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Isac Barrera: Puerto Montt, pelusa y talento en la Sub 17
Isac Barrera

Jugué contra la escuela de Colo-Colo en Puerto Montt. Víctor Castro hizo un equipo de barrio con los que jugábamos en la multicancha y los conocidos. Salíamos a jugar a todos lados. Él andaba buscando que nos becaran a algunos de nosotros. A mí me becaron. Después de unos meses vinimos a Santiago a probarnos en una masiva. Ahí estaba Luis Pérez el que jugó la Libertadores. Él me probó. En ese momento llegamos un poco tarde y ya estaban jugando en la sintética. El profe Lucho me dice: ¡¿De qué jugai?! Delantero, dije yo. Ya, me dijo, ándate a jugar de lateral.

Jugué de lateral. Todos eran más grandes que yo. Yo no estaba acostumbrado, en Puerto Montt todos eran de mi porte. Me traté de mostrar lo más posible. Luego de 15 o 30 minutos el profe me sacó. Me dijo que volviera al otro día. Pasé a entrenar con los cadetes y justo estaban en pretemporada. Nos hicieron correr para probarme en resistencia todos los días. Después tuve que pedir Casa Alba, yo no tenía donde quedarme. Desde ahí ya han pasado dos años en el Colo.

El primer día con los cadetes entrené y no hice nada. La pescaba y la perdía altiro, el seis me la quitaba todo el rato. El profe me dijo que tenía que concentrarme, lo hice y jugué súper bien. El primer año, cuando llegué, antes del primer partido me lesioné. El profe me iba a poner de titular, dio la formación y después le dije que no podía jugar. Ahí creí que se me habían acabado todas las oportunidades. A la otra semana el profe me dio la oportunidad de jugar. Ganamos 6-1 e hice un gol.

Al otro año me subieron de serie. Con el Héctor Tapia estuve cuatro partidos y con el Miguel Riffo todo el campeonato. Después llegó el profe Claudio Rojas y antes de él Carlos Soto. Él me decía que tenía que tocar más la pelota. Después se dio cuenta que yo ya estaba acostumbrado y me dijo: “Encara no más. No te puedo decir nada porque ya no entendís”, jajaja.

Cuando la Sub 17 se fue Brasil me subieron a jugar a esa división. El profe Juan Soto me citó y me dio toda la confianza. Yo encontré que jugué súper bien y el profe me lo dijo. Aunque perdimos todo igual encontré que jugué bien. Después juegué la final con la 16 contra Católica, allá perdimos, pero jugué bien. Me vio el Jorge Vargas, el que jugaba de central en la Selección. Me dijo que jugaba bien y que quería ser mi representante, ahora me pasa cosas, pero yo no le he firmado nada todavía.

No siempre fui del Colo. Nunca había ido al estadio hasta que llegué acá. Jugaba todos los sábados en el barrio en cancha de tierra y piedras. Allá en Alerce, donde vivía yo, no había canchas, pura tierra no más. En esa época jugaba tres partidos: mi serie, una más grande y otra más grande todavía. Eso me debe haber sacado harta resistencia y me sirvió harto acá. Igual quería conocer un estadio, pero mis papás no estaban ni ahí con que yo jugara a la pelota. Cuando quedé acá empezaron a tomar más en cuenta que yo quisiera jugar fútbol.

Salí futbolero más por la familia de mi mamá, porque del lado de mi papá nadie juega a la pelota. De mi mamá casi todos. El Hardy (Cavero) es mi primo y es primo por parte de mi mamá. En su familia todos juegan a la pelota, su hermano, su primo, todos. A veces jugábamos juntos con el Hardy. Yo encaraba y él, que le pegaba bien a la pelota, hacía los goles.

Con el Hardy vinimos juntos a probarnos. Quedamos los dos. Ahí quedó la embarrá sí, porque nos pitiamos una cama del lugar donde nos estábamos quedando. Estábamos leseando y derepente uno saltó y pasó en banda. La señora de la casa nos retó. Ahora él está en el Primer Equipo y es bacán, lo veo y sé que yo también puedo llegar.

Para mí no fue problema venirme a Santiago. No echaba de menos a mis papás ni a nadie. Para mí era pura felicidad estar aquí jugando a la pelota. Allá casi nunca estaba en mi casa, entonces nunca fui muy apegado. Al final era casi lo mismo que estar allá. A veces te aburres acá, pero uno piensa que esto puede ser una profesión y que me puedo ganar la vida así.

Comparto con los que comparto pieza. Siempre me ha tocado con el Tuto (Lagües), con el hablo más, porque los demás se han ido. Con él somos los únicos que vamos quedando. Con Eduardo Novoa también hablaba más, pero se fue de la Casa. No me siento solo, y si me pasa eso me voy a jugar Play o a dormir. En realidad casi nunca me siento así.

Este año no empecé jugando. Estuve en la banca el primer partido y andaba enojado. En el segundo también. En el tercero jugamos con Santiago Morning en Quilín y ahí entré 40 minutos. Me puso de lateral el profe y traté de jugar bien. Pero tampoco fui titular el próximo partido. Jugamos con Palestino, entré y jugué bien. Fue así porque yo soy más directo para jugar. Me la dan y encaro. Encaré al lateral de Palestino se la di al Robert (Riveros) y nos pusimos 2-1. Después hice la jugada de tiro libre que terminó en gol. Al final igual perdimos 3-2, pero con esos minutos que me dio el profe ahora puedo jugar de titular. Creo que me puedo ganar el puesto.

Lo mejor de mí es el dribling. Si estoy seguro, encaro y me paso al jugador. A veces no estoy seguro y igual trato de pasar. Ahí siempre la pierdo y es cuando debería tocar, eso lo tengo que mejorar.

Antes me gustaba Alexis, le gustaba encarar. Era como si uno estuviera jugando en el patio de la casa. Me gustaba porque yo estoy acostumbrado a hacer eso. Ahora ya no es así y yo también tengo que jugar de otra manera. Hay que ser paciente cuando estoy jugando. Debería marcar más diagonales y debo ser más preciso en los centros. El profe me dijo que tenía que ser más trascendente en el resultado.

Conoce más a Isac “Puerto” Barrera