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Conoce al DT albo que boxeó a la sombra del coach de Muhammad Ali
Fuenzalida: fútbol y boxeo

El DT Gonzalo Fuenzalida llegó en febrero de este año a Colo-Colo. Entrenador de la Sub 8 y Sub 9, es asistente también en Colo-Colo Filial durante la semana.

Fuenzalida -ex futbolista, profesor de Educación Física y monitor del Inaf- dice que está cumpliendo un sueño al estar en el Popular… Aunque hace un año se movía entre cuadriláteros, cross, gancho, crochet y swing.

Corría abril de 2012 y Luis Gonzalo Fuenzalida (33) entrenaba boxeo, todos los días, en el Gimnasio de Angelo Dundee en Miami, coach fallecido precisamente el año pasado y que preparó a tipos que algo ganaron empuñando guantes, como Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard, George Foreman y Jimmy Ellis.

Volvió a Chile, ganó 5 de 6 peleas -de una decena de duelos que debía cumplir para seguir su carrera como boxeador en EE.UU.- hasta que apareció Colo-Colo y lo noquearon con la propuesta de trabajar en el club del cual fue hincha toda su vida.

Pero el Fuenzalida boxeador no partió en 2012. Cuando Gonzalo tenía 13 años se fue a probar sin suerte a Unión Española. En el lamento, un amigo que practicaba en el Club México lo invitó a subirse a un ring.

“Fue bien traumático porque el primer día me pidieron un permiso que decía que si me pasaba algo arriba del ring era responsabilidad de mi papá así que no me dejaron entrenar. Llegué a la casa y tuve que llorar para que me firmaran el papel. Volví al otro día, con un poco de susto ¡Y altiro a pelear! Me enseñaron cómo pararme y a enfrentar a mi amigo que llevaba un año ya… el primer round me sangró la nariz, no podía pegarle. Al segundo round, también me estaba sacando la… ¿Se entiende? De afuera gritaban: ‘Paren, paren’. Estaba terminando el tercer round y me tiro encima con todo a pegarle… Recuerdo que en el (Club) México estaba lleno de viejitos, muertos de la risa”, recuerda Fuenzalida.

Así comenzó la historia del boxeador- futbolista. Tras un par de meses de entrenamiento a full en el reputado Club México, viendo videos de Rocky Balboa y todo, volvió a los botines en las Escuelas de Fútbol de Colo-Colo en el Monumental y en las juveniles de Cobresal.

Pasó por Melipilla, Cristo Salva en Tercera División hasta que el Fuenzalida-Futbolista quedó para las pichangas con amigos.

Y asomó otra vez el box.

“Jugué fútbol, estudié educación física, hice clases en un colegio, entré al Inaf y por un tiempo desapareció el boxeo. Hasta que en 2010 paso por afuera de un gimnasio y me inscribo”, dice.

Pero tiene que haber existido un interés mayor detrás ¿Seguías viendo peleas, te seguía gustando el boxeo?
Tenía un recuerdo lejano. Era fanático de las películas de Rocky, veía como entrenaba (risas), era motivante. A los 30 años volví a boxear. Me inscribí en el gimnasio y me empezó a ir bien. Comencé a trabajar también en el mismo gimnasio y a ayudar en las peleas profesionales. Después de estar en “la esquina” empecé a entrenar directamente con boxeadores profesional y a pelear.

¿Cómo eras como boxeador?
No soy un noqueador, soy más bien técnico. Seis peleas, cinco ganadas.

¿Y la que perdiste?
Pasó que fui a un desafío Viña-Valparaíso a representar a otro club. Gané la pelea y quedé sorprendido con el fallo. Fue en el subterráneo del “Huevo” de Valparaíso, donde se hacen peleas siempre.

¿O sea tendrías seis de seis?
Sí… Hablé con el que me llevó y me explicó que habían reclamado porque eran peleas amateur. Además el árbitro era localista ¡Tengo el video! (risas).

Fuenzalida mide 1.67 metros. Sin tanta fuerza, admite que su boxeo “era más elegante, de buena defensa”.

“Primero hay que ganar la pelea psicológica: el rival no te puede golpear. Después, demostrarle que cada vez que te intenta golpear, tú lo vas a contragolpear. Entonces el rival la piensa al atacar. Además los combos que más cansan son los que no llegan”, enfatiza.

¿Eso lo puedes aplicar indirectamente al fútbol?
Sirve mucho darte cuenta el rigor del entrenamiento, aunque son entrenamientos distintos. Pero la vida del deportista es sacrificio. Para los deportistas ya no están los cumpleaños, los fines de semana con los amigos… Y eso pasa en cualquier deporte. Es mucho sacrificio.

Fuenzalida dirige hoy a las categorías más chicas del Cacique, que tienen un torneo ANFP formativo. No hay puntaje, de hecho. “Por ahora me interesa que se diviertan jugando fútbol y de a poco mirar futbolistas que tengan las características que Colo-Colo necesita. El jugador de Colo-Colo se atreve con la pelota, no le pega fuerte para arriba. Tratamos de que desde chiquititos sepan cómo juega el jugador de Colo-Colo”, opina.

En la Ruca, Fuenzalida es el Mickey Goldmill del pupilo Claudio Rojas (DT de la Sub 17 alba): “Es medio duro de cabeza pero tiene condiciones (risas)”.

¿Qué te pareció el combo de Luis Suárez a Gonzalo Jara?
Fue un upper cortito, pasó desapercibido. Pero parece que Suárez es como yo. Poca fuerza, más técnico parece (siguen las risas)…

¿Qué tal el boxeo chileno?
Hay buenos boxeadores chilenos. Óscar “La Máquina” Bravo, Miguel “Aguja” González, Liner “Pacman” Huamán, un peruano que pelea acá, Luis “El Animal” Cerda. Son las futuras promesas del boxeo que en algún momento van a explotar.

Y en el Club México siempre se han mantenido las peleas todos los viernes (N de R: este 5 de abril arranca la temporada 2013 con el choque entre “Pac-Man” Huamán y Juan Oyarzún)
Es lo que mantiene vivo al boxeo. Ahí se practica el boxeo profesional, hay una vitrina para lo amateur. Es bonito pelear allá, con público… No todos pueden decir que pelearon en el México y ganaron, siendo visita (risas)

¿Volverás al boxeo competitivo?
Las vueltas de la vida, uno nunca sabe. Justo había conseguido auspicio para algunas peleas en el gimnasio Vitalis, donde entrenaba y trabajaba. El año pasado, cuando fui todo un mes a Estados Unidos, entrené en el Gimnasio de Angelo Dundee, el mítico gimnasio donde entrenó Muhammad Ali y en South Florida Boxes, donde había 9 profesores, entonces había clases todo el día… estaba todo el día entrenando.
El año pasado tenía claro que en el boxeo amateur podía estar hasta los 34 años. Por eso me fui a EE.UU. y armé las seis peleas. Tenía que hacer 10 peleas y de ahí armar idealmente una pelea en Miami. Incluso habíamos hablado de dinero, me ofrecían 1.000 dólares.

Pero llegó Colo-Colo…
Me quedé en seis peleas y apareció la posibilidad de venirse a Colo-Colo. Yo al boxeo lo quiero mucho, pero al fútbol lo amo. Y más a Colo-Colo. Toda mi vida he sido fanático de Colo-Colo y para mí esto siempre fue un sueño. Ahora pasé del sueño a la realidad así que tengo que estar dedicado 100% a esto.