Categoría: Ex Jugadores


Luis Ignacio Quinteros llegó a los 12 años a Colo-Colo, club donde debutó a los 17 años en 1996 ante Cobreloa y fue una de las piezas claves en el año 2002 donde fue el autor de los dos goles que rompió la racha de 21 años sin ganar en Calama y además, fue campeón en la quiebra.

El “Nacho” como es apodado y recordado por todos, repasó su carrera en el Eterno Campeón, reveló cómo fue jugar con Iván Zamorano en el 2003 y además, se emocionó al ser el heredero del número “7” de Marcelo Pablo Barticciotto.

¿Qué recuerdos tienes de tu llega a Colo-Colo con 12 años?

Recuerdo con mucha nostalgia mi paso por Colo-Colo. Cuando nos juntamos con ex compañeros y ahora que estamos viejos decimos que los mejores años de fútbol más que en el profesionalismo fueron las vivencias en divisiones inferiores, las giras internacionales a Italia, Holanda.

Toda mi época en Colo-Colo desde los 12 años a los 17 que debuté ante Cobreloa y hasta que me tocó irme a México que fue una época maravillosa, muy linda.

¿Cómo recuerdas tú debut en el profesionalismo siendo tan joven?

Me nómina Gustavo Benítez y de los jóvenes estábamos Luis Mena y Claudio Maldonado. Me tocó jugar un rato, pero en esa época llegar al plantel de Colo-Colo era muy difícil, ya que en todos los puestos habían jugadores importantes y para nosotros integrar el plantel, viajar o entrenar con ellos ya era algo súper positivo.

Estaba súper nervioso, con una ansiedad tremenda, desde que uno se sube al avión, con quién iba a concentrar, es todo un tema porque uno era muy joven y estar con gente de experiencia a uno lo complicaba desde la timidez, la vergüenza, pero la verdad, que fue un buen trato y bastante cómodo.

¿Cuándo te nombran Colo-Colo, qué recuerdos tienes?

Es un sentimiento, llegar a los 12 años cuando había ganado recién la Copa Libertadores. Recuerdo que cuando llego a la semana nos hacen jugar una “pichanga” con el plantel que había ganado la Copa Libertadores, jugamos en la cancha donde entrena el plantel y estar al lado de los campeones era algo soñado. Y después integrar el plantel, ser campeón, ganar clásico, uno no pensaba jugar en el extranjero, yo quería llegar al primer equipo y jugar toda mi vida en Colo-Colo.

¿Sientes que al plantel del 97 le faltó ganar un torneo internacional?

Yo creo que sí y habría sido merecido por como jugaba Colo-Colo, la regularidad que tenía, era un equipo sólido y era muy merecido y por cosas del fútbol no se pudo. Nos tocaba siempre Cruzeiro que era un equipo terrible y nos costaba siempre.

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¿Qué recuerdos tienes de tú regreso a Colo-Colo el 2002?

A la primera semana se me acerca Jaime Pizarro y me dice que me quiere en el equipo y para mí era una felicidad volver a Colo-Colo. Fue todo raro al principio donde jugamos varios amistosos donde muchas veces no me tocó ser titular, pero empieza el torneo frente a Coquimbo y se lesiona Mario Cáceres, ganamos 4-0 y Jaime destacó mi actitud y juego y después no salí más de la titularidad hasta que me fui a México.

Viví momento lindos en México con Puebla, pero el momento de la quiebra con Colo-Colo fue muy lindo, nunca más sentí algo parecido que fuera tan lindo.

¿Cómo recuerdas esa dupla en ofensiva con Sebastián González?

El último año en juveniles nos tocó jugar, pero el “Chama” jugaba más de volante, después de delantero y hay un detalle como anécdota que salíamos a la cancha y cuando íbamos a partir el “Chama” me decía ‘cuantas veces soñamos con esto’ y era algo impagable, porque más que jugar afuera, nosotros queríamos jugar en Colo-Colo.

Vino un entendimiento increíble, en ese torneo hice 14 goles, el “Chama” 18, fue un entendimiento increíble y cuando se va a Atlante nos quería porque en el video salía en todas las jugadas.

¿Qué recuerdos tienes de esa victoria ante Cobreloa donde convertiste los dos goles para cortar la racha de 21 años sin ganar en Calama?

Nosotros queríamos jugar y ganar. Yo me fui de Colo-Colo a los 23 años, ahora tengo 41 años y la gente colocolina aún me recuerda los dos goles en Calama. Lo que marcamos ese año, ganando 2-0 donde hice los dos goles y al día después, fuimos al Banco Estado porque estaba el tema de la Coloton y era increíble, la gente gritando, nosotros nos creíamos campeones del mundo, por el apoyo que teníamos.

En el campeonato en la quiebra hiciste una muy buena dupla con Manuel Neira

Nos conocíamos de las inferiores y en el 99 jugamos juntos. Pero cuando llega en el 2002 desde los entrenamientos, nos dimos cuenta que había entendimiento y siempre se hace más fácil jugar con alguien que conoce tus movimientos y se hace todo más simple. No es fácil encontrar una dupla con quien entenderse tan bien.

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¿Cuánto ayudó la experiencia de Marcelo Espina y Marcelo Pablo Barticciotto en ese plantel?

Bastante. Marcelo Espina jugó mucho más, porque a Barti no le tocó jugar mucho, pero la personalidad de Marcelo (Espina) que era un cabrón dentro de la cancha, pero para nosotros fue más un entrenador que cabrón. Nos enseñó muchas cosas y Barti que no le tocó jugar como persona extraordinario, había una confianza muy grande.

¿Cómo fue heredar el número “7” de Marcelo Pablo Barticciotto?

Vuelvo de las vacaciones y me llama el “Chano” Garrido y me dice que llegaba Iván, él iba a utilizar la “9” y dije obvio, además, nunca me importó el número. Llega el día de la Noche Alba y el “Chano” me dice que estuvimos hablando con Barti y le preguntamos quien le gustaría que utilizara la camiseta y él dice “es un gran jugador y una muy buena persona que la ocupe el Nacho” y me subo a la tarima y Barti me abraza y me dice que la merecía, qué más podía pedir, muy feliz y me fue muy bien con esa camiseta.

¿Cómo fue la experiencia de jugar con Iván Zamorano?

Cuando él llegó, aparte de la admiración que le teníamos, era complicado hablarle porque uno no tiene la confianza, pero de verlo entrenar, el profesionalismo, cuando entrenábamos los centros, todos esperábamos verlo cabecear era maravilloso. Fue un aporte en todo sentido.

Era un jugador muy temperamental, muy apasionado. Al momento de entrenar se entregaba al cien, en la cancha hacía ciertos movimientos, como se desmarcaba, moverse, era increíble y uno decía como hacía los goles que hacía. Fue una linda experiencia poder jugar con él y además, jugamos en La Bombonera juntos.

¿Cuál es el título que más recuerdas en Colo-Colo?

Lejos, lejos el del 2002 porque creo que fue el año de mi madurez futbolística, donde fui el goleador del año, pasó lo de Calama donde volvimos a ganar después de varios años. Me tocó hacer el gol en el clásico donde ganamos 3-0 con los dos goles del Huaqui. Ese año me tocó compartir con mis amigos, ni siquiera eran compañeros, éramos amigos.

¿Te habría gustado volver a Colo-Colo?

Sí y quiero aclarar algo. Cuando me fui a México, me fui por tres años y después de dos años y medio tuve problemas con el contrato y decido venirme a Chile. Recuerdo que me llama Jaime (Pizarro) porque había un proyecto con Mirko Jozic porque quería formar un proyecto similar al del 2002 y yo quería venir por un año y regresar a México pero Jaime me quería hacer contrato por cuatro años y le dije que me habría gustado, pero habían cosas familiares y cuando sale lo de Católica todos pensaban que me había ido por más plata que Colo-Colo y nunca fue así, incluso fue menos plata, pero era solo un año y yo sabía que después podía volver a México.

Incluso, me habría encantado retirarme en Colo-Colo. Fue el equipo de mi vida, pero el fútbol te manda por muchos lados, pero feliz por la carrera que hice y es emocionante que el hincha me siga recordando y es maravilloso, porque hice algo importante para el club de mis amores.

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Braulio Leal vivió de todo en el Cacique: formado en la cantera del club, llegó a los 10 años y pasó etapa por etapa hasta debutar en el primer equipo de Colo-Colo el año 2000. Fue parte de uno de campeonatos más recordados por la gente: Colo-Colo Campeón en la quiebra del 2002.

Actualmente vive su última etapa como jugador y ya se imagina como será su futuro. Juntos conversamos de sus mejores recuerdos con la camiseta alba.

Usted es formado en el club y llegó muy joven ¿Cómo recuerda esos primeros años?

Tengo los mejores recuerdos de mi etapa formativa. Llegué a Colo-Colo a los nueve años, viví todas las etapas para llegar a ser futbolista. Colo-Colo me formó como futbolista y también me entregó valores que me sirven hasta el día de hoy para desenvolverme en la sociedad. Soy un agradecido del club por todo lo que me entregó en mi etapa de jugador joven.

¿Cómo vivió la transición al primer equipo?

Es difícil el paso, uno entrenaba un par de veces a la semana y así uno suma entrenamientos hasta que te suben de forma definitiva.  Siempre recuerdo que cuando por fin me quedé en el plantel, me sentaron al lado del “Barti” (Marcelo Barticciotto) y eso no era habitual porque los juveniles en ese tiempo se sentaban al otro lado del camarín.

Al “Barti” siempre le he dicho que era mi ídolo de niño y el tener la posibilidad de compartir con él en el camarín era increíble. Al principio no hablaba nada (risas), imagínate el nerviosismo que tenía. Hoy es mi par y así me lo hizo sentir desde el primer minuto que me subieron al plantel, porque ayudaba mucho a los jugadores más jóvenes del plantel.

Para un canterano debe ser mucho más especial la primera vez que le toca pisar la cancha del Monumental.

Recuerdo claramente mi debut. Había jugado en algunos amistosos, oficialmente debuté el 2000 contra Santiago Morning. Fui al banco, pero la sensación de salir por el túnel, de saber que iba a pisar la cancha del Monumental por primera vez y con la posibilidad de jugar es inexplicable y cuando Fernando Morena me llamó para entrar no lo podía creer.

Es una sensación única, es lograr lo que uno se propone de niño después de mucho sacrificio tanto mío como de mi familia que me acompañaron a todos lados. Tener la posibilidad de debutar en el club fue espectacular y que toda mi familia estuviera en la tribuna fue algo único que lo tengo en mi memoria y que nunca se me va a olvidar.

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Usted fue parte del equipo que logró el título el 2002 durante la quiebra del club ¿Cómo recuerda ese torneo tan especial para todos?

Es inolvidable, tanto para los hinchas como para los jugadores formados en casa que pudimos vivirlo. La gente hasta el día de hoy lo recuerda y nos agradece por lograrlo. El 2001 comenzaron los problemas: cortaban el agua en los camarines o no se pagaban los sueldos. Ya el 2002 se decreta la quiebra del club y Colo-Colo se ve obligado a echar mano a jugadores formados en casa.

Llegaron muchos jugadores que estaban a préstamo, que se vestían en otro camarín y cada día quedaban menos porque Jaime Pizarro los quería ver a todos hasta que tuvo el plantel completo. Después de eso comenzamos a vivir una etapa maravillosa para todos porque jugaba con todos mis amigos; con Rodolfo Madrid, con Mario Cáceres, Sergio Fernández, Claudio Bravo y varios más.

Lo veíamos muy difícil porque éramos muy jóvenes y la gente también lo veía con desconfianza. Pero jugamos con el corazón, apoyados por los referentes que teníamos en Marcelo Espina, “Barti” o Raúl Muñoz. Sentíamos que queríamos sacar a Colo-Colo de esa situación y logramos sacar campeón al club a pesar de lo complicado que estaba y fue un orgullo lograrlo.

Todos destacan la labor que realizó Jaime Pizarro con ese equipo.

Tiene mucha importancia. Jaime conoce lo que es el club, fue parte del título más importante que tiene el fútbol chileno a nivel de clubes. Nos ayudó mucho, nos dio confianza y nos enseño a creer en nosotros en primer lugar. Jaime es un tipo muy metódico, algo muy atípico para esa época. Tenía todo siempre todo preparado y planificado. Es un líder innato que supo confiar en nosotros.

Muchos dicen que ese título fue ganado con el ADN colocolino por la cantidad de jugadores formados en casa.

Sin duda, el plantel completo eran canteranos salvo algunos como Marcelo Espino o “Barti”, pero ellos ya tenían Colo-Colo impregnado en ellos. Todos éramos hinchas del club y pasamos todas las etapas que se requieren para ser jugadores profesionales.

Desde chico nos enseñaron lo que es Colo-Colo: ser competitivo, que siempre que entráramos a una cancha había que ganar en buena ley y eso se vio reflejado en ese Colo-Colo que era un equipo muy luchador, quizás no tan vistoso para algunos pero si un equipo muy sacrificado y que corríamos hasta el último minuto.

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Ese equipo también compartió mucho porque además del Torneo Nacional, jugaban en la semana amistosos para juntar fondos.

Pasábamos más tiempo con el equipo que con nuestras familias. Muchas veces jugábamos domingo y ya a mitad de semana teníamos amistosos. Si nos tocaba el fin de semana en Concepción, teníamos planificados amistosos martes y jueves en la zona para recaudar fondos pata que el equipo siguiera funcionando.

Hace poco usted dijo que tuvo dos oportunidades de volver a Colo-Colo.

Me hubiese encantado, hice todo el esfuerzo para volver al club del que soy hincha y no se dio por temas contractuales con los equipos en los que estaba porque tenía contrato vigente y los clubes no llegaron a un acuerdo. Es una lástima porque siento que habría podido aportar mucho más que en mis inicios porque ya tenía más experiencia.

¿Qué significó para usted haber vestido la camiseta de Colo-Colo?

Fue lo máximo, siempre he dicho que soy hincha de Colo-Colo y mi familia es toda colocolina. El orgullo que siento por haber vestido los colores de Colo-Colo es único. Creo que esa es la palabra que detalla bien lo que siento: Fue un orgullo haber jugado en el club y lograr ser campeón.

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Cristián Muñoz llegó el segundo semestre del 2007 a Colo-Colo con una gran responsabilidad: mantener la seguridad que había mostrado el arco del Cacique para lograr el tetracampeonato y, lo logró con creces, ya que se obtuvo dicha marca y además, sumó dos títulos más.

El “Tigre” que actualmente, está radicado en Argentina recordó lo que fue su paso por el club, la camiseta estampada con el felino que lo apodaban y el mítico viaje a Isla de Pascua por Copa Chile del año 2009.

¿Cómo recuerdas tú paso por Colo-Colo?

Es uno de los pasos más importantes que he dado en mi carrera futbolística, llegar a un equipo de esa magnitud, trascendencia como es Colo-Colo que lo considero el equipo más grande de Chile y no por ser demagogo, sino que, por la cantidad de hinchas, de títulos, ganador de la Copa Libertadores títulos internacionales y el prestigio que tiene el club, para todo jugador es muy desafiante y es un objetivo lindo para cualquier jugador y cuando se dio la oportunidad, no lo dudé ningún segundo.

Llegaste para el segundo semestre del 2007 donde se logró el tetracampeonato ¿Cómo recuerdas ese torneo?

Llegué a mitad de año donde Colo-Colo ya era tricampeón, llegué con mucha ilusión, sabía que llegaba a un equipo armado y pese a que había vendido a jugadores que sobresalieron después en diferentes equipos del mundo, el equipo tenía una idea clara de juego, ofensiva con un andamiaje aceitado y sabía que llegaba a un equipo de lo mejor y tenía que estar a la altura.

¿Te costó adaptarte a Colo-Colo?

La verdad es que no me costó la adaptación, es más, tuve una dura competencia con Rainer Wirth donde competimos palmo a palmo los primeros partidos donde el “Bichi” (Claudio Borghi) nos dio la oportunidad a los dos. No podía bajar el nivel y pensar que tenía que adaptarme al club, me adapté rápido gracias al gran equipo y la confianza del “Bichi” Borghi.

¿Qué le faltó al equipo en el 2008 para lograr el pentacampeonato?

Nos faltó jugar 45 minutos a un nivel aceptable. Habíamos hecho una primera final en el Monumental mostrando una superioridad muy grande ante Everton y el partido en Viña del Mar tuvimos 45 minutos parejos y en el segundo tiempo ellos encontraron el gol rápido y anímicamente crecieron y cuando nos quisimos acomodar nos vimos 2-0 abajo, hicimos un partido bajo y terminamos perdiendo el pentacampeonato lo que habría sido algo histórico para la institución, ya que nadie lo ha podido lograr.

Fue un golpe duro en su momento, pero en Colo-Colo uno no se puede poner a pensar en lo que pasó es futuro y presente que está acostumbrado a ganar constantemente y desde ese momento pensamos en el campeonato que seguía para darle una nueva estrella al club.

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¿Te tocó vivir un momento complicado que fue la salida de Marcelo Pablo Barticciotto un ídolo del club?

Con Barti fuimos campeones el 2008 en la final con Palestino donde él pasó un momento delicado que tuvimos que sortear, claramente no fue grato, pero el equipo siempre mostró el compromiso y la unión para poner a Colo-Colo encima de todo y a la clara está que se terminó ganando el campeonato y dándole una nueva estrella al club.

Y en el 2009 nuevamente campeones, ahora con Hugo Tocalli.

La primera mitad del año no fue buena donde no pudimos clasificar a los playoffs y para Colo-Colo no entrar a los playoffs es un tema complicado, ya que te exige estar siempre en los primeros lugares.

Después llegó Hugo Tocalli donde trabajamos muy duro, en la fase regular no pudimos encontrar una regularidad, la cual encontramos en los playoffs donde nos pudimos coronar ante (Universidad) Católica en una final muy recordada y emocionante.

¿Cuál es el título que más recuerdas en el club?

La verdad es que siempre el primero es muy importante, para mí fue mi primer campeonato en Chile y lo recuerdo mucho, pero sí le doy valor a los tres títulos que gané en Colo-Colo porque los tres tuvieron un trabajo y un esfuerzo muy grande todo el equipo y siempre me ha gustado valorar todo lo que me ha tocado ganar.

¿Cómo nace la idea de estampar un tigre en la camiseta?

Con la marca que me auspiciaba en ese momento nació la idea de poder estampar el tigre en el pecho, estaba medio complicado por la publicidad de la camiseta no permitía diseñarlo muy bien, pero se buscó la forma y la verdad, es que estuvo muy bueno, fue muy linda esa camiseta personalizada y la utilicé en el último campeonato que estuve en Colo-Colo en el 2009 y es un lindo recuerdo.

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¿Qué recuerdos tienes de aquel histórico partido por Copa Chile en Isla de Pascua?

Fue histórico, ya que se reanudaba la Copa Chile que se había dejado de jugar por varios años y nos tocó jugar contra el equipo de Isla de Pascua que era un equipo amateur y toda la delegación viajamos a la Isla, En mi caso no la conocía y es un lugar paradisíaco, hermoso, con una gente muy amable donde nos mostraron toda su costumbre y la pasamos muy bien.

Y jugamos ese partido en una cancha totalmente amateur, prácticamente al costado de la playa ante una multitud y es uno de los recuerdos lindos que me queda del fútbol.

¿Pensaste que el hincha de Colo-Colo te iba a recordar tanto?

La verdad, es que no llegué con ese propósito, con ese objetivo, llegué con el objetivo de querer estar a la altura de Colo-Colo y que me recuerden como un aquero que le dio confianza al arco y poder lograr títulos con el club. Llegaba a un club importante y quería quedar en la historia del club ganando títulos y por suerte se pudo lograr.

Todo eso trago que el hincha de Colo-Colo me valorará, entrara en su corazón y eso lo pude vivir mucho mejor después cuando me fui y me tocó jugar en contra y cada vez que me tocaba jugar la gente me ovacionaba. Yo pensaba que sería el primer año, pero pasaban los años y la gente seguía demostrando ese cariño.

¿Te habría gustado volver a Colo-Colo?

La verdad es que nunca me lo propuse, tampoco declaré cómo para ofrecerme o abrir la puerta para un regreso. Yo me fui muy tranquilo, muy satisfecho con todo lo que hice en Colo-Colo y cuando uno se va así, logrando los títulos, con el cariño del hincha y cuando uno ya le había entregado todo, no necesitaba volver para confirmar ese cariño que me tiene el hincha de Colo-Colo y la verdad es que no me lo propuse nunca.

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