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El amor eterno por el Cacique de Óscar “el Flaco” Rojas
Óscar Rojas

El “Flaco” se acuerda como si fuera ayer. Su compañero de zaga, Fernando Astengo, le pidió asistencia en el entretiempo porque el delantero rival –esmirriado como él- pintaba para bueno y el León no lo podía agarrar. Encima quedaban 5 fechas para el término del campeonato. Y el rival, Cobresal, se hacía fuerte en casa. Y Palestino, con quien se peleaba la punta, no daba respiro.

“La cosa es que lo tomé y nos dimos con todo. Lo recuerdo claramente. Él me entró fuerte en algunos cabezazos y después yo la cobré (je) en un amistoso él jugando por St. Gallen y yo por Unión… Saltaba muy bien. Al final pudimos ganar cuando nadie esperaba que ganáramos en El Salvador. Después obtuvimos el título en una definición ante Palestino”, dice Óscar Rojas, el “Flaco” Rojas, recordando el partido clave del título del 86 ¿El personaje que les generó dolor de cabeza? Iván Luis Zamorano.

Óscar Rojas (55) es sinónimo del Colo-Colo ochentero. Es trasladarse al equipo de Caszely y Vasco. De la camiseta Power y los pantalones cortos y ajustados. Es recordar al “Tallarín”, como le decían en la interna. Es destacar a un defensor clave en los tres primeros títulos de la década.

Hoy Rojas está en otra. “Al estadio no voy nunca. Veo a veces los partidos de Colo-Colo pero me absorbe lo que hago hoy (N. de R: Trabaja en una empresa de aluminios e instalación de termopaneles). El fin de semana trato de pasarlo con mi familia. Estoy tranquilo, contento con lo que hago”, cuenta.

Después de que se retira, ¿nunca intentó seguir ligado al fútbol?
Nunca, no. Uno tiene que tener condiciones para cierto tipo de cosas. Para ser técnico hay que nacer con un don y, por mi personalidad, demasiado fuerte, no serviría para esto. Hay que ser muy tolerante… Aparte de fuerte, era mal genio. Eso me hace decir: ‘No, esto no es un tema para mí’”.

El tiempo de adaptación no existe

De su Purén natal, Rojas pasó a Concepción. Y de ahí a Colo-Colo. En su primera temporada en el Cacique agarró camiseta rápido, jugó al lado del histórico Leonel Herrera y de titular 25 de los 30 partidos de esa campaña 1981. Fueron campeones y hasta hizo un gol

Cuando jugaba era de gritar mucho…
Sí, sí. En la posición en que jugaba se daba para eso. Siempre es importante que tú, en la posición de último hombre, lo hagas porque estás viendo el fútbol mejor que todos. Generalmente estás ordenando a tus compañeros que están al lado, que están al medio. El arquero también te va diciendo a ti y tú vas transmitiendo todo hacia adelante. Es una forma de jugar: hablar, expresar, decirle: ‘Cuidado atrás, cuidado acá’. Ordenar a tus compañeros, sobre todo en la zaga. Sí hablaba bastante. Harto, ¡harto! En Colo-Colo aprendí el tema de don de mando.

¿Cómo y cuándo pasa de basquetbolista a futbolista?
La verdad es que en el sur, en mi pueblo en Purén, jugaba bastante básquetbol. Incluso, antes de empezar el fútbol, me fueron a buscar para traerme al INBA de ‘Talento deportivo’.
Al año siguiente hubo una prueba en Malleco Unido, tenía 16 años, fuimos con otros amigos de Purén y quedé, aunque jugaba generalmente básquetbol.
Víctor Manuel Stuardo me llevó a Concepción, no alcancé a jugar en Malleco.
En Concepción hice un año de juvenil y debuté.

Pero el póster en su pieza de niño era de Magic Johnson o de Pelé
No, no. ¡De Elías Figueroa! De Elías. Tuve la fortuna de tenerlo como compañero. Extraordinario, maestro.

¿Veía fútbol en Purén?
Poco. Me acuerdo que vi Colo-Colo 73 pero recuerdo que se veía muy mal. Íbamos a la casa de personas que tenía TV, pero se veía en una imagen no nítida. Al menos vimos los partidos. Yo siempre fui colocolino.

¿Y el básquetbol?
Seguí jugando básquetbol también. Me acuerdo que cuando llegué a las divisiones inferiores de Concepción me iban a buscar de Petrox y los ‘parchaba’ a ellos. Jugué por Petrox por los torneos oficiales. Dimayor juvenil.
Un día me vio don Luis Vera, mucho cariños para él, y fue el que me respaldó en el fútbol y me hizo jugar siempre.

¿Cómo fue el debut?
Me acuerdo que jugamos contra Palestino y jugaba Óscar Fabbiani. Hice de stopper y Lucho Isla hizo de último hombre. Anduve bien yo creo porque mi misión era que Óscar no hiciera un gol ni fuera gravitante. Empatamos pero sé que no me hicieron un gol (risas). Estaban arreglando Collao y jugamos en Las Higueras.
Estuve dos años en Concepción. Se vino a Colo-Colo Pedro García, que había sido mi técnico en Concepción el 80, y llegué con él y Rodrigo Santander.

¿Qué significó ese traspaso?
Imagínate. En ese tiempo era muy difícil llegar a Colo-Colo. Terriblemente difícil. Era como si te llamaran a la selección. Todo jugador quería llegar a Colo-Colo. Para mí fue motivo de orgullo.
Creo que el fútbol que tiene Colo-Colo era de mucho corazón. Creo que no lo hice mal, por algo estuve 8 años.

A los 22 años sale campeón siendo titular y acompañando a Leonel Herrera en la zaga, al que había visto en esta imagen borrosa del 73. Además lo llaman rápido a la selección. Debuta en marzo del 82 en un amistoso y después ¡va al Mundial!
Fue un año bueno el 81. Participamos primero en un cuadrangular de Viña y lo ganamos. Después ganamos la Copa Polla Gol y ganamos el campeonato. Fue un año realmente extraordinario para mí. Ganamos todo. Que es lo que Colo-Colo tiene que hacer siempre.
Hacían el equipo del año y ahí estaba.
Yo no participé en el proceso al Mundial de España pero sí estuve en la nómina después. Hice la pretemporada y tuve la fortuna de representar a mi país.

Cuando estaba en España no pensó que un año y medio atrás estaba jugando en Las Higueras
Sí, es así… (Piensa) Fue rápido y muy contento porque se me dio muy fácil. Yo era muy metódico para todo, ordenado. Me cuidaba.

Se habla del tiempo de adaptación de los refuerzos que llegan a Colo-Colo. No fue su caso
Yo creo que es importante el grupo de compañeros con el que yo me encontré: Estaba Leo Herrera, que fue un gran compañero para mí, Lucho Hormazábal, Lizardo Garrido en la selección, Luis Miranda, Daniel Díaz, Eddio Inostroza, gente que ya tenía un rodaje en lo que era Colo-Colo. Entonces toda la juventud que venía llegando nos adaptamos muy bien a ellos. Yo no tuve ese tiempo de adaptación. Yo llegué, jugué y fui titular.

¿Por qué? Hay jugadores que dicen que necesitan un tiempo
No. Yo creo que a Colo-Colo hay que llegar y… mira en Colo-Colo se triunfa o se fracasa, pero no hay término medio. El que llega a Colo-Colo debe sentir el indio. El que no lo siente que no venga. Colo-Colo es muy grande. Colo-Colo es todo, tanto como la selección chilena.

Cuando llegó ¿No tuvo nerviosismo?
Nada. Me gustaba jugar a estadio lleno, y todos los partidos. Creo que hice una muy buena dupla con Leo Herrera.

De Santibáñez a Salah

Óscar Rojas

En 1981 salen campeón con un DT, Pedro García, que tenía 35 años
Sí y le fue súper bien. Y sacó hartos jugadores. Aparte de llegar muy bien al jugador siempre le gustaba jugar casi de la mitad para arriba. Colo-Colo era atacar y atacar. Nos podían hacer dos goles pero nosotros hacíamos cuatro.
Como defensa jugábamos más menos en la mitad de la cancha. Teníamos ataque por todos lados.

Hablemos de la selección. No jugó Clasificatorias, debuta recién en marzo del 82 pero va al Mundial
Sí, pero Elías siempre jugaba, nunca se lesionaba. ¡Nunca! Jugaba los amistosos, los oficiales. Siempre quería jugar. Tuve la fortuna de estar al lado de él. Fue bueno porque aprendí pero también jugué muy poco.

¿Qué le pasó a Chile en ese Mundial? Lo que más se habla es del largo periodo de concentración
Demasiado confianza, exceso de confianza. Creo que nosotros no conocíamos a los argelinos. Nos tocó y rapidísimos, no eran mal equipo.

¿Pero antes de ese partido no los sentaron a ver algún video de ellos?
Muy poco. Por no decir nada.
Había demasiada confianza y nos equivocamos nomás. Fue un campeonato malísimo. ¡Malo!

¿Y de Austria tampoco sabían?
Muy poco… Y nos pasó la cuenta hasta la parte física. Sí. Fueron muy pocos los que sobresalieron. Nooo, mal, mal.
Estuvimos en una pretemporada larguísima, estuvimos un mes y tanto en un colegio y no salíamos nunca… ¡Horrible!

En la previa del debut, usted que estaba afuera, ¿no olfateaba que no había sido buena la preparación, que no iba a andar bien la cosa?
(Piensa) Yo creo que el tema fue que no nos dimos nunca cuenta y no vimos la magnitud de lo que nos tocaba. Alemania nos pasó por encima, con unos goles que generalmente no le hacían a Mario (Osbén). Fue un Mundial desastroso. Jugadores extraordinariamente buenos no tuvieron un buen Mundial. Estuvimos pésimos.
Llegamos a Chile horriblemente mal.

En la concentración eterna en Oviedo, ¿no vio que los más experimentados trataron de hablar con Lucho Santibáñez?
Es que tal vez los más experimentados trataron, pero nosotros los jóvenes estábamos de atrás. Uno nunca sabe.
Recuerdo que caminábamos alrededor del colegio… horrible. Entrenábamos y quedábamos desocupados y dábamos vueltas. Todo mal.
Yo no lo pasé mal, uno aprende, sobre todo cuando eres joven.

Vuelve a Chile, ganan el título del 83 pero luego el 86 alcanzan este ya mítico título con Salah ¿Fue especial ese título?
Siiií. Súper especial. Por lo que pasó Arturo y lo que pasamos nosotros. Lo bueno fue que el plantel era muy unido y lo sacamos arriba.
Por lo que Arturo trabajaba, con el profe Rodoni, no dudamos nunca. Porque el trabajo se estaba haciendo bien y sabíamos de lo que éramos capaces.
Fuimos a El Salvador y ganamos cuando no se ganaba allá. Arturo tenía la convicción que con los jugadores que tenía era capaz para más. Y nosotros sí le dimos el respaldo.
El grupo en sí lo apoyamos.
No me acuerdo si lo hablamos con Arturo o nos juntamos solos, pero cuando veníamos de vuelta de un partido en Concepción dijimos: ‘Esta cuestión tenemos que sacarla arriba’. Nos juntamos todos y dijimos eso y fue así.
Fue un campeonato que costó. Fue bonito.

Había mucha diferencia entre Santibáñez y Salah. Compárelos
(Risas) Es que… ¡muy diferentes! Don Lucho era un espectáculo… pero bien, don Lucho bien, si ganó un montón de cosas, clasificó a Chile al Mundial. Arturo, un ingeniero, muy preparado que tenía su vocación en el fútbol, también ganó un montón de cosas… (Piensa) Es que no puedo (comparar)… Don Luis consideraba más al que iba a ocupar, a los titulares. Y Arturo extraordinario, todos de los que dirigió hablan bien de él, si llegaba muy bien.
Don Lucho no te llegaba con buenas palabras. A veces llegaba y te pegaba algunos ’lumazos’, Arturo no. Te llamaba, conversaba contigo, y si tenías un problema te decía: ‘Qué te pasa’. Ahora don Lucho también, pero de otra forma.
La forma de trabajo de Arturo eran súper buenas, cosas nuevas, métodos de entrenamiento. Con Lucho Rodoni (PF) hicieron una muy buena dupla.

Colo-Colo fue todo para mí

Óscar Rojas

¿Cómo fue su experiencia en México?
En Puebla bien hasta que me fracturé. No me recuperé bien, volví a jugar y me volví a lesionar. Me operé pero siempre me quedó un dolor. Jugué en la Unión y volví a Morelia y me retiré.
Me fracturé solo, el quinto metatarsiano. De esa lesión me podría haber recuperado más rápido pero no fue así.

Usted fue compañero del Cóndor Rojas ¿Dónde estaba, dónde vio el partido del Maracanazo?
Estaba fracturado, lo vi con mi familia, en mi casa. Fue difícil, ya lo dijo Roberto, para qué volverlo a repetir… Queríamos clasificar a lo que fuera, a lo que diera lugar, pero teníamos a los ‘negritos’ al lado. Los brasileños nunca van a quedar afuera de un Mundial, era muy difícil.

¿Cómo ve a Chile en el próximo Mundial?
Tenemos una generación extraordinaria de jugadores. La capacidad de estos jugadores… yo tengo confianza, están para cualquier cosa. Si todos juegan en Europa, se enfrentan todas las semanas con los jugadores que les va a tocar jugar en el Mundial. Honestamente, le tengo mucha confianza. Si es muy buena selección, pese a los rivales.
El caso de Marcelo Díaz. Un jugadorazo. Creo que en el sistema de Sampaoli es el que mueve el tema. Es súper importante en este equipo.
El problema es que si se te lesiona uno, hay poco recambio. Ese es el problema. Por ejemplo, en el Brasil-Chile (en Canadá) salió Marcelo y los brasileños tomaron el partido. Marcelo da la pauta, él la esconde, la guarda. Extraordinario. Él me llena como jugador, lo encuentro extraordinario.

Me quedó una pregunta de cuando jugaba ¿Cuál fue el delantero que más lo complicó?
(No duda y dice enfático) Selvin Pennant, de Aviación. Un día me tuvo de cabeza. Creo que era el segundo partido que jugaba yo por Concepción y vinimos a jugar contra Aviación… Puuuuuu ¡el Negrito! me tuvo de cabeza toda la tarde ¡Toda la tarde! Después, con Juvenal Vargas también. Era pesado ¿De la U? Noooo. ¿Castec? Con el Leito se entendía bien (Risas).

Leonel Herrera pegaba más que Óscar Rojas
Noooo, los dos pegábamos igual. Sí. Yo era cochinazo también (Risas).
Yo sí puedo decir que tenía una cualidad. Tenía corazón para jugar.

¿Qué no le puede faltar a un jugador de Colo-Colo?
Ser aguerrido, entregarse. Mira si a lo mejor el hincha… ya, juegas mal. Pero le pones ganas, le pones deseo, le pones corazón, entrega… el hincha al final te lo reconoce. Si tú no tienes ganas de jugar y te pones la camiseta de Colo-Colo… ¡Es que no puedes! El que viene a Colo-Colo tiene que sentir el indio.

¿Qué le diría a un tipo que va a llegar a Colo-Colo ahora?
Que tengan claro que a Colo-Colo no se viene a tener un tiempo de adaptación. A Colo-Colo se viene, se pone la camiseta, a jugar y a hacerlo bien. Nada más.

Suena fácil
Es que si no, no nomás.
Si no es difícil. El jugador bueno va a jugar bien aquí y en cualquier parte. Hay que ponerle ganas y tener condiciones para vestir la camiseta blanca.
Acá llegan jugadores buenos. A mí me encantaba el Kily Vilches. Yo lo veía en Palestino y decía: ‘Es un jugador pintado para Colo-Colo’. Si es un buen jugador ¿Dónde está el pero? ¡Eso es lo que no sé! En Palestino salía jugando, cabeceaba bien, era rápido en los cruces… No sé. Hubo un partido donde la gente…

¿Qué fue Colo-Colo para usted?
Colo-Colo fue todo para mí. Me ayudó a crecer como persona. Tuve la suerte de tener grandes compañeros, grandes personas al lado mío. Técnicos que te apoyaban siempre.
Colo-Colo, en sí, fue todo. Comencé cuando chico en Concepción, después Colo-Colo que tenía todo… Creo que le di lo mejor de mí a la institución. Y creo que quedamos a la par.