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El escritor ciego que se inspiró en Gonzalo Fierro
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Carlos Ulloa Asencio es fanático de Colo-Colo. Amor heredado, sigue al Cacique desde la cuna. En los 90 fue un permanente de la Garra Blanca acompañando al equipo por todo Chile. Eso, hasta que en 2001 su vida cambió: Ulloa sufrió un desprendimiento de retina que le fue quitando la vista lentamente. Ya en 2010 la visión se había ido por completa.

Sin embargo, Ulloa (52 años) es de esos tipos que se apega al himno colocolino. “Que va a la lucha jamás sin descansar” continuó con sus sueños. Himno, dicho sea de paso, escrito en 1943 por alguien con su mismo nombre: Carlos Ulloa Díaz.

Ulloa Asencio –que amó a Chamaco y vibró con Jaime Pizarro- comenzó a desarrollar lo que siempre le había gustado: la escritura. Con la ayuda de un software especial instalado en su computador, se hizo escritor y arrancó una carrera literaria que tiene en “La historia viaja en el metro” (Mago Editores) como su gran golazo.

El libro relata las aventuras de un joven que ingresa a la Línea 1 del Metro de Santiago, viajando desde Escuela Militar hasta San Alberto Hurtado, y en cada detención se encuentra con diversos íconos de la historia de Chile. El protagonista dialoga en el andén o en el vagón del tren metropolitano con Bernando O’Higgins, por ejemplo, quien le explica los vericuetos de la fundación de la patria.

Baja hasta Pedro de Valdivia para conversar con el mismísimo español, sigue en Manuel Montt para detenerse a una charla con Montt y Antonio Varas y conocer más de cómo se gestó la república. En Baquedano comparte con el militar de la Guerra del Pacífico y en la estación Universidad de Chile intercambia ideas con Andrés Bello.

Es una aventura galopante, de realismo mágico como lo define el propio autor y donde el personaje principal, quien recorre las venas subterráneas de Santiago conversando con el pasado y proyectando el futuro, es el joven Gonzalo Fierro, que Ulloa ocupó como homenaje al Gonzalo Fierro Canuillán de verdad.

“Elegí a Gonzalo porque él representa todos los valores que debe poseer cualquier joven chileno: su sencillez, su origen, sus buenos sentimientos, que él expresa en la cancha, en el estadio y en su casa, con su familia. El protagonista de la novela es el verdadero Gonzalo Fierro porque sus raíces están plasmadas en las páginas del libro. Gonzalo en la novela conoce a lo más selecto de nuestra historia, héroes que dejaron su huella y estar en Colo-Colo es también escribir la historia y dejar huella en nuestro pueblo”, explica Ulloa.

“Gonzalo, el personaje, fue mi creación. A Gonzalo, el de carne y hueso, lo creó dios. Pero ambos son uno solo y estarán en lo más profundo de mi corazón”, complementa el escritor.

El jugador, al conocer la veneración literaria, quedó incrédulo. Luego explicó: “Es que es bonito para mí. Que se inspiren en uno te llena de orgullo. Al escribir un libro hay mucha gente que podría ser el protagonista. En este caso Carlos se inspiró en mí y me llena de orgullo. Además él vivió como hincha todo lo que es Colo-Colo”.

“Uno como jugador sabe que la gente te pide fotos o autógrafos –continúa Fierro- pero que una persona haga un libro y se base un poco en ti, te llena y te sorprende más. Quizás dimensionarlo del todo aún no puedo porque me toma de sorpresa esto. Además es un escritor ciego. Él perdió su vista y yo tuve un desprendimiento de retina el 2005 que también me tuvo complicado. No me queda más que agradecer”.

En una tarde de diciembre de 2017, Carlos y Gonzalo, escritor y personaje, se conocieron por primera vez. El lugar de encuentro fue el Estadio Monumental.

Habla Carlos Ulloa: “El encuentro con Gonzalo fue un lujo. Estuve con el personaje principal de mi novela. Personaje y jugador son lo mismo y sentí que el libro logra fundirlos. Toqué sus manos, escuché su voz, sentí su genuina humildad, como son los verdaderos ídolos. Gonzalo es un caballero a toda prueba. Nunca olvidaré el encuentro con un hombre que ya está en la historia de Colo-Colo, porque él también nació para ser cacique”.

Fierro, aterrizando poco a poco de la emoción, intentó entender a su alter ego. “Si más encima el personaje conversa con los grandes de la historia de Chile ¡Imagínate! ¡Estuve con Pedro de Valdivia! Más orgulloso todavía…. Felicito a Carlos. Escribir un libro y más sin visión es admirable. Él perdió la visión de joven y ahora tiene un libro. Solo queda felicitarlo. Es el mejor ejemplo de que no porque tengas un percance en la vida hay que derrumbarse. Él demuestra que sí se puede”.

Carlos Ulloa recibió una camiseta de regalo firmada por todo el plantel y sobre todo, logró conversar con Fierro. Y volver a su casa, después de 14 años.

“Ingresar al Estadio Monumental después de tantos años fue para mí un ritual necesario y conmovedor. Tantos recuerdos que se me vinieron a la mente… Para sentir esto hay que vivirlo pero no es fácil contarlo ni explicarlo. Tal vez suene exagerado pero hay algo en la atmósfera del Monumental que es como un bello misterio. Lo explicaré más adelante en una novela”, remató Ulloa quien ya trabaja en su próxima entrega ¿El motivo del nuevo libro? Los ídolos de su club amado.

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