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Gastón Guevara: campeón en sepia, colocolino de cepa
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Gastón Ladrón de Guevara Tapia fue conocido siempre como Gastón Guevara simplemente porque un periodista de los 60 le reconoció: “Es que tu nombre es muy largo”.

Campeón con Colo-Colo en 1960 y de la mítica primera Copa Chile de 1958, Guevara vive en Temuco, donde también dejó estela: dirigiendo a Green Cross pasó 11 temporadas seguidas a cargo del equipo.

“Me siento identificado con el fútbol. No volvería a dirigir pero la gente me considera muy importante para la historia de Temuco. Yo no salí campeón acá pero me consideran bien, hablan de mí como parte de la historia. El otro día un señor le decía a su hijo: ‘Este es Gastón Guevara, de lo mejor que ha pasado por Temuco’. Ahí me agrando yo. Así mucha gente se me acerca y me hablan de la época de Green Cross. Tengo que haber dejado algo. Me siento feliz del reconocimiento de la gente. Eso es importante para cualquier persona”, cuenta Ladrón de Guevara en el Café Premium, a una cuadra de la plaza Aníbal Pinto de Temuco. Gastón ahí juega de local.

Es crack en Temuco pero usted se inició en las inferiores de Colo-Colo ¿Cómo era eso en los 50?
“Entrenábamos unas tres veces a la semana en el Estadio de Carabineros que quedaba en Balmaceda. Teníamos que llevar chuteadores, medias. Nos pasaban solo camiseta. A mí me quedaba cerca porque yo era de Quinta Normal. No había problemas”.

Guevara –respetaremos lo antojadiza de la historia- nació el 22 de marzo de 1936 –a diferencia de lo que señalan algunas famosas páginas de Internet. Jugó de defensor central, lateral o volante de contención. Aunque sus inicios en el fútbol de niñez fueron de volante de salida.

“Jugaba en la calle con pelota de trapo. Vivía en calle Esperanza, cerca de Matucana. Una cuadra más allá, en Libertad, vivía Cuá Cuá Hormazábal. Aunque Enrique es mayor que yo así que poco nos topamos. Éramos rivales sí de club. Yo era del Grupo Móvil y él del Vizcaya. Éramos más enemigos que amigos. Después nos encontramos en Colo-Colo”.

Omar Ladrón de Guevara, el padre, falleció cuando Gastón tenía solo dos años. Él y sus cinco hermanos quedaron a cargo de la inolvidable Celima Tapia.

“En mi familia a nadie le gustaba el fútbol. A mi sí, desde chico. Jugaba en los campeonatos de los barrios y tenía dos amigos que eran buenos pa la pelota. Mayores que yo sí y me dijeron un día: ‘Oye, mira: Están probando gente en el Estadio de Carabineros ¡Vamos a probarnos!’. Yo les dije: ‘Nooooooo -si era corto de genio, oiga- Pa que vamos a ir, no nos van ni a mirar’. Fuimos dos veces y a mis compañeros los echaron y me dejaron a mí (risas). Me probé de central. Tenía 13 o 14 años”, recuerda Gastón, hoy con 81 veranos en el cuerpo.

¿Era colocolino de niño?
“Me gustaba el fútbol en general. Con algunos amigos nos íbamos al Estadio Nacional y entrábamos, nos metíamos como palomillas y veíamos los partidos. En esa época cuando estudiábamos en los colegios te daban entradas para ir a ver el fútbol también. Ahí veía los partidos de Colo-Colo pero a mí lo que más me gustaba era jugar a la pelota. Ya en las inferiores empecé a jugar y empezamos a ganar campeonatos. Aunque no lo crea yo tiraba los penales, tenía mi presencia. Primero como central después me fui a jugar más arriba, como 5 que era un volante de contención de ese tiempo”.

¿Cómo jugaba Guevara, ya después como profesional?
“Era flaco. Yo era buen jugador, marcaba bien, tenía velocidad, buena técnica, me gustaba salir jugando, me gustaba irme al ataque también pero no era de los que atrincaba mucho. Sin mala intención.
A mí nunca me expulsaron. Era bravo pero nunca me tiraba al piso por ejemplo, porque consideraba que si me tiraba quedaba botado. Tenía buen comportamiento.
Nunca hice goles, solo autogoles. Uno contra San Felipe por Colo-Colo recuerdo. Fui a sacarla de cabeza y la metí al arco ¡No sabís cómo me retaban! (risas). Estaba Escuti”.

Un espacio tras los líos del 57

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En 1957 el fútbol chileno vivía uno de sus tantos incendios. Tras un gigante lío de indisciplina en el Sudamericano jugado en Lima, varios seleccionados fueron castigados, entre ellos los colocolinos Misael Escuti, Caupolicán Peña, Isaac Carrasco y Jaime Ramírez.

El torneo se inició en mayo, y el técnico Hugo Tassara debió recurrir a los jóvenes formados en casa y a algún refuerzo bombástico iniciado ya el torneo, como el de Sergio Livingstone (37 años).

“Por suerte llevaba como dos años jugando o madurando en Reserva. Hacíamos el preliminar y nos daban importancia: se juntaba a almorzar el primer equipo y nosotros los de Reserva también. Un dirigente de las juveniles, uno turco, no recuerdo su nombre, le gustaba como jugaba yo. Él me pasó a la Reserva, él se fijó en mí. No el entrenador sino un dirigente. De ahí fui aprendiendo muchas cosas y adquiriendo rendimiento. No me costó tanto el debut porque igual Tassara veía los preliminares y me conocía”.

En la primera jornada del torneo 57, Colo-Colo y Magallanes empataron 4-4 en el Estadio Nacional (Foto de arriba. Revista Estadio) de preliminar al juego UC vs. Palestino. Guevara debutó como volante junto a Charles Villarroel. Atajó Adán Godoy. Atrás bregaron Cortés, Farías y Oviedo; arriba, Moreno, Cremaschi, Cuá Cuá, Manuel Muñoz y Bernardo Bello. El Colo encajó dos autogoles y Moreno marcó tres.

“Mirándolo medio jocoso, para mí fue bueno que los hayan castigado en el Sudamericano porque me dio la posibilidad para subir. Si no hubiese pasado eso, habría seguido siendo segundo de Caupolicán Peña o de otro. Como pasó eso, jugué… ¡Claro, 4-4 en el Nacional! Creo que pasaron todas por el lado mío (risas). Magallanes tenía un equipazo sí. Lo que sentí, al margen que uno se va ambientando, y lo recuerdo claro, el estadio lleno… Igual como que uno lo tiene asimilado al público pero hay un nerviosismo tremendo. Cuando salimos a la cancha y veo a los de Magallanes me dio la impresión que eran unos monstruos (risas). Como era cabro, veía que eran más grandes”.

El match tuvo un episodio épico: Cuá Cuá se fue a las manos con el albiceleste Claudio González. Colo-Colo versus Magallanes era un clásico, por cierto. Apareció a separar Sergio Oviedo, detective de profesión. Antes que llegara el árbitro Pedro Prieto, Oviedo zanjó todo: “Oye grandote –le dijo a González- ¿Querís que te mande preso?”.

¿Quién era su ídolo, Gastón?
“En ese mismo equipo del 57 estaba Jorge Robledo ¡Extraordinario! Venía de Europa y marcaba diferencia. El jugador que me gustaba era Manuel Muñoz, el numero 10. Y más atrás Osvaldo Sáez, un central grandote que estuvo antes de que yo debutara. El otro que me gustaba era Atilio Cremaschi, buenísimo”.

¿Qué tal Hugo Tassara?
“Era profesor ah. Era muy educado, muchos más que todos los técnicos. Marcaba diferencia, nos trataba muy bien. Nos fue guiando. Tengo buenos recuerdos de él, aunque llegué a Colo-Colo con Hugo Tassara y me fui con Hugo Tassara”.

Guevara jugó entre 1957 y 1962 en Colo-Colo. Fueron 100 partidos, la Copa Chile de 1958 y el campeonato de 1960 entre ellos.

“El 59 jugamos la definición con la Chile y ahí creo que el técnico se equivocó porque nos concentramos como seis días, en un hotel en pleno centro. Al cuarto día te mirabas y te daba rabia el compañero ya. La Chile concentró solo el día anterior. Eso le costó después la salida a Flavio Costa (N de R: Se fue a la cuarta fecha del torneo 60)”.

El 60 son campeones con Hernán Carrasco de DT. Tenía 32 años
“Sí y venía de la Chile. Me gustaba, era un gallo como que era entrenador de cadetes todavía y te trataba muy bien, jamás se enojaba. En esa época tenía un tocadiscos y lo prestaba cuando estábamos concentrados para que pusiéramos música. Se preocupaba de esas cosas, y sobre todo de los más jóvenes. Tenía un trato muy bueno, al estar acostumbrado a trabajar con jóvenes”.

Colo-Colo vs. Real Madrid: Guevara vs. Gento

En agosto de 1961 el Cacique recibió en el Nacional a Real Madrid que venía de ser pentacampeón de Europa. En Ñuñoa jugó Canario (Félix Ruiz), Del Sol, Di Stéfano, Puskas y Gento. Ante Guevara de lateral derecho, Enrique González (gestor del Sindicato de Futbolistas; leía a Rousseau, Nietzsche, Sartre y escuchaba a Beethoven), Fernando Navarro (“le decíamos ‘Ronco’, porque roncaba. Era grandote”, recuerda Guevera) y José “Pelao” González.

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Dicen que Guevara anuló a Gento. ¿Quién es Gento? Le preguntaron los periodistas al propio español. “Un señor con mucho dinero y fama y pocos deseos de trabajar. Me habría gustado ser poeta”, contestó Paco… “El obediente Guevera no sufrió el mareo martirizante a que suelen verse sometidos los marcadores de Gento”, escribió Julio Martínez en Estadio. Los goles del partido están en Youtube.

“Todavía lo ando buscando a Gento (risas). Recuerdo que llegó Hernán Carrasco, estábamos en el camarín antes del partido, y empieza a dar la charla… ‘Y tú, Gastón -me decía- tienes que preocuparte de que no se te arranque Gento. Gento se va acá, se va allá’. Entonces termina y yo le digo: ‘Profe, ¿Y el ataque? Si puedo irme al ataque, ¿Me voy al ataque o no?’ Y todos se largaron a reír. La única instrucción era que había que aguantarlos. Y era rápido Gento. Nos ganaron 2-0. Fue el partido más importante que jugué. Tenían un equipazo realmente aunque también hay otro equipo que me gustó mucho enfrentar: Botafogo, con Didí y Garrincha. Didí era un extraordinario jugador eh”.

Cuatro días después de Real Madrid juegan con Palestino y Ud. va de lateral izquierdo. Iban 5-0 al entretiempo y al final ganan 7-5. “Por las puntas vinieron cuatro de los cinco goles”, escribió Estadio
“No tengo idea porque me pusieron de lateral izquierdo (risas). La única vez que jugué por el lado izquierdo. No había jugado nunca por ahí. Fue un partidazo, era ir y volver, ir y volver. Sí, fue 7-5”.

gaston pele El 59 también estuvo en la primera visita de Pelé a Chile. Ganaron 6-2 a Santos
“Así es. Lo marqué no sé cuantas veces a Pelé. No sé si lo marqué o le vi el número (risas). Hay una foto donde salgo hablando con Pelé y parece que él dijera: ‘El fútbol no son puras patadas’. Con una cara de enojado y me sale mirando”.

¿Pelé fue el mejor?
“Sí, a mí me gusta el Negro. El Negro era completo. No es que le pegaras una patada y se iba a quejar. Al Negro le pegabas una patada y te pegaba después él una patada a ti po. No era de los que se achicaba. Por alto ganaba siempre los cabezazos, era rápido, cualquier habilidad. Era completo.
Mira, en los hexagonales, venían equipos de todos lados y eran los mejores. Pero el argentino por ejemplo me pasa y sé que me voy a recuperar y voy a ir otra vez a quitarle la pelota. Pero cuando me pasa un brasileño, no lo veo más (risas) ¡Garrincha también! ¡Puskas, Gento, Di Stéfano!
Garrincha también era extraordinario. Menos mal que no me tocó marcarlo. Iba por el otro lado.

El hombre record de Green Cross

Gastón Guevara se apuró. Se fue de Colo-Colo porque contrataron a Humberto Cruz y Hugo Lepe para la temporada 63, la dupla de Santiago Morning y seleccionados nacionales. Lo resintió Guevara, que había jugado 31 partidos en la temporada 62, donde Colo-Colo terminó tercero del torneo.

“Yo fui engreído también, tenía mi categoría. No sé qué pasó. Colo-Colo contrató a Chita y Lepe y Hugo Tassara, que había vuelto, conversó conmigo. Yo había acabado de renovar contrato con Colo-Colo. ‘Mira Gastón: Contratamos a estos dos jugadores y se te va a hacer difícil jugar. Vienen de titulares’, me dijo Tassara. Lo escuché, no le dije nada, lo pensé y después hablé con don Hugo y le dije: ‘Mire don Hugo, yo me quiero ir de Colo-Colo. Acabo de renovar pero me quiero ir porque no quiero ser reserva’. Nunca había sido agrandado, era bien modesto hasta sumiso. Acataba todo, pero esa vez dije eso. Un dirigente de Temuco llegó porque necesitaban jugadores. Estaba Lucho Tirado como entrenador y me llamó. Me fui y ahí terminó todo con Colo-Colo”.

Igual es medio extraño irse a Temuco. Usted pasó de ser titular en Colo-Colo a jugar en Segunda División
“Sí, llegué al primer año de Temuco en el Ascenso. Me apresuré mucho porque fue tan rápido, no pensé. ‘Me voy donde sea’, dije”.

Estaba medio choreado a lo mejor porque le trajeron jugadores en su puesto
“Puede ser. Apareció Temuco y chao. Mi mujer me decía: ‘¿Por qué no Unión Española o Palestino? Así nos quedamos en Santiago’. Y yo, al revés: me quería alejar de Santiago. No sé si me entiende. Yéndome de Colo Colo, yo a los otros los miraba todos en menos (risas). Colo-Colo era el club más grande del fútbol chileno, después apareció la U y la Católica”.

Temuco era un poco desaparecer del mapa, irse a otro planeta
“¡Claro! Irse a otro planeta. Pero fíjate que no me arrepentí porque me dio el pase para tener una continuidad en mi carrera. De jugador pasé a entrenador, tengo el récord y anduve bien”.

Pero cuando se vino a Temuco no sabía lo que pasaría
“A lo mejor fue el orgullo mal mirado, en realidad. Estaba casado, tenía dos hijos y nos vinimos con la familia. Me había casado el 59 y ellos, mi familia, se querían morir. Cuando llegamos a Temuco, tras un viaje sumamente largo, nos vinimos en tren, llegamos a Temuco y nos hospedaron en uno de los hoteles nuevos que había… Pero te lo prometo, no es mentira… ¡Pasaron 15 días lloviendo! ¡Sin parar! De que llegué yo y de la forma que llueve acá en el sur. ‘Adónde me vine a meter’, dije yo”.

Fue clave ahí Fresia Acuña, su esposa. Aguantó con Mauricio –que luego también sería futbolista- y Erika (luego nacerían Fabián y Omar).

Guevara jugó en Segunda y a Temuco llegaron tres técnicos que lo marcaron para el futuro: Caupolicán Peña, Miguel Mocciola (campeón con la UC el 61) y Martín García (campeón con Everton 1950 y 1952).

“Mocciola ya tenía edad. Ya estaba la fusión Temuco y Green Cross, y yo fui de los pocos que quedó de Temuco. Tenía que jugarme el puesto con Zúñiga, que venía de Magallanes, y jugaba bien. Estábamos en Primera ya y Mocciola me dijo: ‘Tengo a Zúñiga y quiero que tú seas mi ayudante’. No tenía ningún currículo de ayudante ni nada pero le dije que bueno. Después seguí como ayudante de García y lo mismo con Caupolicán, con quien éramos colegas, compañeros de equipo y trabajábamos bien. El 70 Caupolicán dejó Temuco y el presidente me pidió que tomara el equipo como entrenador titular. Asumí el cargo y llegó un gerente muy capacitado, Mario Avendaño, que era de Viña del Mar. Estuve 11 temporadas seguidas”.

Gran récord
“Sí y eso que no gané nunca un campeonato, pero llegamos a unas Liguillas de Copa Libertadores. Lo que pasó también es que como jugaba en un equipo grande, siempre fui ofensivo. Eso no significa que sea bueno a lo mejor, porque hay que hacer un equipo defensivo también. Sí teníamos mucha mística. ‘Este equipo sale a la cancha y sale a ganar’, decían los mismos jugadores. Y le gustó el estilo a la gente. Todavía me hablan del Green Cross de los 70.
Yo había hecho el curso de monitor, antes de asumir como técnico. Mientras estaba de ayudante un dirigente me mandó a un curso en Lota. Saqué el curso de Monitor y después hice un curso nacional en Santiago con Lucho Álamos que estaba a cargo como profe. Ayudante era Pedro Morales”.

¿Qué técnico admiró?
“Flavio Costa. Me gustó como era, como entrenaba. Él me ponía de central y de volante. Perdió el Mundial del 50 pero fue uno de los técnicos que me marcó. Era salir a ganar siempre. Con Green Cross siempre jugué con 4-3-3. Ganábamos los partidos por las puntas. Cuando arrancaba el puntero derecho, tratábamos de copar también por la otra orilla. Con punteros rápidos pillas a los defensas corriendo para su arco. Eso tenía Costa. Era muy ganador, y le gustaba que jugáramos bien al fútbol, sin pelotazo, pero con rapidez. Decía que el pelotazo no era rapidez, porque uno tira el pelotazo pero puede volver enseguida (el balón). A él le gustaba jugar por las bandas, bien jugado. Era rápido, rompes fácil. No es que me esté jactando pero Green Cross jugaba diferente, teníamos un estilo propio”.

Las anécdotas del flaco Guevara

gaston guevara 3 instagram Gastón se emociona cuando habla de Colo-Colo. En Temuco lo saludan, lo valoran. Lo han homenajeado. Pero su equipo de siempre es Colo-Colo.

“Para mí lo máximo era Colo-Colo. Y el ambiente era muy bueno. No creas que te las llevabas muy peladas. Te mandabas una chiflota y te agarraban, te levantaban y bajaban. Eran bravos los viejos. Pero también te defendían. De repente uno del equipo contrario te pegaba una patada y altiro iban a defenderte. Eran así”, cuenta antes de revelar varias fábulas futboleras:

El fútbol de antes: “Ha cambiado todo pero como cosa natural. Lo más importante es que antes, la mayoría de los de esa época, mirábamos más el jugar que estudiar. Ahora la mayoría sale con Cuarto Medio y antes nos quedábamos con el Sexto Preparatoria nomás (educación básica). Yo llegué hasta Sexto Preparatoria y saqué la enseñanza media después, de noche. Eso marcaba también el ambiente que había”.

Noche de Copa: “Estuve en la primera Copa Libertadores que jugó Colo-Colo. Sí, perdimos con Olimpia en el Nacional ¿Sabes qué pasó? Nos sorprendieron acá, no los conocíamos. Tanto que perdimos en Santiago y ganamos después en Asunción. Allá me quebraron dos costillas. Los paraguayos eran cosa seria, eran bravos. Quedamos eliminados altiro y eso que teníamos buen equipo”.

El Charro Moreno: “Nos dirigió el 62. Como jugador era extraordinario, ya tenía edad cuando llegó a Colo-Colo (N. de R: 45 años) y se metía a la pichanga y era cosa seria. El utilero de Colo-Colo vivía cerca de mi casa y me pasaba a buscar, me iba con él a los entrenamientos. De Quinta Normal a Antonio Varas, a las canchas de Carabineros. Y pasábamos a buscar al Charro Moreno. Era un gallo futbolero, se imponía, él sacó del equipo a Mario Moreno sin problemas. Todos los días oye, lo pasábamos a buscar al centro y salía con el tufo (a alcohol) ¡Cosa seria! (risas). Era prepotente también, imponía sus cosas. Aguantó un año nomás”.

Indisciplina eterna: “En esa época no había gran disciplina. Había muchos jugadores indisciplinados, para qué estamos con cosas. De repente el día martes, cuando empezábamos el entrenamiento, era solo para recomponer la caña (risas), era así la cosa. Había más libertad a lo mejor. Se hacían esos desarreglos pero se sacaban la mugre sí el día del partido. El que no corría no podía jugar. Mario Moreno por ejemplo tenía un carácter especial pero también ganaba partidos solo. Desequilibraba. Y en el medio nuestro triunfó”.

A comprar cerveza : “Para qué voy a mentir. Cuando estábamos en Lima de gira con Colo-Colo me mandaban a comprar a mí cerveza. No sé si era normal o no, pero siempre ha pasado. Tú no podías decirle que no a las figuras. Era como una cosa normal. Éramos desordenados y palomillas”.

El consejero Escuti : “Yo era calladito, llegaba a la concentración y de repente me tiraban en la pieza con Escuti ¡Escuti! Puta, ni hablaba (risas). Yo estaba conforme cuando me tiraban con uno parecido a mí, pero cuando te tiraban con la figura, cambiaba… No hallaba qué hacer. Igual Escuti orientaba, decía cómo había que hacer las cosas, el comportamiento… Aconsejaba”.

DON Jaime Ramírez: “En una época en que el jugador chileno no salía al extranjero, el que más salía era Jaime Ramírez (N. de R: Tres veces a España, una a Argentina). Pero era cuestión de personalidad también. Él tenía otra personalidad. Hay jugadores que siendo demasiado buenos, no se atreven. Jaime Ramírez era el más palomilla. Me acuerdo que una vez estábamos en Viña, en el balcón, venían los hinchas de Everton, y Ramírez les grita: ‘¡Váyanse de acá huevones!’. Todos nos reímos. Era pesado también. Y parecía que era re caballero (risas)”.

Jorge Robledo, el distinto: “Robledo era extraordinario. Distinto. Se cuidaba cualquier cantidad. El hermano (Ted) no sé tanto, era diferente. Él era profesional ciento por ciento, mostraba una diferencia con el resto del equipo. Venía de Europa”.

Mundial del 62: “Fui a la mayoría de los partidos al Nacional. Chile jugó bien, anduvo muy bien el Chino Toro, que era compañero nuestro. Yo entraba con la credencial de jugador. Iba solo. El Mundial marcó un antes y un después, era un acontecimiento a nivel mundial, no sé si otra vez podremos ver un Mundial en Chile. Fue importante para el deporte, no solo para el fútbol ¡Y cómo respondió la gente! ¡Y cómo respondió el equipo en la cancha!… Ese Chino Toro era chacotero. Pasaba por las puertas y llegaba a la de los cabros y decía: ‘Ah, esta es la pieza de los muertos’. Porque éramos todos calladitos”.

Chamaco, Manuel Muñoz, los mejores: “Nunca entendí por qué no salió al extranjero Chamaco. Empezó a jugar cabrito y era extraordinario. Hernán Carrasco lo ponía 10 minutos y se convirtió en uno de los mejores jugadores chilenos… El mejor jugador chileno para mí fue Chamaco Valdés y el Negro Muñoz también. Manuel Muñoz era extraordinario. Rapidísimo, tenía un dribling tremendo, le pegaba con la derecha, con la izquierda, era bueno para cabecear y era encarador, siempre encaraba. No la tocaba mucho tal vez, otros la pisaban, la movían. Él encaraba y tenía muy buen trato, no se creía mucho”.

Honorino “Loco” Landa: “Fue un gran jugador pero no anduvo muy bien en el Mundial. Después lo tuve en Green Cross. Era loco, desordenado también. Me miraba cuando daba las charlas en los partidos… Yo era cabro todavía, técnico joven, y me llamaba: ‘Profe, venga. No se preocupe. Yo le voy a ganar el partido’. Decía, delante de todos… ¡Y ganaba el partido! Era canchero”.

La orden técnica de Tassara: “Una vez estábamos en una charla en Lima y está hablando Hugo Tassara. De repente le dice a Escuti: ‘Cuando haya un tiro libre ¡Ten mucho cuidado! Las pelotas siempre le pegan arriba ellos’. Entramos y un brasileño ¡nos hizo dos goles de tiro libre por abajo! A veces uno no puede adelantarse tanto a lo que va a pasar”.

El whisky de Toribio Merino: ”Una vez dirigiendo a Naval fuimos a jugar a Santiago y estábamos almorzando en la Quinta Normal en un edificio que era de la Marina, cuando llega (José Toribio) Merino, que era el comandante en jefe y todo. Naval era el equipo de la Marina po. Llega y nos dice: ‘Al jugador que mañana haga un gol le regalo una botella de whisky’. Nosotros como que no creímos mucho. Perdimos 2-1 con Colo-Colo. Volvimos a Talcahuano y el día martes o miércoles, estábamos entrenando, y llega un oficial de Marina, interrumpe la práctica y dice muy ceremonioso: ‘Traigo un encargo de Santiago’ ¡Era la botella de whisky (risas)! No recuerdo sí qué jugador hizo el gol”.

La emoción del himno: “Cuando íbamos a jugar contra equipos extranjeros y tocaban la canción nacional, parece que te levantan. Cuando escuchas el himno es como que te tiran del pelo para arriba, te emociona y como que te predispone a rendir en el campo de juego. Mira po, puede ser algo raro pero creo que la mayoría de los jugadores lo sienten. Alguien puede decir: ‘¿Para qué tocan el himno nacional?’ A lo mejor el público ni lo siente, pero para los jugadores es una cosa re importante”.

Gastón Ladrón de Guevara ¿Qué es Colo-Colo para usted?
“En mi vida Colo-Colo es algo importante. Me ayudó a desarrollarme a todo nivel. En educación, en lo futbolístico, en el comportamiento ¡La importancia de jugar en un equipo grande!
Jugar por Colo-Colo para mí fue lo máximo.
Cuando salí de Colo-Colo por eso preferí irme a una parte lejos ¡No quería jugar contra Colo-Colo! Eso ahora no importa pero yo me identificaba mucho con Colo-Colo y no quería enfrentarlo. Me fui a Segunda con Temuco y después con Green Cross tampoco quería enfrentarlo. Como técnico sí, pero como jugador no.
Cuando íbamos saliendo con Colo-Colo a la cancha, Caupolicán Peña decía: ‘¡Vamos! ¡Va saliendo el huracán!’. Para aleonarnos. Y para qué estamos con cuestiones: cuando estás en Colo-Colo todos se agrandan. Porque no es lo mismo jugar en Colo-Colo que en otros clubes. Es algo especial que tiene Colo-Colo, que te hace agrandarte en todo sentido. Eres mejor mirado, te entrevistan más. Me saqué la lotería”.

¿Qué le diría a los hinchas?
“Mire: Colo-Colo siempre fue un equipo como el indio, que sale a luchar y a buscar los partidos. No a defender los partidos. Eso no le gusta al colocolino. Al colocolino le gusta que salgan a ganar, a veces, si pierdes, igual la gente se puede ir contenta si saliste a ganar con todo el partido. Hay que ver lo que le gusta al público yo creo, es el que paga la entrada y vibra con Colo-Colo y sufre con Colo-Colo. La barra de la Chile vibra con el equipo, ande bien o mal, con el estilo que le quieran dar. Pero Colo-Colo es diferente. Es único y siempre ha tenido un estilo. Y se debe mantener. Y cuando se quiere cambiar, reacciona mal la hinchada. No sé si concuerda conmigo…”.