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De Durban a Liverpool con Mark González
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Como un extranjero en su propio país, Mark Dennis tejió su carrera desde la nada, aunque su padre fue un defensor seleccionado nacional que incluso participó en la Copa América 1979, donde Chile fue finalista.

El zurdo llegó como un ajeno a Valparaíso. Apenas hablando español aterrizó con 10 años, desde su natal Sudáfrica. Costó. Por las lucas, el idioma y los traslados a la capital desde el puerto principal para ser futbolista. Pero cuando surgió el click –ese que en la carrera de los top siempre está- no lo paró nadie. Como en la cancha, agarró la pelota y se fue hasta la línea de fondo. Hasta Liverpool, Liga de Campeones, Gerrard, Figo y la fama en un Mundial de fútbol.

La carrera de Mark González Hoffman se construyó en muchos lugares del mundo. De Durban a Johannesburgo. De Valparaíso a Santiago. De la ciudad de Don Quijote de la Mancha en España a la de Los Beatles en Inglaterra. De Sevilla a Moscú…

Es como que Mark conociera el cara y sello de la vida. Mismo cara y sello que determinó su nombre. Su padre decidió agasajar a sus compañeros de equipo Mark Tovey y Dennis Wicks. Una moneda determinó qué nombre iba primero.

Y para agregar sorpresa a una carrera fascinante, el fútbol llegó tarde. “En Sudáfrica el principal deporte es el rugby aunque igual en los colegios que fui había deportes por temporada: tenía rugby, y en otra temporada atletismo, natación o fútbol. Siempre fui bueno para el deporte en general pero nunca tenía ese bichito de que yo quería ser futbolista desde chico”, cuenta Mark afirmado en el Estadio Monumental, en una entrevista centrada en sus inicios, su llegada a la élite y la selección nacional.

Su padre, Raúl González, ascendió con Wanderers en 1978, pasó a Palestino y a la selección pero luego partió a Sudáfrica a probar suerte. Jugó en Bush Bucks de Durban y en Moroka Swallows de Soweto.

“De hecho le decían Soweto –sigue entre risas Mark- Soweto es un pueblo súper peligroso en Johannesburgo y como mi papá era ‘patitas de hacha’, por decir así, y no le venían con cosas, le decían Soweto”.

A los 8 años el pequeño González pasó por una escuela de fútbol en Johannesburgo pero nada que lo marcara. Nunca fue al estadio en Sudáfrica. No conoció siquiera a distancia a algún equipo chileno o alguna figura de renombre. En un país –a todo esto- aún sumido en el Apartheid.

¿Cómo fue vivir en un país con segregación racial tan fuerte?
Yo no lo viví. Sí recuerdo haber estado en la casa de un amigo, y el papá era jinete. Le dijo: ‘Pedro, si ves un negro saltándose por la reja, está la pistola acá y le pegas un tiro’. ¡Así! ¡Puta yo me acuerdo que lloraba… de miedo! Como que van a venir a entrar a la casa, más encima estaba en la casa de mi amigo. Tenía 7 u 8 años.
Yo iba a un colegio con negros y blancos juntos. Cuando nos vinimos a Chile justo coincidió con el cambio de poder (1994, llegada de Nelson Mandela a la presidencia).

¿Nunca, con la inocencia del niño, creíste que había diferencias por raza?
No. Es que nosotros como niños, con mi hermano, no cachábamos qué pasaba… Si era chico. Tú vives el día a día, disfrutas y eres feliz. Aparte yo en el colegio tenía compañeros negros, tenía amistades con negros. Hasta el día de hoy veo alguien de raza negra y para mí son igual que uno.
Colegio que fui, fue siempre así, con negros y blancos.

El primer gran viaje

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1994 y Mark con 10 años, para nada futbolero, llega a Valparaíso. Un Valparaíso con barrio, con pichangas en la calle, con partidos hasta que cae el sol.

Tu primer partido fue en Valparaíso
Sí. Una vez fui a un partido de Wanderers con la Chile. Que me llevó mi papá pero ni siquiera que me llevó él porque quiso, sino que lo invitaron y fuimos nomás.
Igual fue como rico, entretenido, me acuerdo que hizo un gol ‘Bombero’ Ibáñez porque yo cuando chico me hacía la vuelta del ‘Bombero’ Ibáñez. Me decían ‘Bombero’ Ibáñez porque me daba la vuelta. La hacía en Valparaíso, en la calle.

Cuando llegaste a Valparaíso a los 10 años eras un extranjero
Sí, sabía español porque en Sudáfrica lo hablaba en casa con mis papás. Después la vida en Chile era todo nuevo. Yo no sabía leer ni escribir en español cuando llegué. Sí sabía hablarlo pero con el “cismo”, no fluido…

Empezaste a jugar las pichangas y todo ¿Nunca tu viejo te inculcó jugar a la pelota?
¿Sabes qué?… Yo como que nunca me vi en esa, como que mi papá me haya impulsado. Claro, después cuando llegué a Católica a los 13 años, como que él me apoyó pero nunca sentí eso de que él como papá me dijera: ‘Yo quiero que tú seas futbolista’. O que me haya hablado sobre él, su carrera. Todo lo que fui queriendo o viviendo fue por un tema propio. Más allá de llevarlo en la sangre. Y con mis tíos también, que estuvieron en Wanderers en la era de los Panzers, los Hoffman. Por ese lado también tengo familia futbolera, pero nunca me vi motivado por el lado de mi papá para ser futbolista.

Entonces tu encantamiento con el fútbol fue progresivo
Desde que empecé a jugar en Valparaíso, siempre fui bueno pa la pelota. Mi tata me llevó al Club Unión Santa Elena en Valparaíso. Como que ahí era que ya empezaba a jugar. Y metía goles, corría rápido… metía de a ocho, cinco goles…

En Santa Elena hubo un punto de quiebre
Sí, en Valparaíso. Y después la selección del barrio, y después salió la posibilidad de ir a Wanderers. Parece que fui con las mías, siempre fue así.
Hoy, yo con mi hijo, a lo mejor ocupo los contactos para empezarlo a mover. Lo llevo acá, allá. Yo no tuve eso.
Nunca jugué por Wanderers. Entrené nomás. Ni siquiera quedé o más bien no quedé porque me aburrí. Estuve como un mes. Entrenando y no me decían nada. Por último que me digan: ‘No sirves, ándate’. Me aburrí y me fui. Y fui a Everton. Ahí me estaba yendo relativamente bien, me estaban considerando y después me castigaron porque me iba como las pelotas en el colegio (risas). Me castigaron y dejé de ir.
Cagué con los partidos en el barrio, con la selección del barrio. Mi vieja me castigó y me reemplazaba mi hermano (risas). Mi hermano jugaba por mí.

A Santiago de a poco

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1997 y Mark con 13 años, algo más futbolero, llega a Santiago. Universidad Católica lo acepta en sus divisiones inferiores pero con la condición de que viajara tres veces por semana desde Valparaíso. Beca para alojamiento no había.

Era la época donde la selección clasificaba a un Mundial después de 16 años. “Me veía como Zamorano, o lo idolatraba más a él que a Salas, por un tema de que mi tío Reinaldo, que también fue jugador, lo tuvo en Cobresal. Y me hablaba a mí como que yo también tenía buen cabezazo, ‘Tenís buen salto’, me decía, y me hablaba de Zamorano. Obviamente Salas también. Como que desde ahí me fui metiendo más. Ya quería ser futbolista”, revela.

Siempre hay un casi en estas historias. Y en la de Mark estuvo a fines de ese 97, cuando por temas económicos estuvo a punto de abandonar todo. Católica entendió y las tres veces por semana se cambiaron por viaje solo los viernes, entrenamiento, y partido el fin de semana.

En 1998, año del Mundial, Mark fue becado y comenzó a acelerar.

En Católica la generación 84 es recordada: De ahí salió Paulo Garcés, César “Chester” Cortés, Nicolás Núñez, Mauricio Zenteno, Claudio Muñoz, Jean Beausejour y el fallecido Álvaro Lara, entre otros. El puntero o lateral izquierdo de ese equipo era “el Chico” Mark. Chico entre los chicos. “Como a los 18 recién me pegué el estirón”, dice González.

Al principio hablábamos del click que siempre sucede con los elegidos. El click para González fue cuando se vistió por primera vez con la camiseta de la selección chilena.

“Todo partió en la selección Sub 17. Hubo un proceso de dos años por el Sudamericano, iban jugadores a entrenar y a mí me terminan llamando solo las últimas dos semanas. Se jugó el Mundialito de Católica, estaba la selección, y ese campeonato fue súper bueno para mí. Me acuerdo que estaba Johan Fuentes (entonces en Unión Española, hoy en San Luis) jugando de lateral en la selección y no sé qué cagada se mandó. Lo cortaron y me llamaron a mí.
La cuestión es que fui a la selección, jugué dos partidos (en Sudamericano) y cuando llegué a Católica, llegué como con otro aire. Como que me sentía más importante. Empecé a jugar, me cambiaron de posición. De hecho el “chico Mark” viene de esa época porque era delantero y me bajaron a lateral y tuve que aprender a jugar de lateral”.

Ahí estuvo el giro
Sí. Volví y me subieron de categoría de hecho en Católica. Venía jugando bien, con una motivación increíble, ‘Tengo que demostrar’, decía. Jugaba en categoría mayor, después me llamaron a la Selección Sub 20, Sudamericano, después vino el Preolímpico Sub 23, yo ya venía jugando en el primer equipo… Todo súper rápido, Juvenal se va a la selección, jugué en la adulta.
Debuté en el primer equipo el mismo año que debuté en la selección adulta. Y de ahí jugué un año y medio más y me fui.

¿Cómo recuerdas cuando te subieron al primer equipo?
Cuando subí al primer equipo de la generación solo estábamos con Beausejour. Había un buen grupo con Juvenal (Olmos) pero hoy es diferente. En ese tiempo cuando subía un juvenil a entrenar te cagaban a patadas, te puteaban, no podías hacer nada y de repente uno igual siente que necesitas un apoyo.

Vieja escuela
Sí, algunos. Con jugadores mañosos

¿Cómo quién?
Jaime González. Todavía me acuerdo que yo jugaba de lateral y según él en una jugada lo pasé a llevar, le pegué una patada y me dice: ‘A la próxima te voy a pegar una patá en la raja’, no sé qué… Y a la siguiente jugada me tira un caño y yo me giro y le meto un codazo. Le pegué y no me hizo nada. Los jugadores lo agarraban pal hueveo ¡Pesaaaao! No quedó en nada pero son ejemplos de cosas que antes se veían y hoy no.

Tú debutas justo después de que Católica es campeón del Apertura 2002 ¿Te acuerdas de cómo viviste esa final desde fuera de la cancha?
¡Sí! Estaba en el estadio, la viví a full y en el camarín andaba pidiendo las calzas a los jugadores, aprovechando la felicidad de los jugadores (risas). ‘Oye, dame las calzas, dame los zapatos’.
Tenía buena onda con varios. Con Rodrigo Barrera tenía muy buena onda, con Nelson Tapia, Miguel Ramírez, el Piri Parraguez, que estaba ahí.

Debutas ante Concepción en la primera fecha del Clausura 2002
Ese fue en debut oficial pero antes jugué dos partidos internacionales, con Internacional de Porto Alegre y Lanús. ¡Para qué te digo!… Además la forma en que llegué al primer equipo fue súper sorpresivo. Jean (Beausejour) estaba en el primer equipo primero que yo. Hicimos un partido la Sub 23 contra el primer equipo. Estaba por los juveniles, Beausejour por el primer equipo, y en el entretiempo Juvenal dice: ‘Beausejour cambia con González’. Y ahí en el segundo tiempo la reventé. Terminó el entrenamiento y Juvenal me dice que seguía. Ahí no paré más.

Lo tuyo fue mucha calidad innata, con el tema de la velocidad por ejemplo
Yo siempre he dicho o creído que estoy tocado con una estrellita. Me ha ido bien donde he estado, las posibilidades que se me han presentado las he aprovechado siempre. No por nada he tenido la carrera que he tenido hasta hoy. Independiente del esfuerzo que hay detrás, también hay cosas que me sorprenden y que no hay en cualquier jugador.

A Europa, directo a la cima

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“Todo fue muy rápido ¡Demasiado rápido!”, asume hoy Mark González. Tras su debut en 2002, fue titular, jugó una final que perdió con Colo-Colo, debutó en la selección mayor y ya en 2004 partió a Europa. Albacete, en Castilla y La Mancha, España, era el destino inicial.

“Fue como una apuesta para ir creciendo. Albacete en ese momento era un equipo modesto. ‘Yo lo que quiero es jugar’, decía. No saco nada con irme a un equipo grande y después no voy a estar jugando. Quiero jugar y de ahí ir quemando etapas. Y resulta que del Albacete salté al Liverpool. Una cosa increíble. Todo se va dando súper rápido. Uno ni lo pensaba. Uno piensa una carrera pero de a poco. Y fue de una”, recuerda.

Andas bien en Albacete, luego en la Real Sociedad también, hablaban de “San Mark”, también en Betis… Pero Liverpool es Liverpool ¡Jugaste de titular la final de la Community Shield y en la banca estaba Gerrard y Xabi Alonso!
Sí, es lo máximo. Es que eso pasa cuando estás chico, que no dimensionas. Igual uno dice: ‘Pensar que estos huevones los veía en la tele y ahora estoy jugando con ellos en contra o son compañeros míos’. Lo mismo con Zamorano y Salas. Con Salas fui compañero en la selección ¡Es cuático! Y a nivel internacional pa que te digo: Imagínate enfrenté al Real Madrid de los Galácticos: Zidane, Beckham, Ronaldo, Roberto Carlos, Figo… No dimensionas, no dimensionas. En el momento no te das cuenta. Ni me acordaba que cuando fui titular en esa final, Gerrard y Xabi Alonso estaban en la banca… Son experiencias únicas.

¿Por qué te fuiste de Liverpool?
Yo tenía cuatro años de contrato con Liverpool y después de un año decidí irme porque quería jugar más el año siguiente y éramos ocho en el mismo puesto. Después de la final de la Champions que perdimos (versus Milan en 2007), estaba Zenden, Riise, Luis García, Fabio Aurelio, yo, Harry Kewell y estaban trayendo a Benayoun y a Babel. Dije: ‘Aquí ni cagando juego’. Entonces me fui al Betis. Pero después me di cuenta que todos pensaron lo mismo. Se fueron Harry Kewell que era como el principal y todos los otros. Dije: ‘Si me quedaba hubiera jugado ahí’. Quedé con una espinita media clavada. No me arrepiento sí, porque la carrera que he hecho siempre fue para bien. De Betis me fui a Moscú y luego de eso hice el mejor año de mi carrera, que fue el 2010.

Cuenta alguna anécdota con estos monstruos
Hay varias pero no en cancha (risas).
Una vez hicimos una fiesta de disfraces en Liverpool (risas). Con Gerrard fuimos los últimos en irnos de la fiesta. Estábamos pasándolo bien, y él decía: ‘¡Aquí está el mejor jugador chileno!’. Y yo: ‘¡Noooooo este es el mejor jugador de Inglaterra!’ (risas). De repente me doy vuelta, me pongo a conversar con alguien más, y vuelvo, le digo (a Gerrard): ‘¡Oye!’. Y ya no estaba (risas). Se había ido el hueón (risas).
Hay varios recuerdos bonitos.
Cuando estaba en Moscú, Figo estaba en el Inter como director deportivo o algo así. Llega él y me saluda ¡Él me saluda a mí! De hecho hay una foto en que salimos como tirando la talla. Y fue bacán porque fue como: ‘Jugamos en contra’ ¡Y él se acordaba!

Estos galácticos entrenan como el más humilde, ¿No?
Siiiiii. Siempre he puesto a Gerrard como ejemplo. El tipo así como lo ves jugando, entrena. Uno piensa que a lo mejor en los entrenamientos es piola y no, se matan en todo momento. Es admirable. El nivel en que están ellos es tan grande y quieren cada vez más. Eso no lo ves en todos lados. Y menos en jugadores tan grandes como ellos.

Sampaoli, el mejor

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Mark González lleva 56 partidos con la selección chilena adulta. Ha jugado en las últimas cuatro eliminatorias mundialistas. En la Copa América 2007, 2011 y es campeón de la Copa América 2016.

Pero sin duda, su mejor recuerdo es en el Mundial de Sudáfrica 2010, donde marcó el gol más importante de su vida: “Yo creo que ese gol es el más significativo de mi carrera, porque es en un Mundial. Es importante hacer un gol en la Champions y eso, pero ¡en un Mundial!… Es lo más lindo que te puede pasar. Y con lo que significó también, la clasificación a octavos”.

Dices que tu mejor año fue 2010. Y fue en Sudáfrica la consagración, donde tú naciste
Fue el reencuentro. Fue todo bonito. El año en general. 2010 fue mi mejor año futbolístico, el Mundial, me casé, muchas cosas pasaron ese año. Lo considero el mejor de mi carrera. Soné en el Manchester United. En 2011 me vino el tema de la cadera. Perdí dos años y empecé a decaer un poco pero siempre poniéndole el pecho a las balas y pasando barreras que me ha puesto la vida.

¿Cuál fue el mejor técnico que tuviste?
Sampaoli. Por cómo les saca rendimiento a los jugadores. Siempre me ha gustado el tipo de entrenador más allá del trabajo que pueda hacer. Es el cambio de switch que le provoca al jugador. El jugador chileno en general como que nos quedamos satisfechos con muy poco. Nunca queremos ir a más, siendo que siempre se puede dar más. Y él logró eso en el fútbol chileno.
Partió con Bielsa el tema pero él como que lo sobrepasó, fue como un 2.0. Claramente los resultados se vieron en la cancha.

Hay compañeros tuyos de selección que dicen lo mismo, pero de Bielsa
Es que Bielsa empezó el tema. Como que llegó a cambiar el fútbol chileno. Después con Sampaoli fue como la actualización de Bielsa. Porque es de la misma escuela y aparte que él se fue actualizando en muchos sentidos. A la hora de darle la mejor información al jugador, todas las cosas que él hacía extrafutbolísticas, con tal de tenerte a ti la mejor información, era una cosa increíble.

¿Como qué? ¿Qué te dio a ti, por ejemplo?
Es que es más allá del tema de la cancha, toda la tecnología que terminó usando para darnos la mejor información, era increíble, era como para no creerlo.

¿Cuáles son los mejores partidos de tu vida?
¡Chuta! Es difícil. Tiene que estar el de Sudáfrica, donde marqué goles importantes. Me acuerdo un partido de CSKA con Sevilla que marqué un golazo, y aparte de ser bonito fue súper significativo a la hora de poder clasificar. Le hice uno a Maccabi Haifa en el debut (en Champions) por Liverpool. En Real Sociedad también hice un gol en el debut. Es difícil elegir uno.

¿Los tres mejores compañeros que tuviste?
No sé, a lo mejor me tiro más por el lado del Liverpool, que tenía grandes jugadores… Gerrard, Xabi Alonso, Carragher, otro tipo que se mataba entrenando. Sami Hyypia me acuerdo que tenía muy buena relación. Hay varios más.

Y tus más cercanos de los que conociste en Europa
Hasta hoy soy muy, muy amigo de Honda, el japonés. Tengo muy buena relación, hablamos hasta hoy. Es muy buena persona.
Con Wagner Love también, nos conocimos en Moscú.
Y sí me gustaría retomar contacto con los del Liverpool. Quiero retomar esos contactos. Más allá de un tema de amistad, uno nunca sabe las vueltas de la vida.

¿Ya piensas qué harás después del retiro? ¿Hasta cuándo vas a jugar?
Nunca me he propuesto una meta. Mientras mi cuerpo me dé, vamos pa adelante.

¿Y serás técnico o director deportivo después?
Ninguna de las anteriores. Si es que llego a hacer algo ligado al fútbol, me gustaría hacer algo ligado a la representación pero no un representante típico. Ser una persona que llegue al jugador, que le transmita la confianza para poder orientarlo por el mejor camino, transmitiendo lo que uno vivió, con el tema de representante, que siempre le ven el signo peso al jugador. En el fondo orientar ese camino.