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Kevin Orrián, colocolino de piel
Kevin Orrián abrocha sus zapatos

“Soy de Copiapó, de Estación Paipote”. Es Kevin Orrián que aceptó la entrevista siempre y cuando pudiera mencionar el lugar del que viene. La condición no es meramente anecdótica, sino que refleja con claridad y precisión el carácter humilde y agradecido del delantero de la Sub 17. Sabe que si está en Colo-Colo y si llega al fútbol profesional será, en gran medida, gracias a lo que le entregó su barrio, allá en el norte de Chile.

“Partí en el Audax Italiano de Estación Paipote. En realidad es un equipo que hizo Jordán, nuestro entrenador de allá, él le puso ese nombre. Antes de eso siempre jugaba en el barrio y después con mis primos. Mi tío me llevó al Audax porque él jugaba ahí, a los siete años. Empecé a resaltar, jugaba de 10 y hacía muchos goles. Ahí me agarró la Academia Hernán Guzmán”.

¿Qué es la Academia Hernán Guzmán?
Ellos buscan jugadores en la región para traerlos a Santiago. Entrenábamos en la Fundición o en el ANFA. Ahí el nivel era mejor porque seleccionaban a los mejores de la región. Con la academia viajamos a Brasil con Jorge Lagües y el Ángelo Seura que son de Vallenar.

¿En esa época ya eras de Colo-Colo?
Sí, es que mi abuela siempre fue del Colo y ella me inculcó ser colocolino.

¿En qué momento se abrió la posibilidad de venir al club?
Se abrió después de ir a Brasil. Llegamos a Chile y el profe nos trajó a mí y al Ángelo (Seura). Yo quedé en esa ocasión, pero después me fui. No tenía ganas de quedarme, tenía 10 años, era muy chico. Vivía en una pensión con Manuel Bravo y Álvaro Salazar.

¿Cómo es vivir en una pensión tan lejos de tu familia a esa edad?
Soy muy de piel, de hecho para andar bien tengo que tener un trato de piel. Por eso es difícil, cuando las cosas no andan bien necesitas a tus padres que te apoyen. En ese tiempo tenías a los profes o a la psicóloga, pero no es lo mismo. Igual ellos siempre fueron preocupados, viajaban tres veces al mes, a veces cuatro y eso siempre ha sido muy importante.

¿A qué edad volviste a probarte a Colo-Colo?
A los doce. Y ahí me quedé hasta ahora. En el norte ya me estaba juntando con amigos mayores, malas juntas. Cuando uno es chico siempre quiere hacer lo que hacen los más grandes. Conocí el alcohol… Uno aprende después de eso, fue una lección de vida.

¿Cuando volviste ya existía la Casa Alba?
Sí, ya estaba. Me dejaron al tiro quedarme ahí. En ese tiempo vivían Bryan Rabello, Yashir Pinto, Cristián Magaña, Nelson Cereceda.

Y ahora, ¿con quienes compartes habitación?
Con Jorge Lagües e Isac Barrera. Tenemos una buena relación, somos de la misma serie y con el Tuto llevamos mucho tiempo juntos. Éramos los más chicos cuando llegamos a la Casa Alba. Isac se unió, lo acogimos bien, se ríe mucho y eso es importante para el equipo.

¿Qué significa la Casa Alba para ti?
La Casa Alba es buena porque tienes el apoyo de la tía Enriqueta. Pero además se preocupan del aseo, la comida, el orden y a ellas uno les va agarrando mucho cariño. A las tías más antiguas les tengo mucho cariño. Para nosotros es nuestra segunda casa.

Con Matías de referente

Kevin Orrián quiere ser tricampeón con la Sub 17

Pasemos al fútbol, llevas cinco años en el equipo ¿Cómo ha cambiado desde entonces tu forma de jugar?
Acá te enseñan a jugar. Cuando uno llega del barrio mete bicicletas y cosas. Acé tienes que jugar más simple, tocar, pasar, paredes y jugar en tu posición. No como en el barrio que uno juega por todos lados. Jugué de 10 hasta la sub 15, después pase de nueve y ahora de puntero.

¿Cómo te sientes jugando de puntero?
Me costó mucho. De nueve ya sentía la libertad del puesto, cómo moverme, a veces engancharme. De puntero tienes que ser más encarador y mantenerte en la posición.

¿Sientes que has crecido como jugador?
Sí, el profe Riffo siempre me habla y me dice que un buen jugador debe saber hacerlo en distintas posiciones. Un entrenador te puede poner en una y tienes que estar preparado para hacerlo.

¿A quién tienes como referente en el fútbol?
Siempre me ha gustado Matías Fernández, él es un jugador de piel. Tiene condiciones, es tranquilo.

¿Cómo lo ves ahora que en la Selección por primera vez no desempeña un rol protagónico?
Creo que con Sampaoli tiene un trato diferente. Si Sampaoli le diera más confianza, él respondería a eso. Con Borghi siempre tuvo la confianza y él siempre fue el mejor. Es un ejemplo a seguir, yo en el barrio me creía Matías.

¿Y en el actual plantel hay alguien que te llame la atención?
Me gusta Emilio. Se mueve por todos lados, juega con las dos piernas. Le falta todavía agarrar un poco de ritmo porque uno siempre debe tratar de ponerse el equipo al hombro.

¿Cómo ha sido para ti bajar a entrenar con el Primer Equipo?
Me he sentido bien, los profes dan mucha confianza, los jugadores son buena onda, si te equivocas te apoyan. Todo eso te sirve para ir madurando. Aparte que ahí se trabaja a otra intensidad y otro toque.

¿Ves muy lejos el nivel de Sub 17 y Filial respecto al Primer Equipo?
Creo que ellos están más maduros, nosotros estamos empezando ese proceso. Nos estamos preparando para cuando nos toque subir poder jugar más fuerte y más rápido.

¿Te imaginas saliendo de Colo-Colo, jugando en otro equipo?
Creo que todos los que estamos en Colo-Colo nos gustaría jugar en la Filial y luego pasar directo al Primer Equipo. Pero si no se da hay que buscar otros rumbos, salir a prepararse para después volver. No todos los jugadores de una serie llegan al Primer Equipo. Son pocos, dos o tres máximo. Los otros tienen que salir a prepararse para volver.

Ese es el caso de Esteban Pavez
Ahí se ve una dedicación de él porque sale a préstamo, pero él sale a prepararse. En segunda división ya tienes otro roce, es más fuerte. Él siempre tuvo la actitud y la intensidad, era cosa que mejorara su técnica.

¿Qué es más importante para ustedes el talento o la perseverancia y el sacrificio?
A nosotros el profe siempre nos dice que no siempre va a llegar el más talentoso. Va a llegar el que tenga más hambre de triunfo, actitud y perseverancia. No todos los que tienen talento llegan arriba porque se dejan estar y no trabajan porque tienen el talento. Por eso a los jugadores talentosos los profes tratan de inculcarle eso de meter, correr todas las pelotas y eso te hace ser el mejor en la cancha.

¿Qué virtudes ves en los Pavez, Baeza y el propio Delgado que a ti te gustaría imitar?
Juan es de encarar, meter bicicleta, gambeta. Baeza es ordenado y maneja los dos perfiles, mete muy buenos balones y ordena bien. Esteban Pavez es un jugador que recorre toda la cancha y eso te ayuda porque siempre tiene que haber un jugador que tire el equipo para arriba, a presionar. Y Lucho Pavez es un jugadorazo, juega muy bien y tiene una técnica impresionante. El profe lo conocía muy bien, él supo aprovechar la oportunidad.

Gol de Kevin Orrián

¿Qué crees que te falta a ti para dar el salto en un par de años?
Creo que me falta mantener la actitud. Cuando no me salen las cosas me desespero y eso me hace bajar el rendimiento. Los profes me dicen que tengo partidos muy altos y otros regulares. Y tengo que jugar siempre a un nivel muy alto, tengo que destacar siempre. Es algo más psicológico que deportivo.

¿Cómo evalúas este campeonato para ustedes?
Muy bueno porque nos van sacando jugadores (Otras categorías y la Selección) pero siempre mantenemos el nivel. Estamos en la punta, ahora vamos a buscar el tricampeonato y el profe siempre nos destaca por la actitud que tenemos, trabajamos con intensidad, el profe Hugo es muy buen profesor, te hace jugar con presión, te exige y eso nos ayuda a madurar y estar mejor preparados.

¿Cómo está el nivel de los rivales?
Creo que nosotros con equipo completo le ganamos a todos. Cuando estábamos con Tito les ganamos a todos y con Claudio también.

¿Qué te gustaría que pasara en los próximos cinco años?
Que se me de la oportunidad de jugar en el Primer Equipo y de ahí ir sumando confianza y uno siempre aspira a jugar en el extranjero. A mí me gustaría jugar en el Chelsea.

¿Quieres decirle algo a la gente de Copiapó?
Sí, un saludo a todos ellos, especialmente a los de Estación Paipote que están siempre en las buenas y en las malas conmigo.