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Juan Delgado respira fútbol
Juan en la pradera

Controla, conduce con la derecha, amaga hacia afuera, engancha hacia adentro y define al segundo palo, pase a la red. Golazo del Cacique con la firma de Juan Delgado en la cancha Municipal de Las Condes. Lo tienen hablado desde antes, se acerca a Camilo Rodríguez y hacen una coreografía, sus compañeros los miran, ríen y celebran el 2-1. Se acerca Dani Malhue también, se miran y juntos se llevan el índice a la sien: “Estamos locos”, gritan. La escena ya es parte de los recuerdos de un campeonato en el que no pudieron pasar de semifinales, pero que sirve para dejar claro cómo siente y vive este deporte Juan Delgado.

“De eso se trata el fútbol”, dice Delgado, “¿Por quién pagas una entrada? Por jugadores como Balotelli, Lavezzi o Valdivia. Con el Dani (Malhue), siempre decimos que hay que ser un poco loco dentro de la cancha, más en la posición en la que jugamos nosotros, por eso cuando hacemos un gol celebramos así”. Así, con el dedo en la frente, que es un gesto y también una declaración de principios.

“Me gustan los jugadores diferentes, con personalidades diferentes. No me gustan los que son iguales a todos. Vidal es un buen ejemplo de eso. Cuando entro a la cancha siempre estoy pensando en el equipo, en cómo hacer para ayudar al equipo. Pero también siento que tengo que mostrar algo, hacer algo que no he hecho antes”.

“Esos jugadores son capaces de resolver partidos. Ellos piensan diferente. Acá en el club tengo compañeros que juegan muy bien y que también viven el fútbol así: Daniel Malhue, Camilo Rodríguez y hasta el año pasado al ‘Negro’ Santos” (Hoy en el Clermont Foot Auvergne).

Un entretiempo de dos años

Juan en el Clásico

En 2011, con Gallego sentado en la banca del Cacique, Juan Delgado tuvo la oportunidad de su vida. El cuerpo técnico vio sus condiciones y decidió subirlo al Primer Equipo. Entrenando con el plantel de honor, Juan se dio cuenta que podía competir de igual a igual con los jugadores estelares de ese momento y empezó a dejarlo claro en los entrenamientos.

Con regates y mucha personalidad ganó el respeto del DT que confió en él durante un partido crucial. Colo-Colo vs Universidad Católica en el Monumental. “Me llamó el profe cuando estaba calentando, Wilchez no podía seguir porque le habían pegado un pancorazo. El estadio estaba lleno, en la segunda pelota metí un centro, pivoteó Rubio y gol de Miralles”. Fue un momento único ese y por lo mismo extrañó que luego desapareciera de las nóminas del Primer Equipo.

¿Qué pasó contigo desde que debutaste hasta ahora?
Creo que debuté porque tenía las condiciones para jugar, pero estaba muy inmaduro de arriba. Estaba pensando no sólo en el fútbol, tenía otras cosas en la cabeza y eso me pasó la cuenta. No supe manejarlo bien.

¿Qué cambió ahora, Juan?
Creo que estar dos años sin jugar en el plantel, sin alternar ni nada me ha ayudado a madurar. En este momento tengo un sólo objetivo en mi mente que es jugar en el plantel. Estoy totalmente enfocado. Afuera del Monumental también está todo centrado en el fútbol: Las comidas, el descanso, todo.

Esa etapa de dos años ¿te generó el deseo de irte del club?
Hubo momentos en que estuve desmotivado, con ganas de partir. Pero me di cuenta que todo estaba en mí, que había que seguir adelante, que los errores que cometí fueron sólo culpa mía. Ahora estoy con la mente fija en ganarme un puesto en el fútbol profesional. Al final esa etapa me terminó ayudando mucho. Ahora mi vida gira en torno a mis metas.

¿Mereces la oportunidad de jugar?
Creo que estoy haciendo las cosas bien. Pero no sé si merezco una oportunidad. Eso hay que ganárselo.

¿Cuáles son tus fortalezas en el juego?
Siento que el mano a mano, el duelo. Si no ganamos esos duelos no hay centros, no hay jugadas de peligro y así llegan los goles. Yo como jugador me siento fuerte en los duelos y los profes me dieron la confianza para hacerlo”.

¿Cuánto te ha ayudado la Filial?
Mucho, mucho. Los partidos se juegan con gente, vas de visita a canchas difíciles. Eso te da un extra porque estás peleando con equipos que están cerca del nivel de la Primera B, Iberia por ejemplo. Eso te ayuda a madurar como jugador. Hay más roce y jugadores con más experiencia, en la juvenil hay muy buen ritmo, pero jugar en Puerto Montt o en Temuco con cuatro o cinco mil personas es otra cosa.

¿Qué has aprendido?
He madurado, me ha servido a entender que las ocasiones que tengo hay que concretarlas, porque si no lo pagas. En la Juvenil si se te va un gol no te putea el público. Esa presión de estar con gente mirando te ayuda y te genera la costumbre de no fallar. Además que estoy jugando por Colo-Colo.

Ídolos e inicios

¿Tienes un ídolo?
En el mundo mi referente es Cristiano Ronaldo, me gusta su personalidad, su forma de jugar, cómo entrena, cómo vive. Para mí es el mejor jugador del mundo. Es fuerte, alto, potente, cabecea, remata, ágil, encara. Son las cualidades de un jugador de otro planeta.

¿Qué te falta a ti para ser un jugador de elite?
Me falta mejorar la definición, hacer más goles. A veces soy un poco individualista, pero es parte de la posición. Tengo que fortalecer más mi zurda.

¿Cuándo llegaste a Colo-Colo?
Desde los cinco años que juego en las escuelas. Pero a los nueve años me trajo Lizardo Garrido que era mi vecino. Fue una etapa muy linda, jugaban conmigo Jorge Troncoso (el semestre pasado en San Antonio Unido), José Miguel Cantillana que está en San Felipe, de los demás ninguno llegó. Después se sumó Luca Pontigo. Cuando chico nunca pensé que firmaría un contrato con Colo-Colo, ahora veo que el fútbol te da mucho y uno tiene que entregarle la vida.

¿Cuánto ha cambiado la forma de entrenamiento desde que llegaste hasta ahora?
Ha cambiado mucho. La forma de trabajar de los profes y preparadores físicos es espectacular. Son profesionales, saben mucho. Estamos mejor en el aspecto físico, trabajo táctico, videos, gimnasio. Trabajamos muy fuerte porque nos están preparando para la máxima exigencia que es el Primer Equipo

¿En esa época tenías algún ídolo?
Sí. Tito Tapia, Chamagol y Quinteros. Los tres me gustaban mucho como jugaban. Los tres de área hacían goles como locos. Una vez incluso entré de mascota a la cancha con Quinteros. Estaba el estadio lleno, fue muy lindo.

¿Cómo fue después encontrarse con el Tito pero como entrenador?
Fue una alegría, porque era mi ídolo, con mi papá lo íbamos a ver al estadio. Lo mismo pasa con Riffo. Es muy bonito lo que he vivido.

Juan Delgado volvió a jugar en el equipo estelar contra Rangers en el Monumental, sólo alcanzó a estar tres minutos en cancha, tiempo más que suficiente como para emocionarlo: “Estoy feliz, contento, con ganas y mucha confianza”, avisa. Este jueves contra Santiago Morning volverá a ponerse la camiseta del Popular, la del equipo en el que quiere triunfar, el equipo que lo ha visto crecer. ¡Te queremos ver, Juan!