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El fútbol, la tierra, su gente y Beausejour
Beausejour

El púber Beausejour tomaba la micro 327 amarilla y aterrizaba en San Carlos de Apoquindo tras dos horas de viaje, desde su casa en Estación Central. Antes, para llegar al paradero en Las Rejas, caminaba 20 minutos con esfuerzo, perseverancia, apoyo familiar y algo más. Algo distinto… Esta no es la típica historia del futbolista humilde que llega al éxito.

En 2002, tras cuatro temporadas en cadetes y con 18 años, Juvenal Olmos lo convocó al primer equipo. Hoy ‘Bose’ lo recuerda:

“Mira, ¿Sabes? Yo hago un recuento de esa época y a mí no me producía placer el estar en el plantel. Porque yo en mi serie era demasiado feliz. Entonces no me quería despegar de mi serie. Ahí fluía futbolística y socialmente con los cabros y que me hayan subido tan joven al plantel… compartía con huevones que me caían mal, que encontraban todo malo, que seguramente les debe pasar hoy día a los más chicos con uno. Entonces a mí no me produjo alegría subir al plantel.
De hecho me acuerdo que, antes que me subieran definitivo, siempre me iban a buscar para entrenar. Yo entrenaba en la mañana con mi serie y me quedaba ahí en la residencia y en la tarde entrenaba el plantel. Y cuando faltaba uno, al fijo que iban a buscar, de los de proyección, era a mí. Entonces cuando sentía la puerta, y escuchaba: ‘Jean, Jean’, yo me escondía debajo de la cama, porque no estaba ni ahí con ir a entrenar. Así era. A mí no me interesaba ir a entrenar al plantel.
Yo sentía que mi serie era tan buena que el sueño que teníamos todos era llegar juntos al plantel. Normalmente siempre llegan unos antes y otros después. Yo era de los que estaba antes”.

Esta historia no es la típica. Sus tres padres lo apoyaban. Andrés Coliqueo, Lorenza Collipay y Viviana Coliqueo Collipay (madre sanguínea) le incitaban a seguir. Él, en esos eternos viajes cruzando Santiago, matizaba todo con lo que pasaba en Chile y el mundo.

“Iba solo en la micro y después me iba juntando con los otros compañeros, que se iban subiendo en Escuela Militar o por ahí. Recién estaban saliendo los diarios de tiraje gratuito: el ‘Publimetro’ y ‘La Hora’. Me acuerdo que llegaba a Las Rejas y trataba de conseguir un diario y me iba leyendo: primero ‘La Hora’ y después las mismas noticias en ‘Publimetro’. Y me leía todas las noticias, el diario completo”, recrea Jean André Emanuel Beausejour Coliqueo (30), hoy figura de Colo-Colo.

Hay varios momentos claves en la vida de Beausejour. Y personas claves. Uno de sus mejores amigos, aparte de Carlos Carmona y Jorge Valdivia, es su abuelo Andrés. Él y su familia lo marcaron. Incluido el sentido profundo de pertenencia a lo mapuche. De hecho, Bose revela: “Tengo algunos tíos que son más radicales y a algunos no les gusta mucho que juegue por Chilito”.

Su descendencia al final está aferrada a él más allá del kultrun y la causa. Le fluye. Simplemente “es”. Aunque suene que detrás de todo hay un idealismo construido.

¿Consideras que tienes cierto idealismo, una visión más profunda del fútbol si se quiere?
Más estructurada en algunos puntos. También siento que Católica trabajaba muy bien esa parte, o trabaja, no lo sé hoy. Lamentablemente no se traduce en nombres todo lo bien que se trabaja en divisiones menores.
Pero sí siento que yo soy muy estructurado, que cada cosa tiene que seguir su curso normal. De hecho, y me da la razón mi carrera: yo me fui a jugar afuera con pocos partidos en Primera y me pasó la cuenta al poco tiempo.

Beausejour debutó en Católica, fue parte del plantel campeón en 2002 y después de un paso por U. de Concepción se fue a Servette. Y luego a Gremio, donde campeonó en la Serie B y rápidamente a Bélgica.

¿Cómo fue irte a Suiza en lo personal? Era algo muy distinto a lo que vivías en Santiago
Fue totalmente distinto. Aparte que todo fue súper repentino. Me voy con 18 años a Suiza. Antes había vivido en Conce solo, pero nunca va a ser lo mismo. Pasé de Estación Central a Suiza y yo, que soy muy apegado sobre todo a mis abuelos, me afectó un montón.
Uno a esa edad piensa que es autosuficiente, que se las sabe todas, y dije: ‘No, yo me la puedo, tranquilo’. Y a la semana ya estaba todo cagado.
En ese tiempo no estaba tanto Internet. Fue súper duro pero esa experiencia la rescato, me marcó mucho para las otras experiencias que tuve después.

Antes, su infancia

Beausejour
Nacido en 1984, Jean Beausejour es de la generación que despertó futbolísticamente con el proceso al Mundial de Francia 98.

“Mi ídolo siempre fue Marcelo Salas. De hecho hay una foto en el camarín, que la veíamos con Esteban (Paredes), y sale la dupla Za-Sa y para mí el Mundial del 98, ese equipo, esos dos jugadores, me despertaron algo. Si tenía yo ya más o menos decidido ser futbolista, eso me encauzó más”, recrea Jean.

“Iba en el Augusto D’halmar de Ñuñoa, que tenía convenio con la U, yo jugaba en la U. Ahí veíamos los partidos, otros los preferí ver en la casa. Me recuerdo mucho de eso. En la U jugué con Pinilla, compañero de serie y después me echaron. Me echó el profe Fredy Olivares”, sigue.

¿Quedaste picado o algo con él?
Siempre me dicen ¿Tienes rencor?… ¡Pasa en todos lados! Son momentos. En ese momento a lo mejor el jugador no se desarrolla ni futbolística ni física ni mentalmente, entonces no le doy mayor importancia a que me hayan echado.

¿Cómo llegaste a Católica?
Me echaron de la U y no tenía ganas de jugar en un equipo grande. Quería jugar en un equipo más chico, más piola, más tranquilo. Y un día vine a ver el Mundialito de Colo-Colo que hacían antes, en el verano. Jugaba el Nico Córdova me acuerdo. Y estaba el Arica Hurtado que dirigía mi serie en Católica y me conocía. Me preguntó cómo estaban las cosas en la U y le digo que me habían echado. Me dijo: ‘Anda a probarte allá’. Fui y empecé a jugar.

¿En qué estabas a esa edad?
Era semiprofesional porque mi vida transcurría entre el colegio y jugar pichangas con los amigos. En el barrio jugaba harto. Siempre fui pelotero. De consumir todo lo que fuera fútbol. Devoraba todo lo que fuera fútbol, me conocía a todos los jugadores, las estadísticas. En ese tiempo estaba la ‘Don Balón’ y trataba de tenerla. No había Internet o redes sociales, pero lo que podía de fútbol lo consumía. Suplementos deportivos, todo.
Aparte de Salas me gustó después Thierry Henry y ‘Kily’ González siempre me gustó. En mi puesto mis referentes fueron él y Ryan Giggs. Han sido los tipos que más he admirado.

Y tratabas de imitarlos, sacar cosas de ellos
Sí, pero no saqué nada (risas).

¿Cómo te iba en el colegio?
No tenía grandes problemas, mi promedio siempre fluctuó entre 5,6 y 6,2, por ahí. Pero sin mayor esfuerzo, no es que era un dedicado. Nunca tampoco pude serlo por el tema del fútbol. En matemáticas nunca fui bueno, historia siempre me gustaba. De chico, siempre me gustó.
Estuve en muchos colegios. Por el tema del fútbol me tenía que ir cambiando, por los horarios. Los que recuerdo son la Escuela Holanda y el Liceo 71.

¿En tu casa eran de tener una mesa donde se hablaba de todo?
Sí, en la mesa se me generó ese interés por lo que estaba pasando a mi alrededor, lo que pasaba en el país. Desde, por ejemplo, escuchar desde chico que los ‘blocks’ donde vivíamos se los habían tomado mis papás prácticamente y habían sido construidos por (Salvador) Allende. Desde ese tipo de cosas. Que mis papás primero hicieron una toma al lado de los ‘blocks’ y después se los tomaron. Desde esas conversaciones siempre he tenido uso de razón de que en mi casa, en ese sentido, fui bastante opinante en todas las cosas. Para el golpe tuvieron que esconder textos relacionados (con política) y todo eso, cuando llegaban a allanar. Todas esas cosas, todas esas vivencias, siempre las escuchaba en la mesa de domingo, cuando llegaban todos.

¿Eran militantes en tu familia?
No, nunca en mi familia nadie ha sido militante. Sí opinante.
Mi barrio, ese sector en sí (Los Carmelos de Estación Central), fue súper reaccionario. Unos de mis tíos fue compañero y amigo de una las hermanas de los hermanos Vergara. ‘Los Carmelos’ colinda por un lado con ‘Villa Francia’, por el otro con ‘Los Nogales’, entonces siempre fue un sector que ha sido catalogado como conflictivo en ese sentido.

Simplemente mapuche

Beausejour
¿Qué significa para ti Andrés Coliqueo?

Bose respira. Andrés Coliqueo jugaba fútbol amateur y dicen que era bueno. Fue y es un futbolero total que le trasmitió la pasión. Su hermano, Carlos, estuvo en las inferiores de Audax y ambos la rompían en Alto Huilo, cerca de Freire. Andrés es el abuelo de Jean. El padre de Jean. Porque padre es el que cría.

“Mi abuelo… Mi abuelo… No quiero ser injusto con nadie, ni con mi hijo, pero mi abuelo es un tipo que me marcó la vida. Es mi partner, tenemos un grado de amistad pero siempre ha sabido marcar la autoridad. Ahora más viejo, yo con obligaciones de padre también, nos hemos convertido en partner, de hablar mucho. Mi abuelo es de las personas importantes en mi vida”, explica.

Desde él tienes las raíces mapuches. Pero interpreto que no te ha metido ser sensible al tema ¿Cómo lo hace?
Pienso que esa generación, dos a nosotros de distancia, la de los abuelos, fueron responsables, porque el entorno se los hizo así también, de no difundirle a sus hijos el tema del orgullo mapuche, de no seguir con la línea del idioma, de la lengua, porque vivían en una sociedad chilena muy represora con el tema mapuche. El ser mapuche era sinónimo de burla, entonces ellos no quisieron traspasarles esas vergüenzas a sus hijos. Quisieron protegerlos, creen ellos de la mejor manera, chilenizándolos.
A mí mi abuelo y mi familia en general, el tema del orgullo mapuche, me lo inculcó desde chico. Para mí ese fue el gran detalle.
A lo mejor no me traspasó el idioma y no me decía: ‘¡Tú eres mapuche!’ ¡No! Pero el orgullo mapuche, el llevar el apellido con honor, con eso me bastó y sobró para ser sensible a ese tema.

La generación de tu mamá fue entonces un poco “la generación perdida” en esos temas por lo que se vivía acá, por la dictadura también ¿Lo crees así?
Sí. Todas las minorías ya sea étnicas, en ese tiempo declararse homosexual debe haber sido una locura. Todas las minorías no tenían cabida, era un Chile que reprimía todas esas cosas. Y la Araucanía no era la excepción.

En otras entrevistas tú has dicho que esta generación está más preparada y en otro contexto ¿Ves bien el futuro para la causa mapuche?
Sería lo ideal. Optimista no soy tanto pero sí me pone feliz que haya personas en puestos de poder, como Huenchumilla, un tipo que conoce el tema de la Araucanía, me pone feliz que existan personas con capacidad de decisión y que sean más sensibles al tema mapuche.
Pienso que esto va para largo, va también de una apertura de mente del chileno hacia el tema mapuche. Una apertura de mente del Estado, de hacer un Estado más multicultural. Pienso que eso esperamos. No solo por el tema mapuche sino por las demás etnias.
Me gustaría que, cuando se habla de autonomía, no se entienda que es poner Policía Internacional en el puente Bío-Bío sino que es ir directamente a las cosas educacionales, que los niños mapuches tengan acceso a su idioma, que puedan ir al colegio en su idioma, que se pudiera al menos en la Araucanía poner en la misma balanza el castellano con el mapudungun. Sería ideal.

En España dicen que el FC Barcelona fue importante en la época de Franco para mantener viva la identidad de los catalanes ¿Tiene el fútbol algún rol en la causa mapuche?
Con muchos amigos mapuches hemos hablado ese tema, porque creemos que el fútbol es transversal y tiene una capacidad de aglutinar gente como muy pocas cosas en la sociedad. Pensamos que hacer una especie de ‘Selección de Wallmapu’, como lo hacen en Andalucía, Cataluña, para no despertar sino mantener el sentimiento mapuche.
Me encantaría antes de retirarme jugar un partido con la ‘Selección de Wallmapu’. Sería mi sueño.

Esa selección iría de la mano contigo. Es inevitable asociar mapuche futbolista a ti ¿Sientes esa responsabilidad?
No sé, no me pongo una mochila que no me corresponde. Voy por la vida como chileno-mapuche, mapuche-chileno. El orden no altera el producto. Yo me denomino así.
Yo no soy vocero de nadie, soy vocero de mí mismo, sí opinante en algunas cosas pero no me siento con la capacidad de representar. No creo que represente a mucha gente. Si alguien se siente representado con lo que digo, espectacular. El que no, también me parece bien. No me siento el representante de los sin voz.

Pero este tema de la ‘Selección Wallmapu’ ¿Lo has hablado con alguien?
Le pregunté a Gonzalo Fierro si él en algún minuto estaría dispuesto. Le gustó la idea. Es un tema que hay que analizarlo con seriedad, hacer un catastro de los jugadores que tienen origen mapuche y que estén dispuestos (N. de R: Claudio Bravo, por ejemplo, tendría descendencia mapuche por su lado materno).

Lo conversaste con Pedro Cayuqueo
Es una de las personas con que lo hemos conversado. Él, sin antes haber conversado conmigo, tenía esa idea. Y yo también. Ojalá algún día se pueda concretar. Se junten más mentes y se pueda concretar.

Aún más allá del fútbol

¿Cómo viste a Chile después de haber vivido harto tiempo afuera? ¿Viste a un Chile distinto?
Sí, Chile ha ido cambiando. Con respecto al clasismo, no es que antes no existiera, es que antes el pobre o el que tenía menos, no tenía voz. Entonces ahora es más fácil expresarse con las marchas o este despertar ciudadano. Todas esas cosas no se podían hacer. Antes no es que no haya habido clasismo. Era la gente que no tenía la posibilidad de expresarse. Hoy día están saliendo todas las cosas que teníamos debajo de la alfombra nomás.
En Chile la desigualdad es impresionante. Los ricos de Chile están entre los más ricos del mundo. Y somos un país de 16 millones. Tuve la posibilidad de vivir en Inglaterra y hay tipos que tienen mucha plata, pero no tienen la plata que tienen los ricos de acá de Chile. La concentración de poder y riqueza es una cosa que yo no la entiendo.

Notas diferencias respecto a seis años atrás, antes de que te fueras a México e Inglaterra
Sí. Me gusta como está Chile. En algunas cosas siento que la gente ha despertado, lucha más por sus derechos. Sí me gusta ese despertar social que tuvo Chile, me atrae. Lo que no me gusta que la gente de más poder meta miedo, que van a volver ciertas cosas que pasaron atrás. Creo que esas cosas son de país un poco más bananero. En Europa no pasan esas cosas.

El tema mapuche se asocia a causas sociales, a lucha, pero la otra parte es la relación con la tierra, con la naturaleza ¿Qué significa eso para ti?
El mapuche ve la tierra como un par. Como un hermano. La entendemos de distinta forma como la entiende el normal de la gente que a lo mejor ve 10 hectáreas y se ponen a plantar como locos. Dicen: ‘Cómo le podemos sacar provecho a esas 10 hectáreas’. Al mapuche muchas veces lo catalogan de flojo. Dicen: ‘Mira, tiene esa tierra tirada. No explota esa tierra’. Es que vemos la tierra de forma distinta.
Yo siendo un tipo citadino, desconozco mucho de las costumbres, pero hacemos las rogativas cuando se hacen los nguillatunes, el Año Nuevo se celebra el 24 (de junio) y todo tiene su lógica. Tenemos una cosmovisión distinta. Y no solo acá. Todo el Wallpamu, en Argentina igual.

Hace unos años te hicieron un homenaje en una Escuela cerca de Freire. Contaste que te dejó loco ¿Por qué?
¡Uf! En ese homenaje me puse a llorar como niño chico. Me mató.
El nivel de pocos recursos que tienen los niños de escuelas rurales del campo, y lo que generaron en mí. Fue totalmente genuino. Hicieron un baile… ¡Me mató! Ver a niños de tan pocos recursos, ponerse tan feliz con alguien. A mí me adoptaron como un referente. Y yo no me creo referente, entonces me llegó el choque de que sí soy referente para esos niños, que sí me veían como alguien importante. Me mató. Es la cosa más linda que me han hecho. Son niños, es la verdad pura.
Uno ve que es tan dispareja la cancha, que las oportunidades son tan distintas de uno y otro.

De vuelta al fútbol… Gracias Bielsa

Beausejour

Jean Beausejour no siempre fue puntero o carrilero por el sector izquierdo. En las inferiores de Católica también fue 9. Goleador. “Fui centrodelantero neto –recuerda- y tuvimos una serie que debe haber sido una de las mejores de la historia de Católica, donde estaba Paulo Garcés, Zenteno, Claudio Muñoz, Nico Núñez, Mark González, el Chester Cortés, Álvaro Lara, un muchacho que falleció. Ellos jugaron profesional y varios están vigentes. Y de los otros, 3 ó 4 jugaron y después se retiraron. Llegaron alrededor de 11 ó 12 al profesionalismo. Y eso es inusual. Fue una serie en que salíamos todos los años campeones, con técnicos como Pellicer, ‘Tuto’ Astudillo y Jaime Pizarro, el ‘Káiser’”.

Luego estuvo ese debut con sentimientos encontrados. Y el deambular por el mundo. Pero llegó un momento en que la carrera de Beausejour era promedio. Y estaba ahí, en el cruce de los dos caminos ¿Qué pasó? Él no tiene dudas: pasó Marcelo Bielsa.

En O’Higgins se produce un cambio en tu carrera. De ahí te vas al América ya de manera distinta ¿Dónde estuvo el punto de quiebre?
Hay dos puntos de inflexión para mí… Qué poca suerte tuvieron las otras generaciones, sin desmerecerlas por supuesto, que no tuvieran un técnico como Marcelo Bielsa. La verdad que tener un técnico así es un privilegio.
Ese es un punto. Y lo otro es que yo maduré futbolística y físicamente en ese año (2008). Y adopté mi profesión como el punto neutral de la vida, en el sentido que me iba a dar de comer. Me despertó mi vocación por el fútbol en esa última etapa de Cobreloa. Me empecé a re-encantar.
Me topé con Bielsa en la selección y con Sampaoli en O’Higgins. Fueron un cúmulo de cosas que hicieron que me encauzara en un proceso normal.
Adopté esta profesión de manera distinta. No digo que antes no le metí ganas ni le dediqué tiempo, pero ahora la tomaba de otra manera, como realmente debería haberla tomado un tiempo antes, sin que antes no la hubiese tomado en serio. Ahora la veía de forma diferente.
A los 24 me llegó la maduración en todo sentido.

Entiendo que Bielsa te seguía desde el Preolímpico 2004, cuando él entrenaba a Argentina
Sí, después Bonini me contaba que en ese partido (Chile vs. Argentina, Sub 23) dentro de las preocupaciones que él tenía de Chile, era por la banda de nosotros con Mark (González). Tuvimos un buen rendimiento en ese Preolímpico. Encajaba un poco con lo que él buscaba.

¿Qué tenía Bielsa?
A veces da un poco de vergüenza porque uno siente que a mucha gente le molesta y uno desmerece al técnico nacional, o que antes de Bielsa no existía nada, que él inventó el fútbol acá y no tiene nada que ver eso.
Lo mío va por otro lado.
Para mí Bielsa, y coincido con muchos compañeros que hemos tenido el gusto de tenerlo, nos cambió la forma de ver el fútbol. Nos abrió la mente. Es como la Mátrix. A lo mejor lo juego igual de mal que antes, pero si lo juego mal ahora lo hago sabiendo las cosas que hago mal. Antes no. Jugaba como un pajarito. Y te abre otra dimensión, otra mirada del fútbol.
Yo pensaba que solo lo había hecho con nosotros. Y una vez me encuentro con (Carlos) Tévez en un vuelo, él iba para Argentina y yo para Chile. Nos conocíamos de la Liga inglesa y al cruzar dos o tres palabras, a la tercera me dice: ‘Y cómo está el ‘Loco’’. Y antes de que yo le responda, me dice: ‘Es el mejor del mundo, aprovéchalo’.
(Carlos) Carmona, por ejemplo, que está con (Lionel) Scaloni me dice que le comenta lo mismo, que le hablan del ‘Loco’ Bielsa. Claro, cuando uno está ahí no le toma el valor al tipo que tuvo al lado.
A lo mejor, en resultado, hay técnicos que han ganado mucho más, porque esa es la fácil: ‘Pero ¿cuánto ha ganado él, cuántos títulos tiene?’. Y lo más probable es que muchos técnicos tengan muchos más resultados. Pero estar con el ‘Loco’ no es solo fútbol, es un ideal, es creer en una idea de una forma desmedida. Incluso te llega a embobar futbolísticamente.

Siempre hablan los técnicos de que la clave es que los jugadores crean en ti ¿Hablas de que él les trasmitió convicción total al método?
Sí. Para mí fue una creencia ciega. Muy pocas veces una persona ha despertado en mí el sentimiento de pertenencia como en ese momento. Y no solo en mí.

¿Y cómo era el día a día? Claudio Bravo decía, por ejemplo, que no cruzó muchas palabras con Bielsa
Pasa que hay muchas cosas que él hacía con acciones, y esas cosas valen a veces mucho más que las palabras. El tema de relacionarse con todos de una forma igualitaria, muy pocas veces he visto eso. Del primer día al último que se fue, no lo vi cambiar en absolutamente nada. Su manera de ser con nosotros no variaba de acuerdo al resultado. Y un sinfín de cosas. Estoy hablando en términos de personalidad, pero en términos futbolísticos, siento que los años con él fueron como hacer un postgrado, un máster, un MBA.

Le creías, sabías que no te estaba engrupiendo
A veces yo tiendo a idealizarlo, tampoco es la idea, porque seguramente debe tener muchos defectos, pero me resumo a la relación que tuvo con nosotros. En su relación con su grupo de trabajo, por ejemplo, hay otras miradas y ahí no me meto, y hay muchas opiniones también. Dicen que los que trabajan con él los absorbe demasiado, de una manera desmedida y todo… Yo estoy hablando de la relación y el trabajo que tuvo netamente con los jugadores, de lo demás no tengo mucha información.

¿Tuviste charlas con él?
Tuve un par, pocas charlas, pero en general la admiración va por el paquete en general. Tuve algunas charlas con él fuera del fútbol ¿Temas? No me recuerdo bien.

Cuándo jugaste el Mundial en Sudáfrica te acordaste que veías el Mundial anterior, el de Francia, en una Escuela en Ñuñoa
Sí, sí. Yo digo que el sentimiento de hincha no se compara con nada. Yo hice un gol y todo, espectacular y todo lo que quieras, pero la ilusión que yo viví como hincha el 98, no la volví a vivir nunca más. Son momentos únicos.

¿Cómo viviste el gol del austríaco a último minuto, el 98?
A mí me mató más el gol de Camerún. Me mató más ese 1-1… ¡Me mató! No sé si lloré pero estuve caliente una semana. Pero también el gol que le hace Salas a los italianos yo decía: ‘¡Uf!, ¡Nooooooooo!…, este es un monstruo, es un monstruo”.

Y después compartiste con él en la selección
Yo debuto en la selección contra Ecuador el 2004; 18 años; Eliminatorias. Y jugué con Marcelo Salas… ¡Imagínate! Y con (Jorge) Valdivia lo hablábamos, porque para Valdivia también es un grande. Hubo una reunión el día anterior en una de las piezas, en la de él creo (de Salas), y yo lo miraba así como embobado… ¡Noooooooooo! Ha sido una de las cosas más lindas.
Ahora tenemos una relación cordial, él es de Temuco, yo tengo familia en Temuco y nos hemos topado.

Después de Bielsa, y ya en América, despegaste completamente
Yo llegué al América en una época en que el América no clasificaba hace años a los playoffs. Siendo el equipo más popular junto con Chivas, imagínate lo que era. Donde los extranjeros duraban seis meses y se iban. Y le hacían contrato por cuatro años. Era una carnicería el América y yo llegaba de O’Higgins… Una locura.
Pero llegué en un buen momento futbolístico. Sin ser una estrella, el concepto para lo que viví en el América fue regularidad. De hecho antes de que vendieran a Jiménez (Raúl, a Atlético Madrid) yo era de las ventas más caras de la historia.
Jugar en el América es duro. Debe tener 30 millones de hinchas. Es un club muy popular. El que maneja al América es Televisa y tienen al mediodía un programa entero para el América. Una exposición tremenda y había que lidiar con eso. El técnico que no ganaba en tres fechas se iba. Me tocó tener tres técnicos en los dos años que estuve.
Vi un desfile de buenos jugadores que llegaron con muchos más pergaminos que yo y los echaron a los seis meses.

Luego volviste a Europa, a Inglaterra ¿Fue muy distinto a cuando estuviste en Suiza y Bélgica?
Claramente distinto. Birmingham hizo un esfuerzo económico importante por llevarme. Yo me voy más maduro, con muchos partidos en Primera, con el soporte de jugar en el club más grande de México, en la selección, en el Mundial. Llegaba de otra manera a Europa. No llegaba a seguir un proceso de maduración, llegaba a rendir.

Y lograste un título histórico con Birmingham (Copa de la Liga)
Fue impresionante. Birmingham es una ciudad que se divide en dos: Aston Villa y Birmingham y tuvimos la posibilidad de ganar un título, como 60 años que no ganaban un título. Imagínate lo que fue esa ciudad. Además lo ganamos en el último minuto, con el Arsenal en Wembley. Es de los recuerdos que guardo. Ese día, cuando estaba recibiendo la medalla en Wembley, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. Decía: ‘¡En Wembley!’ Fue una cosa impresionante. Ahí me acordaba de las cosas típicas: de mis abuelos, de los piques, todo ese esfuerzo para 30 segundos de pequeña gloria.

Y el del Wigan (FA Cup)
También fue espectacular, contra el City. Imagínate ir a Europa y ganar un título. Aparte no voy a clubes de elite, voy a guerrearla, si esa es la verdad. Son equipos de medianía de la tabla hacia abajo, de hecho descendí. Ganar dos títulos es una cosa única. Hay tipos que se van a Europa y nunca ganan un título y yo gané dos.

¿Nunca te obsesionaste con llegar a un equipo grande de Europa?
Yo quería ser regular. Terminando una de las temporadas con el Wigan hubo posibilidades pero pidieron mucho, además yo tenía en ese entonces a Roberto Martínez de técnico y me sentía muy bien con él. Y teníamos un buen equipo, competitivo así que privilegié quedarme.

¿Cómo viviste el otro Mundial, el de Brasil 2014? Has dicho que el ser el único chileno en anotar en dos mundiales te gusta pero no te vuelve loco
Es que hay cosas que me las tomo más con calma. A mí me vuelven loco más las derrotas que los logros. En el logro soy más calmado y en la derrota me vuelvo loco. Siempre he sido así. Cuando pierdo y no consigo el objetivo soy más extremista. Cuando gano soy más cauto y cuando pierdo no.

¿Qué derrota te volvió loco?
¡Varias! Varias… Con O’Higgins este año. Una derrota en que estuve una semana mal. Estaba mal. Fue un partido de mierda que no lo deberíamos haber perdido por ningún motivo. Esas cosas así me ponen loco.
El fútbol tiene eso: para celebrar no hay tiempo pero sí para lamentarse.

Pero eso es culpa de ustedes
Sí, lo vivimos así. Los títulos los celebras un poco, pero ya el fin de semana que viene está todo de nuevo, no te deja.

Entonces, ¿cómo viviste tu segundo Mundial?
Para el de Sudáfrica pasó algo parecido a la efervescencia del 98 pero también sabiendo que la del 98 clasificó cuarta y por diferencia de goles. Con esto no es que compare, doy datos para el contexto. Y clasificaron después de no sé cuánto tiempo sin ir a un Mundial. Entonces clasificar en la última fecha, carga emocional y todo.
Para el 2010 si bien también había una carga, clasificamos segundos, con una de las mejores Clasificatorias de Chile y yo, con Bielsa, jugué casi todos los minutos, en el Mundial jugué casi todos los minutos, todos los partidos, uno lo vive de otra manera.
No digo que cuando uno no juega, no lo vive igual, pero hay espacios para disfrutar un poco más, para observar.
Entonces el de Brasil, cuando me toca entrar uno se va fijando en detalles. Y dice: ‘Pucha, el Mundial pasado me pasó volando’.
Después del partido con Australia, Alexis sale “Man of the match” y yo digo: ‘Mira Alexis, se lo merece, fue elegido el mejor’. Y después digo: ‘Y pensar que yo también lo gané’ (N. de R: Ante Honduras el 2010). Esas cosas así les vas tomando el valor.
Cuando hablan de la regularidad, de los que jugaron todos los partidos, digo: ‘El Mundial pasado me tocó a mí’.
Ahora entrar, hacer un gol… soy en general súper agradecido. Me pone contento que mis cercanos estén contentos. Más con ese gol. Acá la crítica en un momento no fue favorable, nunca he tenido tampoco buena prensa, en un momento fue desfavorable entonces uno está acostumbrado, pero la familia no. Fue lindo premio, sobre todo para mi familia, haber hecho ese gol (a Australia).

Quién es tu mayor hincha
Ahora mi hijo (Joaquín). Me dice: ‘Papá, me gustaría que hicieras más goles’. Para un niño el gol es todo. Él persigue la pelota.

A propósito ¿No te complica jugar más atrás?
Pasa que los últimos tres años prácticamente los he jugado ahí. De lateral volante o lateral. Es una posición que ya le he tomado la mano. Defensivamente prácticamente no he tenido problemas y me las he arreglado para hacer goles.

Dijiste que tus expectativas en Colo-Colo habían sido sobrepasadas
El resultado que hemos tenido ahora tiene mucha relación con lo que yo he entregado al club. Le he dedicado mucho tiempo, aparte del entrenamiento, en tratarme las dolencias, le doy mucha bola a todos esos detalles. Ha sido proporcional a lo que he entregado. En términos futbolísticos y con la gente: hacer un gol en un clásico claramente te valida con el hincha.

Beausejour

Fue importante ese gol
Importantísimo. Pienso que es el partido más importante del año para el hincha de Colo-Colo y ganarlo, de la manera que lo ganamos, desde atrás en la tabla, bien.

¿Cuáles son tus mejores partidos?
En Wigan, estábamos al horno, a ocho puntos de salvarnos y nos tocó Liverpool en Anfield el sábado, miércoles teníamos que ganarle a Manchester de local, que no se le había ganado nunca en la historia y sábado con Arsenal en Emirates. Ganamos los tres partidos. Esa semana ha sido una de las semanas más felices de mi vida. Sobre todo contra Manchester y Arsenal anduve bien.
Esa temporada en la Premier fue una de las mejores en mi carrera.

¿Te proyectas jugar el Mundial de Rusia 2018?
Me proyecto para el otro fin de semana. El fútbol es demasiado dinámico, no hay nada definitivo.

Pero sabes que no jugarás el Mundial de Qatar 2022 por ejemplo, es inevitable sacar cuentas y mirar de reojo
Mi principal objetivo ahora es ser competitivo donde esté. En Colo-Colo ser competitivo, estar siempre peleando por campeonatos, estar jugando la mayor cantidad de partidos y eso me va a llevar seguramente a la selección. Y en la selección ser igualmente competitivo y, cuando digo que no proyecto mucho, no es que no piense en llegar al otro Mundial, es porque seguramente mi físico, el rendimiento y las condiciones en que esté me van a decir hasta cuándo.

¿Y la Copa América?
No lo sé. No sé si Sampaoli seguirá optando por mí en esa posición.
Mi sensación en este último tiempo es que el técnico de la selección me ha nominado muchas veces. Entonces, los que hemos sido nominados muchas veces y tenemos una historia larga en la selección, claramente es un plus. Pero ese es el desde, de ahí hay que poner lo otro.

Beausejour

La última: Tienes casa en la Araucanía ¿Siempre vas a volver allá?
Sí. Es un lugar en donde yo me siento no jugador de fútbol. Me siento el sobrino, el peñi, me conecta con cosas simples. Siempre estoy volviendo. No sé si cable a tierra porque tampoco es que ande en Marte. Es un lugar especial para mí. Están todos mis ancestros, yo pude compartir harto con mi bisabuelo, hay una historia larga para atrás, de mis dos familias, tanto de mi abuelo como de mi abuela, que siempre me hacen estar volviendo. La gente me reclama tiempo allá y eso me gusta. Tengo tíos de 87, 86 años que esa debe ser una de las cosas por las que mas voy. Porque a mí me gusta compartir con la gente grande. Y haciendo un link con una pregunta anterior, es clarísimo… ¿Cuál es la diferencia de Chile con Europa? Acá en Chile esconden a los abuelos. Tú sales a la calle y es pura gente joven. Es como si los abuelos no existieran. Vas al Mall y no ves abuelos. Allá en Inglaterra me gustaba eso. La tercera edad tenía vida. Acá no, están reducidos a los paseos a la playa. Mi abuela va con la Caja de Compensación a la playa, todos escondidos, que no los vea nadie. Pasas a las 9 de la mañana por la Caja de Compensación y está lleno, esa es la única hora que los puedes ver.
En el sur eso no pasa. En el sur y en la cultura mapuche, la gente grande y la gente sabia es con la que yo me siento a tomarme mis vinos, con la que más converso, disfruto sus historias. Las que me comentan como fue todo para atrás. Me gusta saber de la gente que vino del Wallmapu del sector de Argentina. Cómo era el comercio en esos años, cómo tenían que caminar 20 kilómetros para ir a comprar, cómo era la línea férrea en esos años. Eso me apasiona.
Cómo vivir donde el que no es exitoso no se castiga. Porque en esta ciudad al que no es exitoso, lo castigan. Allá en el campo eso no vale.
Hace ocho años llegó la luz y antes la gente vivía igual o mejor. Hay cosas que solo consigo allá.
Lo que más rescato es interactuar con la gente mayor. Muchas veces voy con mis tíos más viejos porque me cago de la risa con ellos.