro Delgado (en Deportes Iquique).

Hoy pienso que partir a préstamo fue una decisión acertada y que me sirvió para darme cuenta de lo valioso que es crecer y desarrollarme en una institución como Colo-Colo.

Esta historia, resumida porque tiene muchos más condimentos, la cuento porque al volver a mi querido club el año 2002, atesoré toda la experiencia ganada ahí y supe que la oportunidad que el fútbol me presentaba no la podía desperdiciar por nada del mundo. Porque uno realmente valora las cosas cuando no las tiene, y por tal motivo cuando han venido compañeros más chicos a pedirme consejo cuando se han visto en ese proceso, lo que más les digo es que valoren lo que tienen ahora, en un club tan grande como Colo-Colo. Acá tienen todo para triunfar, porque nuestra institución aparte de tener una infraestructura de primer nivel, tiene un staff de personas con grandes cualidades para formar jugadores de categoría.

Me alegro que estén en ese momento muchos de los jóvenes que tenemos en este plantel 2014, que valoran lo que tienen y dónde están. Espero que sigan apareciendo día a día más promesas futbolísticas que engrandezcan cada vez más el semillero que tiene este gran club social y deportivo Colo-Colo.

Un gran abrazo a nuestros hinchas, socios y simpatizantes. Nos leemos en unos días más, espero y deseo que con la misma alegría que estamos en estos momentos.

Lee acá otras “Columnas del capitán”