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El renacer del Matthi
Matthi Villanueva

Pasó por un momento complicado Matthias Villanueva durante el semestre pasado, lejos de su mejor nivel, con pocos minutos en cancha, el enganche sentía que su tiempo en el Cacique se estaba terminando. No lograba ganarse una camiseta ni en la 19 ni en la Filial. El panorama le era absolutamente desconocido, siempre fue protagonista, a veces clave en los equipos en los que jugaba.

Muy lejos se veía entonces la temporada en que subió al primer equipo con el Tolo Gallego, días en que cumplía su sueño de debutar con el plantel de honor y en que las puertas del profesionalismo se abrían de par en par para él.

Llegaron las vacaciones de invierno y el Matthi cambió el chip, llegó renovado. Sabía que no sería prioridad y optó por entrenar y meter el doble, se concentró en bajar de peso. “Empecé a cuidarme, dejé el pan, comí menos, ahora me ejercito más. Si todos hacen 100 abdominales, yo hago 200. Y así vamos. Estoy totalmente metido. Este es el momento de despegar, subir al lugar donde estaba y no salir más”.

Estaba claro, si Matthias no jugaba no iba a ser por falta de sacrificio y así, con esa mentalidad, comenzó la temporada: “Ha sido una caja de sorpresas porque no tenía presupuestado jugar tanto como lo he hecho”, reconoce Villanueva. “El profe Riffo habló conmigo y me dijo que por cómo lo había hecho en el primer semestre él no me tenía presupuestado para jugar. Pero por la mala fortuna de mis compañeros, que algunos se lesionaron, tuve la posibilidad de demostrar lo que podía hacer. Llegué con una mentalidad totalmente cambiada, quería demostrar que podía jugar y así empezó todo”.

Partió entrando, jugó algunos minutos en la primera fecha y fue el revulsivo junto al Chirigüe para que el equipo terminara ganando contra Huachipato. Riffo le volvió a dar minutos en los próximos partidos, jugó los 90 contra Everton en la mejor demostración futbolística del equipo. Dos fechas más tarde anotó dos tantos en el empate con Palestino jugando de nueve. ¿Cómo se está sintiendo el Matthi con todo esto que le está pasando? “La confianza aumenta harto, el profe me ha hablado y sabe que soy un buen jugador. Siempre me lo repite y yo trato de demostrar y no fallar a esa confianza que ha depositado él y el equipo”.

¿Cómo ves al equipo?
Muy sólido. Es un plantel muy competitivo que se apoya siempre. A veces a uno le toca jugar y a veces a otro. Pero eso está haciendo que estemos muy unidos, somos cada vez más como una familia.

¿Qué pasó en la temporada anterior?
Me bajoneaba fácil, traía mis problemas a la cancha, después empecé a retomar lo que siempre hice.

¿Y ahora?
Ya estaba bueno ya. En el primer semestre, como se dice me las tiré y era momento de empezar a demostrar. Estaba aburrido de no estar en el lugar que debo estar. Así que me empecé a meter y a mejorar partido tras partido.

¿A qué edad llegaste?
A los 14 años

Y desde esa edad siempre fuiste titular e importante para el equipo
Sí, por lo mismo fue difícil, complicado, a veces no tenía ganas de entrenar. Pero me sirvió harto, porque me comí todo lo que me tenía que comer, pero ahora lo que importa es la confianza y responder a ella.

Villanueva vs Rangers

¿Cómo es tener a Riffo como DT?
Como jugador era extraordinario y es un ejemplo también por el problema que tuvo en el pie. A veces uno se aproblema por cosas chicas y mira dónde llegó él a pesar de lo que tuvo. Eso se transmite a todos: la garra, la pasión que puso para lograr sus objetivos.

¿Y cuál es tu objetivo?
Lo primero es entrenar bien, después cuando llega el partido es darlo todo. Metas cortas, empezar de a poco, recuperar todo lo que tenía antes, hasta que se den las oportunidades.

¿Cómo sientes que estás jugando?
Bien. Algunos partidos no me salen las cosas, pero la entrega siempre está. Si no me salen las cosas hay que correr. Pero estoy jugando bien y así me lo han reconocido los profes. Estoy jugando más de delantero, aunque a mí siempre me ha gustado más jugar de volante creativo. Ahora, de nueve me he acomodado bastante bien porque bajo un poco más, recibo y tengo espacio para llegar al gol. No soy como Luca que tiene el arco entre ceja y ceja. Yo no soy tan así, soy más de habilitar.

¿Está dura la competencia?
Sí, pero es bonito competir con grandes jugadores como Luca (Pontigo), el “Negro” Páez, el Dani (Malhue), Pablo Soto. Es bonito que haya presión entre compañeros. Hay que dejarlo todo para seguir demostrando y no perder el puesto.

¿Cómo fue que llegaste al Colo?
Vivía en La Serena, aunque soy de Vallenar, y un caballero de Antofagasta me fue a ver a un campeonato. Era un veedor de Colo-Colo y él me dijo que viniera a probarme. Estuve cinco días acá, justo cuando Colo-Colo jugaba la final de la Sudamericana. Los primeros días estaba tupido, con miedo, sin ganas de hacer nada. Hasta que mi papá al tercer día me dijo que no le había gustado a Juan Gutiérrez. Reaccioné y demostré lo que podía hacer. Al quinto día, me dijeron que me quedara en el club. Así fue.

¿Y luego?
Estuve en una pensión al principio, después mi familia me acompañó acá y luego me quedé solo porque mi familia se cambió a Viña. Viví cuatro meses en la Casa Alba. Después me fui a vivir solo. Viví ocho meses solo hasta que volvió mi familia.

¿Cómo es vivir solo tan chico?
Difícil. Había una señora que me ayudaba. Pero yo iba a comprar al supermercado, me cocinaba, ella lavaba y planchaba. Todo el resto lo hacía yo. Eso te enseña harto, valoras a tu familia, te permite madurar y entender que tienes que hacértelas por ti. No está tu mamá que te despierta o que te cuida cuando estás enfermo. Te riges por tus propias reglas. Creces más rápido.

¿Cuántos años tenías?
Diecisiete.

Aparte que a esa edad tienes la posibilidad de carretear, salir con tus amigos y en eso el fútbol podría haber quedado de lado.
En realidad nunca fui de salir. Soy muy tranquilo, sólo hago cosas con mi familia. Ellos han sido muy importantes y fundamentales en este renacer del Matthi. Acá igual todos, los profes, los utileros y los ayudantes siempre me recalcaron la calidad de jugador que soy y eso te ayuda a subir la autoestima y a empezar a demostrar las cosas. Que te repitan que eres un buen jugador, con talento, que no puedes desperdiciarlo.

¿Sacaste alguna lección de tu paso por el primer equipo?
Que tengo que estar más fuerte de arriba. Entregarlo todo sin achacarse. Esa fue una experiencia linda, te da otro roce y ten enseña harto. Volver después a inferiores fue un remezón, como un reto del papá que te dice no estás haciendo las cosas bien y tienes que empezar de nuevo. Así me lo tomé yo.

¿Te acuerdas de ese primer partido?
Sí, fue con Católica y perdimos 3-0. Ahí debuté por la Copa Chile y fue muy emocionante. Estaban los bombos, escuchabai a la gente que canta por el equipo y eso te emociona.

¿Veremos tu mejor versión esta temporada?
Eso espero, voy a dar todo de mí. Estoy haciendo goles y eso te ayuda a la confianza también. Pero lo más importante es el equipo.