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El lado íntimo de Gabriel Costa: “No poder tener pa comer, es fuerte. Pero hay que luchar siempre”
Costa

Gabriel Costa es, necesariamente, Gabriel Costa Heredia. Su vida, ruda como pocas, tiene en Mabel, su madre, al tótem que le permitió a él y a sus 10 hermanos “salir adelante”. En el caso de Gabriel, esa lucha incluyó cumplir su sueño de ser futbolista profesional, para hoy llegar como refuerzo estrella de Colo-Colo, luego de romperla en Perú, donde suena como posible seleccionable del DT Ricardo Gareca (obtuvo la nacionalidad peruana el 27 de diciembre de 2017).

Costa nació el año 90, en un humilde barrio de San Carlos, a 116 kilómetros de Montevideo. En Uruguay jugó en la B, en Rocha y Rentistas, disfrutó de la Primera con Bella Vista y el mismo Rentistas pero comenzó a destaparse como futbolista en Alianza Lima y Sporting Cristal de Perú.

A sus 28 años tiene claro el camino recorrido: “Siiiiiii, es complicada mi vida. Uno la cuenta así, pero… ¡Es fuerte! La verdad que hubo días en que en mi casa no había para comer y nosotros esos problemas los evadíamos jugando a la pelota, en la calle. No nos preocupábamos de esos problemas… Había déficit en la familia pero bueno, obviamente que estos momentos te ponés a pensar mucho del pasado… Y a mí me ayudó mucho, porque te das cuenta de muchas cosas, del sacrificio que uno hace, lo que cuesta tener algo. Yo en lo personal tengo mucho valor en las cosas”.

¿Así te vas enamorando del fútbol?
“Yo soy de una familia grande, tengo 10 hermanos, somos bastante seguidos en edad. Jugábamos con mis hermanos a la pelota en la calle. Teníamos un equipo entre nosotros, íbamos a jugar contra otros equipos en el barrio. Me crié con mis hermanos toda la vida jugando a la pelota. Creo que el gusto de la pelota viene de ahí, de la infancia, de jugar todos los días con mis hermanos, de no tener otra cosa que jugar a la pelota”.

¿Tenía un nombre ese equipo?
“’Los Igualitos’, nos decían. Después van a conocer a mis hermanos, somos todos medios parecidos así que nos confundían muy seguido”.

A los 13 años Gabriel Costa probó en las divisiones inferiores del club Danubio. Estuvo solo tres o cuatro meses. Su físico –pequeño y enjuto- no ayudaba: “Me querían llevar a Alemania para poderme desarrollar, pero mi madre no me dejó porque me llevaban solo. A los 13 dejé de jugar al fútbol profesional, me dejó de interesar porque sufría bullying por ser chiquito y flaquito. El técnico (Gustavo) Machaín me decía que era bueno pero me faltaba mucho físico. Mis compañeros a esa edad ya tenían cabellos en el cuerpo y yo no tenía nada (risas)… Ahí como que mis sueños se cayeron”.

“Después llego a River (de Uruguay) entre los 18 y 19 años. Las ganas, el querer, hizo que aprovechara la prueba. Es una historia muy larga la mía, pero bueno, eso me permitió estar aquí hoy en día. Estoy muy feliz porque de verdad es todo en base a esfuerzo, sacrificio y mucha voluntad. Me encanta Santiago, mi familia está feliz, contenta en el lugar que estamos y en el club que estamos”.

¿Cómo te fuiste completando como futbolista profesional?
“En River jugué un partido pero me voy a Rocha (Segunda) y llega el momento en que ‘El Topo’ (Guillermo) Sanguinetti (N de R: hoy DT de Independiente Santa Fe de Colombia) me lleva a Bella Vista. Estuve seis meses, no nos va bien y me voy a Rentista a la B y ascendemos a la A. Estoy muy agradecido por ‘El Topo’ Sanguinetti, por la confianza que me dio, el confiar en mí, de poder yo darle algo y que él me responda también. De verdad, estoy muy agradecido con él, con su ayudante Edgardo Adinolfi. Una de las cosas de por qué estoy en el fútbol es también por Edgardo Adinolfi, él siempre creyó en mí, fue técnico mío en River. De esas cosas yo no me olvido”.

Sanguinetti te lleva después a Alianza Lima de Perú. Se habla que el fútbol peruano tiene muy buena técnica
“Yo digo que el fútbol en todos lados es igual. Perú tiene esa calidad de técnica que en muchos países no la hay. Y hay otras cosas que no las tiene Perú también. Pero Perú tiene una calidad técnica y es algo natural. Ahora, gracias a la llegada de Gareca, se le ha puesto un poquito más de intensidad.
El fútbol peruano me abrió las puertas profesionalmente, obviamente que estoy muy agradecido de Alianza que fue el equipo que creyó en mí, y después tuve el paso por (Sporting) Cristal que es un club espectacular. Tuve un momento difícil y el club me respaldó, confiaron en mí”.

Dices que el fútbol es igual en todos lados. En Uruguay hay mucha calidad técnica pero se asocia con la garra ¿Es su sello?
“Los grandes jugadores que juegan en Europa, que son los tocados por la vara, son los que tienen la técnica, esa que de verdad es sobrenatural. Pero sí, el fútbol uruguayo es muy sacrificado en todos los sentidos. Hay un montón de factores que hacen que el jugador salga. Es que hay mucho déficit en todo sentido: el tema de cancha, infraestructura, que hace que el jugador quiera salir de ahí. No es que por la garra, ni nada, es porque el jugador de fútbol quiere salir de ahí. Y bueno, el jugador uruguayo trata de hacer todo lo posible para poder llegar”.

Igual meten mil jugadores en todos lados
“Es increíble, increíble. Sí, soy muy feliz de ser uruguayo y que se vea así, es lindo. El fútbol es el hilo (eje) en Uruguay. Poder defender la camiseta de tu país debe ser hermoso. A mí no me tocó, pero el día que me ponga alguna camiseta para jugar al fútbol soy feliz”.

¿Te ilusiona jugar por la selección peruana?
“Yyyyyy, me ilusiona, sí, porque obviamente a uno le gustaría estar ahí. Ahora yo tengo que hacer las cosas bien donde esté. Hoy me toca estar en Colo-Colo, tengo que estar bien, prepararme, para primero estar bien en el equipo y después, si viene o no la oportunidad (selección peruana), ya no depende de mí. Hay que estar preparado nomás”.

Estuviste en dos equipos grandes de Perú ¿Te imaginabas como iba a ser Colo-Colo?
“Sí, los equipos grandes de cada país son muy diferentes. Colo-Colo es un equipo muy grande, se nota, tiene mucha influencia en todas partes, la gente sigue, tiene muchos hinchas, así que la verdad es muy lindo”.

Un Gurí en el Centenario y sus próximos sueños

De pequeño, allá en San Carlos, Gabriel vivía peloteando en la calle. Había amor por el fútbol pero no existían los lujos. “Teníamos esa tele media antigua que cambiaba con la perillita, no había cable, no había nada, así que poco mirábamos fútbol por TV. Mi viejo tenía ahí unos videos que nos mostraba y bueno, en base a eso mirábamos un poquito de fútbol. Nunca fui al Estadio Centenario de chico”, recuerda Costa.

¿Hincha de qué equipo eras cuando chico?
“De Peñarol. Mi viejo me mostraba videos, y me decía que yo jugaba medio parecido a Pablo Bengoechea, que tenía las características de él… Tuve la suerte de conocerlo, Pablito Bengoechea es mi ídolo”.

En 2012, a los 22 años, Gabriel Costa debutó en el fútbol uruguayo. Con la camiseta de Bella Vista jugaron ante El Tanque Sisley. Fue 1-1. Al mes Costa estaba enfrentando a Nacional en el Centenario. Recién a la temporada siguiente podría medirse con su querido Peñarol. Minuto 16 y Gabriel Costa abrió la cuenta del partido. Anotó un gol y cumplió uno de sus sueños. Era un Peñarol fuerte, con Estoyanoff, Zalayeta y Santiago Silva. El Rentistas de Costa ganó 3-2.

Por todo lo que te había costado ¿Te diste cuenta lo que estabas viviendo?
“Es que uno no se da cuenta. Después cuando uno se pone a pensar en las cosas es cuando reflexiona. Pero ahí, mientras jugaba, mientras estás dentro de la cancha, no piensas en esas cosas. Cuando tienes un tiempo para pensar, ahí te das cuenta lo que tienes y en el lugar que estás”.

Es difícil la pregunta pero una cosa es decir: ‘Pasé hambre’ y otra es vivirla ¿Cómo es eso?
“Sí, obviamente. Yo no se lo deseo a nadie. Lo que pasé yo no se lo deseo a nadie porque es duro, es duro… No poder tener pa comer y es fuerte también, ¿viste? No es fácil… Hoy estoy agradecido por lo que tengo, por la familia que tengo, mi familia pudo salir adelante. Mis hermanos también, todos trabajan ahora. Yo estoy feliz, la verdad. Obviamente que esas cosas en algo te fortalecen, pero tampoco es traerlas al presente porque son cosas que te hacen volver al pasado. Hay que luchar, hay que luchar por lo que uno quiere. Siempre digo que uno tiene que avanzar en la vida, con el corazón. Con el sentimiento que tenga uno, con las ganas que tenga y creo que ahí está el sentido de la vida. Lo que uno siente y que pueda hacer las cosas en base al sentimiento y al corazón que le ponga”.

¿Qué le dirías a un chico de 20 años, que tiene todo en el fútbol y busca su espacio?
“Hubiese deseado estar en este proceso y tener. El no tener te hace valorar todas las cosas, pero hoy en el fútbol se necesitan las cosas. Obviamente a uno no le gusta sufrir. El no tener zapatos no significa que vas a tener más insistencia en el fútbol o menos. Son otros tiempos. Y depende mucho de la crianza en la familia, cómo los educan. Creo que la familia es muy importante en el crecimiento del jugador. Y (a los juveniles) les diría que sigan soñando, que vayan por el sueño que tienen. Si quieren jugar al fútbol, que peleen, que tengan esa perseverancia a la hora de seguir. Si les dicen que no, que sigan. Porque ahí está la verdad de uno. Uno tiene que querer lo que uno sueña”.

¿Quién es tu referente hoy?
“Hay grandes jugadores, hay varios que me gustan, pero es imposible copiarlos porque es natural lo de ellos. Uno trata de sacar cositas pa poder mejorar también… Messi, por ejemplo. Me encanta a mí como juega, es impresionante, natural, único, mundial, el único que hace esas cosas. (Marco) Verratti me gusta, de otra posición. Iniesta también. Eso es fútbol”.

¿Qué tiene de particular Mario Salas? ¿Qué te gusta de él como entrenador?
“Con lo poquito que llevo de mi carrera de fútbol y lo poco que sé de fútbol, lo que rescato de cada técnico es lo que cada uno entrega de sentimiento, de corazón. Creo que Mario hace todo en base al sentimiento, en base obviamente a la sabiduría que él tiene y lo que ve, pero de verdad Mario es un gran técnico y ha llegado acá porque se lo merece y está muy a la altura del club”.

¿Qué le va a dar Gabriel Costa a Colo-Colo?
“Soy un jugador de sacrificio, de mucha voluntad, soy un profesional a la hora de jugar. Ojalá que este año podamos cumplir nuestros objetivos, lo que cada uno se propone en lo personal y lo que se propuso el equipo. Ojalá salga todo bien”.

Volviendo a cuando eras joven ¿Cómo es la historia de cuando quisiste ir a Buenos Aires y no pudiste salir de Uruguay?
“(Risas) Yo a los 17 años andaba en la vida ya como diciendo de vagabundo, no tenía rumbo, no tenía un sentido en la vida, y justo mi hermano, el mayor, se fue a vivir a Argentina. Y me dijo: ‘Gabi, veníte pa Argentina, a buscar un trabajo, yo que sé, a buscar tu vida’. Y tá, le digo a mi madre: ‘Me voy, me voy’… ‘¿Cómo te vas a ir?’, me dice mi madre. ‘Es que quiero buscar mi vida’… ‘Bueno, andáte’, me dice.
Justo trabajaba en una panadería, pude recolectar unos pesos y me fui. Cuando estoy llegando a inmigraciones (risas)… Increíble la ignorancia… Bueno, me dijeron: ‘Los papeles, los permisos ¿Dónde están?’. Y yo les digo: ‘¡¿Qué permiso, qué permiso?!’. ‘El de tu madre, el de tu padre’… ‘Nooooooo, yo no tengo permiso, no tengo papeles, no tengo nada’. ‘No podes pasar, sos menor’, me dicen…
Naaaaaa, me quería morir. Llegué como a las 4:00 de la mañana a casa y le dije: ‘Mamá, ¿Por qué no me dijiste?’… ‘A vos te gusta pegarte la cabeza contra la pared’, me dijo….
A los pocos meses cumplí 18 y me fui. Pero estuve poco tiempo, mi hermano me abrió la puerta, estuve tres meses ahí y justo me sale esto del fútbol”.

¿Cómo se llama tu vieja y tu viejo?
“Mi vieja es la que siempre estuvo, mi padre en algún momento se fue… pero obviamente ahora tengo contacto con mi padre… Mi madre se llama Mabel y mi viejo se llama Basilio”.

¿Quién es Mabel Heredia?

Gabriel Costa se emociona al final de la entrevista. La vida dura, el sacrificio que parecía eterno, siempre tuvo un soporte y un respiro en su vieja. La misma que lo acompaña, que lo viajaba a ver a Perú y que ya promete visita a Santiago.

“Bueno, mi vieja… No sé, es una palabra mayor para mí, para mis hermanos, para todos, porque de verdad… Me emociona hablar de ella. Es una luchadora, eh…. Me emociona porque es una luchadora, una guerrera. Siempre está la vieja”.