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Justo Villar: “Vine por la historia y por lo grande que es Colo-Colo”
Justo Villar y Marcelo Ramírez

Mundialista en tres oportunidades, campeón con Libertad, campeón con Newells, un paso por España, campeón con Nacional, mejor arquero de la Copa América, cuartofinalista en Sudáfrica, hincha de Guaraní, oriundo de Cerrito, hombre de pueblo, católico practicante, el de la tapada a Vidal al minuto en el último encuentro clasificatorio, le dicen Wilmar, apasionado por su Selección, el sucesor de Chilavert, capitán de los albirrojos, monaguillo, mejor jugador paraguayo de 2004, admirador de Almeida y Fernández, el del partido increíble contra Brasil en la Copa América. Es Justo Villar, el número uno.

Dice el paraguayo que la reacción de los hinchas en Twitter fue el último empujón que necesitaba para tomar el vuelo a Santiago. Su línea de tiempo en esa red social se llenó de mensajes de bienvenida aun cuando todavía no firmaba “Eso te habla de lo grande que es el club”, explica el flamante refuerzo del Cacique a pocas horas de partir a Mantagua, rumbo a la pretemporada.

¿Cómo se gestó tu llegada a Colo-Colo?
El interés del club se dio cuando estaba en la Selección, en el último partido con Chile. Ahí me avisaron que había un interés y que me iban a llamar. Me mandó un par de mensajes Gustavo Benítez que me decía que quería contar conmigo y cómo lo sentía. Yo desde un primer momento le dije que interés tenía, que me gustaba la idea y que si se podía dar estaría contento. Luego se paró un poco por el tema de eliminatorias, yo definía el campeonato con Nacional la semana siguiente. Le pedí a mi representante que parará un poco, que no me dijera nada, que viera él. Así se fueron dando las cosas hasta esta semana para poder cerrar.

Vienes de ser campeón con Nacional y además tienes una carrera muy exitosa con pasos por Argentina y España ¿Qué tiene Colo-Colo que te sedujo para viajar?
La historia que tiene el club, lo grande que es. Uno lo nota, estando afuera sabe que Colo-Colo es un club grande. Sabe que viene a un club que últimamente no ha tenido buenos años, que va a tener un desafío importante tratando de ganar algo. Eso lo siento como un desafío, venir en este momento y tratar de ayudar a ganar algo en este semestre o año.

¿Se habla de Colo-Colo en Paraguay?
Sí, se escucha, porque casi siempre hay jugadores paraguayos en Colo-Colo y ahora mismo está el entrenador. Históricamente tuvo paraguayos, entonces siempre hay una repercusión, aparte de lo que significa Colo-Colo a nivel sudamericano por las noticias que da. Las cosas buenas o las no tan buenas siempre repercuten.

¿Hablaste con algún compatriota que haya estado acá?
Con “Mingo” Salcedo tuve la oportunidad de charlar en el inicio de la temporada. Nos juntamos en una comida y estuvimos hablando de cómo le había ido acá y me dijo que estuvo muy a gusto. Decía que se extrañaba estar aquí.

¿Cómo ves la lucha por el puesto con Eduardo Lobos?
Dura, va a ser dura, va a ser difícil para ambos. Pero va a ser bueno porque va a repercutir en beneficio del equipo. Le va a permitir al entrenador ver quién está mejor y quién tiene mejores posibilidades de jugar.

Después de Lobos viene Álvaro Salazar, que está con la Sub 20, y también Pablo Soto que habitualmente entrena con el Primer Equipo. Con tu experiencia ¿eres de acercarte a los más jóvenes? ¿De guiarlos?
La verdad cuando coincidí en los clubes con gente joven y gente grande generé un vínculo que quedó marcado para siempre. Estuve en Newells y tengo muy buenos recuerdos del “Ánguila” Gutiérrez, con Nahuel Guzmán que ahora es campeón, él era chico, era de inferiores. Quizás no me permito muchas veces dar una opinión a menos que me la pidan, porque me parece un poco chocante a no ser que vea que es demasiado obvio lo que está haciendo o dejando de hacer. Lo trato de llevar a un nivel más íntimo, a una relación de amistad y mostrar el ejemplo de lo que creo que está bien.

Te hemos visto jugando por Paraguay contra Chile a gran nivel. Pero ¿en qué momento de tu carrera estás?
Estoy en un momento en que retomé el hilo a jugar partidos, a estar bien físicamente, a estar bien de la cabeza. Después de la Copa América (Donde fue elegido el mejor arquero del torneo) tuve una lesión que me llevó a cirugía. No me había pasado nunca, así que me costó un poco sobrellevarla. Estaba en Estudiantes en ese momento, llegó Andújar y me costó un poco retomar. Después en Nacional tenían el cupo lleno, pero igual me dieron la oportunidad, la confianza el entrenador. Hicimos la campaña que hicimos, nos ayudamos entre todos a salir campeones. Eso aparte de hacerte sentir bien como jugador por ser campeón, pudiste conseguir algo histórico con un club modesto que no es muy popular.

¿Tu paso por Paraguay fue una forma de retomar tu mejor nivel, entonces?
Sí, es como volver a las raíces. Tocar un poco la base, volver a sentirte en tu país, encontrar a viejos amigos, salir con gente que conocía de pequeño, volver a sentirse en casa. Me sirvió muchísimo eso. Hacer el campeonato que hicimos me valoró mucho a nivel internacional como jugador y personalmente por la confianza que tengo ahora.

¿Cuál es la diferencia de esa primera vez que saliste de Paraguay a ésta que te encuentra con mucho más recorrido?
Esa era ‘la’ posibilidad que tenía de salir, hoy aparte de ser una posibilidad es una opción que a mí me gusta. Era la tercera vez que había un intento y siempre lo vi como algo positivo y que en algún momento podía darse. No pensé que se iba a dar tan rápido después de volver a Paraguay. Pero es la oportunidad y el desafío que quizás estaba esperando.

Con tu llegada ya suman tres arqueros de Selección en los últimos años, esto a pesar de que el equipo no ha sacado buenos resultados. Está Juan Guillermo Castillo, Renny Vega y ahora tú.
Sí, es que es un club grande. Por eso atrae venir a jugar acá, a los arqueros de selección también les atrae, los proyectos de los clubes grandes son buenos, si se hacen o no se hacen realidad eso es otra cosa. Los proyectos en un club grande uno siempre piensa que van a salir adelante. Por ahí en el camino te puedes desviar, pero cuando uno llega lo hace con mucha ilusión. Y eso me pasa a mí, estoy con mucha ilusión de hacer un muy buen papel y de ayudar al equipo a ganar cosas.

¿Te sientes líder?
No me siento, por los años que llevo en el fútbol transmito eso. Pero no soy de imponer, ni llevarme por delante, porque creo que debería ser todo natural.

Chilavert, Iglesia y Wilmar

Villar en la práctica

En el seleccionado paraguayo hay una era Chilavert y luego llegas tú…
No, es que la era Chilavert además de él estaban Gamarra, Ayala, Cardozo. Una camada importante de jugadores. Sin duda que Chilavert sobresalía. Pero en este caso el grupo es mucho más grande, más fuerte, donde sobresalimos casi todos. Yo no soy el principal, hay otros jugadores que lucen mucho más que yo en la Selección. Lo que sí, ayudamos todos a que mantenga la vigencia.

Pero lo decía sobre todo en el arco, porque después de Chilavert hay un cambio notable por tu personalidad ¿Generó alguna resistencia en Paraguay?
No, porque yo sabía que ocupaba un lugar difícil de igualar. Chilavert logró cosas afuera, fue campeón del mundo con Vélez, fue mejor arquero FIFA un par de años. Pero mi meta no pasaba por igualarlo en personalidad, si no que ayudar a la Selección. Mi personalidad es totalmente diferente a la de él, pero igualmente creo haber aportado a este nuevo ciclo.

¿Te acuerdas de tu debut?
Jugué en el 96 en cancha de Libertad con Sol de América. Jugaba con 19 años. Se dio de manera casi casual. El primer arquero se había enfermado, estaba el segundo y el tercero. Yo estaba jugando en la reserva. El entrenador que estaba no tenía al primero, puso al segundo y no le gustó, puso al tercero y no le gustó. Me vio jugando a mi en la juvenil y me subió. Me hizo jugar un par de partidos amistosos a semanas de comenzar y él me hizo debutar. Se dio de manera rápida y casual. No pensé que iba a llegar tan rápido ahí teniendo a tres arqueros antes.

¿Es cierto que jugabas de nueve?
Jugaba de nueve y también de central. Me iba bien de nueve, pero siempre mi visión y vocación fue el arco. Fui goleador en los torneos infantiles de mi pueblo, pero el arco siempre me tiró mucho más. Veía que mi padre era también arquero y siempre me atrajo más mirar a los arqueros que a los delanteros.

¿Pero cuando te probaste lo hiciste de arquero o delantero?
No, fui directo de arquero. Es que ya empezaba a jugar en mi pueblo torneos amateur y lo hacía de arquero. Me iba bien. Cuando me preparé para ir a probarme a Asunción a algún equipo, me preparé como arquero.

¿Cómo es esa historia de que pudiste ser sacerdote?
(Risas) Es que yo fui monaguillo durante siete años. De los siete a los catorce. Cuando llegó el momento de ir a Asunción a estudiar a terminar el colegio, estaba la posibilidad de ir al Seminario o practicar el fútbol dentro de esas ocupaciones. Fui un par de veces al Seminario, pero el fútbol me fue sacando tiempo y me terminé quedando al lado del fútbol.

Pero lo pensaste de verdad
Sí, me gustaba mucho. Es más, hacía misiones con los seminaristas. Iba por los pueblos a misionar con ellos. Me encantaba.

Habrías sido el padre Justo
(Risas) Ahora soy padre, pero padre de familia.

¿Sigues siendo católico?
Sí, sí. Sigo siendo católico, es más ahora que estuve en Nacional teníamos un grupo de compañeros que se juntaban y charlaban sobre dios. Como que me fui acercando de nuevo y sé que todo lo que pasa es gracias a la oportunidad que nos da él.

Gustavo Benítez y Arturo Salah también son muy católicos.
Sin duda que cuando nos pone a hacer cosas es por algo y yo sé que va a ser por algo lindo. Estoy confiado en que va a ser así.

No eres de Asunción ¿Cómo se vive el fútbol en tu pueblo? ¿Me imagino que debe ser especial tener a Justo Villar en la Selección?
La verdad es que cuando yo iba desde Asunción, hace diez años, para ellos era normal. Me veían siempre igual, a mí me llaman Wilmar ahí, porque mi papá se llama Justo, él es el Justo del pueblo y yo soy el hijo Wilmar. Ahora cuando voy hay otra generación de chicos que me ven de otra manera porque no convivieron conmigo. Ya me ven como Justo Villar en Asunción, en la Selección, en los clubes. Así que ya es otra la visión que tienen los más chicos.

Para esos niños tú eres un ídolo, cuando tú eras niño ¿Tenías ídolos?
Tenía, en esa época estaba en Olimpia (Ever) Almeida, era uno de los referentes. El “Gato” Fernández en Cerro Porteño, uno de los clubes más grandes de Paraguay y uno siempre lo miraba diferente. Ya después cuando empece a crecer estaba Chilavert, pero a él lo conocí, entrené con él, fuimos a un mundial juntos, así que fue otra forma de mirarlo.

¿De qué equipo eras hincha?
De chico era de Guaraní. Luego cuando me metí en el profesionalismo aprendí a ser más profesional en los clubes. Después fui a Sol de América, un club muy especial porque me dio la oportunidad de debutar. Después fui a Libertad, fui campeón, el club de mi padre es Libertad y me emocionó mucho el primer campeonato que ganamos, después de mucho tiempo volvió a ganar Libertad y yo participando ahí. Él emocionado, eso me marcó mucho y tengo muy buena relación con la gente de ahí.

Dicen que el arco tiene secretos. ¿Con tu experiencia te sientes mejor arquero? ¿Los años ayudan?
Ayudan, sí. Ayudan mucho. Tampoco te puedo decir que no ayudan, porque si no tendría que volver a ser joven (risas). Ayudan porque cuando era joven por una pelota que podía atrapar fácilmente, hacías un paso más para tirarte, para lucirte y hoy esas cosas con ubicación y sentido lo vas manejando. Otra cosa cuando sos grande es hablar, comunicarte con la defensa. Eso se va con el correr de los tiempos y la experiencia que vas ganando sabes qué decir y qué no decirles.

¿El mejor partido de tu carrera fue Brasil en la Copa América?
Esa fue una gran noche, sin duda. Sin duda que hubieron partidos buenos, así como también noches difíciles y partidos difíciles. Pero eso uno lo olvida un poco más que las buenas. Esa noche fue increíble, tenía al frente a una potencia mundial y parecía que se daban todas las cosas. Pensé que no me iban a hacer ni un gol y no me hicieron ninguno esa noche, ni en penales. Pero uno sabe también que no vive de recuerdos, tiene que reverdecer todos los días su trabajo. Eso es pasado y ahora a pensar en mejorar cosas.

¿Qué mensaje le mandas a los hinchas? ¿Qué Justo Villar vamos a ver en el Monumental?
Primero que todo un Justo Villar que va a trabajar mucho, muy sacrificado. Va a alentar a sus compañeros sin duda, a los más chicos principalmente. Ayudarlos porque uno lo vivió en su tiempo y sabe lo que vale que te hable alguien más grande y creo que soy el más grande del equipo. Voy a luchar por poder jugar, la tengo difícil, sé que la tengo difícil pero lo voy a intentar porque va a redundar en favor del equipo. Espero estar en un 100% en todo para cuando entre a la cancha y poder brindar a la gente lo que yo puedo ser. Un tipo serio trabajador y honesto. Eso ligado al trabajo de todo el equipo nos llevará a lograr objetivos.

Escucha la entrevista completa aquí:

Colo-Colo TV