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Esteban Pavez reescribió su propia historia
Esteban Pavez

El primer boceto narraba la historia de un joven de 22 años que jugaba la temporada pasada en Primera B. Que había debutado a los 18 años en Colo-Colo, tras llegar a las series mayores de las cadetes albas. Porque venía de Cobreloa, donde estuvo en algunos partidos amistosos con el primer equipo, aterrizando luego en el Cacique, pensando en cumplir su sueño.

Pero tras ese estreno, a los 18, no había espacio para él en el estrellato. Esa primera bitácora se escribió con un préstamo a Rangers, un regreso a Macul sin chances y un viaje largo para jugar en Arica, porque no había otra oferta. Se escribió con penumbras, con sueldos bajos, malos camarines y un futuro incierto y de segunda línea.

El segundo diario de vida, Esteban Andrés Pavez lo comenzó a armar en este 2013. Llegando tímido al camarín del primer equipo albo, como ya lo había hecho dos veces antes, se aferró a esa frase famosa de que “la tercera es la vencida“. Y así fue. Contrato por tres años, titularidad, regularidad y un golazo en el Superclásico, además de protagonista principal.

¿Qué paso entremedio? Dos cosas: Esteban trabajó cabeza gacha, metódicamente, con PERSEVERANCIA y fue cabeza de ratón. Y además nació Vicente, su hijo. Sus ojos. El único por el cual Pavez deja de correr. O por quien corre más que todos en una cancha de fútbol.

¿Qué ha sido lo mejor de todo esto, tras ganar el Superclásico?
Lo mejor yo creo que fue la victoria. Porque la necesitábamos. Para seguir peleando la Liguilla y también por todo el grupo ya que hemos tratado de dar lo mejor todo el año y no se nos han dado las cosas. Estoy muy contento por todo el grupo, por toda la gente que nos rodea, nuestras familias. El triunfo va dedicado a todos ellos en especial.

¿Por qué disfrutaste más el pitazo final que cuando hiciste el gol?
Porque el clásico pasado quedé con una espinita clavada, perdimos 3-2, también casi en el último minuto. Sentía que también lo teníamos que haber ganado. Jugando acá en la casa, con toda la gente que lo ha pasado pésimo este año con nosotros, para mí el final fue algo… No sé, no sabía qué hacer ¡Ganamos! Miraba para todos lados, la gente contenta… Fue algo muy especial. Me dieron muchas ganas de llorar pero me contuve. Miraba todo el estadio, todo alrededor y era muy lindo.

¿Te has emocionado en una cancha?
No, pero me han dado ganas sí. Cuando hice acá mi primer gol ante La Calera, fue mi primer gol en Primera División y en Colo-Colo. Fue una sensación así. Y el domingo también cuando le ganamos a la U.

Has sido revelación para muchos, pero si uno seguía la Primera B se daba cuenta que este nivel lo venías mostrando hace rato
Sí, te lo dije anteriormente. Mi fútbol siempre se basa en ser un jugador regular. En Primera B todos los años jugaba regular y por lo mismo nunca pensé que aquí iba a ser distinto. Gracias a dios el profe Juan (Gutiérrez) habló a principio de año con el profe Omar (Labruna) para que me llevara a la pretemporada y ahí yo creo que me la jugué toda para estar considerado en el campeonato pasado.

¿Sientes que ahí se dio tu primera gran victoria? Cuando Fleitas quedó sorprendido y decía que tú y el Kily Vilches eran unas máquinas…
Uno tiene que saber las cualidades de cada uno. Lo mío pasa mucho por la resistencia y correr todo el partido. Pocas veces termino cansado. Cuando me sentí bien en la pretemporada y que al profe Labruna le gustaba también cómo jugaba, igual estaba un poco más tranquilo que como había empezado, porque cuando llegué acá no sabía qué iba a pasar conmigo. Si me iba a ir a préstamo, si me iban a terminar el contrato, no sabía nada.
Lo del Clásico es algo que había esperado mucho tiempo. El año pasado vi el Clásico en Temuco, en un pub. Estaba solo, no fui con ningún compañero, solo, no estaba con mi familia tampoco y son momentos que uno se pone a pensar: de un año para otro cambia todo. Ahora juego, hago un gol, ganamos, y el año pasado lo veía en un pub como cualquier pub de aquí de Santiago.

Lo que vives es por un trabajo, hay regularidad detrás, no fue solo un partido…
No estoy consolidado pero desde que llegué acá quería ganarme un puesto de titular. Hoy no es que sea titular 100%, uno tiene que trabajar día a día, pero me siento importante dentro del plantel y eso es fundamental para un jugador.

El Superclásico me parece que se ganó en el mediocampo. Antes de, se hablaba de Charles Aránguiz. Terminaste parando a Aránguiz y haciendo que él corriera detrás tuyo
Obviamente, para mi el partido con la U pasaba mucho por el mediocampo, ellos tienen muy buenos jugadores. Creo que el Charly, para mí, en lo personal, es el mejor volante mixto que está jugando el campeonato, junto a Tomás Costa. Creo que por ahí pasaba el partido y le comenté a Claudio Baeza: Que Charly, por el lado que se cargara, lo tomara el uno o el otro. Y eso fue importante. En ningún momento nos vimos sobrepasados por él y es un jugador que marca diferencia.

Se destaca tu capacidad en el mediocampo, pero en Temuco fuiste incluso delantero
En Temuco, el profe que tenía el año pasado (Hernán Lisi) creo que fue muy importante para mi porque me dio mucha confianza. Me hizo jugar de enganche algunos partidos, me daba la confianza, decía que yo metía buenas pelotas, hasta de puntero jugaba, y creo que él igual es importante para mí. Me dio mucha confianza y por lo mismo yo creo que estoy acá.

Te has dado cuenta que la Primera B es un torneo que no tiene la repercusión que debería. Tú en Unión Temuco, el Pato Rubio en Barnechea, Isaac Díaz en Naval y varios más cimentaron su carrera desde la B
La gente no ve mucho el fútbol de Primera B, los técnicos de Primera División tampoco lo ven. Y uno lo nota eso. A mi me sirvió mucho para mantenerme jugando, agarrar confianza, ya que el fútbol es totalmente distinto que en Primera, es mucho más roce, los partidos se juegan a muerte… Yo valoro mucho lo que tengo en Colo-Colo porque en Segunda es todo distinto: las canchas, los estadios, el público, va muy poco público, todo, podría dar mil detalles de eso. Por eso valoro mucho lo que tengo y quiero conseguir muchas más cosas.

¿Qué es más difícil en Primera B que en Primera?
En Primera B creo que es más difícil girar, a uno “le caen” los jugadores altiro. Hay mucho roce, mucho combo y patada sin pelota. En Primera División creo que hay un poco más de espacio, pero los equipos marcan mejor.
Yo no soy un jugador que se tire, me cargan los jugadores que se tiran al suelo, pero en Segunda a cada rato pasaba eso. En Primera es un poquito más limpio el fútbol y la diferencia también está en la marca: los jugadores de Primera creo que son un poquito más inteligentes también en eso que los de Segunda.

¿Sigues viendo fútbol de Primera B?
Sí, sigo viendo fútbol sobre todo a Deportes Temuco, porque hice buenos amigos allá, tengo harto cariño a la ciudad de Temuco. Y también a Arica lo sigo. Yo jugué ahí y me sirvió harto también para llegar acá.

De lo que has visto, ¿crees que hay jugadores de la B que podrían andar bien en Primera?
Sí, hay jugadores bastante buenos. Nicolás Millán podría jugar fácilmente en Primera pero hay que quemar etapas. A algunos les cuesta más que a otros. A mí me costó, al Pato Rubio también le costó. Creo que va en la dedicación que le ponga uno en el día a día.

Se habla del fútbol moderno y que en el mediocampo interesan los jugadores mixtos. Tú calzas en esa definición
A mí siempre me ha gustado jugar de área a área, pisar las dos áreas. Creo que eso es importante para un volante de contención hoy en día. De repente antes no era tan así. El contención se quedaba al medio y chao nomás. A mí siempre me gusta llegar al arco contrario, rematar, llegar a defender. Tengo que seguir en lo mío nomás.

Es una suerte de prototipo del jugador de ahora. Podrías jugar en Europa perfectamente ¿no?
Sí. Hoy en día el jugador moderno es así. Siempre me ha gustado el juego de Steven Gerrard. Para mí, no sé si es mi ídolo, pero es el jugador que me gusta como juega, veo todos los partidos del Liverpool, videos de él. En él me enfoco, me gustaría ser como él la verdad.

¿Mantienes relación con Marcelo Salas?
Sí, de repente hablamos por WhatsApp, siempre hablamos. Debe estar un poco enojado (risas), voy a esperar que pase un poco el tiempo para llamarlo. No hablamos hace como dos semanas pero prácticamente hablamos dos veces por mes. Hablamos de fútbol, de que él está contento que me esté yendo bien. Que no se equivocó en llevarme a Temuco. Que a lo mejor sí se equivocó en no haberme amarrado (risas). Es una muy buena persona.

¿Qué viene para ti?
Yo estoy paso a paso. Lo único que quiero ahora es clasificar a la Liguilla y de ahí ganarla para ir a la Copa Libertadores. A mi me gustaría ser campeón en Colo-Colo y de ahí partir. Para mi es un sueño ser campeón. El domingo me daba cuenta cómo era ganarle a la U, ya me imagino cómo debe ser ganar un campeonato, sobre todo acá en el Monumental.

¿Qué significa Colo-Colo para ti?
En estos momentos, todo. Es mi trabajo, es mi sueño. Desde chico he soñado con todo esto. Gracias a dios lo tengo y hay que aprovecharlo.

Estás cumpliendo tu sueño
Obviamente. Para mí todos los días es un sueño porque desde chico soñaba con ser futbolista, ahora lo cumplí y el día a día para mí es ser feliz acá en Colo-Colo.
Me pasa que de repente me pongo a pensar que a mucha gente le gustaría estar en mi lugar y yo creo que somos pocos los privilegiados que llegamos a jugar en Colo-Colo. Por eso yo estoy muy contento. Con mi perseverancia logré todo esto.

Tú escribías la historia de un jugador que debutó a los 18 pero que luego empezó a jugar en equipos de Segunda, iba para ser uno más. Pero ahora ese jugador está en Colo-Colo y como figura ¿Sientes que estás reescribiendo tu propia historia?
Sí, yo creo que todos los jugadores tenemos historias distintas. A todos les cuesta, pero a algunos les cuesta un poco más. A mí fue así. Me ha costado mucho llegar acá. Por muchos temas: en Talca estuvo el terremoto, no nos pagaban al día, a Arica fui porque era la única opción que tenía. No tenía nada y me fui para allá. Y yo creo que de a poco me he ido dando cuenta que la única forma de cumplir los sueños es todos los días perseverando. El nacimiento de mi hijo, también, cambió totalmente mi manera de pensar. Estoy muy contento por eso porque me las busqué de una u otra forma para llegar donde quise estar. Pase lo que pase yo siempre voy a recordar que llegué a Colo-Colo.

Reescribiste tu historia
Así es. Reescribí mi propia historia.