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Gustavo Unsalo, el silencioso hombre de confianza de Fleitas
Unsalo en la pretemporada

A Gustavo Unsalo le gusta pasar desapercibido, es un hombre callado, tímido si se quiere, introvertido. Desde su silencio y tranquilidad se ha ganado un lugar en el equipo técnico, más aún, es la mano derecha de Jorge Fleitas, su alterego en el Cacique. Unsalo reconoce y valora esas diferencias: “Somos lo opuesto. Yo soy muy introvertido. Me cuestan algunas cosas que a él no. Pero bueno, digamos que sé en qué lugar estoy, los puestos que ocupo y lo que tengo que hacer. Tengo que hacer que todo esté en orden y prolijo para que Jorge y Omar puedan hacer bien su tarea”. Unsalo es un hombre ubicado, con la cabeza clara.

La vida lo ha llevado a no estar en la primera línea en los equipos donde trabajó, pero el propio Fleitas confiesa que Unsalo es fundamental para el trabajo que él lleva adelante:”Es un trabajador. Si hay que levantarse a las 5 de la mañana para ir a clavar una estaca a la arena, lo hace, y si tiene que estar a las 12 en el gimnasio, está.
Fuimos compañeros en la Facultad, es un tipo que merece mi confianza. Es un tipo dispuesto a todo”.

Unsalo responde a la gentileza: “El tema de ser ayudante de un profe como Jorge también es importante. Hemos tenido la suerte de estar en equipos grandes, de ser campeones varias veces y es un agrado también. Fuimos campeones en Newells, con Toluca, ganamos la Copa de Campeones, jugamos la Libertadores y la Sudamericana. Después nos separamos y yo fui a Tigres de Monterrey como PF. Luego me fui al Olmedo de Ecuador con el profe Graziani. Volví a Argentina, estuve en clubes chicos y luego vine a Chile. Igual, las circunstancias de la vida te llevan a que a veces no puedas elegir y bueno, me tocó esto”, dice al borde de las lágrimas.

¿Pero ser ayudante de Fleitas es más que ser PF de un equipo chico?
Sí, seguramente sí. Igual las expectativas obviamente es en algún momento trabajar solo. Mi carrera si bien fue alternada de ayudante y número uno. La idea es poder trabajar solo.

¿Cuándo y dónde conoce a Jorge Fleitas?
Lo conocí hace aproximadamente 30 años. Jugábamos al fútbol en un club, J.J. Urquiza del ascenso. Ahí nos conocimos. Yo llegué a jugar a este club, él ya estaba. Yo era arquero y él era central. Jugamos juntos, después salió la posibilidad de estudiar. Trabajábamos cada uno por su lado, después entrenábamos y a la noche íbamos a estudiar. Después, por circunstancias de la vida, nos separamos. No sé, llamalo como quieras, el destino, pero volvimos a juntarnos, retomamos la amistad en 2002 cuando trabajamos juntos con el Tolo Gallego.

¿Fleitas es su amigo?
Sí, es de los poquitos amigos que tengo

Uno lo ve de afuera extrovertido, pero uno sospecha que tiene otra cara
A lo mejor él canaliza sus problemas y sus intimidades de la forma contraria a la mía. Su vida no ha sido nada fácil y a lo mejor eso lo ha llevado a mostrarse así. Eso le ha fortalecido más su personalidad y sobrellevar así cosas que quizás otra persona no las habría podido soportar. La vida lo ha hecho más fuerte de lo normal.

¿Con usted se muestra el Fleitas verdadero?
Sí, yo lo conocí a los veinte años. Conozco a amigos de su infancia. Y para él su vida no ha sido nada fácil, hay algunos de acá (Colo-Colo) que también lo saben porque él cuenta. Por eso ya te digo, no cualquiera puede llevar y encarrilar su vida de esta forma.

¿Cómo era usted cuando era el PF principal de Tigre?
Igual. Obviamente con matices, yo no soy tan extrovertido como Jorge. Pero en la organización y el trabajo hacemos lo mismo.

Cuando Fleitas se pone a jugar con la pelota no parece haber practicado fútbol competitivo ¿Cómo se explica su paso por J.J. Urquiza?
Jajajaja. Los años pasan. Lo que pasa es que en esa época se jugaba con líbero y estoper. Él era estoper, y el estoper tenía que seguir al nueve por toda la cancha. Su función era que el nueve no tocara la pelota y eso hacía que fueran disminuyendo sus cualidades técnicas. Él era muy aguerrido y se le exigía nada más que la marca.

¿Y usted cómo se definiría como arquero?
Es difícil definirse uno mismo. Creo que tenía condiciones, creo que atajaba bien. No me acompañaba mucho la altura.

¿Qué era lo mejor que tenía como arquero?
Le pegaba bien a la pelota, tenía buenos reflejos y era rápido. Por mi altura me costaban las salidas y con el transcurso de los años el tema de la altura fue una limitante.

¿Usted sigue sintiéndose arquero? ¿Mira distinto a Lobos o Prieto?
Sí, siempre es como que uno conoce más el puesto en el que jugó. Igual yo estaba lejos del nivel de estos muchachos que están acá. Uno conoce algunos detalles del puesto, cómo agarraste la pelota, si pudiste salir o no. Pero ellos tienen un arquero muy importante como es el Rambo.

¿El Rambo sabe que usted fue arquero?
Sí, hemos conversado un poquito. Pero yo estaba a años luz.

¿Tiene algún arquero favorito?
Me gusta Iker Casillas. Lo veo muy serio, sobrio, si se tiene que tirar se tira, si no se tiene que tirar no se tira.

¿Hasta qué categoría llegó?
Hice inferiores en Atlanta que deambulaba entre la Primera A y la B, después jugué en Comunicaciones de Primera C, Urquiza en Primera B y después iba cayendo. Jugando en equipos más chicos, ya estaba estudiando, así que me dediqué a los estudios.

¿Igual fue un sueño cumplido?
Sí, aunque hubiese sido más si hubiera jugado profesionalmente, en clubes más importantes. Pero bueno, creo que hice lo mejor hasta donde pude.

La vida a este lado de la Cordillera

¿Había venido a Chile antes?
No. No pasé nunca. Me habían hablado bien del país.

Los argentinos dicen mucho que quieren venir a jugar o dirigir en Chile. ¿Es una frase que también dicen en Perú, Bolivia, Ecuador? ¿O es de verdad?
Es una frase hecha que te ayuda en determinados lugares. Pero acá no porque Jorge me había hablado muy bien del club, que no lo iba a creer, que está al nivel del primer mundo y eso te crea una expectativa distinta.

¿Cómo es la vida en Chile?
Para mí es muy similar a Argentina. Eso hace que todo se vuelva mucho más fácil y ameno. La vida es mucho más segura y tranquila, más relajada, se disfruta más.

¿Dónde vive acá?
En La Florida y la verdad es que estamos muy tranquilos.

¿Está con su familia?
Sí, con mi esposa y mis hijos. Tengo una nena de 12 años (Iara) y un varón (Iker) de cuatro.

¿Y es complicado para ellos ir con usted de un país a otro?
Cuando fuimos a México estaba solamente mi hija, pero era más chica, con cinco años iba al kinder. Igual fue duro para ella porque empezó el kinder en Argentina y lo terminó en México. Empezó primer grado en Toluca, se hizo amigas. Segundo año lo hizo en Monterrey, cambió compañeras y ciudad. Después nos volvimos a Argentina y hoy la verdad, acá le está costando. Ya tiene 12 años, no la pudieron inscribir, tuvo que volverse a Argentina a dar exámenes libres y extraña mucho a sus amigas.

¿Qué le gusta hacer fuera del fútbol?
No, yo y mi familia somos muy tranquilos. Vamos un rato al shopping, salimos un rato a dar una vuelta en el auto. No soy de ver películas, sí veo mucho deporte. Mi señora me mata porque la aburro, pero es lo que me gusta. Veo el CDF, FOX, cualquier deporte. Rugby, automovilismo, el rally Dakar y la fórmula uno que me gusta mucho y la sigo.

¿Su piloto favorito?
Alonso, aunque no soy seguidor de Ferrari. Me gustaba más Alonso en Renault.

¿Por qué no Ferrari?
Porque siempre tuvo privilegios que otros no tenían. Ahora ya no tanto.

¿Usted es de extrañar Argentina?
Extraño a mi familia, pero he tenido la suerte de traer a mi familia y mi mamá. Uno extraña sus raíces, amigos y costumbres, pero acá estoy muy a gusto.

Hincha de…
River, de toda la vida.

Para un argentino trabajar en River o Boca es lo máximo
Sí, más todavía cuando uno es hincha de ese equipo.

O sea que si a usted lo llaman de River dejaría Colo-Colo
No, porque uno tiene la palabra y un compromiso. Primero está el trabajo. Después de cumplir el compromiso asumido, ahí podría ser.

¿Vio jugar a Labruna?
Sí, jugaba bien, jugaba bien. Lo que pasa es que le tocó un equipo impresionante, jugaban monstruos. Así que lo vi poco.

¿Se acuerda del gol que le hizo Labruna a Boca?
Sí, fue un verdadero golazo. (Risas)